El lobo y el cordero
Por: Kida Luna
Capítulo XI
Llueven los sueños
¡Pit, pat, pit, pat, pit, pat!
¡CRASH!
La luz bañó el lugar por completo por centésima vez, trayendo consigo el zumbido de los ventarrones y la cancioncilla repicante de las gotas de lluvia que caían una tras otra sin cesar.
-"Debes estar empapada."
-"¿Tú crees? –alzó la ceja divertida, mirándose a sí misma-. ¿Qué te hizo pensarlo, Nanoha?"
-"Nyahaha, ya ves –le guiñó el ojo-, ¡intuición de cordeeeeroooo!"
El balido hizo eco en la cueva por breves momentos antes de que ambas rompieran a risas. Nanoha se dio media vuelta y comenzó a caminar, casi hasta al fondo de aquel rocoso refugio.
Pronto, el sonido de sus cascos fue lo único que quebraba el silencio, lo que la hizo voltearse hacia atrás extrañada; la figura del lobo un poco más atrás, recostándose, la recibió y ella no hizo más que ladear la cabeza en desconcierto.
-"¿Qué?"
La pregunta de Fate quedó en el aire, sintiendo ésta la fija mirada del cordero sobre ella. En cosa de segundos, la depredadora tuvo frente a sí a su presa favorita, a centímetros de que sus frentes se tocasen.
-"¡Boo!" –sopló Fate, riendo.
-"¡BAAA! –baló de inmediato, sacudiendo la cabeza-. ¡No hagas eso!"
-"¿Por qué? –sonrió ampliamente-. Si quieres mejor te doy un beso."
-"Hazlo Fate Testarossa y estás muerta."
-"¿Nanoha?" –parpadeó dos veces.
La aludida imitó el gesto, cambiando la expresión semi-enfadada falsa por una de curiosidad, acercándose ante la seña que la otra le hacía moviendo el hocico hacia arriba y hacia abajo.
-"Tengo que decirte algo importante…" –susurró, frunciendo el ceño.
-"¿Qué cosa?"
-"Inclínate más."
-"¿Qué es lo que…?"
-"Nanoha…" -se aproximó a su oído, en tono confidente.
-"¿Um?"
-"¡Ka-boooo!"
¡BAAAAAAAAAAA!
Fate ocultó la cara entre sus patas mientras se reía, contemplando de reojo a un cordero que no paraba de pasarse la pata por el rostro, sacudiendo la cabeza como si un montón de polvo o agua le hubiese llovido encima.
-"¡DEJA DE ESTARME SOPLANDO EN LA CARA!"
-"Aww, mira cómo inflas las mejillas cuando te enojas…"
-"¡Fate!"
-"B…"
-"¡Ni siquiera lo pienses!"
Antes que el aire pudiera abandonar el hocico lupino, la pequeña Nanoha cayó encima de ella de un brinco, aferrando las pezuñas delanteras alrededor del cuello dorado y atacando una de las orejas indefensas del feroz lobo.
-"Hey, ¡baja de allí, no soy caballo de carga!" –rió Fate.
-"¡Pímme pemmmón!"
-"Nanoha, no entendí lo que dijiste y… ¡ew! ¡Me estás llenado de saliva! ¡Baja, baja!"
-"¡Mphm!"
-"¡Nanohaaaaaa! –chilló-. ¡Pesas mucho para ser una bolita de lana!"
La aludida apretó el abrazo en sus patitas al sentir el cuerpo de Fate moverse de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, en un intento por hacerla desplomarse hacia el suelo.
Finalmente, la lupina enganchó una de las orejas blancas y caídas entre sus dientes y la jaló hacia delante, sacando un gruñido por parte de la más chica.
-"¡Bájate!"
-"¡Nuh huh! –exclamó, aflojando su agarre pero sin dejar de mordisquearla-. ¡Suéltame tú primero!"
-"Voy a hacerme un banquete con tu oreja si no me dejas en paz, pequeño Demonio Blanco."
-"No me importa."
Fate gruñó ante la respuesta terca, pensando que tal vez no debía de haberle dicho un millón de veces a Nanoha que nunca, nunca, ¡nunca le haría daño! Si tan sólo aprendiese a mantener el hocico cerrado…
-"Bien –la soltó-, haz lo que quieras."
La lobezna dejó salir un largo bostezo, abriendo las fauces y sacando la lengua mientras un aullido de cachorro abandonaba su garganta y sus patas delanteras se estiraban al frente.
Nanoha rió.
-"Sólo avísame cuando te tragues una pulga."
-"¡Beee!"
La risa del cordero se detuvo para soltar un gritito de espanto, a lo que la otra no hizo más que reírse divertida al verla perder el equilibrio y caer de espaldas contra el piso, por fin.
Nanoha resopló, frunciendo la naricita rosa en enfado.
-"Deberías descansar –sonrió, suavizando la mirada borgoña y pegando el hocico al suelo mientras se volteaba a verla-. ¿Te duele mucho?"
La herbívora se apoyó de sus cuartos delanteros para después viajar su vista hasta su pata derecha anterior, cuyos raspones aún era algo visibles, mas la sangre ya había dejado de salir.
Movió la patita un poco, de un lado a otro, probando.
-"Siento cosquillas –sonrió tímida-, pero estará bien. ¿Qué hay de ti?"
-"Sin problemas –comentó natural-, aunque…"
-"¿Hmm?" –quiso saber.
-"Aunque mi oreja me duele mucho –hizo un mohín de disgusto-, ¿sabes? Fui atacada por un cordero rabioso…" –alargó el cuello y agregó en voz baja, como si fuese un secreto.
-"Nyahaha, ¿en serio? –la otra asintió-. ¿Y cómo era?"
-"Umm –tarareó pensativa-, era como de este alto –elevó los dedillos negros en el aire-, de malignos y diabólicos ojos azules, ¡era una bestia imparable! Por más que peleé fui vencida por ella."
-"Me suena muy familiar" –rió bajito.
-"¿Tú crees? Pensé que moriría, pesa una tonelada, casi hasta me hace pasta el estómago…"
-"¡FATE!"
-"Dime" –sonrió con los colmillos de fuera.
-"¡Mou, deja de hacerte la inocente! –infló las mejillas-. ¡Yo no peso tanto!"
La lobezna suspiró y desvió el rostro hacia el otro lado, evitando encarar al cordero que permanecía sentado a su lado. El silencio renovado solamente acompañado por el fuerte tamborileo de la lluvia extrañó a la bovina.
Los segundos pasaron y Fate no dijo nada más, manteniendo la mirada enganchada hacia la salida, admirando la tormenta que se desataba allá afuera bajo aquel cielo gris.
-"¿Qué pasa?"
Un segundo suspiro abandonó los labios de la orgullosa estudiante de Colmillo Brillante, que se mantuvo callada.
Una sonrisa triste se dibujó en el rostro de Nanoha.
-"Fate –llamó de nuevo-, ¿qué pasa?"
La nombrada la habría ignorado de nueva cuenta, de no ser por los suaves dedos que se posaron sobre su cabeza y le brindaron una sutil caricia, arrancándole un casi inaudible ronroneo mientras cerraba los ojos.
Pasados unos momentos, el lobo despegó la cabeza del suelo y volteó a verla, con esa mirada canina de un cachorro, reflejando confusión y pesar.
Ésa que cada vez que Nanoha veía, le hacía doler el corazón.
-"No deberías estar tan cerca de mí" –gimió bajito, agachando las orejas en ello.
Las pupilas azules de la joven castaña que ahora se hallaba sentada a su lado la contemplaron, sólo para ella mostrar una cohibida sonrisa y palpar sus mejillas doradas con ternura, sintiendo el roce de los bigotes negros en ello.
-"¿Por qué? –susurró con suavidad-. A mí me pareces sólo una cachorra mimada."
-"Te sorprenderías de ver lo que puedo hacer" –sonrió de lado, no teniendo la suficiente fuerza ni voluntad para apartarse de aquel toque cautivador.
-"Tal vez sí… tal vez no."
-"Debo ser una criatura terrible para ti."
Fate bajó la mirada mientras las orejas permanecían plegadas hacia atrás. Por su mente pasaron de forma vaga pero insistente los recuerdos de alguno que otro animal que había acabado muerto bajo sus garras o colmillos.
Conejos, venados, jabalíes, cuervos, pescados, tejones…
Y entre muchos tantos, corderos también.
Estaba en plena juventud todavía, no obstante, estaba consciente de la gran cantidad de seres vivientes que se había llevado a la boca en sus cortos y lozanos años como cazadora que era.
Al igual que los que aún le faltaban por matar…
-"Yo pienso –murmuró dulcemente, alzando la cara dorada que acunaba entre sus manos- que eres una lobata muy linda. Anda, Fate-chan –rió con delicadeza-, déjame ver esa cara bonita, ¿sí?"
La aludida se removió incómoda entre sus dedos y se zafó de su tierno agarre, apenada y ligeramente sonrojada por tanto achucho. La castaña, entonces, dejó salir su risa tan característica.
A lo que Fate bufó un poco molesta antes de redirigir su mirada hacia ella.
-"No soy tan bonita –musitó por lo bajo, reacia-, no tienes que inventar cosas para burlarte de mí."
Nanoha sacó la lengua y después negó con la cabeza, tomando al lobo por las orejas y obligándolo a juntar su frente con la suya.
-"No estoy inventando nada –explicó tranquila, con su sonrisa pegada a sus labios-. Cuando digo que eres bonita es porque lo eres, Fate. Ahora, ¿quieres salir de ahí un momento?"
Las orejas punteadas en negro se doblaron hacia atrás así como la timidez empezaba a marcar el rostro de la lupina.
-"¿P-Por qué?"
-"Me gustaría verte de nuevo –contuvo la risita en su interior-, ya sabes, hablo de la adorable rubia que me emboscó con un ataque de cosquillas la otra vez."
Fate rió, separando su cabeza de la castaña y cerrando los ojos.
Para cuando los párpados se volvieron a abrir, esta vez era la imagen de una chica de cabellos dorados y ropa sumamente húmeda la que le devolvieron los brillantes orbes azules de Nanoha.
La recién aparecida sonrió, apenada.
-"¿Contenta?"
-"¡Um! –asintió alegre-. ¿Ves? No es tan malo."
-"Estoy toda empapada –se quejó, temblando de frío al sentir una brisa entrar en la cueva-, por esto no quería hacerlo, me voy a congelar más rápido con el uniforme mojado."
La castaña contempló a la otra abrazarse a sí misma mientras un estornudo escapaba de su nariz. Un relámpago alumbró el lugar, iluminando las paredes azules oscuras de roca y atizando el viento entumecedor que se levantaba afuera y alcanzaba a tocarlas un poco.
-"¿Nanoha?"
El susurro quedó en el aire al tiempo que la mirada borgoña seguía los movimientos de la otra, que empezaba a desabrochar su chaleco marrón para dejarlo a un lado.
-"¡¿N-Nanoha?"
Ahora el murmullo se había convertido en un grito de sorpresa al ver a la herbívora colocar las manos en el cuello de su uniforme, comenzando a desabotonar la chaquetilla oscura y revelando así una camisa blanca igual a la suya.
La más chica rió entonces, entretenida por la vergüenza que la gran cazadora parecía demostrar ante algo tan sencillo.
-"Tranquila, de esta manera no moriremos congeladas, nyahaha."
-"Yo puedo hacer eso sola, ¿sabes…?" –balbuceó, desviando la mirada a cualquier otro lado.
-"Hmph –asintió-, pero prefiero hacerlo yo" –acotó, sonriendo ampliamente.
Los ópalos zafiro se detuvieron sobre la pañoleta que luchaba todavía por colgarse del cuello de Fate, con algunas manchas de lodo y agua por aquí y por allá.
-"Supongo que ya no necesitas esto" –susurró, acercando las manos hacia la prenda azul.
Sin embargo, Fate sostuvo sus muñecas firme pero delicadamente, alzando la vista carmesí hacia ella.
-"Me gusta… –dijo en voz baja, fijando su mirada en el pañuelo-. Sé que puede que ya no necesite usarlo más, porque realmente a estas alturas dudo que yo pueda hacerte daño, pero…"
La cazadora soltó las manos blancas de Nanoha y posó sus dedos sobre su propio cuello, disfrutando de la suave textura y el casi inexistente olor a flores que luchaba por sobrevivir.
-"Cuando bajo la mirada y lo veo allí, es como si estuvieras conmigo. Después de todo, es un regalo de Nanoha, ¿no es así?"
-"Uhm –sonrió, pasando sus brazos detrás del cuello de Fate y empezando a desamarrar el nudo débil para reemplazarlo por uno más seguro-, así que más te vale cuidarlo mucho, ¿eh?"
-"¡Sí, señora!"
Ambas rieron sueltamente mientras la ojiazul terminaba de acomodar el pañuelo en Fate. Una vez hecho, la rubia echó una mirada y sonrió satisfecha, sintiéndose contenta por saber que podía llevar consigo un pedacito de Nanoha a todos lados.
Un trueno retumbó en los cielos al mismo tiempo que la acechadora lupina estornudaba por segunda vez, percibiendo el frío colarse en su piel.
-"No debiste haberte quedado afuera con esta tormenta" –regañó la herbívora, mirando el rostro apenado de la otra.
-"Lo siento –dijo antes de hacer sonar su nariz-, ¿no pude evitarlo?" –intentó disculparse.
-"¡Mou! Tienes tanta suerte de verte mal –suspiró, dejando la molestia de lado para estirar la mano y capturar entre sus dedos uno de los largos mechones dorados-, no puedo enojarme contigo estando así."
-"¡Salvada por la tormenta!"
Fate volvió a reír, animada y complacida por la mirada de Nanoha que se había suavizado para con ella. Luego, no pudo reprimir un bostezo que intento cubrir con una palma de su mano.
El sueño comenzaba a vencerla.
-"Es imposible volver con esta lluvia –interrumpió el agradable silencio, notando cómo ya había empezado a oscurecer-. Será mejor que vayamos a dormir, mañana podremos pensar en qué hacer."
-"De acuerdo –bostezó de nuevo, tallándose un ojo-, siento que una estampida de elefantes pasó sobre mi espalda."
-"¡Fate!"
-"¿Qué? –rió bajito-. No lo digo por ti esta vez, ¡es en serio! –alzó la voz, notando el ceño de la otra fruncirse más y más-. ¡Nanohaaaaa!"
La rubia estaba a punto de dejar salir un balido cuando un tercer estornudo la interrumpió. Maldijo por lo bajo, el frío estaba empezando a hacerle una mala pasada.
-"Abajo –antes de que Fate pudiera decir algo, se encontró con una mano obligándola a recostarse-. Nyahaha, ¡buena chica!"
-"¡Mou, Nanoha! ¡Que no soy un perro!" –rebatió, haciendo un puchero.
La castaña se rió y le restó importancia al comentario, acostándose también a un lado suyo y quedando frente a frente. Fate le sonrió, entonces, y ella no pudo más que imitar el gesto.
-"A Signum le va a dar un ataque cuando le cuente esto…" –susurró por lo bajo, haciendo que Nanoha parpadeara al no haber escuchado bien.
La rubia solamente negó mientras sonreía.
Viendo que la más alta empezaba a tiritar de nuevo, Nanoha –que estaba más seca que ella- se acurrucó a un lado suyo, quedando escasos centímetros de distancia entre sus cuerpos y rostros.
-"¿Segura que estás bien?" –habló en susurros, preocupada.
Fate tan sólo asintió en silencio, cubriéndose discretamente el estómago con ambas manos y bajando la mirada para no enfrentar aquellos vivaces ojos azules.
Y todo hubiera continuado bien, si su estómago no hubiese lanzado un rugido de hambre.
-"¿Fate?"
-"¡Estoy bien!" –repuso de inmediato, elevando la vista sólo para bajarla enseguida mientras se sonrojaba un poco.
Nanoha contempló las pupilas borgoñas oscilar con algo de sufrimiento al tiempo que los labios eran levemente mordidos, en un acto de autocontrol.
La rubia tenía hambre.
Era algo lógico cuando habían estado casi todo el día entero afuera y pasado por tantos incidentes pesados. Para la herbívora no era ningún problema, la vegetación abundaba por dondequiera que la mirada se posase.
Además, Agito la había interrumpido a mitad de su comida.
La cazadora a su lado, en cambio, no probó bocado alguno desde que se viesen. Y por la apariencia poco alentadora que daba ahora, Nanoha sospechaba que ni siquiera había ingerido algo antes de su secreta reunión.
-"Fate…" –murmuró al estirar su mano para tocar una de las mejillas pálidas.
-"Estoy bien –repitió mientras forzaba disimuladamente su agarre en el abdomen-. Después de descansar me ocuparé de satisfacer mi hambre."
-"Faltan horas para que amanezca y la tormenta aún no se acaba" –confirmó antes de voltear a ver de reojo los relámpagos y los rayos que cruzaban y serpenteaban por el cielo una y otra vez.
-"Puedo aguantar."
La depredadora agachó la cabeza y se mordió el labio con terquedad, suplicando a su estómago guardar una tregua con ella que era totalmente imposible.
Tenía que dormir. Era la única manera de olvidarse de aquella estresante sensación.
Si tan sólo pudiera dormir…
-"Está bien."
El afecto con el que iban cargadas esas palabras llamó su atención, así que observó a la castaña que deslizaba su mano desde su mejilla para posar los dedos sobre sus labios.
Fate la miró desconcertada.
-"Anda, tienes que alimentarte un poco, debes estar soportándote un hambre terrible –sonrió con cariño y suavizó la mirada-. ¿Qué esperas?"
-"Nanoha, yo… ¡no, yo no puedo! –exclamó angustiada, sujetando la muñeca y alejando la piel ofrecida de su boca-. No es necesario, sólo falta un poco más… puedo resistir."
La última parte terminó en un murmullo que la castaña pudo escuchar fácilmente por la cercanía. Así que cuando la rubia se apoyó en sus brazos para levantarse –y probablemente correrse un poco-, ella haló suavemente de la manga de su camisa blanca, regresándola a su posición anterior.
Nanoha se pegó a ella y descansó su cabeza sobre el pecho de su compañera, que a pesar de estar mojado por la lluvia, todavía conservaba una calidez acogedora.
-"Deja de hacerte la orgullosa y haz lo que te digo –habló en voz baja, cerrando los ojos-. No me importa si me va a doler la herida… no me importa si eres tú, Fate-chan."
-"¿Y si no puedo detenerme después?" –su voz salió trémula y su mirada reflejó el miedo que sentía.
La ojiazul tan sólo sonrió gentilmente y acarició con la yema de sus dedos los labios de la hija de Colmillo Brillante, haciéndola estremecerse un poco con aquel roce.
-"Lo harás –contestó convencida-, lo harás porque me quieres. Y yo te quiero a ti."
La vista borgoña pareció calmarse con aquello, por lo que Fate finalmente separó sus labios y aceptó la amable oferta. Aún cuando se mantenía en su forma humana, sus dientes reaccionaron de inmediato ante sus órdenes y adoptaron una silueta un poco más puntiaguda.
Como si fueran minicolmillos.
-"Seré cuidadosa" –susurró, enviándole a Nanoha una mirada segura que ella correspondió con un leve asentimiento.
Al principio la piel pareció cosquillearle a la castaña. Unos segundos después, fue como si pequeñísimas agujas atravesaran las yemas de sus dedos, lentas y cautelosas.
Tal y como Fate lo había prometido.
Sin embargo, la herbívora no pudo evitar soltar un respingo de dolor, por lo que la rubia se separó de inmediato, asustada de haberle hecho daño.
-"Nanoha, ¿estás bien? ¿Te lastimé?"
Los orbes carmesíes pintados de preocupación le inspiraron ternura, mientras los labios ligeramente manchados con sangre le daban un aspecto algo gracioso a la mayor, por lo que no pudo evitar soltar unas risitas.
-"Mhmp –negó, pasando la otra mano libre, la izquierda, detrás de los mechones dorados para atraerla hacia ella-, continúa."
Aunque la rubia quiso negarse, de inmediato se encontró siendo empujada delicadamente hacia delante así como aquellos tersos dedos volvían a palpar sus labios.
Nanoha sonrió y llevó su palma izquierda hacia la mejilla derecha de Fate, provocando que esta última cerrase los ojos para disfrutar el contacto.
A veces se sentía como si cosquillas recorriesen su piel, luego podía percibir diminutos piquetes que la obligaban a contener unos quejidos de incomodidad al tiempo que el sonido de pequeños sorbos silbaba en el silencio de la cueva.
Y aunque solía arder un poco, la castaña pronto se hallaba a sí misma riendo torpemente al apreciar la lengua de la ojirubí lamer atentamente las pequeñas heridas.
En un intento por aliviar las molestias que pudiese haber causado su testarudo apetito.
-"Nyahaha, por un momento pensé que no me devolverías mi mano."
-"¡Nanoha! –chilló, con las mejillas sonrojadas-. Te recuerdo que fue tu idea…"
-"¿Y?"
Fate parpadeó confundida.
-"¿Te sientes mejor?" –preguntó, sujetando su mano lastimada con la otra.
-"Uhm, puedo soportar unas horas más –correspondió la mirada zafiro-. ¿Duele mucho?"
-"Un poco…"
Antes de que Nanoha pudiese agregar algo más, Fate tomó su mano y besó suavemente cada uno de los cincos dedos de los que se había alimentado y que ahora portaban minúsculas marcas rojizas.
La castaña sintió sus mejillas arder.
-"Um… g-gracias…"
-"De nada –comentó sonriente, complacida de ver al fin que ya no era ella la apenada allí-. Además, tienes un sabor exquisito."
-"¡Fate! –exclamó avergonzada-. ¡N-No d-digas esas cooosas!"
-"¿Por qué? –se hizo la desentendida-. Es la verdad… Oh, acabas de balar entre palabras, lo que quiere decir que estás nerviosa. ¡Y estás toda sonrojada! ¿Habré sido yo la causa de esto?"
-"¡Mou, deja de reírte de mí!"
-"¿Nanoha?"
-"¿Qué?" –bufó mosqueada.
-"¡Ka-boo!"
-"¡Que no me soples la cara! ¡Mou, tú…! ¡Tú…!"
-"Aww, ¡volviste a inflar las mejillas!"
-"¡Fateeeee!"
Finalmente la castaña se dio por vencida, sabiendo de antemano que intentar pelear con la rubia era una causa perdida, así que la dejó reírse cuanto quisiera.
Y sonrió ella misma al ver a Fate feliz.
Como si todos los problemas de hacía una semana se hubiesen desvanecido en algún agujero negro.
Por lo que cerrando los ojos se acurrucó junto a ella y soltó un pequeño bostezo, mientras pasaba una mano por su cintura y la usaba como almohada.
Segundos después, Nanoha Takamachi se hallaba dormitando.
La depredadora acarició los cabellos castaños mientras sentía el aliento de su compañera hacerle cosquillas en el cuello. Fate se sonrojó de inmediato al notar que aunque la otra estaba más seca que ella, eso no evitaba que la poca humedad que aún quedaba impresa en su ropa permitiera transparentar la camisa blanca que llevaba puesta.
Rió bajito, apartando la mirada y colocando un brazo en la espalda de Nanoha, atrayéndola otro poco para poder sentir su calor más de cerca.
Poco después, Fate lanzó un último bostezo, percibiendo que los párpados empezaban a pesarle.
¡Pit, pat, pit, pat, pit, pat!
Y a pesar de que la tormenta continuaba su singular serenata, las sonrisas en los rostros de ambas no se desvanecieron, protegidas por el simple y confortable abrazo cálido que compartían en aquella cueva oscura.
Refugiadas en alguna de las misteriosas y entrañables tierras de Midchilda…
Soñando.
Soñando con los maravillosos días que aún faltaban por vivir…
"Gracias… Nanoha."
Continuará…
Bueno, aquí tienen ya la actualización. Para todas aquellas personitas que querían el fluff de vuelta –me incluyo también-, ¡el fluff vino de vuelta!
Espero que el capítulo les haya agradado porque yo al menos he disfrutado escribiéndolo :)
Un saludo a todos y les deseo que pasen un buen día. ¡Gracias por leer!
Kida Luna.
