El lobo y el cordero
Por: Kida Luna
Capítulo XII
Insólita amistad
¡Chirp! ¡Chirp! ¡Chirp!
Hubo un largo bostezo mientras una mano perezosa se posaba en sus ojos, aclarando su visión y protegiéndose a sí misma de los molestos rayos de sol que empezaban a asomarse, al igual que el canto animado de las aves.
Otro bostezo abandonó sus labios.
Tuvo ganas de estirar su cuerpo, cuando se dio cuenta que no podía mover su brazo izquierdo. Parpadeó extrañada antes de bajar la mirada y encontrarse con unos dedos finos aferrados a la manga de su camiseta blanca.
Sonrió.
-"Realmente, me siento toda una peluchita abrazable" –rió bajito, cuidando de no despertar a la persona que dormía acurrucada a su lado.
Alargó su brazo libre para alcanzar a acariciar los cabellos castaños, cuya dueña lanzó un quejido al sentir el movimiento de su almohada semialejarse, sólo para aferrarse todavía más a ésta.
Fate volvió a reír, no pudiendo evitar esta vez despertar a su compañera.
-"¿Fate?" –preguntó adormilada.
-"Buenos días, Cordera Durmiente" –saludó divertida.
-"Mou, ya vas a empezar –bostezó, tallándose un ojo-. ¿Qué horas son?"
-"No tengo idea, pero por lo alto del sol deduzco que deben rondar cerca de las diez."
La castaña siguió la mirada borgoña que contemplaba la salida de la cueva, ahora cubierta de luz. Apenas los rayos del sol le hicieron un visaje molesto, se volteó rápidamente y ocultó el rostro en el pecho de la otra.
-"¡Wow! –exclamó la rubia, sorprendida-. ¿No eres muy mañanera, cierto?" –silbó con una sonrisa.
-"Cállate –susurró, abrazando más la esbelta cintura de la otra para tratar de recobrar el sueño perdido-. Tengo que salir a pastar antes de que salga el sol, pero como no estamos en la escuela…"
Un ligero bostezo interrumpió sus palabras, seguido de unos cuantos chasquidos de dientes mientras volvía a cerrar sus cansados ojos.
-"Aww, eres toda una esponjita rebelde" –rió de nuevo.
-"¡Fate! –exclamó, su voz amortiguada por la camisa de la otra-. Sé buena y guarda silencio, ¿quieres? Prometo darte una croqueta si lo haces, nyahaha..."
-"¿Puedo tener una de cordero?"
Nanoha separó el rostro del pecho de la rubia para admirar las pupilas borgoñas brillar con diversión; unos segundos después, soltó un gritito de sorpresa al sentir los dientes de la cazadora morder su oreja, soplando en ésta de inmediato.
-"¡Oye! –rió torpemente, cubriéndose la zona atacada-. ¡No hagas eso!"
-"¿Quién lo diría? –comentó juguetonamente, atrayéndola hacia sí-. Primera vez que despierto con el desayuno en la cama…"
La risa de la castaña disminuyó en aquel momento, siendo reemplazada por una sonrisa tímida y un sonrojo que comenzaba a pintar sus mejillas. Se quedó unos momentos más así, pegada todavía al brazo de la rubia mientras esta última la abrazaba con cariño.
Nanoha cerró los ojos, tomándose unos momentos para aspirar el aroma a hierba y libertad que los mechones de Fate desprendían; esa fragancia que gritaba peligro y atracción en una sola oleada de perfumes salvajes.
-"Por mucho que me agrade estar así contigo –la más alta susurró con dulzura, haciendo a la otra estremecerse entre sus brazos-, será mejor que vayamos a buscar algo de comer. Otro rato más y mis tripas se habrán vuelto caníbales" –agregó entre risas.
La ojiazul suspiró con cierta decepción al sentir el calor de la depredadora desaparecer de su cuerpo.
Cada una recogió sus chaquetas correspondientes y se las colocaron encima, esta vez, todas sus ropas totalmente secas. Caminaron lado a lado hasta abandonar la cueva; una vez afuera, Fate aprovechó el momento para levantar los brazos y estirarse a gusto, esbozando de inmediato una larga sonrisa de gato mientras un gemido de satisfacción salía de sus labios.
Nanoha tan sólo se rió, negando con la cabeza para adelantar el paso.
-"¿Vas a buscar algo?" –inquirió curiosa, empezando a echar un vistazo a la gran cantidad de arboleda que les rodeaba.
Fate le alcanzó el andar y posó su mirada en la herbívora, luego observó que su expresión se mantenía relajada y despreocupada. Los orbes borgoñas decidieron estudiar el lugar también, intentando localizar alguna presa a su alcance.
-"Supongo –respondió con cuidado, pretendiendo ser cautelosa con las palabras que usaba para con su compañera-. Debería cazar algo para poder recuperar las energías…"
Hizo una pausa y tanteó las reacciones de Nanoha, queriendo hallar algún rastro de duda, incomodidad, o en el peor de los casos, miedo.
Sin embargo, la castaña apenas y parecía preocupada por escuchar su respuesta, continuando entretanto la búsqueda de su propio alimento.
-"¿Nanoha?"
-"¿Um?" –dirigió la mirada hacia ella, desconcertada.
-"Esto… ¿no te molesta? –habló avergonzada, pasando una mano por sus cabellos-. Es decir, no tienes que, tú sabes… acompañarme a…" –se calló.
La ojiazul, por su parte, tan sólo negó, mostrándole una sonrisa simpática. Detuvo su caminar, provocando que la más alta le imitase, y tomó una de sus muñecas.
-"Eres un lobo, Fate-chan, y seguirás siendo uno siempre –afirmó, suavizando su mirada ante aquélla herida que la rubia empezaba a mostrar-. No me malinterpretes, yo te quiero tal y como eres, no pienso pedirte que cambies porque es imposible –negó con la cabeza, deslizando los dedos hasta tocar los suyos, uniéndolos-. Eres perfecta así como estás: Elegante, desafiante, libre… y un moco indomable, nyahaha."
-"¡Nanoha!"
-"Pero, en serio –le sonrió, levantando su otra mano para acariciar su mejilla-. No te detengas por mí, Fate, mi opinión sobre tu persona no va a cambiar. Para Nanoha Takamachi sigues siendo una cachorra mimada, ¿entiendes?"
-"¡Sí, señora! –contestó casi en un ladrido, riendo-. Sólo no se te ocurra ponerme una correa encima porque no respondo" –le sacó la lengua, traviesa.
-"Nyahaha, mejor no me des ideas."
Una vez más continuaron caminando por aquel entramado paisaje, extrañándose a cada segundo que pasaba al no reconocer el sitio que pisaban. Fue cuestión de minutos para que Fate le lanzase una mirada confundida a Nanoha, quien sonrió apenada, dándole a entender que se encontraba en las mismas condiciones que ella.
Se mantuvieron así, andando durante un rato mientras sus manos permanecían todavía entrelazadas. Ninguna dijo nada al respecto.
Ninguna objetó en relación a ello.
Así que… ¿para qué la molestia en soltarse?
-"¡Un río!" –los ojos de Fate se iluminaron, no pudiendo evitar el hábito de relamerse los labios ante el pensamiento de su desayuno.
De pronto se acordó de Nanoha, por lo que algo sobresaltada por su olvido se volteó hacia ella, como pidiendo permiso. La castaña asintió rápidamente, conmovida por el rostro acongojado y ansioso de la más alta.
La rubia se soltó de su mano y enseguida adoptó su forma lupina, corriendo hacia el río y chapoteando ruidosamente al entrar a la orilla de éste. La herbívora rió divertida, viendo a Fate a lo lejos, con las orejas en alto y la cola meneándose en excitación.
Las mandíbulas abiertas con la lengua de fuera, como un cachorro emocionado por un nuevo juguete.
-"¡Fate-chan! –llamó, haciendo que la otra virase la cara dorada para verla-. ¡Voy a estar aquí cerca pastando, vale!"
-"¡Um! –acordó, no muy segura del todo-. ¡Sólo no te vayas a donde no pueda verte, no quiero que te metas en problemas otra vez!"
-"¡Vale, de acuerdo!"
Con eso, la lobezna se dedicó a contemplar el agua correr entre sus patas y devolverle su reflejo, aunado al destello dorado del sol, con los pececillos de colores pasar por aquí y por allá.
Nanoha, por su parte, se transformó en el pequeño cordero que era para iniciar su búsqueda por un pastizaje más comestible y de buena apariencia. Olfateó un poco la hierba bajo sus pezuñas al tiempo que avanzaba caminando.
Al poco rato visualizó unas flores blancas en el pie de un enorme leño, por lo que contenta trotó hacia este mismo. Un gemido de satisfacción salió de su boca mientras sus dientes planos trituraban la planta, dejando caer al suelo algunas hojas y pétalos.
Masticó un buen rato antes de tragar y dirigirse a las otras. Llevaba su octava flor comida cuando un leve gimoteo captó su atención.
Apoyó las patas delanteras sobre el grueso tronco, avivando los holgados oídos solamente para escuchar un segundo chillido. Volteó a ver instintivamente a Fate, quien continuaba chapoteando en el agua al arrojar una de sus patas delanteras dentro de ésta una y otra vez.
Debatiéndose un rato, finalmente se encaramó encima de la madera, resbalando sus pezuñas casi al principio. Ya que se encontró mejor balanceada, caminó con cuidado hacia arriba, siguiendo la leve empinada que el leño trazaba sobre los trozos de roca o guijarros que habían debajo.
¡Wraf!
El gruñido que salió de súbito hizo que Nanoha plegase sus orejas lanudas hacia atrás mientras su cuerpo se agazapaba; con el estómago casi pegado al tronco, se arrastró hasta la otra punta, asomando apenas la cabecilla blanca.
Los ojos azules contemplaron con curiosidad la imagen de un indefenso conejo arrinconado contra un árbol, temblequeando hasta los huesos. Delante suyo, la figura de un cuadrúpedo cuyas manchas irregulares blancas y café chocolate bañaban su cuerpo, se acercaba peligrosamente.
Nanoha sintió un poco de miedo –quizás, disminuido en gran medida por el parecido que la criatura parecía tener con Fate-, acompañado por un sentimiento de compasión.
Pronto, una oleada de furia embargó su interior, haciéndole casi imposible soltar bufidos de enojo, con el aire saliendo por su nariz.
Una de sus pezuñas rascó la madera debajo suyo, levantando una delgada fibra marrón.
-"¡Gracias por la comida!" –aulló con euforia el carnívoro.
Las mandíbulas se detuvieron en el aire, la criatura contemplando la silueta de un cordero chocar fuertemente sus cascos contra aquel tronco inclinado. De un segundo a otro, vio al animal saltar prestamente al suelo para correr hacia donde estaba.
Avanzando hacia delante, con la cabeza recta al frente y los cuernos siendo blandidos de izquierda a derecha, y viceversa.
-"¡¿Qué rayos?"
-"¡Métete con uno de tu tamaño!"
¡BAAAAAAAAA!
Las caninas patas blancas se cubrieron los oídos de inmediato, de interior igual de pálido y el exterior de un suave tono chocolate. Nanoha volteó el rostro para ver al conejo todavía congelado en su lugar, por lo que bastó un solo balido de su parte para que el indefenso animalito saliese huyendo a toda carrera.
La criatura al frente de ella carraspeó, asustada ante la imagen de su desayuno escapando.
-"¡¿Estás loca? –chilló horrorizada-. ¡¿Tienes idea de lo mucho que me costó atrapar a esa bola de pelos inquieta?"
El gruñido y los colmillos filosos, así como la posición de la bestia que ahora cambiada de una agazapada a una recta, encarándole totalmente, infundió cierto temor en el cordero.
Mas chocó sus cascos de nuevo en la tierra y bajó la cabeza, apuntándole con sus cuernos.
El cuadrúpedo parpadeó, sumamente extrañado.
-"¡No t-te tengo mieeedoooo!" –baló insegura.
Una sonrisa socarrona se dibujó en sus colmillos, provocando que Nanoha apenas pudiese contener un estremecimiento.
-"¿Qué clase de cordero eres? –Nanoha le miró sin entender-. Voy a ponértelo fácil, porque para ser muy joven eres demasiado idiota. Si no me tuvieras miedo –dio un paso, haciendo a la otra retroceder-, y si fueras un poco más lista –chasqueó la lengua-, sabrías que tu mejor defensa es huir."
Nanoha infló las mejillas, enojada. Y bufó, molesta por la mirada de burla que estaba recibiendo.
-"¡Yo puedo…!"
-"¡Yo puedo hacerte pedazos ahorita! –aulló entre risas-. ¡Pero anda, que eso no sería divertido! Ya, en serio, hasta un becerro sabe que estas cosas no se hacen, sobre todo con esas ramitas tan pequeñas" –volvió a reír, tocando rápidamente con una de sus patas los cuernecillos cafés del bovino.
-"¡Oye!" –baló molesta para después sacudir la cabeza y quitarse aquellas garras negras de encima.
-"Te voy a decir algo –le guiñó el ojo, sentándose en el suelo-, como me caíste tan bien, te voy a perdonar que me hayas arrebatado mi desayuno –sus orejas marrones oscuras se doblaron hacia atrás mientras su cara se contorsionaba en pena-; claro que ahora moriré de hambre…"
La herbívora retrocedió unos cuatro pasos, recelosa y desconfiada del cambio de actitud por parte del carnívoro. Ante aquello, los ojos azules, similares a los suyos, viraron a verla con una chispa de alegría.
-"Caray, ¿qué tiene una que hacer para que le crean? –rió entre dientes, poniéndose de pie y acercándose hacia la otra-. ¡Corderilla, no me veas así, sino tengo cara de león!"
Nanoha quiso replicar algo, pero en su lugar, un balido de espanto salió de su garganta al sentirse ser derribada de espaldas contra el suelo. Las patas cafés, cuyas puntas terminaban en blanco, la rodearon a los lados.
Y una sonrisa juguetona le saludó desde arriba, así como la cola punteada en blanco no dejaba de bailar.
-"¡De donde yo vengo, así es como damos la bienvenida!"
-"¿Qu…?"
Las palabras del cordero se vieron cortadas cuando una lluvia de lengüeteadas cayó sobre su rostro. En cosa de segundos, los balidos semitemerosos fueron reemplazos por risas al tiempo que las pezuñas trataban de quitarse a la otra criatura de encima.
Finalmente se vio libre, por lo que sentándose, contempló al carnívoro tomar asiento también sobre sus cuartos traseros.
Los ojos azules le vieron con simpatía mientras la cabeza era ladeada, con las orejas revoloteando de repente.
-"Mi nombre es Hayate, Hayate Yagami, soy un perro salvaje –sonrió ampliamente mientras hinchaba el pecho-. Y es un gusto conocerte… ¿um? ¿Tu nombre es…?"
-"Na-Nanoha… -balbuceó todavía perpleja-… Nanoha Takamachi."
-"¡Nanoha! –aulló emocionada-. ¡Espero que seamos buenas amigas!"
El cordero recorrió con su mirada la faz pintada en café oscuro, al igual que la garganta y el estómago; las enormes orejas infladas y el cuerpo completamente moteado por aquí y por allá, dándole un aspecto sumamente gracioso.
Y hasta adorable.
Sino fuera por los brillantes colmillos, claro.
Hayate de súbito se puso en pie, colocándose en forma juguetona con las caderas elevadas al aire y las patas blancas estiradas hacia el frente. Nanoha, captando la indirecta, imitó la pose de juego.
Contagiada por la peculiar energía que el licaón demostraba.
El cordero dejó salir un balido fuerte mientras la depredadora lanzó un animoso bramido, corriendo enseguida directo a su encuentro.
Pero lo que se topó en medio del camino, a diferencia de la pequeña bolita blanca que esperaba, fue a una gran mancha dorada que embistió duramente contra ella, enviándola de sentón sobre la tierra.
¡GRUUARRR!
Hayate sacudió la cabeza, agudizando la vista y adoptando una postura seria rápidamente, ante el gruñido amenazador que zumbó en sus oídos.
-"¡Nanoha! ¡¿Estás bien?"
-"¿Fate?"
-"¡Te dije que no te alejaras!" –gritó molesta, girando hacia atrás para verla.
Nanoha agachó las orejas al notar el rastro de preocupación en los ojos borgoñas de Fate, a lo que murmuró un cohibido 'Lo siento'. Sin embargo, de inmediato el rostro enfurecido del lobo se dirigió hacia el canino al frente.
Fate lanzó un siseo, con las líneas de colmillos temblando al aire en advertencia. Hayate, por su parte, agachó el cuello, recto hacia el frente, e imitó la invitación de ataque.
Las miradas carmesí y zafiro chocaron con desafío y desconfianza.
Una de las patas negras de la lobezna se posó al frente, dispuesta a arremeter contra la criatura que podría hacer de Nanoha un banquete.
Hasta que esta misma se interpuso entre ambas y lanzó un suave balido para llamar la atención de la cazadora dorada.
-"¿Nanoha?"
-"Está bien, Fate –sonrió tímida ante la faz fría de la otra-. Hayate es mi amiga, ¿verdad?" –se volteó hacia el canino marrón.
Las pupilas azules miraron el lobo detrás del cordero, con unas ganas enormes de mandar todo al infierno y regresarle el tremendo golpe que le había metido. No obstante, cuando su vista se fijó en su recién y adquirida nueva amiga, no pudo más que asentir.
-"¡Ella iba a atacarte! –chilló Fate, impaciente por correr a la otra cánida de allí-. ¡Yo la vi, Nanoha!"
-"Estábamos jugando –puntualizó, con los ópalos agudos y fieros-. Digo, por si los lobos conocen el significado de la palabra jugar."
-"¡No estoy hablando contigo, perro!"
-"¡Cálmate, cachorra lanuda!"
-"¡Fate!"
-"¡Nanoha, vámonos de aquí!"
-"¡Oye, espera un momento!" –gritó indignado el otro cánido.
El licaón corrió hasta quedar al frente de la lobezna, cortándole así el paso a Fate, quien estuvo a casi nada de aventarle una mordida. De no ser porque Nanoha se puso a lado, suplicándole con la mirada que no lo hiciese.
-"¿Cuál es tu problema?"
-"¡Tú eres mi problema! –ladró enervada de la paciencia-. ¡No voy a dejar que le toques ni un solo…!"
-"¡Wow, wow, wow! ¡Alto ahí! Yo no sé quién demonios te crees que eres –frunció el entrecejo, cambiando a una mueca de alegría cuando bajó la cabeza para encarar a Nanoha-. Pero yo no podría hacerle daño a una cosita tan adorable."
Las palabras de Hayate Yagami, que iban cargadas con simple simpatía y gentileza, incitaron un aguijonazo terrible de cólera en Fate, que no pudo reprimir un gruñido alto y muy obvio.
-"¿Qué? –terció la canina, empezando a mosquearse por la extraña hostilidad-. ¡No pienso comérmela si es lo que piensas! Que sepas que tengo una gran capacidad de conciencia y autocontrol."
Hayate alzó su hocico hasta tenerlo justo delante de aquel dorado y parecido al suyo. Los ojos nuevamente enviándose relámpagos de furia y suspicacia, más por parte del lobo que del perro.
Segundos después de la contienda visual, la cazadora oscura alzó las mullidas orejas en asombro mientras soltaba un fuerte silbido. Una sonrisa maliciosa se cruzó en su larga boca.
-"Uhhh, ¡tú estás celosa!"
La máscara de enfado de Fate se cayó en pedazos en cosa de milisegundos, con las pupilas muy abiertas y las mejillas rubias comenzando a cambiar a un matiz rojizo.
Hayate lanzó una enorme risotada.
-"¡Perdón, perdón! –exclamó entre risas, a pesar de que no parecía sentir arrepentimiento alguno-. ¡No sabía que esta señorita era tu novia!"
-"¡¿AHHHH?"
-"¿Qué no lo es?"
Hayate parpadeó confundida ante el grito de espanto que ambas dejaron salir, mirándose rápidamente sólo para desviar la vista de inmediato, con la vergüenza bailoteando en sus caras.
-"¡Somos amigas! –rugió Fate, tentada a arrancarle el hocico a la otra-. Pero será mejor… que no intentes… ponerle una sola garra encima o te mato…"
La última frase fue un susurro que no hizo más que alargar la sonrisa burlesca de la extravagante cazadora.
-"Claro, claro, no me gusta pisar terreno prohibido –rió otra vez, deleitándose con las caras sonrojadas-. En fin, ¿qué hacen un lobo y un cordero paseando por aquí, por cierto? No es algo que veas todos los días…"
-"Que somos amigas –bufó Fate de nuevo-. ¿Qué tan difícil te resulta…?"
La lobezna lanzó un chillido de golpe mientras su rostro palidecía de inmediato. ¡Le había dicho que tenía amistad con un cordero a una completa desconocida!
Si todos en el Colegio se enteraban…
-"¿Fate?" –llamó Nanoha, preocupada.
-"Hey, ¿qué te pasa? Estás más blanca que mis patas" –el perro agregó, echando un vistazo rápido a sus extremidades referidas.
La lupina le envió una mirada nerviosa.
-"Di-dime –tartamudeó-, ¿estudias en Colmillo –tragó saliva- Brillante-e?"
Nanoha, que hasta ese momento no había captado la gravedad de la situación en la que se encontraban, se espantó también. Sus ojos azules miraron a aquéllos más oscuros con angustia.
Mas toda preocupación se esfumó en el aire cuando vieron a Hayate dejar caer una de sus orejas al momento de ladear su cabeza, en duda.
-"¿Colmillo Brillante? –repitió, con las cejas arrugadas mientras trataba de buscar ese nombre en su memoria-. ¿Qué es eso?"
Nanoha y Fate se miraron, perplejas.
-"Ya sabes, Colmillo Brillante es la escuela donde se entrena a todos los carnívoros para la cacería."
-"Y Casco Resistente es donde vivimos los herbívoros, para aprender a cuidarnos" –agregó el cordero.
Hayate las observó a ambas, intentando repasar lo que le cada una le había dicho.
-"Me están diciendo –se relamió el hocico en meditación-, ¿que tú vas a una escuela a que te digan cómo atrapar tu comida, y tú –su vista viajó hasta Nanoha- a saber cómo huir de ella?"
Ambas asintieron.
-"Es una broma, ¿cierto? –al ver que nadie decía nada, las dudas empezaron a lloverle en la cabeza-. Vaya, eso es lo más loco que he escuchado, ¿cómo se supone que una obtenga su alimento si le van a enseñar a su comida a defenderse?"
-"Yo no fundé la escuela –Fate rodó los ojos-, así es como funciona. Es algo… complicado."
-"Uy, y se ve que les enseñan tan bien que ustedes dos se volvieron amigas" –repuso con ironía.
-"¡Eso no es tu asunto! –gruñó la lobezna, con la molestia regresándole de nuevo-. Nanoha, ¿podemos irnos?"
La aludida rió nerviosamente al ver la mirada suplicante de Fate, siéndole imposible no acceder a su pedido. No obstante, recordó que no tenían idea de dónde se encontraban.
-"Yo puedo guiarlas de vuelta –sonrió Hayate al ver las caras llenas de incertidumbre, con la cola meneándose en el aire-, ¡conozco este lugar como las pulgas de mi pata!"
-"Espero que eso sea broma…"
-"¡Fate!" –regañó Nanoha.
-"¿Y cómo podrías mostrarnos el camino si ni siquiera conoces el lugar de donde venimos?" –inquirió la lobezna, empezando a hartarse de todo aquello.
-"Um… ¿tiene algo que ver con esas raras vallas, cierto?"
-"Sí… ¡sí! ¿Pero cómo…?" –quiso saber la bovina.
-"Si en realidad vienen del otro lado y las tienen tan cuidaditas como pienso creer –entrecerró las pupilas azules, mirando hacia el horizonte detrás de ellas-, lo mejor es que se vayan cuanto antes. Aquí no existen escuelas o maestros que te digan cómo sobrevivir, aquí sólo existimos criaturas salvajes."
Hayate volvió la vista hacia ellas, con la seriedad palpable en esta misma.
-"Y son esas criaturas las que rompen esas paredes de metal, en busca de alimento."
Dicho aquello dio la media vuelta para empezar a caminar, con Nanoha y Fate detrás suyo; ambas empezando a pensar que aquello explicaba la rareza del sitio y la aparición de aquel gigantesco oso.
Uno de un tamaño que sobrepasaba fácilmente a cualquier otro mamífero igual que el lobo hubiese podido ver en los alrededores de Colmillo.
Asimismo, esa respuesta también revelaba los misteriosos pasajes que se formaban entre ambas escuelas. Y la desaparición de la valla cuando cayesen en el río…
-"Entonces… ¿esta zona es… inexplorada?"
-"Um, no precisamente, ¿Fate…?"
-"Testarossa. Fate Testarossa."
-"Las cosas aquí son muy diferentes, si quieres vivir tienes que ser rápida y astuta, no tratar de hacerte la samaritana porque sí –miró de reojo a Nanoha, sonriendo-. No es como si en las noches pudieras ir a dormir y esperar tu cama arreglada… o la cena servida."
-"Tampoco quiere decir que no tengas que cazar."
Hayate no quiso entrar en detalles ni en una riña con Fate, por lo que optó simplemente en asentir. Después de unos minutos de silencio, se detuvo.
El lobo y el cordero le miraron confundidos.
-"Voy a llevarlas de regreso –acotó en una sonrisa, dando la media vuelta para verlas-. Pero quiero algo a cambio."
Nanoha y Fate se miraron entre sí, pensando que no debía de haber problema alguno con un simple favor. Después de todo, no es como si volviesen a encontrarse otra vez, por lo que las dos aceptaron.
-"Bien –habló entusiasmada-, ¡porque quiero unirme a sus clases!"
El cordero mostró una ligera sonrisa en aprobación. Fate, por otro lado, al ver aquello palideció por completo, sabiendo de antemano que Hayate sería forzosamente enviada a su división.
-"¡Nanoha, espera…!" –trató de interceder.
-"Nyahaha, creo que tienes una nueva compañera, Fate-chan."
-"¡Genial, podremos ser buenas amigas, Fate! Hasta puedo enseñarte unos trucos."
El lobo tuvo ganas de lanzar un aullido de lamento al ver el rostro iluminado de Hayate Yagami, quien rápidamente se daba la vuelta para correr colina abajo, seguida después por una alegre Nanoha.
-"No te preocupes –le guiñó el ojo la canina, a lo lejos-, ¡prometo no tocar a tu novia, Fate!"
En ese momento, la aludida tuvo ganas de arrojarse cabeza abajo por la pendiente, consciente de que de esa manera el cordero no vería sus mejillas encenderse.
Y de que nadie la acusaría por homicidio perruno…
"Tal vez debería pensar en volverme vegetariana… ¡y mudarme a otra escuela!"
Continuará…
Licaón: Otra manera de designar al perro salvaje africano.
Je, al fin ha entrado Hayate a escena, espero que el personaje haya quedado dentro de su actitud. Pronto veremos cómo se desarrolla en su nuevo entorno y la manera en que se relaciona con los demás, así como Fate tendrá que arreglárselas para poder lidiar con ella.
Un poco de fluff al principio y algo de celos, para quienes querían ver al lobo feroz ;) ¡Ve, Fate, ve! ¡Marca al codero como tuyo! XDD
Si alguien tiene interés en saber cómo se vería Hayate, he subido una imagen a mi perfil –no es mía, aclaro, fue tomada del Internet- en la que me he basado para su personaje.
Por último, muchas gracias por leer y continuar acompañándome a lo largo de esta historia. Espero no decepcionarlos :)
Kida Luna.
