El lobo y el cordero

Por: Kida Luna

Capítulo XIII

Crear y compartir lazos

El sonido del pastizal crujir bajo sus patas amortiguó por escasos –muy escasos- momentos la imparable charla del perro salvaje africano que parecía no acabársele la batería, aún cuando ya había caído el anochecer.

Hacía poco que habían dejado a Nanoha del lado de Casco Resistente, por lo que ahora Fate se encontraba sola con ella, escoltándola.

Cosa que hasta ahora no le hacía gracia alguna…

-"¡Oye, Fate!"

La aludida ignoró el llamado, a pesar de que Hayate corrió hasta ponerse a su lado y dirigirle sus dos brillantes ojos azules. La lupina de oro suspiró cansada, ambas orejas negras cayendo.

-"¿Qué quieres?"

-"Ya, dime la verdad…"

Fate se detuvo, parpadeando confundida y con el entrecejo alzado. El licaón ensanchó una sonrisa traviesa –una que no le agradó para nada a la otra-, y bajando la cabeza, se relamió el hocico en un gesto de ocio.

-"¿La cordera es tu novia?"

Un minuto de silencio.

-"¿Fate?"

-"Espera, estoy considerando seriamente la posibilidad de volverme caníbal" –respondió, con los colmillos de fuera.

Por el contrario, la mueca no hizo más que provocar una tremenda risotada por parte de Hayate, quien bateó el aire con su pata derecha. Segundos después, al ver que la lobezna se estaba adelantando, se dedicó a alcanzarla de nuevo.

La lengua de fuera y las esponjadas orejas ovaladas atentas a su nueva amiga.

-"No sé por qué tengo el presentimiento de que no te caigo bien" –se rió.

-"Pues no lo haces –soltó en un gruñido-. Te apareces de la nada, no paras de hacer preguntas, no te quedas callada y encima amenazaste a Na…"

-"Entonces sí es tu novia."

Fate maldijo mentalmente. Vaya manera de colgarse la soga al cuello ella solita…

-"¡Somos amigas!" –ladró, dando la vuelta para encararla.

Hayate Yagami movió la cabeza hacia atrás, algo sorprendida por el repentino bramido. Mas no por ello su sonrisa menguó. Meneó el cuello chocolate de un lado a otro, sintiendo como sus huesos se retorcían placenteramente.

Después, soltó un bostezo. Importándole muy poco que dos ojos borgoñas le tirasen una mirada fiera.

-"Lo sé, y yo soy una patita fea –se burló, mostrando los caninos en las esquinas de su boca-. ¡Pero un día seré un cisne!"

El ladrido demasiado entusiasmado y falso hizo que las pupilas escarlatas rodasen en fastidio, en tanto que su dueña se daba la media vuelta para continuar el camino a casa.

Agachó la cabeza y la cola, preguntándose por qué motivo, razón o circunstancia Nanoha la había abandonado con semejante… cosa.

-"¿Por qué quieres conocer la escuela, de todos modos? –susurró sin ánimo-. Tú ya pareces cazar lo suficientemente bien, no veo qué puedan enseñarte."

-"Pero… -vaciló, trotando para retomar el paso de la otra-… yo quiero tener amigos. De esos que estén a tu lado y te hagan sentir en casa…"

Las palabras de la africana captaron la atención de la lobezna, que alzó las orejas negras en respuesta. Fate ladeó la cabeza, totalmente en duda por aquella extraña declaración.

-"Yo crecí junto a mi manada, pero tiempo después cuando era muy joven mis padres murieron, ya sabes, uno no puede vivir mucho –explicó, enfocando la vista al frente-. Nos movíamos constantemente de un lugar a otro, pero la verdad es que mi relación con el resto del clan no era muy profunda."

-"¿Has estado en una manada?" –inquirió curiosa.

-"Umm –asintió, mirando los ojos borgoñas llenos de interés-, había muchos como yo, literalmente –rió bajito-. Era agradable mas todavía me seguía faltando algo, así que decidí irme. ¿Qué hay de ti? ¿En serio nunca habías pisado tierra de fuera?"

Fate negó lentamente, con los párpados cerrados.

-"Fui criada en Colmillo Brillante como tal, así que los accesos a la otra escuela o a cualquier otro lugar desconocido están severamente restringidos –añadió en un suspiro, pesándole en el pecho aquella última parte-. Atiendo al colegio todas las mañanas, hago mis rondas diarias y regreso por las noches a descansar."

-"Así que sí sabes cazar."

-"¡Claro que sé! –rugió indignada-. ¿Acaso me tomabas por un perrito de peluche?"

-"Bueno –esbozó una enorme sonrisa, haciendo a Fate lamentarse de lo que sea que haya dicho para desencadenar aquella reacción-, en realidad, te tomaba por un perrito faldero, ¡baaaaa!"

-"¡E-Eso no es c-cierto-o!"

La credibilidad de las palabras de Fate se hundió como sus torpes patas que chapotearon en el agua que recién aparecía, salpicándole el rostro furiosamente enrojecido. Hayate se rió fuertemente, pasando a su lado con facilidad y caminando a través del riachuelo sin problema alguno.

-"En ese caso –cantó divertida desde la orilla al otro lado, volteándose para verla-, tal vez invite a la señorita Nanoha a cenar, ¿no te importaría, verdad, Fate?"

Pronto, las risas de la licaón fueron reemplazadas por una tos sofocante al tragar una enorme cantidad de agua, producto intencionado de las zancadas de la lupina al pasar a su lado.

-"¡Sólo tenías que decirme que sí!" –se quejó.

-"Perdón –fingió el lobo mientras sacudía su cuerpo entero y arrojaba las gotitas de agua en el pasto a su alrededor-, pero tenías algo sucio en la boca" –sonrió maliciosa.

-"Seguramente no era más que lo que tú has tenido de Nanoha en…"

-"¡HAYATE!"

-"¿Qué? ¡Tú empezaste! –se defendió, agitando la cola enérgicamente de un lado a otro, como si esperase un ataque en cualquier momento-. ¡No es mi culpa que niegues a tu novia!"

-"¡No es mi novia!"

-"¿Novia? ¿Qué novia, Testarossa?"

Fate lanzó un chillido de espanto al notar la figura de Signum detrás suyo, con la mirada confundida y su distinguido cejo fruncido. La lobezna de oro se sintió desfallecer allí mismo.

-"¡Su novia!" –insistió Hayate.

-"¡Que no tengo novia!" –respondió desesperada.

-"¿Quién es novia de quién?"

-"Que Testarossa tiene novia, creo…" –le respondía la leona a la lupina roja que recién aparecía también.

-"¡Wow, ya tengo cuñada!"

-"¡Arf! –gimió Fate en angustia-. ¡No puedes estar hablando en serio!"

-"¡Fiesta para las novias!"

-"¡Ya cállate, Hayate!"

-"¡Fiesta! ¿Y quién es la afortunada, Fate-san?"

-"¡Subaru! –rugió Tía, que se unía igual a la desastrosa conversación-. Si Fate-san no quiere decirnos quién es su novia, no puedes…"

-"¡QUE NO TENGO NOVIAAAAA! ¡SORDAAAAAS!"

El aullido de Fate retumbó sonoramente, poniendo por fin un alto a los rumores mal infundados que sus compañeras habían comenzado ya a repartir entre ellas.

Hayate sacó la lengua, haciendo el típico sonido de jadeo de un perro.

-"¿Y cuándo se lo piensas pedir?"

-"Por Dios…"

Fate hundió la cabeza en el suelo mientras colocaba sus patas delanteras sobre ésta para aplastar sus oídos contra el pasto, en un intento porque la tierra se la tragase y se la llevase a un mundo distinto donde Hayate no existiera.

Desgraciadamente, nada de eso pasó.

-"¿Y tú quién eres?"

El tono frío de Signum obligó a la lobezna volver rápidamente a su posición anterior. La depredadora rubia casi lanzó un grito al ver a Hayate parada enfrente de la leona, olfateando sin miramientos la nariz roja pálida de la felina.

La leona resopló y sacudió la cabeza, mostrando una mirada feroz así como sus dos mandíbulas poderosas. La africana, en cambio, volvió a sacar la lengua para sentarse en el pasto.

-"H-Hayate…" –titubeó Fate.

-"¿Hayate?" –repitió Signum, acribillando a la aludida con la mirada.

-"¡Hayate Yagami! –se rió entre dientes, teniendo más que claro que su nombre ya había sido captado-. Mira nada más –silbó con descaro-, ¡qué color tan rosa tienes! ¿Pues que carne comes? En mi vida había visto un león tan… rosa."

Signum rodó los ojos ante el comentario a su parecer estúpido, e iba a decir algo, cuando en vez de gruñidos amenazantes un chillido espantado abandonó su garganta.

-"¡¿Qué estás haciendo?"

-"Caray, a pesar de todo –dijo al viento, apoyando sus cuartos delanteros sobre la espalda de la leona y empujándolos hacia abajo, en un intento por medir su condición física-, no eres tan grande."

Arf se rió ante aquello, mientras Fate palidecía de la cara. De un rápido movimiento, Signum, enojada por el anterior comentario, lanzó un arañazo a la desconocida.

Uno que ni siquiera logró rozarla.

-"Aww, ¿por qué todo mundo aquí parece tomarse lo que digo muy a pecho?" –el perro pronunció con falso lamento.

La leona entonces bajó la cabeza hacia sus patas, topándose con un par de zafiros juguetones que le observaban al tiempo que su dueña se mantenía debajo de su cuerpo y con la panza casi pegada a la hierba.

-"¡Testarossa!" –alzó el cuello, rugiendo molesta.

-"¡Ni siquiera la conozco!" –ladró en su defensa.

-"Tienes unas amigas muy peculiares, Fate-chan –ante el apodo, Signum le dirigió una mirada furiosa a la aludida, dando por sentado que sí la conocía-. ¿Y qué se supone que eres tú?"

Hayate salió por fin debajo de la felina, para acercarse a la más oscura de las otras que se encontraban allí. Subaru, por instinto, pegó las orejas hacia atrás y se jaló disimuladamente hacia Tía.

-"Una pantera" –susurró tímida.

-"Subaru –la codeó su compañera rayada-, no seas así, es una amiga de Fate-san, no hay por qué temer."

-"Pero, Tíaaaa…"

-"Oh, vamos, ¡mira esta sonrisa! –Hayate se echó en el suelo y ladeó la cabeza, agachando las orejas mientras sonreía angelicalmente-. ¿Tú crees que una cosita así podría hacerte daño?"

Fate bufó, preguntándose dónde había una piedra cuando se le necesitaba.

-"¡Hmph! No creo –Subaru imitó el gesto animado, empezando a menear la cola delgada y gatuna-. Hayate-san, ¡es un placer conocerla!"

-"¡El gusto es mío!" –ladró contenta.

-"Fate, ¿de qué tienda la sacaste?" –se rió su hermana.

Aprovechando que Hayate se entretenía platicando con Subaru y Tía, Arf y Signum se acercaron hacia la lupina dorada, la última más con enfado que con otra cosa.

-"¿Es esto un chiste, Testarossa?" –murmuró casi pelando los colmillos.

Fate suspiró profundamente.

-"Nunca me habías dicho que conocías a un licaón, Fate. Por lo general, es muy raro verlos en este lado del campus…" –comentó la cazadora escarlata, mirando de reojo a la nombrada.

Finalmente la lobezna se decidió a contarles lo sucedido de manera resumida, desde que Agito le diese la señal para ir al cerco, la caída en el lago, el extraño lugar en el que ella y Nanoha habían caído, hasta la propuesta que Hayate les había hecho cumplir.

Las pupilas cobalto se viraron hacia atrás de nuevo, contemplando la imagen de una canina rascándose las orejas con una de sus patas traseras, en total despreocupación.

Signum frunció la boca, en una mueca de incredulidad y desaprobación.

-"Tienes que estar bromeando…"

-"Que más quisiera" –negó con la cabeza, sus orejas permaneciendo flojas.

-"No sean tan duras –terció Arf, mostrando una simpática sonrisa-. Cierto que quizás sus modales no sean los mejores, pero creo que si quiere unirse a nosotras hay que darle la oportunidad."

-"¿La has visto?"

La pregunta de Signum hecha con seriedad atrapó la entera atención de Fate, quien no entendía muy bien a qué había ido aquel último comentario, puesto que parecía fuera de cualquier rastro de enfado anterior.

-"Yo no aseguraría las garras a que la dirección de Colmillo Brillante va a abrirle sus puertas así como así –la félida la volvió a mirar de reojo, contemplando la cara iluminada de Hayate que no paraba de reírse junto a sus dos aprendices-. Ella es… -trató de buscar la palabra correcta-… diferente…"

-"¿Qué quieres decir?"

-"Tienes razón" –acordó el lobo mayor, abandonando un pequeño suspiro al aire.

-"Arf, ¿qué quiso decir Signum con eso?" –inquirió de nuevo, empezando a sentir cierta inquietud.

-"Ya lo verás, Fate. Sé buena con Hayate-chan, parece ser una buena persona –añadió su hermana al pasar a su lado, para encaminarse luego hacia otra dirección-; además, puede que llegue a necesitar de una amiga después."

En aquel momento, la lobezna recordó las palabras de Hayate. Los orbes borgoñas viajaron hasta la leona que se alejaba también, llamando a la pantera y al tigre para retirarse, en compañía de Arf.

Y aunque no supo a qué había venido aquello, bastó con que la canina color chocolate le devolviera una mirada chispeante para saber que por más mal que la hiciese pasar el rato, no podía dejarla sola.

Hayate buscaba una amiga.

Y ella podría, tal vez, brindarle eso.

" – " – "

-"¿En qué piensas?"

La pregunta fue expresada con mundano interés, mientras ambas se mantenían acostadas sobre la hierba fresca y con sus hocicos larguiruchos apoyados encima de sus patas.

El sol de la mañana despuntando desde las colinas a lo lejos.

Fate movió las orejas perezosamente, sin despegar la vista del arroyo que corría frente a ellas.

-"En Nanoha."

-"Ohh…"

-"Sí, a riesgo de que comiences con tus tonteras –sonrió de lado, bostezando casi de inmediato-. Me pregunto qué estará haciendo ahora."

-"Bailando, por supuesto."

-"¿Eh?" –Fate alzó la cabeza y parpadeó repetidamente.

-"¿No me digas que no lo sabes?"

Hayate elevó el rostro también, dedicándose a contemplar con extrema incredulidad la faz desconcertada de su compañera. Luego de unos segundos de silencio, el licaón negó mientras mantenía los ojos muy abiertos, en una forma inaudible de decir: No me lo creo.

-"Pronto acabará la primavera, cada año por estas épocas sucede lo mismo –aclaró, asegurándose de que su amiga entendiera lo que iba diciendo-. Los corderos se reúnen en las altas praderas y empiezan a bailar entre ellos, es un ritual de cortejo."

La expresión en Fate se volvió todavía más confusa.

-"En serio, ¿qué rayos es lo que les enseñan en Colmillo no sé qué? ¡Eso es algo básico!"

-"¿Lo es?" –cuestionó conforme doblaba una oreja.

-"¡Claro que sí! Aún cuando es una perfecta oportunidad para cazar un cordero de entre un montón, es muy importante conocer que los cuernazos que se dan en sus peleas pueden destrozarte de un golpe. Se ponen algo impetuosos en estas fechas, ¿de verdad que no lo sabías?"

-"Lo único que me han enseñado de los herbívoros es a defenderme de los grandes y a cazar los que se pueda" –alzó los hombros antes de recostar el mentón de nuevo en el pasto.

Hayate la miró extrañada, todavía tratando de asimilar que Fate no estaba ni enterada de cosas tan elementales en la vida de otras criaturas. Estuvo a punto de resoplar, hasta que una idea se le cruzó por la cabeza.

-"Oye, Fate."

-"Dime."

-"¿Tú crees que Nanoha le haga caso a alguno de esos corderos? Porque ella ya tiene edad suficiente para participar en esos bailes, por lo que no dudo que intenten conquistarla…"

Tal y como Hayate se esperaba, Fate levantó el rostro en un santiamén, con los oídos puntiagudos y finos al aire. La cara hecha una maraña de nerviosismo e incomodidad.

-"¡¿Por qué dices eso?" –preguntó tan veloz que apenas la otra pudo distinguir sus palabras.

-"Sólo pensaba –envió los ojos azules en dirección al cielo, conteniendo un ataque de risa-, que hay un montón de bovinos allá afuera queriendo ganarse el favor de cierta corderita. Pero no te preocupes, lo bueno es que nada más son amigas; igual y hasta te llega a caer bien su pareja."

Hayate no tuvo que decir nada más para que Fate se pusiera en pie enseguida, atravesando enseguida el río entre trote y trote; a medio camino entre el agua, viró el rostro hacia atrás, suplicando con la mirada un pedido que no le salía por la mandíbula.

La cazadora oscura sonrió con satisfacción.

-"Vale, vale, yo te acompaño."

Una vez que estuvo a unos cuantos pasos detrás suyo, la lupina retomó el andar semi-apresurado, convirtiéndolo en un galope raudo después. Hayate Yagami tuvo que apretar sus pisadas, en un intento por no perder el rastro de la otra.

En cuanto hubieron atravesado la valla de seguridad, agachando el cuerpo para pasar por el agujero abierto, fue cuestión de momentos para que pronto divisasen una alta y ancha colina verde.

Con un montón de manchas blancas esparcidas por doquier.

Fate jadeó.

La vista borgoña fija en el punto en la cima.

Hayate, por su parte, esbozó una gentil y humorística sonrisa.

"Después de todo, que le digas amiga a Nanoha, no es más que otra forma de llamarla como realmente quieres, Fate-chan."

Continuará…

¡Nuevo capítulo! Ya que me han inspirado XDD Quiero hacer la nota de que sí, efectivamente en este capítulo casi –por no decir del todo- no salió Nanoha; aquí quise afianzar un poco la posición de Hayate y la manera en que los demás personajes a su alrededor la ven.

Esto lo hago debido a que como viene de fuera, hay algunas cosas que tiene y deberá aprender.

Asimismo no hay por qué desesperarse por nuestra cordera favorita, ya que un baile muy interesante está por suceder. Eso si Fate no acaba primero con todo el rebaño :)

Los celos son malos, ¿verdad? XD

Saludos a todos y muchas gracias por continuar leyendo y apoyando esta historia. Les deseo que pasen un buen día =)

Kida Luna.