El lobo y el cordero
Por: Kida Luna
Capítulo XV
Amenaza en la pradera
-"Este lugar es tan tranquilo…"
-"Y así seguirá, a menos que quieras retarme."
Las orejas mullidas se alzaron de inmediato al mismo tiempo en que Hayate se paraba y daba la media vuelta como si fuese un rayo. La sombra recortada por el sol detrás suyo la hizo dar un paso hacia atrás, deteniéndose de súbito al sentir el crujir de las hojas rozar una de sus patas traseras.
Se quedó quieta.
La figura dio un paso al frente, permitiendo que la luz revelase un cuerpo dorado y ligeramente más grande que ella. Las orejas curveadas caídas y la cola algo despeinada apuntando al cielo, arqueada en forma de gancho.
Los ojos rojos mirándola con cierta fiereza.
"Oh, pasto equivocado…"
-"No estoy aquí de cacería –respondió, echándose en el suelo y rascándose una de sus orejas-. Sólo ando de visita esporádica."
-"Está prohibido –tajó secamente-. Eres una carnívora."
-"Gracias, ¡no lo había notado!" –ladró despreocupada, con el sonido del scratch, scratch de sus garras tocando su oído derecho todavía.
La criatura caminó hasta posarse al lado suyo y tomar asiento en el pasto, sus orbes mirando hacia el lado contrario en el que lo hacía Hayate. Luego de unos cuantos segundos, esta última volteó su rostro oscuro para echarle un ligero vistazo.
-"Soy como el pastor que cuida de sus ovejas –susurró tranquilamente, adhiriendo cierto toque de frialdad-. Si el lobo mantiene las garras fuera, yo tendré el fusil abajo."
La cazadora chocolate sintió su piel erizarse, con la mirada cerúlea todavía fija en la otra. El rostro dorado se volteó hacia atrás para verla, y con una sonrisa sencilla –y hasta algo aterradora-, agregó:
-"Si el lobo se mete con mi rebaño, voy a hacerlo pedazos."
" – " – "
-"Yuuno-kun…"
Automáticamente las pupilas borgoñas se entrecerraron en desconfianza y Fate no dudó en halar a la castaña detrás suyo, usando su cuerpo como escudo entre ella y el extraño muchacho del frente.
Yuuno Scrya la contempló con ojos abiertos y hasta asustados, reconociendo de inmediato el uniforme oscuro de Colmillo Brillante. El hogar de los mil asesinos.
-"¡Nanoha!"
-"¡No te acerques!"
La voz ronca, asemejando un bramido, detuvo al rubio de su intento por avanzar mientras Nanoha se mantenía quieta en su lugar, sorprendida al escuchar el cambio en el tono siempre dulce de Fate.
Así como los ligeros gruñidos que salían de su boca.
-"Fate-chan, cálmate…"
-"¡No voy a dejar que diga ni una palabra! –exclamó aprensiva al virar el rostro hacia Nanoha por unos cuantos segundos-. No voy a perderte…"
-"¡Quítale la mano de encima!"
-"¡Aléjate!"
-"¡Basta, voy a llamar a…!"
-"¡FATE, NO!"
-"¡Atrévete y eres hombre muerto!"
La amenaza de Fate junto con sus manos hechas puños, que sujetaron con fuerza el cuello de la camisa del rubio, casi logran asfixiarlo. Para suerte de Scrya, fue Nanoha Takamachi quien apartando a la depredadora de encima suyo consiguió liberarlo.
Yuuno aspiró bocanadas de aire tratando de recuperar el aliento mientras recuperaba el equilibrio y se sujetaba el cuello. Fate, por su parte, permanecía respirando agitada; siendo retenida por una castaña que la sujetaba de un brazo.
Por unos segundos nadie dijo nada, intercambiando miradas desesperadas, agresivas e inciertas entre sí. Finalmente, fue la ojiazul quien tomó la palabra.
-"Esto nunca pasó."
-"¡Pero, Nanoha…!"
-"Yuuno, escúchame, y escúchame bien. Fate es mi amiga –comenzó a explicar, percibiendo el cuerpo de la aludida temblar un poco-, y sí, ella no pertenece aquí. Es un lobo."
La ojiazul hizo una pausa para deslizar sus dedos por el brazo de la rubia, para poder así tomar su mano e inspirarle confianza. La hija de Colmillo Brillante tan sólo pasó saliva, tratando de ocultar la ansiedad que invadía su mirada.
-"Es un lobo, Yuuno-kun –repitió, con la mirada alta, seria-. Pero es el lobo que está a mi lado, y no pienso permitir que me aparten de ella."
Las pupilas borgoñas la observaron entonces, los labios de la rubia formando una pequeña sonrisa, todavía vacilante. Podía sentir la tensión en Nanoha también, y a pesar de ello, sabía que no la dejaría sola.
Casi podía percibir el corazón brincarle del pecho…
-"Nanoha –pronunció cuidadosamente-, me temo que no es tan sencillo…"
" – " – "
-"¡Baaaastaaaa! ¡Deja de mirarme así! ¡Te juro que no me los imagino como un montón de carne brincando en mi plato!"
-"¿En serio? ¿Y vas a decirme que babeas por gusto?"
-"Sí… ¡digo no! ¡Guau! –Hayate se dio un patazo la frente-. ¡Shamaaaal!"
Hubo unas cuantas risitas. Se encontraban echadas lado a lado en el pasto, contemplando de esa manera a los corderos bailar; la nombrada Shamal mantenía sus cuartos delanteros cruzados y el ojo bien puesto en los bovinos al frente.
Las orejas flojas pegadas a sus sienes en una expresión pacífica.
Por un momento, la imagen de Fate le vino a la cabeza a Yagami.
-"¿Eres un perro pastor? –preguntó de la nada, apoyando el hocico en la hierba-. Pareces uno."
Shamal se rió.
-"Lo parezco solamente –contestó con voz gentil-. Es mi trabajo cuidar de los estudiantes, soy casi la médica oficial de Casco Resistente."
-"¿Casi?" –alzó una ceja.
-"Detalles, papeles, niveles que escalar… ¿Qué hay de ti? No me esperaba encontrarme a un pariente canino en este lado."
-"Visita esporádica –comentó con los ojos cerrados-. Mujer, ¿por qué ya nadie me cree? ¿Tengo cara de pandillera o qué?"
-"Las manchas no te ayudan bastante" –volvió a reír.
Hayate lanzó un aullido de fingido dolor, no muy fuerte, pues aún seguían ocultas tras la pared de arbustos. Después, no pudo evitar sonreír de lado, era demasiado obvio que sus estampados comúnmente la hicieran parecer una hiena.
Y bueno, era por todos sabido que las hienas no tenían una muy buena reputación…
-"¿Qué haces aquí? Y no digas visita esporádica."
Hayate cerró el hocico y revoloteó sus orejas mientras pensaba en una nueva respuesta.
-"Acompaño a una amiga a ver a una amiga porque soy su amiga ¡y las buenas amigas ayudan a sus amigas! ¿Verdad, amiga?"
-"¡Válgame! –aulló-. ¡Sé seria por una vez!"
-"Vale, vale –rió entre colmillos-. Te digo, vine con una amiga porque ella quería ver a Nanoha y…"
-"¿Nanoha? ¿Takamachi Nanoha?"
-"Sí… -Hayate parpadeó confundida-. ¿La conoces?"
-"Eso depende."
-"¿Depende?"
-"De si tu amiga es un lobo o no…"
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Los ojos verdes la estudiaron minuciosamente, como era su costumbre con todo lo nuevo y desconocido que llegaba ante él. Escuchó atentamente las palabras de Nanoha así como observó a la rubia relajarse más con cada segundo que pasaba.
Para cuando la pequeña explicación hubo terminado, él tan sólo asintió.
-"¿Puedes controlarte, entonces?" –preguntó, acomodándose las gafas.
-"Uhm –Fate asintió-. Sé que tuvimos problemas, pero hablo en serio cuando digo que jamás le haría daño."
La expresión llena de gravedad al igual que la determinación en su mirada provocó un suspiro por parte de Yuuno. Se frotó el puente de la nariz, creyendo del todo en sus palabras, mas dándose cuenta de que tarde o temprano aquello terminaría mal.
-"¿Yuuno?" –Nanoha lo llamó, insegura.
-"Entiendo –mostró una sonrisa mitad comprensiva y mitad preocupada-. Si Nanoha dice que está bien, yo creeré que lo está. Sin embargo, no puedes venir así como así a estas colinas, es demasiado peligroso."
La rubia asintió despacio, sintiendo la tensión regresar a su cuerpo conforme la conversación tomaba un rumbo más serio.
-"No somos cazadores, Fate-san –habló con precaución-; pero tú aquí eres solamente una, y nosotros somos miles. Te repito, no somos cazadores, pero eso no significa que no podamos matar."
La depredadora tragó saliva. Estaba consciente de ello.
En toda su vida jamás había visto a un herbívoro enorme, no más allá de sus libros de texto o murales en su escuela; no obstante, sabía que los cuernos así como las pesadas pezuñas eran algo más que simple adorno.
Podrían romperle el cuello en un solo intento.
-"Seré cuidadosa –articuló al fin, mirando directo hacia los ojos esmeraldas-. No quiero a echar perder lo que con tanto esfuerzo he logrado conseguir…"
Para ese momento, la mirada de Nanoha se posó en ella, sintiéndose conmovida con aquel comentario. Yuuno, por su parte, volvió a dar otro asentimiento.
Seguro de que todo lo que la cazadora decía, lo decía con profunda sinceridad.
-"Nanoha, será mejor que la lleves de regreso a su lugar. El baile está por terminar, en cuanto eso suceda, las praderas volverán a su estado de vigilancia normal."
La castaña asintió, observando cómo su maestro y compañero se alejaba de ellas con paso calmado.
Pretendiendo que, realmente, nada había pasado.
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-"Eso estuvo cerca…"
-"Y que lo digas –rió bajito-, hubiera tenido que secuestrarte si aquello hubiese pasado."
-"¿Secuestrarme? –repitió juguetona, alzando una ceja-. ¿Fate Testarossa quiere secuestrarme?"
La aludida sonrió ampliamente al contemplar a la estudiando de Casco Resistente caminar frente a ella, de espaldas. Rápidamente, la rubia sujetó su mano y la haló hacia ella, obligando a Nanoha chocar contra su cuerpo suavemente.
-"¿Quieres averiguarlo?" –susurró en su oído, con voz baja y tersa.
Nanoha tan sólo rió torpemente, sintiendo el aliento de la otra hacerle cosquillas. Posó las manos en los hombros de Fate y la separó un poco, todavía con la sonrisa pegada a sus labios.
-"Nyahaha, no más croquetas para ti."
-"Hey –pronunció ofendida-, para de tratarme como un perro. ¡No soy tu mascota!"
-"¿En serio? –su sonrisa se volvió traviesa-. ¿Estás segura, Fate-chan?"
-"¡Na…!"
El nombre murió en su boca en cuanto un par de dedos suaves rozaron una de sus orejas y empezaron a rascar gentilmente la parte trasera del lóbulo. Los cabellos dorados fueron apartados sutilmente, acariciando la piel blanca con cariño.
Fate no pudo evitar soltar un ronroneo, cerrando los ojos en el proceso y dejándose mimar gustosamente.
Nanoha sonrió enternecida, encontrando que ver a la rubia con una expresión tan relajada mientras sentía su mano aflojar el agarre con la suya propia, la hacía querer suspirar de felicidad.
-"Eres sólo una cachorra mimada…" –susurró, la voz cargada en afecto.
-"Calla… -soltó en un suspiro y después retiró la mano de Nanoha de su oreja, para poder sujetarla entre las suyas-. ¿Siempre tienes que ser tan obstinada?"
Nanoha rió, deteniéndose en el momento en que sintió los labios de Fate besar cada uno de sus dedos con amor. Un sonrojo adornó las mejillas de la castaña mientras empezaba a percibir que la respiración se le estaba yendo...
-"¿F-F-Fate?"
-"D-D-Diiiimeeeeee."
-"¡Mou, tú! ¡TÚ! –infló las mejillas-. ¡Eres imposible!"
La rubia estalló en risas al ver la cara enojada y graciosa de Nanoha, resultado de haberse burlado de sus balidos nerviosos. Fate negó con la cabeza.
Definitivamente, adoraba escucharla trabarse…
Se le hacía… lindo.
-"¿Sabes? –murmuró, juntando sus frentes y suavizando la mirada-. Eres un algodoncillo adorable cuando te pones así."
Nanoha bajó la mirada, totalmente apenada, dedicándose solamente a observar su mano juguetear con las de Fate, que todavía le tenían entrelazada. Una sonrisa nació en sus labios.
Y no pudo evitar cerrar los ojos, pensando en lo cómoda que la rubia era…
-"¿Fate?"
-"Dime" –contestó dulcemente.
-"¿No estás olvidando algo?"
-"¿Um?"
Nanoha rió.
-"Me refiero a Hayate."
-"Oh, menos mal, pensé que había olvidado algo importante."
-"¡Fate-chan!"
-"¡De acuerdo! –respondió entre risas-. Estaba bromeando, Nanoha."
La rubia se separó de ella entonces. Cambió a su forma animal al igual que la herbívora y caminó pendiente arriba, tranquila; de vuelta hasta los arbustos que seccionaban la entrada del bosque –apenas unos metros atrás de ambas-, de la parte abierta y alta de la pradera donde el licaón debía de estarla esperando.
Crack.
Fate alzó las orejas al instante.
Crack.
-"¡Basta, Fate! –reprochó Nanoha con la cabeza y voz baja, sin haberse movido aún de su lugar-. ¡Harás que nos escuchen!"
¡Crack!
-"¡Fate!"
-"¡Pero yo no…!"
El rostro de Fate viró súbitamente hacia delante, justo a tiempo para hallarse frente a frente con la sombra de un enorme búfalo cafre. Sus patas traseras siendo ocultas tras los arbustos mientras los ojos blancos entintados de rojo la contemplaban con furia.
Hubo un mugido poderoso al momento en que las pezuñas delanteras rascaron el aire y la figura del lobo se mantenía agazapada en el pasto; demasiada absorta como para siquiera moverse.
Las orejas doradas dobladas hacia atrás. Las pupilas borgoñas abiertas en horror. Totalmente congelada…
¡MUUUUUUUUU!
-"¡CORRE, FATE!"
El fuerte pisotón azotó la hierba fresca, haciendo temblar ligeramente el suelo mientras la silueta del lobo salía disparada y a salvo por muy poco. Al pasar al lado de Nanoha no hizo más que aullar algunas palabras, pidiéndole que se quedase oculta.
Así lo hizo. El cordero retrocedió sigilosamente a la parte boscosa y se agachó entre los matorrales crecidos.
Y el lobo se adentró más hacia el bosque, con el tamborileo de cuatro azotes y un mugido interminable persiguiéndole los talones.
" – " – "
¡LOBO! ¡LOBO! ¡LOBO! ¡LOBO! ¡LOOOOBBOOOO!
-"¡Alerten a todos!"
Shamal se paró de un solo golpe y observó junto a una Hayate confundida cómo de repente el rebaño calmado, se transformaba en un huracán terriblemente enfurecido.
Los balidos, los mugidos, gruñidos, gemidos empezando a llenar el ambiente mientras todo se volvía caos y pánico. Sin pensarlo más salió de entre los arbustos, dejando atrás al licaón que se dedicó a ver desde lejos.
-"¡¿Qué está pasando?" –exclamó la pastora.
La mirada seria en los ojos esmeraldas la enfocó por unos cuantos segundos antes de dirigirse al corpulento bovino delante suyo.
-"Mi gente está buscando –respondió con voz ronca el toro, resoplando apenas por sus dos enormes fosas nasales-. Vamos a rastrear a ese lobo, y en cuanto lo encontremos…"
¡PLAF!
-"Lo mataremos" –finalizó justo al retirar la pesada pata de la flor que ahora se hallaba sin pétalo alguno.
"¡Fate!"
Los ópalos de Hayate se llenaron de desesperación mientras empezaba a observar hacia todos lados, no sabiendo exactamente qué hacer o hacia dónde ir.
-"Yo me haré cargo de esto –declaró Yuuno Scrya, dándose la media vuelta-. Por favor, absténgase de comunicar lo sucedido. Lo mismo va para ti, Shamal."
El gran animal asintió, no molestándose en preguntar el por qué de aquello. Yuuno, muy adentro suyo, rogaba porque Nanoha no fuese vista al lado de Fate, o las cosas pasarían a peor.
La noticia del lobo se mantendría en secreto. Por eso no habría problema.
Pero si Fate era encontrada…
-"Me temo que no es tan sencillo…" –susurró, mostrando una sonrisa decaída.
" – " – "
Fate lanzó un aullido.
Salían de todos lados. A cada vuelta que daba las enormes masas oscuras parecían multiplicarse y tratar de aplastarla con sus afilados cuernos, abollando árboles en su lugar gracias a su increíble agilidad.
Había perdido la cuenta de cuántos saltos y piruetas había tenido que hacer en esos pocos 20 minutos en los que llevaba dando círculos por aquí y por allá.
¡MUUUUUUUUU!
"¡Dónde está la salida!"
Las hojas taparon toda su visión y cuando una de sus patas tropezó con las ramas bajas, el cuerpo dorado salió rodando violentamente colina abajo. Hubo un fuerte sonido mientras la cabeza de Fate descansaba en campo abierto, con las mandíbulas tratando de jalar aire.
El rostro comprimido en una expresión de dolor.
Después, un zumbido. Creciendo, creciendo, creciendo en intensidad…
Levantó la cabeza apenas, sin poder conservarla en equilibrio. El paisaje se tornó en una sucesión de coloridas imágenes borrosas que no paraban de moverse ni de tener sentido alguno.
Y una mancha aumentando cada vez más de tamaño.
Más, más, más…
-"¡FATE!"
¡THUMP!
Una fuerte ráfaga de aire le pegó en el rostro al tiempo en que distinguía la figura del búfalo ser golpeado en uno de los costados por Hayate, salvándola de ser embestida por la brutal criatura.
La tierra pareció temblar cuando este último cayó en ella. Casi al instante sintió una mordida halando su oreja y obligándola a ponerse de pie; la mente todavía le daba vueltas, todo a su alrededor pasaba en una nube confusa a pesar de que sabía que sus patas se movían a una gran velocidad.
La voz de Hayate a su lado tratando de regresarla a la realidad hacía eco en su mente, pero no podía entender qué era lo que le estaba diciendo.
La cabeza le dolía.
Sentía que iba a caer en cualquier momento…
"Un poco… cerca… Fa… ¡…viene!"
"No puedo entenderte, Hayate. Habla más claro, habla más claro…"
-"¡FATE!"
El fatal tamborileo aumentó. Los ojos azules de Hayate se inundaron de terror cuando al voltear descubrió tres criaturas robustas galopando detrás suyo. Volteó hacia delante, tratando de pensar rápidamente en qué hacer.
El ruido de sus propios jadeos y el latir de su corazón retumbando en sus oídos.
Las patas apenas rascando el pasto.
Fate estuvo a punto de perder el equilibrio de no ser porque Hayate se pegó súbitamente a su cuerpo para intentar mantenerla en pie. El peso de la lobezna más el cansancio que empezaba a sentir empezaron a alentar sus pasos…
"¡No vamos a lograrlo!"
-"¡Fate, no te duermas! ¡FATEEEEE!"
Los párpados dorados se cerraron y Hayate sintió un nudo en la garganta al escuchar con pánico un gutural bramido, justo detrás de sus felpudas colas.
Rozándolas.
¡KYAHAAAAAAA!
Tres fuertes chasquidos así como un graznido atronador, seguido de una lluvia descontrolada de hojas, irrumpieron la persecución en el instante en que Fate y Hayate cruzaban debajo de dos árboles, cuyos troncos formaban un cruce lo suficientemente ancho para ambas.
Un fuerte porrazo hizo que el licaón volteara la cabeza para observar el cuerpo del búfalo darse de tope contra la pequeña entrada, sólo para ser golpeado de inmediato por los otros dos bovinos que chocaron con él.
Algunas plumas, entonces, danzaron en el aire, cayendo lentamente hacia el pasto verde.
Hayate volvió la vista al frente y alargó sus patas blancas lo más que pudo para alcanzar la salida que se hallaba al otro lado de la pared de setos, que ya podía atisbarse…
" – " – "
¡Pad, pad, pad, pad!
El sonar de sus patas raspando la hierba pronto disminuyó mientras el perfil de un ave blanca batir sus alas surgía en el cielo, precisamente a un lado de ambas.
En cuanto consideró que estaban a una distancia prudente y a salvo, se detuvo, dejándose caer pesadamente en la hierba junto con el lobo.
Sus cuartos delanteros se aferraron a la tierra así como sus orejas cayeron hacia delante y su respiración no paraba de salir en continuos jadeos. El murmullo de alas dejar de moverse llamó su atención.
Pronto, una sombra cubrió su cara de la luz del sol que ya se estaba poniendo. La vista cerúlea fue alzada entonces.
-"Eso estuvo cerca" –comentó la figura delante suyo.
-"Lo… sé… -jaló bocanadas de aire-. Gracias…"
-"Debiste verte allá afuera, ¡tenías una cara de espanto!" –empezó a reírse.
Hayate soltó un gruñido.
Estaba a punto de replicar algo en cuanto los quejidos de Fate la distrajeron. Las patas negras temblequearon conforme el cuerpo dorado trabajosamente se ponía en pie.
La africana imitó el gesto, ofreciéndose como soporte.
-"¿Estás bien?"
-"La cabeza me está matando…"
-"Pues que haga fila porque yo voy primero –gruñó entre dientes-. ¡Casi me dejo el pescuezo en la tierra por ti!"
Fate cerró un ojo mientras hacía una mueca de dolor.
-"Hayate… no grites…"
-"Deberías llevarla a casa –interrumpió la sombra al tiempo que parpadeaba, sus ojos brillantes observando cómo el sol se ocultaba por completo-. Nos estaremos viendo, Hayate."
-"Um –asintió y empezó a caminar-. Gracias de nuevo, Rein."
La gaviota agitó sus plumas –cuyas puntas terminaban en tonos azules con dorados- varias veces antes de emprender el vuelo, elevándose en el cielo y separándose de ambas caninas poco después.
Desde allí arriba las vio perderse entre la espesura de un nuevo bosque al otro lado de la valla que separaba ambos territorios; y sin más que hacer o más distracciones que dar por ese día, aleteó de nuevo.
Dando la vuelta y dirigiéndose hacia otro lugar.
" – " – "
Ssssssssss.
Los párpados oscuros se cerraron y abrieron, reflejándose en sus órbitas doradas la imagen del ave blanca mientras la lengua bífida soltaba un siseo estremecedor.
Le vio desaparecer a lo lejos, allá arriba.
Lanzó un silbido escalofriante antes de enrollar su cuerpo en la rama del árbol sobre el que estaba. Luego, se arrastró, ocultándose en las copas de los demás árboles.
Directo hacia Colmillo Brillante…
Continuará…
Lamento bastante la tardanza con el capítulo, realmente no había podido ponerme a escribir. Cosas aquí, allá… en fin.
Como ya había mencionado, no pretendo hacer de Yuuno un personaje odiable (personalmente, jamás le he visto así), y como se ha podido ver, su rol está siendo de ayuda.
De igual manera poco a poco se van conociendo unos con otros mientras nuevos actores aparecen en la historia. Asimismo, empezamos a ver un poco sobre la vigilancia y precaución que cada área debe mantener.
Debo agregar también, que he añadido algunos dibujos de LyC en mi perfil, para quien guste echar un ojo. Son algo sencillos, pero bueno, el intento se hace.
Muchas gracias a quienes se toman la molestia de continuar leyendo. Espero no tardar tanto en actualizar. ¡Saludos!
Kida Luna.
