El lobo y el cordero
Por: Kida Luna
Capítulo XVI
Del otro lado
El sol se estaba poniendo. Las suaves pisadas que aplastaban los cabellos de hierba cada vez se hacían más y más lentas, revelando así el cansancio que ya empezaba a ganar terreno.
Hayate sacudió la cabeza, emitiendo un gruñido en cuanto sus infladas orejas rebotaron contra sus ojos. Abrió la boca y dejó que su lengua cayese, pendiendo de la misma.
Tenía sed.
Tenía hambre.
Y no tenía ni la mínima idea de hacia dónde estaba la condenada escuela…
-"¿Fate? –habló con la garganta seca-. Algo de ayuda me vendría bien, ¿sabes?"
La africana golpeó ligeramente con su cuerpo aquél que estaba apoyado en el suyo, en un intento por llamar la atención. Fate alzó la cabeza, parpadeando apenas y elevando el hocico para dar un rápido olfateo.
-"¿Cuánto falta?"
-"Deberíamos estar cerca… -gimió la ojirubí, cerrando enseguida los párpados al sentir la vista nublársele-. Disculpa, debo ser una molestia."
-"Lo eres –rió bajito-. Pero ya me lo agradecerás después."
La risa duró unos segundos y pasos más, antes de que dos sombras altas detuviesen el camino de ambas. Hayate –que estaba más consciente y despierta- frunció el ceño y bajó el cuello recto, pelando los colmillos.
De no ser por el terrible cansancio que le latigueaba el cuerpo, habría esquivado la pata gruesa y rugosa que se aferró a su cuello y la tiró de un sopetón contra el suelo.
La cánida lanzó un chillido.
Fate, que había caído al pasto al haber perdido su soporte, se puso de pie entre tambaleos. Pronto, a sus oídos llegaron los constantes rugidos enfurecidos de su compañera, que movía su cabeza en círculos una y otra vez, con los colmillos sobresaliendo de su hocico.
La mirada borgoña se abrió de repente, pudiendo por fin contemplar que los intentos de Hayate por sujetar lo que sea que le estuviese deteniendo, eran totalmente fútiles.
-"Fate Testarossa –una voz profunda la hizo girar la cabeza al frente-, la Dirección solicita su presencia de inmediato."
La lobezna tan sólo asintió despacio mientras observaba al enorme dragón de Komodo en pie. Éste hizo una seña a su camarada, quien liberó de inmediato al licaón. Hayate se acostó panza arriba de golpe, abriendo entonces las mandíbulas lo más que podía y tratando de jalar aire.
En cuanto se puso sobre sus cuatro patas y dio la vuelta, dispuesta a arremeter, una de las patas negras del lobo se le cruzó enfrente para impedirle el paso. Los ojos azules la miraron con indignación.
-"No te atrevas –susurró con precaución-, una sola mordida, Hayate, y su veneno te matará sin remedio. Sino quieres convertirte en su próxima comida, trágate los dientes y haz lo que dicen."
La aludida quiso rebatir, mas sólo vio la cola dorada pasar al lado de su cara.
-"La Directora quiere hablar contigo -bramó aquél que la había atacado-. Espero que tengas una buena explicación para invadir nuestras tierras, porque de no ser así…"
¡Chask!
La cabeza oscura se hizo para atrás, evitando las dos fauces reptilescas que se cerraron frente a sus ojos en un chasquido. Así que guardándose los mil y un comentarios nada lindos que tenía trabados en el pescuezo, Hayate Yagami se dispuso a seguirles.
Caminando entre los dos largos varanos que las escoltaban colina abajo.
A Colmillo Brillante.
" – " – "
-"¡Madre, yo no he hecho nada! ¡Te juro que es el profesor que me tiene mala maña, yo sólo…!"
-"¡Silencio, Chrono!"
El azote de las patas delanteras verde pastel contra su escritorio, así como el rugido lanzado, mermó un poco del coraje de las dos cánidas que se encontraban justo en el umbral de la puerta.
-"¿Fate…?"
La mirada del lobo negro demostró confusión al verla, sólo para ser despedido del cuarto de inmediato, en aras de mantener el asunto en privado. Los dos dragones se pusieron en pie y asintieron, a modo de saludo y respeto, antes de retirarse por donde habían venido también.
Apenas la puerta se hubo cerrado, los ópalos azules marinos se posaron sobre sus dos nuevas visitantes.
-"Puedo explicarlo…" –intentó Fate, nerviosa.
-"Espero que sí –contestó, relajando entonces los músculos de sus cuartos delanteros que seguían fijos en la madera-. Tu compañera, aquí presente, acaba de causar un revuelo enorme."
Fate se acercó hacia el mueble para sentarse en el piso, siendo seguida e imitada por Hayate, quien parpadeó sin entender muy bien lo que estaba ocurriendo.
Estudió brevemente la figura que se alzaba frente a ellas –que suponía debía ser la famosa Directora de quien todos hablaban-. El pelaje largo y tupido que cubría el cuerpo era de un azul pálido, mientras que en el cuello tenía una melena de crines de matices verde claro.
La punta de su cola inquieta al igual que el interior de las orejas era blanco.
"Primera vez que veo un Aguará-Guazú hocico a hocico." (1)
-"Directora Harlaown, lamento mucho los problemas causados –comenzó la lobezna, haciendo uso de su tono menguado y negociador-. Mas puedo asegurarle que mi compañera no es una intrusa."
-"Hayate, Hayate Yagami –se presentó a sí misma-. Deseo unirme a su institución, si usted me lo permite."
La mirada dura del lobo de los esteros pareció relajarse con eso, por lo que retiró su cuerpo de encima del escritorio para poder tomar asiento. La lengua se pasó ansiosa por su boca antes de dar unas cuantas lamidas al pequeño tazón con té verde que yacía a un lado suyo.
-"¿Por qué quiere ser una estudiante de Colmillo Brillante, señorita Yagami? Tengo entendido que ni siquiera pertenece a las inmediaciones de nuestro territorio."
-"Uhm –asintió-, vengo de afuera."
-"La zona prohibida –corroboró, dando una ojeada estricta a Fate, que sintió su pelaje erizarse-. ¿Qué podemos enseñarle nosotros a alguien que ha crecido en…?"
-"Nada."
La puerta hizo un chirrido al abrirse y cerrarse lentamente, atrayendo las miradas de todas. La nueva figura pegó su cuerpo al piso, deslizándose hasta quedar al lado de Lindy Harlaown, entre siseos.
Después, se alzó. Con los dos ojos ambarinos llenos de hostilidad y la piel negra y lisa marcada por manchas púrpuras, asemejando chispeantes rayos.
-"Ningún salvaje entrará en este Colegio."
Al instante, Hayate agachó las orejas y lanzó un gruñido, para después lanzar de súbito las patas delanteras sobre el escritorio; la anaconda le observó con desprecio, percibiendo la indignación crecer en su interior al verla encararle.
-"¡No te atrevas a volver a llamarme así, gusano!"
-"Tú, perro…"
-"Vaya, vaya –rió Lindy, interrumpiendo y sorprendiendo al resto-, normalmente no cualquiera tiene la boca para morder a Scaglietti."
-"¡Directora Harlaown!" –exclamó el nombrado, volteando a verle.
-"Hayate-chan, sé que me has visto poner las garras sobre el mueble, pero te voy a pedir que no lo hagas –le guiñó el ojo, observando a la otra acatar sus órdenes-. La madera preciosa se ve fea cuando tiene rasguños…"
Los ojos azules miraron a Fate con desconcierto, quien tan sólo le devolvió una sonrisa apenada. Al no obtener respuesta, y percibiendo el cansancio instalarse en ella, la cazadora chocolate soltó un bostezo.
-"¡Hayate!" –reprendió de inmediato el lobo, en voz baja.
-"¡Qué atrevimiento!" –siseó el reptil de inmediato.
-"¿Qué? –ladeó la cabeza, rascándose un poco la oreja derecha-. Estoy muerta" –bostezó de nuevo.
Fate estuvo a punto de golpearse la cabeza contra el escritorio, hasta que el sonido de las risas de Lindy la detuvo de hacerlo.
-"Bien, no veo problemas en que se una a nosotros –sonrió ampliamente-. Puedes quedarte en la habitación de Testarossa, mañana por la mañana recibirás tu uniforme."
-"¡¿En serio?" –gritó Yagami, con las orejas bien altas, la lengua de fuera y los ojos brillando de emoción.
-"Uhm –asintió el lobo colorado-. Pero debo advertirte de una vez –su rostro se puso serio-, Colmillo Brillante tiene un reglamento estricto en cuanto al comportamiento de sus estudiantes. Si deseas quedarte adentro, debes seguir los lineamientos y aprobar tus materias con buenas calificaciones."
-"Puedo hacerlo" –su sonrisa se extendió hasta sus cachetes oscuros mientras inflaba el pecho.
-"Somos muy exigentes en cuanto a reglas de etiqueta, Hayate-chan. No sé cómo habrás sido criada allá afuera, pero aquí las cosas son diferentes."
La mirada del licaón se puso seria, asintiendo concienzudamente a lo dicho. Después de aquello, Lindy les dio el paso para retirarse, contemplando luego la puerta roja de su oficina cerrarse con un clic.
-"Acabas de dejar que esa, esa cosa ensucie el buen nombre de nuestro Colegio."
-"Hemos hablado de esto varias veces, Jail –comentó apenas hubo tomado otro sorbo de su té-. Colmillo Brillante crea a los mejores depredadores en todo Midchilda."
-"Tenemos un alto prestigio. No voy a permitir que lo eche por la borda…" –siseó de nuevo.
-"Ella no es la primera salvaje que ha sido aceptada en esta escuela y lo sabes –le observó durante unos segundos-. Quédate fuera de su camino. Si tiene lo que se necesita, se quedará. Si no lo tiene, será expulsada de nuestro colegio y de nuestras tierras."
La serpiente irguió su cuerpo, formando una "n" con el mismo para posteriormente posarse por completo en el suelo alfombrado y encaminarse hasta la puerta. La Directora, entonces, devolvió la vista hacia el montón de papeles que descansaban en su escritorio, esperando a ser revisados.
-"Lindy –musitó con advertencia, dándole la espalda-, que no sea la primera salvaje, no quiere decir que no correrá con la misma suerte que los otros."
Las orejas rellenas de pelaje blanco se movieron apenas, escuchando el sonido de la puerta cerrarse por tercera vez. Pasados unos segundos, dejó escapar un pesado suspiro.
"Espero que estés equivocado..."
" – " – "
La noche había caído ya. Las estrellas destellaban en el firmamento nocturno con cierta pereza, acompañando la fresca brisa que acariciaba con cuidado las ramas de los árboles.
Creando una canción de cuna.
La mirada borgoña regresó la vista al frente, sólo para que su dueña metiera el hocico por la ranura de la valla rota para frotarlo con la pequeña naricita al otro lado. Pronto, unas risas torpes alcanzaron sus oídos.
-"¡Basta!"
-"¿Por qué?" –sonrió juguetona.
-"¡Fate-chan!"
Nanoha sacudió la cabeza, haciendo un leve puchero que desapareció al ver al lobo riéndose. La mirada zafiro se suavizó, dando un suspiro y volviendo a recostarse sobre el pasto.
Fate, que permanecía echada del otro lado de la valla, recostó la cabeza sobre sus patas. Las orejas punteadas de negro, firmes, apuntando hacia el cielo mientras los ojos rojos brillaban con travesura.
-"¿Qué?" –rió el cordero.
-"Estaba pensando…"
-"¿Estabas pensando?" –repitió al ver que la otra no continuaba.
Fate rió suavemente.
-"¿Quieres saber?"
-"¡Faaaaateeeee!"
-"¡Vale, vale! –rió más fuerte ante el balido-. Solamente estaba pensando en lo bonita que te ves."
La sonrisa de Nanoha vaciló, encogiéndose por la vergüenza que era alumbrada en sus mejillas gracias a la luz de la luna. Fate despegó la cabeza de la hierba, enlazando los ojos borgoñas con aquellos zafiros.
El silencio apareció por unos cuantos segundos, siendo roto sólo por el amable ulular del viento que movía los pelajes blanco y dorado.
-"¿Nanoha?"
De repente, vio al cordero ponerse en pie para pasar a través del agujero de la barrera de seguridad. Las pezuñas tocaron el otro lado.
Fate alzó el cuello, no perdiendo de vista ningún movimiento.
Después, el herbívoro se colocó entre sus cuartos delanteros y se acomodó en el pequeño hueco que había entre ellos y el cuello de la lobezna, enrollando el cuerpo blanco como si fuese una pelota de algodón.
-"¿N-Nanoha?" –llamó de nuevo, tartamudeando.
-"Nyahaha, lo siento –se disculpó con una sonrisa apenada-. Sólo quería… sentirte cerca… –murmuró en voz baja-. Puedo quitarme si…"
-"¡No, no! ¡No quise decir eso!" –balbuceó de inmediato, sintiéndose enrojecerse al ver la mirada del bovino fija en ella al igual que sus risitas.
-"Entonces, ¿está bien si me quedo así?"
-"Umm, claro –susurró con la vista aparte, las orejas dobladas hacia atrás mientras un sonrojo pintaba las mejillas doradas-. No tienes ni por qué preguntarlo..."
Nanoha rió otra vez.
Luego, apoyó el mentón sobre una de las patas de Fate y recostó la cabeza en su pecho. El cordero inhaló profundamente, sintiendo el aroma del bosque inundar su olfato.
El aroma de Fate.
-"¿Cómo está Hayate?" –preguntó, sonando medio adormilada.
-"Bien –contestó con dulzura-, ya ha sido aceptada. Casi voltea mi habitación patas arriba de la felicidad, menos mal que cayó como piedra en cuanto tocó su cama" –empezó a reírse.
-"Nyahaha, me imagino –dejó salir un bostezo-. Espero que le vaya bien."
-"Lo hará bien. Es Hayate, ¿recuerdas?"
No hubo respuesta. El viento agitó la hierba otra vez, trayendo frescura consigo mientras los grillos empezaban a cantar intermitentemente; las luciérnagas aparecieron dentro de poco también, haciendo círculos y espirales brillantes en el aire.
Fate aspiró fuertemente, sintiéndose mejor que nunca.
Después, bajó la cabeza para ver la cara pálida del cordero con los párpados cerrados, el vientre subiendo y bajando en un ritmo acompasado. La lupina pegó su hocico a la faz de la más pequeña, percibiendo la tersa tez de la estudiante de Casco Resistente.
-"¿Fate?" –pronunció con sueño.
-"Dime."
-"Te quiero mucho."
Fate Testarossa sonrió enternecida. Levantó el cuello sólo para posarlo encima de aquél blanco entre sus patas, acomodándose y acurrucándose junto al cuerpecillo de la herbívora.
Pasarían probablemente unos 40 o 50 minutos antes de que el toque de queda las obligase a regresar a sus respectivos sitios. Mientras tanto, el lobo permanecería allí, bajo la luz de las estrellas y el calor del animalito que se mantenía abrigado a ella.
Una sonrisa cálida se dibujó en el rostro de la cazadora dorada cuando por fin sus ojos se cerraron. El corazón latiéndole al mismo ritmo del pequeño que descansaba cerca suyo…
-"Yo también te quiero, Nanoha."
Susurró. Cayendo finalmente dormida.
Continuará…
(1) Aguará-Guazú: También llamado lobo de crin, lobo de los esteros o lobo colorado. Su apariencia es semejante a la de un zorro corpulento.
Había pensado en vincular a la madre de Chrono como un lobo común (siendo que el chico lo es), pero luego pensé, "¿por qué no variar las cosas?" Al fin y al cabo, alguien ya me había dicho que estaba metiendo a todo el Reino Animal.
¡Pues metamos más!
Disculpas por el retraso, así como por el capítulo algo corto, ya no pude alargarlo más. En el siguiente se verá cómo es que se da la convivencia en Colmillo; también espero poder tocar una que otra referencia sobre Casco, que anda algo olvidado.
Finalmente, muchas gracias a todas las personitas que se toman su tiempo para leer. Ya sé que muchos quieren ver la confesión entre Nanoha y Fate, lo cual ya está cada vez más cerca ;)
¡Saludos y que pasen un buen día!
Kida Luna.
