El lobo y el cordero
Por: Kida Luna
Capítulo XVIII
El querer poder
El crujir del pasto cediendo ante el peso de su espalda y el sonido de sus risas alcanzar sus propios oídos, así como el calor que sentía sobre su cuerpo en esos momentos, la hicieron colmarse de una enorme felicidad.
Rió torpemente.
No podía parar de reír. No quería hacerlo.
-"Hey, ¿qué es tan divertido?"
Las manos se colocaron lado a lado de su cabeza y ella no pudo evitar sino levantarse un poco, apoyándose con las palmas tras su espalda. Dos ojos borgoñas la contemplaron con diversión desde arriba, mientras la dueña de ellos bajaba su frente para unirla a la suya.
-"¿Tú?" –rió otra vez.
-"¿Así que te estás burlando de mí? –susurró, con el aliento llegando a estremecer el cuerpo de la otra-. ¿Por qué?"
Los labios fueron separados para responder, hasta que la sonrisa que le era dirigida se le hizo demasiado sensual como para siquiera poder ordenar las neuronas de su cerebro.
Pasó saliva y desvió la mirada a un lado, todavía riendo, pero ahora nerviosamente.
-"¿Nanoha? –escuchó la voz preocupada-. Mírame, Nanoha."
Las suaves manos acunaron sus mejillas y la obligaron a encontrarse con aquellos cautivadores pozos escarlata. Los latidos empezaron a aumentar de ritmo, chocando en su cabeza y sacudiendo sus pies.
-"¿Nanoha?"
"¿Qué está pasando…?"
Las suaves palabras la hicieran soltar un jadeo mudo, y pronto vio sus ojos cerrarse así como sentía la respiración de la otra acercarse más…
El cuerpo le tembló.
El viento le rozó el rostro, y finalmente, no supo por qué, pero cerró los ojos también…
-"¡NANOHA!"
-"¡Waaaa…!"
¡PLAF!
-"Ouch…"
Los ruidos crecieron en intensidad hasta llegar a distinguir los murmullos y risas que se extendían por todo el salón de clases. Nanoha parpadeó, encontrándose a sí misma sentada en el suelo, con el borrador del pizarrón a un lado suyo y una enorme jaqueca empezando a instalarse en su cabeza.
Así como la mirada enfurecida de la maestra Shari Finieno, parada enfrente suyo y con las manos en las caderas.
-"¿Le parece tan aburrida mi clase como para estar fantaseando, señorita Takamachi?"
-"¿Nyahaha…?"
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10:00 a.m., Vida e Historia Herbívora.
-"Debiste haber visto tu cara" –Arisa rió en voz baja, desde su asiento de atrás.
-"¡Pudiste haberme avisado!"
-"¿Eh? Lo hice –parpadeó confundida-. Te hablé como dos veces pero ni siquiera me hiciste caso."
-"¿Dos veces?"
-"Um –asintió Suzuka, a su lado derecho-, Arisa-chan inclusive te movió del hombro. ¿Acaso sucede algo malo, Nanoha?"
-"N-No –balbuceó, mordiendo la punta de su lápiz-, estoy bien. Yo sólo… estaba… pensando" –terminó en un murmullo mientras bajaba la vista hacia la paleta de su pupitre.
Pronto, el recuerdo de lo que había imaginado regresó a su mente, provocando que un sonrojo se extendiera a sus mejillas mientras sentía el pecho acelerársele.
Menos mal que Fate no estaba presente…
"Creo que voy a enloquecer."
-"Takamachi-san –escuchó que el profesor le llamaba-, ¿podría comenzar a leer en voz alta la página 24 del libro, por favor?"
-"Um" –asintió, poniéndose de pie.
"Hace mucho tiempo, Frith, el gran círculo brillante, hizo el mundo, las estrellas y los animales también. Al principio, todos eran iguales. Entre ellos estaba El-ahrairah, el Príncipe de los Conejos.
Y todos se llevaban bien. Después de un tiempo, los conejos empezaron a multiplicarse y a comer todo el pasto que había. Así que Frith le dijo a El-ahrairah:
-Príncipe Conejo, si no controlas a tu gente, yo deberé hallar el método para hacerlo.
-¿Mi gente? –preguntó presuntuoso-. Mi gente es la más poderosa del mundo –y se dio la media vuelta.
Esto hizo enojar a Frith."
Nanoha se detuvo, carraspeando levemente y echando una miradilla sobre el libro para ver si el maestro le decía que era suficiente; mas como las palabras no llegaron, lanzó un suspiro y continuó.
En su mente, formándose la imagen de cierto lobo conforme sus ojos leían cada línea escrita.
"Así que él le dio un regalo a los animales, haciendo a cada uno diferente de otro. Cuando apareció el zorro, así como el perro, el gato, el halcón y la comadreja, Frith les concedió un profundo deseo de cazar y asesinar a los hijos de El-ahrairah.
Entonces, El-ahrairah se dio cuenta de lo terrible que Frith era y se asustó; en ese momento, vio por primera vez al conejo negro de la Muerte, Inlé.
-Mi querido amigo –dijo Frith-, ¿has visto a El-ahrairah? Me gustaría hacerle un regalo.
-Ehh… no –mintió el Príncipe, con la cabeza adentro de un agujero-. N-No lo he visto."
-¿Qué pasa? Sal de ahí, y te concederé el regalo en su lugar.
-No, no puedo. Estoy ocupado –respondió, echando tierra fuera del agujero con sus cuartos delanteros-. El zorro y la comadreja van a venir. Si realmente quieres regalarme algo, tendrías que darme algo que protegiera… mi trasero.
-Muy bien, que así sea.
Y el rabo de El-ahrairah se hizo blanco y brilló intensamente como una estrella, sus patas traseras crecieron largas y fuertes; entonces, corrió tan rápido a través de las praderas como ninguna otra criatura en el mundo.
-Todo el mundo será tu enemigo –advirtió Frith-, Príncipe de los Mil Enemigos. Y cuando te atrapen, van a matarte; pero primero deben atraparte. Excava, escucha, corre, Príncipe de paso veloz; sé astuto y lleno de trucos. Y tu gente jamás será vencida." (1)
-"Muchas gracias, Takamachi-san, puede volver a su asiento."
Con un leve asentimiento la castaña aceptó, comenzando así a escuchar la explicación del capítulo en boca de su profesor; en tanto, sus pupilas azules repasaban ávidas las imágenes del libro, donde la figura rústica de una comadreja aparecía sobre un conejo, aplastando su garganta con una sola pata.
Los ojos rasgados para mostrar la maldad que la sed de sangre acarreaba, así como las garras y dientes filosos que saltaban a la vista.
En un parpadeo, la imagen del mustélido rojo se trasformó en Hayate, lo que le hizo acordarse de aquella vez en que la conoció; rápidamente, las facciones se afinaron un poco y el pelaje se tornó dorado, con los orbes rojos y los dientes brillando.
Soltando un jadeo, la ojiazul sacudió la cabeza y cerró el libro de inmediato.
-"¿Nanoha? –llamó Arisa, inclinándose en su asiento hacia delante-. ¿Qué ocurre?"
-"Yo… -pasó saliva. Después cerró los ojos y dibujó una sonrisa calmada-. Nada, creo que me está afectando el hambre, nyahaha."
-"Si tú lo dices."
-"No te preocupes, pronto será el descanso" –alguien a su derecha habló.
La mano cálida de Suzuka que se posó encima de la suya, así como la sonrisa simpática, la hicieron relajarse más, por lo que asintió despacio. Necesitaba darse un respiro de las clases.
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-"Ahh, desearía que sonase la campana de salida ya" –suspiró, dejándose resbalar sobre la mesa donde estaban comiendo.
-"Deberías poner más atención –gruñó Vita, mordisqueando la pajilla de su cartón de leche-, pronto será tiempo de exámenes."
-"No tengo problema con mis saltos" –susurró Takamachi, dirigiendo después una mirada hacia Arisa.
La rubia casi escupe la malteada de vainilla que se estaba tomando en cuanto el rostro de todas se viró hacia ella; por lo que golpeándose el pecho y carraspeando, frunció el ceño.
-"¡¿Qué están insinuando?"
-"Que apestas" –y Vita dio otro sorbo a su bebida.
-"Desgraciada ena…"
-"¡Arisa!"
Ante el grito de Suzuka, la aludida no hizo más que apartar la vista mientras murmuraba algo entre dientes. Nanoha rió, enderezándose sobre su asiento y tomando una de las uvas verdes de su plato para lanzarla al aire, y luego cacharla con la boca.
-"Eres una muy buena corredora, Arisa-chan –la voz suave de la pelimorada se dejó oír-. Sólo debes trabajar más en tus saltos."
-"Sí, en serio. ¿Cómo es posible que yo que tengo patas cortas y lo haga mejor que tú?" –soltó la pelirroja.
-"Claro –resopló enojada-, por lo mismo tus distancias son más cortas, idiota."
-"¡Hey!"
El sonido de una silla arrastrarse se unió a los dos anteriores, con la castaña de pie y extendiendo los brazos, en un intento por evitar que sus dos amigas acabaran rodando por los suelos.
Como siempre solía ser…
-"Nyahaha, vamos, chicas. En vez de estar peleando, deberíamos ayudarnos las unas a las otras."
-"Nanoha-chan tiene razón –acordó Suzuka, parándose también y alisando su falda-. Pronto será el Festival deEl-ahrairah, y Arisa no puede fallar entonces."
La nombrada asintió despacio, depositando la mirada en los mosaicos blancos del piso.
El gran festival anual en honor al Dios Frith estaba cada vez más cerca. Todos los estudiantes de Casco Resistente ofrecerían sus respetos demostrando sus cualidades al máximo, por lo que era sumamente importante estar al nivel cuando el día llegase.
Sería una gran celebración. Mas la preocupación en Arisa no hacía otra cosa sino obligarla a cerrar los puños en frustración.
-"¿Sabes? –rompió el silencio Nanoha y llevó el dedo índice a su mentón-. Creo que sé quien podría ayudarte."
La castaña le dedicó una larga sonrisa a su amiga, quien le devolvió una mirada confusa. Sin más que agregar, se dio la media vuelta mientras se internaba en los pasillos blancos, seguida de cerca por sus compañeras.
Nanoha Takamachi suspiró bajito conforme cerraba los ojos y traía a su mente la imagen de cierta temeraria leona rosa; una que sin duda, sabía dar grandes saltos.
E infundir gran temor…
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La brisa fresca del atardecer hizo despertar la melodía de la hierba al agitarse, levantando de esa manera el aroma húmedo del rocío que todavía había sobrevivido desde el amanecer. Unos olfateos zumbaron, con el hocico negro y mojado oliendo cuidadosamente los alrededores de la pradera.
Después, el cuello y la cabeza fueron despegados del pasto, con las orejas caídas alzándose apenas un poco, dándole un aspecto gracioso.
El mugir de algunos toros y vacas le saludó, los cuerpos pesados corriendo por aquí y por allá. Algunos puerco espínes crestados arrastrándose entre los matorrales, con sus largas púas blancas y negras saltando a la vista.
-"¿Shamal?"
La aludida volteó a un lado suyo para observar al cordero y a la cebra acercarse, bajando y subiendo la cabeza con cada paso que daban.
-"Hola –ladró amablemente-, ¿qué pasa?"
-"Nyahaha, veníamos a hacerte compañía un rato. ¿Cómo van las cosas?"
-"Eso depende –respondió brevemente y regresó la mirada al frente-. O acaso la pregunta no será: ¿Has visto un lobo rondando últimamente?" –terminó con ojos inocentes.
La pequeña bola de algodón rió con vergüenza, sabiendo que había sido atrapada. Sin embargo, no lo negó, sino que esperó a que su amiga se decidiese por darle una respuesta.
-"Lo lamento mucho, Nanoha-chan, parece ser que ellos igual están por entrar en época de evaluación –le sonrió-. Pero si llego a verla, prometo avisarte."
-"Um, gracias."
-"¿Y dónde están Arisa-chan y Vita-chan? Es raro no verlas a las cuatro juntas" –preguntó la canina con curiosidad.
-"Bueno –empezó Nanoha, sentándose a su derecha-, están practicando para el festival."
-"Oh, ya veo."
-"¿Shamal?"
Tanto la aludida como el bovino giraron la cabeza para contemplar a la cebrilla que se mantenía de pie, con las pupilas azules observando a los búfalos y caballos fornidos marchando en las orillas de la pradera.
Alertas.
-"¿Qué debo hacer para ser un vigía?"
Los orbes magenta admiraron a la pequeña equina, con las crines bicolores de su cabeza hasta su cuello siendo mecidas por el aire. Algunos segundos pasados, Shamal volvió la vista a los alrededores con una sencilla sonrisa adornando sus labios.
-"¿Es esto es un deseo tuyo? –susurró, el tono siempre amable y bondadoso-. ¿O es una manera de ayudar a Nanoha-chan y a su revoltosa amiga?"
El cordero alzó las orejas blancas y miró a Suzuka también, preguntándose igualmente a sí misma el por qué de aquello.
-"Ambos –le regresó la sonrisa, con una de sus patas rascando la hierba-. Además, siempre he querido proteger esta escuela."
-"No pareces del tipo peleador" –rió el perro.
-"Pero soy muy rápida" –pronunció divertida.
-"Me parece bien. Tendré que discutirlo con Schach entonces –cerró los párpados, percibiendo la brisa mover su pelaje amarillo-, aunque yo no me preocuparía, estoy segura que ella te aceptará en su tropel."
Suzuka lanzó un suave resoplido a modo de aceptación, dirigiéndole un guiño gracioso a Nanoha, quien rápidamente le sonrió en agradecimiento.
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¡THUD! ¡THUD! ¡THUD!
-"¡Demonios!"
El relincho enfadado hizo eco por todo el gimnasio, así como las constantes caídas rotundas que seguían después del correr de pezuñas. La luz de la luna escasamente atravesaba los ventanales a lo alto de la habitación, dejando casi todo el lugar sumido en penumbras.
Luego de 20 minutos los ruidos cesaron, con el ulular del frío viento como único sobreviviente.
Entre las sombras, dos ojos esmeraldas relucieron con resignación y tristeza. El hocico pegado al suelo y las patas delanteras dobladas hacia atrás.
-"¿Arisa?"
El chirriante sonar de la puerta al abrirse así como la nueva luz que entraba llamaron su atención, obligándola a alzar el cuello cuando una figura se arrodilló a un lado suyo.
Pronto, dos cálidas manos acariciaron el hocico canela y dos órbitas azules le vieron con ternura.
-"La hora de toque ha pasado hace mucho –habló suavemente-, ¿no deberías estar descansando como el resto?"
-"¿Qué hay de ti?"
-"Me tenías preocupada."
Las patas delgadas de la yegua se desdoblaron para ponerse de pie. Trotó despacio, con los cascos resonando contra la madera pulida y la mirada fija en la volea escalonada de enfrente.
Muchos podían decir que era sencillo saltar.
Pero para Arisa Bannings, iba más allá que eso. Tener la velocidad indicada, la elasticidad y fuerza para pasar el muro con sus tres barras –cada una más arriba que la anterior-; y sobre todo, poseer la delicadeza para ejecutar la acrobacia.
Cayendo limpiamente del otro lado.
Y era buena. Arisa era buena.
Hasta el momento en que las pezuñas traseras tocaban la primera barra alta y ella acababa por los suelos.
-"Es suficiente."
Continuó caminando. Se detuvo frente a frente con la valla y resopló, con los ojos atormentados del caballo de carreras que sabe que morderá la arena sino logra cruzar la línea de meta.
Y entonces… tembló.
Los gentiles brazos de Suzuka Tsukimura rodearon su cuello liso mientras juntaba sus mejillas cuidadosamente.
-"Es suficiente, Arisa" –repitió.
En el momento en que se separó para verla a los ojos, sintió un pinchazo en el corazón al notar el brillo de amargura en la potrilla. Las orejas altas y jaladas hacia atrás, con el crin color heno sobre su cabeza hecho un desastre.
La piel en sus patas, antes de que las pezuñas comenzasen, llena de unos cuantos raspones.
-"Puedo hacerlo" –gimió, como si tratara de convencerse más a sí misma.
-"Sé que sí –la obligó a echarse y a recostar la cabeza en su regazo-, eres la mejor. Confío en que lo conseguirás."
-"Eres una buena mentirosa, Suzuka" –murmuró.
-"¿Eso piensas de mí? –rió dulcemente-. Creí que me tenías fe."
-"Te tengo –respondió en un bostezo, sintiendo sin duda los dedos acariciar su cabeza-, por eso sigo creyéndote."
-"Tonta."
Hubo una larga pausa. El cuerpo del caballo, entonces, regresó a ser el de la pequeña rubia ataviada en el uniforme marrón de Casco; con el chaleco empolvado y la falda totalmente llena de arrugas.
El pelo rubio un poco enredado.
-"Deberías estar durmiendo" –musitó la ojiverde sin dejar de contemplar desde abajo a su mejor amiga.
-"No puedo dormir si no estás conmigo" –dijo en un susurro.
Arisa sonrió. Dentro de poco, los pasos tronaron en el gimnasio hasta desaparecer, con el zumbar de la puerta cerrarse; las sombras bailando alrededor de la valla que había quedado de pie, en medio del salón, alumbrada sólo por la luna.
Y las risas juveniles que lentamente morían por los pasillos de la escuela, quedando guardadas para siempre en los gentiles corazones.
Continuará…
(1) "Watership Down, Colina Watership", película animada adaptada de la novela escrita por Robert Adams.
Bueno, ahora que ya se ha visto un poco de ambas partes, vuelve a ser hora de juntarlas ;)
Además, hacía mucho que no volvían a salir Arisa ni Suzuka, así que quise meter una escena de ambas. Ya después será más fácil juntar el boncho de animales salvajes de ambos bandos sin que nadie pegue el grito de horror.
Muchas gracias como siempre a todas las personitas que continúan leyendo esta historia y soportándome a mí, y el ritmo largo que le he estado dando. ¡Gracias muchas!
Saludos y espero que pasen no sólo un buen día, sino unas buenas vacaciones a quienes ya las tienen :)
Kida Luna.
