El lobo y el cordero

Por: Kida Luna

Capítulo XIX

Regalos y abrazos

¡Splash!

El chapoteo del agua se detuvo, quedando solamente el ir y venir acompasado de las pequeñas olas, mojando el pelaje de sus patas. De un salto, se subió encima de una diminuta elevación cuya punta asemejaba un pico curveado.

Había si al caso uno o dos metros de distancia entre su cuerpo allá arriba, y el tranquilo río cuyo flujo continuaba su curso normal.

Se pegó por completo a la roca negra y bajó la vista, contemplando así el pequeño túnel por el que el riachuelo desaparecía; el zumbido suave del líquido relajando sus orejas.

-"Tal vez no debí haberle hecho caso a Hayate… -subió la cabeza y volteó hacia atrás, donde su morral la estaba esperando-. Todavía no logro encontrar una."

Fate frunció el ceño. Se la había pasado la noche anterior hablando con su amiga –en vista de que la castaña era tan hiperactiva que sólo así consiguió hacerla cerrar el pico y dormir- sobre cuál sería un buen regalo para Nanoha.

Obviamente, estando Hayate enterada de su situación, no dudó en soltarle las mil y un cosas desvergonzadas que le cruzaron por la mente.

La lobezna sacudió la cabeza de inmediato, sintiendo el calor arrastrarse por sus afiladas facciones. Después de liberar un suspiro pesado, volvió a bajar el cuello para asomarse a la pequeña cuevecilla.

Pronto, un brillo captó la atención de sus ojos.

Con una sonrisa, estiró una de sus patas negras hacia el interior azul y oscuro, tratando de alcanzar el objeto que brillaba entre las profundidades del agua. El cuerpo se deslizó y se agazapó casi hasta el borde, en un intento por lograr su cometido.

"Ya casi…"

La cola se alargó y las garras traseras se aferraron a la superficie de la elevación rocosa mientras el cuerpo se doblaba hacia dentro del túnel.

El agua rozó sus dedos negros…

-"¡FAAAAATEEEEEE!"

¡SPLASH!

-"¡Ahhhh! –aspiró desesperada, sacando la cabeza del agua-. ¡Me rindo, me rindo! ¡No disparen!"

Cuando finalmente se pudo sentar, con los cuartos delanteros tras su espalda, Fate pudo escuchar las risas divertidas de cierto cordero.

-"Ah, Nanoha –suspiró, agachando las orejas-, casi me matas del susto. Por un momento pensé que me iba a cuernear uno de esos búfalos."

El lobo se puso en pie, sacudiendo rápidamente todo su pelaje dorado, arrojando sin querer algunas gotas de agua sobre el herbívoro que se acercaba a la orilla del río.

Rondaba cercaba del atardecer. Fate Testarossa había cruzado la línea de nuevo, entrando al territorio oponente de su escuela; según las palabras de Hayate, algunos manantiales llegaban a volverse fuentes subterráneas. Así que si buscaba cuidadosamente en éstas, era casi seguro que podría hallar un buen regalo.

La lupina, por supuesto, no había comprendido a qué se refería entonces; por lo que su compañera de cuarto tan sólo rió y la alentó a irse. Y ahí estaba.

Mojada hasta los huesos –con lo mucho que adoraba empaparse…-, temblando un poco y dejando salir un estornudo.

-"Perdón, ¿estás bien, Fate-chan? –la otra asintió-. Pero, ¿qué estás haciendo aquí? Es peligroso andarse paseando por los alrededores, lo sabes."

-"Yo… -se detuvo, dándose cuenta que podría arruinar la sorpresa-. Um, estaba buscando algo…"

-"¿Puedo ayudarte?" –ofreció amablemente, soplándole el rostro para desaparecer las gotitas que resbalaban por su hocico.

-"¡Hey! –rió, sintiendo cosquillas-. Eres una cosita muy curiosa, ¿no crees?"

-"Nyahaha, puede ser –le sacó la lengua-. ¿No vas a contarme que haces acá?"

Fate vaciló, doblando una de sus orejas y desviando la mirada. No quería hacer sentir mal a Nanoha; sin embargo, por ningún motivo podía soltarle que estaba allí buscando un regalo para ella. Quería sorprenderla.

Quería ver la sonrisa que pondría en cuanto se lo mostrase.

-"Lo haré –respondió rápida, volviendo a hacer contacto visual-. Pero debes prometer que me esperarás allá" –señaló con su hocico un árbol no muy lejos de allí.

-"¿No me estarás ocultando nada, cierto?"

La lobezna rió nerviosa mientras plegaba las orejas, justo al mismo tiempo en que veía a Nanoha pegar sus narices, sonriendo juguetonamente; así que negó, queriendo ignorar el corazón que quería brincarle fuera del pecho.

-"Nyahaha, está bien –aceptó, alejándose y provocando un suspiro de alivio por parte de la otra-. Sólo no tardes mucho, ¿vale? Yo… te extrañé estos días…"

La cazadora sonrió enternecida, viendo los ojos azules mirar el pasto con vergüenza. Por lo que se acercó y dio una pequeña lamida en su mejilla, dedicándole una mirada afectuosa.

La cola dorada moviéndose apenas.

-"De acuerdo, Nanoha. Prometo no tardar."

El cordero asintió con una sonrisa antes de trotar hasta el lugar donde le había pedido esperarle. Escuchando, al poco rato, los chapoteos en el agua volver.

" – " – "

-"¡Ahí va uno!" –aulló el licaón.

-"¡Lo tengo, lo tengo!"

Hayate impulsó su cuerpo arriba hasta despegar las patas delanteras de la hierba, soltando enseguida el pescado que había atrapado hacía unos segundos atrás. El animal revoloteó en el aire, antes de ser sujetado ahora por un pico.

-"¡Buen apetito!" –ladró.

La gaviota que estaba volando por encima de su cabeza, engulló de un solo golpe la comida ofrecida; relamiéndose y dirigiéndole una mirada de agradecimiento al perro pintado, para después descender a su lado.

-"Como en los viejos tiempos."

-"Cálmate –rió Hayate-, sólo porque me he mudado no quiere decir que dejemos las andadas."

-"Hayate-chan –volteó a verla-, no creo que debas tomarte tan a la ligera este lugar. Las cosas aquí son diferentes."

-"Pero si tú me hablaste de Colmillo –frunció el ceño, confundida-. Se supone que conoces todo el espacio, ¿qué de malo podría haber en venir a visitarme?"

Rein abrió una de sus alas para picarla un poco. Luego, voló y se posó en el lomo marrón de su amiga, volteando desde allí a ver a todos lados con el típico movimiento rápido de la cabeza de las aves.

-"Están vigilando –contestó simplemente-. El otro día casi me topo con una bandada de buitres, ¿sabes lo grande que es un buitre comparado conmigo?" –inquirió, abriendo sus extremidades blancas.

Hayate tan sólo emitió un gemido de cachorro, disgustada con aquella idea.

-"Vendré a verte en cuanto tenga oportunidad –quiso calmarla-. Por ahora debes concentrarte en tus estudios."

-"¡Bah! –bufó, mostrando los caninos-. Hasta yo misma podría darle un par de lecciones a estos maestros."

-"No lo dudo –rió, bajándose de su espalda-. Pero recuerda que supervivencia es aprender a acoplarte a la manada."

Hayate lanzó un bufido más fuerte, recordando la imagen de Ian y su grupo de perros idiotas; ¿por qué querría ella ser parte de algo así, de todos modos? Tenía mejores cosas que hacer.

En vez de andar agitando la cola como si fuese la octava maravilla de Midchilda…

-"¡LA TENGO!"

¡KYAHAAAA!

Yagami se hizo para atrás, asustada por el repentino graznido así como el volar de plumas blancas enfrente de su cara. Tras un parpadeo de ojos, pudo distinguir la figura de Subaru con el estómago casi pegado al suelo, las dos patas delanteras estiradas hacia delante.

Y a Rein entre ellas…

"¡¿A REIN ENTRE ELLAS?"

-"¡NOOOOOOO!"

Los inocentes ópalos esmeraldas la observaron con desconcierto, sólo para ver a la otra arrebatarle el pájaro de un mordisco y escupirlo después a su lado. Rein, por su parte, se sobó el trasero, mirando con cierto asco una de sus alas llena de baba.

-"Je, lo siento, Subaru –se disculpó en tanto agachaba las orejas-. Esta gaviota es mi amiga."

-"Ohh…"

-"Pudiste ser menos brusca –interrumpió el ave, poniéndose de pie y quitándose los restos de saliva-. Algo como '¿me la permites, por favor?'. Eww, ahora tengo baba de perro encima…"

-"Te salvé la vida –rebatió-, ¿no es eso lo que cuenta?"

-"¡Subaru!"

Todas las miradas se fijaron en el tigre que venía hacia ellas, trotando y deteniéndose a un lado de la otra, tratando de recuperar el aliento. Tía elevó la vista nerviosa, habiendo presenciado el embrollo causado.

-"Yagami-san, lo lamento mucho…"

-"¿Eh? No, no –negó rápidamente-. Está bien, estoy segura que Subaru no sabía."

La pantera asintió velozmente, con la lengua de fuera y la cola inquieta.

-"¿Eres amiga de un ave?" –curioseó, olfateando a Rein y haciéndole cosquillas con sus bigotes.

-"Solíamos cazar juntas. Cuando ella encontraba una presa, volaba hasta lo más alto de la copa de los árboles. Yo la veía y ¡voilá! ¡Comida!" –rió.

-"¡Oh, como Signum y Agito!" –exclamó entusiasmada Subaru.

Hayate ladeó la cabeza con duda, mas antes de poder formular una sola pregunta, las dos nombradas aparecieron detrás de Teana. La canina por instinto retrocedió un paso al contemplar a la leona caminar con el porte imponente de su especie.

Signum se detuvo al lado de la tigrilla, la mirada cobalto siempre seria y fría.

-"No deberías de traer juguetes contigo sino quieres que te los rompan, Yagami" –advirtió, apenas dándole una miradilla al pájaro.

-"¡No soy un juguete!" –Rein se defendió mientras marchaba varios pasos adelante con sus amarillas y pálidas patas palmeadas.

La felina no dijo nada, tan sólo mantuvo el cuello arriba y la vista fija en la amiga de Testarossa. Sin embargo, el halcón pigmeo que había estado descansando en su lomo aterrizó enfrente de la gaviota.

Los ojos azules le observaron atentamente, viendo las plumas de rojo fuerte en sus alas terminar con un café oscuro. El pecho y la cara plateados, apenas brillando, redondeando aquellas dos feroces pupilas violetas.

El pico fino y las patas, así como las garras, de un negro obsidiana.

Les separaban a lo mucho unos cuantos centímetros de altura, mas Rein estaba totalmente consciente que eso era más que suficiente para despellejarla viva. Por lo que lentamente se regresó al lado de Hayate.

-"Si quieres jugar no te lo vamos impedir –habló por primera vez Agito-. Pero si éste se convierte en tu último Patio de Juegos, después no te arrepientas."

-"Cálmense –pidió el licaón-, todos aquí somos compañeros. Yo no veo motivo por el que alguien…"

-"¡Solamente te crees porque tienes al enorme gato contigo!" –chilló la avecilla blanca.

Hayate ojeó a su amiga y luego a Signum, se rió después y se colocó a un lado de esta última para pasarle una pata sobre su cuello a modo de camaradería; hasta que la otra se apartó de inmediato.

-"Ah, no, ni te me acerques, Yagami –se alejó unos cuantos pasos-. Tú y Testarossa pueden irse a poner el mundo de cabeza lejos de mí."

-"¡Oh, vamos!"

En lo que la africana perseguía a la felina en un intento por firmar un tratado de paz, Agito fijó su vista mortífera en el ave blanca al frente suyo. Rein pasó saliva, mas no se movió de su lugar.

-"Te quejas que yo me oculto tras el león –rió con sorna-, cuando eres tú la que ha corrido a la sombra de ese lobo pintado."

-"¡No te metas con Hayate!"

-"No lo hago –sonrió de lado mientras aleteaba y empezaba a levitar-. Pero no siempre podrás esconderte detrás de ella…"

Con un graznido atronador, el halcón se elevó en los cielos como un rayo rojo, haciendo círculos por todo el perímetro en lo que sus pupilas sagaces hacían un extraordinario escaneo del área; no había pasado ni un minuto en cuanto un nuevo chillido resonó alto, obligando de esa forma a Signum detener su pequeño juego de corre y escapa.

-"¡Auch!" –Hayate aulló, sobándose el hocico que había chocado con la gran masa rosa.

-"Ponte a jugar con Testarossa a los cachorritos –se relamió el hocico con hambre-. Yo tengo asuntos de grande que atender. ¡Tía! ¡Subaru!"

-"¡Oye! ¡No soy un cachorro!"

El gruñido de Yagami fue ignorado. La leona salió corriendo de inmediato por la pradera para internarse en los profundos pantanos, donde uno que otro matorral se alzaba a la vista. Tía le siguió el paso enseguida.

A lo lejos, Agito descendió en picada, obteniendo después unos mugidos por respuesta.

Bisontes.

-"Ne, Rein-san –llamó Subaru, que se había quedado con ellas, con la cabeza pegada al suelo-, ¿tenga cuidado, sí?"

La gaviota vio a la pantera mirarle con sincera amabilidad, por lo que suavizó la vista azulina. Así que extendiendo sus alas, abrazó la cabecilla oscura.

-"¡Claro! ¡Ningún halcónzucho feo me va asustar!" –rió.

Subaru le dio una lamida profusa para gritar una rápida despedida a Hayate. E inmediatamente se lanzó como bala detrás de las otras tres, internándose en las altas aguas que solamente dejaban su cabeza visible.

Finalmente Rein se despidió de su amiga canina con un segundo abrazo; luego tomó vuelo y batió las alas punteadas en azules y dorados en el aire.

Por tierra, mientras tanto, el arrastrar de las serpientes despertaba, con millones de ojos siguiendo la silueta aletear al contraste de los rayos del sol.

" – " – "

Los dientes se cerraron cuidadosamente sobre el pequeño objeto. Sin más, se apresuró a salir del angosto túnel, con la luz anaranjada del atardecer bañando su rostro afuera.

Saltó de nuevo hasta arriba de la sencilla elevación, sacudiéndose su pelaje una vez más y levantando y agitando sus patas, pretendiendo secarse. Una vez satisfecha, trotó hasta donde descansaba el morral que había llevado consigo, guardando de inmediato el regalo y pasando después su cabeza por la tira de la mochila.

"Bien, todo listo."

Sin esperar otro minuto, Fate se encarreró hasta donde Nanoha permanecía sentada, dándole la espalda a ella y permaneciendo cara a cara con el tronco de un árbol.

Con un rápido mordisco en una de las orejas, el cordero lanzó un chillido y volteó espantado hacia atrás. Encontrándose con el lobo riéndose a cuesta suya.

-"¿Me extrañaste?" –ladeó la cabeza tiernamente.

-"¡Mou! ¡No hagas esa cara, Fate! ¡Me mordiste!" –reclamó, dándose la vuelta de un salto.

-"¿Qué cara?"

Teniendo ya el rostro ladeado, la lupina dejó caer las orejas negras de repente y alargó los ojos borgoñas hasta que casi la punta superior de éstos podía tocarse con la otra.

Un pequeño chillido salió de las mandíbulas doradas.

-"¡Fate-chan! ¡Eso no es justo!"

La aludida lanzó un ladrido, igual o más tierno que el gemido anterior.

-"¡Eres una manipuladora!"

Nanoha empezó a reír, sabiendo que no podría fingirse molesta si Fate se empecinaba en poner su actitud de cachorro con ella. Todavía entre risas se aproximó a la lobezna, acurrucándose contra su pecho y respirando profundamente.

-"Estás empapada" –susurró divertida.

-"Sí, me asustaste y caí en el río, ¿recuerdas?" –rió.

-"Nyahaha, vaya lobo feroz."

-"¡Groar! –ladró en broma-. No veo que le moleste de todos modos, señorita Baa."

-"No importa –murmuró conforme cerraba los ojos-. Si es Fate-chan, me siento segura y contenta."

Por unos momentos la otra no dijo nada. Una sonrisa naciendo en sus labios mientras sus ojos se derretían en un cariño profundo; la punta de su cola negra se hizo al frente, como en una gentil mímica de proteger al cordero junto a ella de un frío inexistente.

Nanoha relajó las orejas blancas y alzó sus brillantes ojos azules, sólo para hallarse a sí misma reflejada en aquéllos borgoñas.

-"¿Qué estabas buscando?" –susurró, hipnotizada ante la suave mirada del lobo.

Fate sonrió y bajó el cuello hasta que finalmente su hocico dorado alcanzó el oído de la otra.

-"Tendrás que acompañarme primero –murmuró con dulzura, deshaciendo entonces el pequeño abrazo de su cola-. Éste no me parece el lugar correcto…"

-"¿El lugar?" –repitió al ver a la otra ponerse en pie.

-"Yo… -contestó en un hilo de voz, con la cabeza todavía mirando hacia abajo para no perderla de vista-. Es un secreto."

"Que se termina esta noche."

Fate sonrió tímidamente, haciéndole señas a su amiga para comenzar a caminar, obteniendo una misma sonrisa como respuesta pero con más ánimo. Nanoha se acurrucó a su lado.

Y la luz azul de la noche iluminó sus siluetas andantes, con las estrellas empezando a nacer…

Continuará…

Sé que muchos querrán darme mate por no haber concluido la escena. Llegado al límite de extensión por capítulo, creo que el haberla incluido ahora no me habría permitido desarrollarla como se debe.

Ahora sí, el que sigue, prometo tratar de hacer válida la espera de todos (incluyendo la mía) ;)

Espero que haya sido de su agrado y tal vez con suerte, todavía no se hayan aburrido. Me temo que aún queda un poco más de tramo para el Lobo y el Cordero.

Sin embargo, estoy poniendo de mi parte para poder trazar ya más claro la recta de aquí al final. No que el fin esté cerca tampoco =)

Muchas gracias como siempre por leer y prestar su atención a esta pequeña historia, es un gusto tener la oportunidad de compartir algo así con ustedes. ¡Saludos y que pasen un buen día!

Kida Luna.