El lobo y el cordero
Por: Kida Luna
Capítulo XXI
Caras vemos…
Un suspiro a su lado llamó su atención. Curiosa como era, lanzó una miradilla a su compañera de cuarto, cuyo mentón se mantenía sobre su palma en pose inanimada. El lapicero entre sus dedos moviéndose sin sentido aparente en el aire.
Hayate Yagami recostó la cabeza encima de sus brazos, apoyada sobre la paleta de su pupitre. Miró con detenimiento a la rubia a su derecha, esbozando una sonrisa llena de travesura.
-"Alguien está enamoradaaaa" –cantó burlonamente.
Los ojos borgoñas la vieron de reojo mientras su dueña bajaba ambas manos y trazaba una tímida pero contenta sonrisa en su rostro. Los dedos finos fueron llevados a sus labios, repasándolos lentamente al tiempo en que el gesto en su boca crecía.
-"Aww, ¡mírate nada más! –Hayate rió, enternecida-. Estás toda idiota."
-"¿Gracias? –contestó frunciendo el ceño, divertida-. Deja de verme así, Hayate, el día de hoy no me lo vas a estropear con tus jugarretas."
-"¿Cuáles? –comentó sorprendida, como si aquello fuese la más grande mentira del mundo-. Fate-chan, me decepciona que creas que te hago el tonto…"
La rubia tan sólo negó. Cerró los párpados e hizo un poco de presión en sus labios, sonriendo con ensueño.
Hayate lanzó otra risilla, recostándose sobre su silla y estirando sus piernas y brazos en despreocupación.
-"¿No vas a contarme cómo te cazó el cordero?" –bromeó.
-"Pues…"
Fate estaba a punto de poner su dicha en palabras, justo cuando la puerta del salón se abrió, atrayendo la mayoría de las miradas de los estudiantes que ya esperaban minutos antes el comienzo de la primera clase de la mañana.
Al instante, la castaña se sintió engarrotarse en su asiento. Luego de tres segundos, abandonó como rayo la pose de despatarrada para enderezarse –lo más elegante y sofisticado posible- en su lugar.
La rubia alzó la ceja, observando aquel comportamiento con extrañeza.
Mas cuando la figura refinada de Carim Gracia pasó a un lado suyo, todo cobró sentido al instante. Testarossa hubiera dicho alguna frase para saciar su curiosidad, de no ser porque la alumna recién llegada detuvo sus pasos y volteó a ver a su amiga.
Hayate dibujó una sonrisa tímida –cosa que Fate anotó como uno de los extraordinarios eventos que pasan cada mil años- y agitó la mano levemente en el aire a modo de saludo.
Y por increíble que pareciera –tanto para el lobo como para el resto de los que ponían atención-, la damisela pura le regresó el gesto naturalmente.
E inclusive, hizo una pequeña venia.
Apenas hubo dado la media vuelta para continuar su camino, Fate se inclinó para acercarse a su amiga.
-"Pss, Hayate –susurró, con la vista todavía fija en la otra rubia, al igual que la castaña-, ¿acaso me he perdido de algo?"
La aludida no dijo nada, dedicada a observar intensamente la figura esbelta tomar asiento al frente de la clase. Las manos alisando cuidadosamente la falda negra, para después subir a sus cabellos y acariciarlos de forma sencilla y rápida.
Aunque para Yagami, hubiese sido todo menos sencillo.
La primera vez que había visto a Carim había estado cien por ciento segura que era probablemente lo más precioso que hubiese visto en su vida. Pero, viéndola ahora, en su forma humana, con los elegantes y delineados ojos lavanda así como sus largos mechones dorados…
-"¿Hayate?"
-"¿Uh?"
-"¿Por qué te has levantado?"
La mirada cerúlea parpadeó en confusión hacia su única amiga en esa escuela, dándose cuenta en segundos que, en efecto, había abandonado su asiento. Las palmas tocando la paleta de madera mientras la ojirubí le veía de lado, totalmente confundida.
Hayate rió nerviosa y pasó una mano por su cabeza.
-"Ando perdida –respondió, burlándose de sí misma-. Oye, Fate, ¿crees que debería…?"
¡SLAM!
El ruido de la puerta azotarse siendo seguido de un par de sonoras risotadas se dejaron escuchar, antes de que las nuevas miradas se posasen sobre la loba pinta.
Los estudiantes que habían entrado se hicieron a un lado discretamente, abriéndole el paso a un muchacho mayor que ella y Fate por unos dos o tres años. El alumno cruzó los brazos a la altura de su pecho fornido, los ojos oscuros expresando discordia y sorna.
El flequillo de mechones negros cayendo a cada lado de su cara.
-"Vaya, como se ve que ya aceptan toda clase de basura en este colegio –cerró los párpados, dándose vuelta para dirigirse a la parte delantera del aula-. Caminen, chicos, no quiero que se les peguen las pulgas."
Hayate lanzó un bufido, a punto de lanzarse fuera de su lugar de no ser porque cierta lobezna humana se puso de pie y la sostuvo de los hombros, evitando cualquier conflicto innecesario.
Los puños fueron cerrados en enojo mientras las pupilas azules ardieron. Aquel brillo furioso no hizo sino aumentar de intensidad en cuanto vio al muchacho sentarse al lado de Carim, pasando su brazo de inmediato sobre ella, el cual fue rechazado amablemente.
Yagami hubiese reído de buena gana, de no ser porque la idea de la enorme distancia que las separaba empezaba a hacer mella en ella.
-"Hayate –llamó suavemente, viéndole sentarse con un suspiro-, no le hagas caso."
-"Ya, ya sé –habló desganada, apoyando su cara en ambas palmas-. No vale la pena…"
-"Uhm" –asintió.
Fate volvió a su silla y tomó el lapicero entre sus dedos al ver que el profesor en turno ya entraba y cerraba la puerta, solamente para dejar sus cosas en el escritorio y comenzar con la clase del día.
Preguntas fueron lanzadas al alumnado y contestadas correctamente, así como algunas otras quedaron en completo silencio. Conforme los minutos pasaban, la rubia no podía evitar mirar de reojo a su compañera de cuarto.
Con el libro en mano y los ánimos callados.
De vez en cuando, la silueta de Carim reflejándose en el interior de sus pupilas…
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-"Hey, ¿por qué la sonrisota?"
Nanoha rió, ignorando por sexta vez en el día la insistente pregunta de Vita, que tan sólo cruzaba los brazos e inflaba las mejillas al no obtener una respuesta. Arisa, en tanto, se mantenía ocupada escribiendo algunas cosas en su libreta mientras caminaban por el pasillo.
-"Nanoha-chan, deja el misterio" –pidió entre risas Suzuka.
-"Nyahaha, no pasa nada –negó, todavía sin poder borrar la sonrisa en su rostro-. No se preocupen."
-"Si la oveja dijo que no hay de qué preocuparse, entonces no hay de qué."
-"¡Arisa-chan! –chilló la castaña-. ¡Cordero! ¡Cor-de-ro!"
-"Da igual –contestó, sin despegar la vista de su cuaderno-. Realmente no veo la diferencia."
Takamachi no dijo nada, aguantándose las ganas de explicarle que era tan fácil así como distinguir una cebra de un caballo. Por lo que simplemente suspiró, vislumbrando por fin las enormes puertas de Casco Resistente, talladas en gigantescas piedras blancas, abrirse.
La luz del exterior pronto les recibió, con la infinidad de colinas apareciendo por todos lados al igual que los árboles y flores. Subió una mano para hacerse sombra en los ojos, estudiando la altura del sol.
-"Deberíamos partir ya…"
-"¿A dónde?" –curioseó Arisa, apartando por primera vez la atención de sus notas.
Nanoha tan sólo sonrió.
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-"Testarossa –rugió enfurecida-, ¡quita tu cabeza de perro sino quieres que te la arranque!"
-"Oh, vamos –gimió mientras agachaba las orejas, mirando con súplica a la otra-. ¡Se lo prometí a Nanoha! Dije que la ayudarías."
-"Qué raro, yo no recuerdo haber prometido nada –sopló, dándose la vuelta para encararla y evitar que siguiera empujando sus costillas-. Además, ¿quién demonios es Nanoha?"
-"Bueno –rió nerviosa, acordándose de los malos eventos pasados que no daban una buena pinta al asunto-, ¿recuerdas aquella vez cuando peleamos? –la mirada cobalto se mantuvo impasible, esperando por una verdadera respuesta-. Y, em… había un…"
-"¿Un qué? Habla más alto."
-"Ah, sí… un cordero…"
Varios segundos pasaron, con el rumor del viento mover las ramas de los arbustos sonando. Enseguida, Signum se apartó y comenzó a caminar en dirección contraria.
-"¡Oye! ¡No seas así!"
Hayate, que había permanecido al margen, se le atravesó al frente para cortarle el paso. La leona emitió un gruñido, mas el licaón no hizo más que sacar la lengua.
-"¡Tienes que ayudar a Fate-chan! Imagínate, qué diría su novia si…"
-"¿Qué novia?"
-"¿Cómo que qué novia? ¡Pues Nanoha!"
Fate palideció al instante, con las orejas punteadas en negro saltando. La felina guardó silencio, con los ojos bien abiertos y observando a la africana, como esperando que se echara a reír de su propia broma. Al ver que eso no sucedía y en cambio le miraba con confusión, Signum volteó hacia atrás.
La lobezna sonrió nerviosa.
Al siguiente momento, un alto rugido se escuchaba por todo el bosque mientras los pájaros salían volando de los árboles con miedo.
Agito, que observaba todo desde las alturas, tan sólo se tapó la cara con un ala.
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El agua fresca y cristalina atrapada en un charco era una de las delicias que ningún ave era capaz de resistirse. Por ese motivo y razón, Rein enjuagaba contenta sus plumas mientras cantaba despreocupada.
Fregaba tranquilamente su corona y nuca, hasta que un frenético bramido la hizo virarse hacia atrás, dispuesta a gritarle a quien sea que hubiese interrumpido su relajante baño.
¡SPLAAAASSHHH!
¡NO, SIGNUM, NO! ¡RECUERDA QUE NO SOMOS CANÍBALES!
-"¡Ahhhhh!"
Jadeando fuertemente y tratando de no ahogarse con el agua en su garganta, Rein batió sus alas en el aire, espantada ante las enormes patas que casi le dejan como calcomanía al piso. Las gotas transparentes escurriendo de su plumaje y cayendo sobre la tierra metros abajo.
Un chillido de horror salió de su pico al notar su cuerpo totalmente empapado y con una que otra mancha de lodo. Sus ojos azules se afilaron y en cuanto bajó la mirada al suelo, la imagen de un león persiguiendo en círculos a un lobo le recibió.
Hayate llegó después, deteniéndose y debatiéndose entre recuperar el aliento para ayudar a Fate; o bien, recuperarlo para seguirse muriendo de risa.
-"Menos mal que las gaviotas son muy higiénicas."
El comentario irónico la hizo desviar la vista hacia arriba suyo, donde la sombra de Agito recortada por el sol le saludó. El ave blanca decidió aterrizar y quitarse los restos de suciedad encima de sus alas.
-"Y lo somos, hasta que alguien viene a arruinarnos el día –respondió agriamente, ignorando el aleteo que ahora se escuchaba más bajo y cerca-. ¿No deberías estar matando bichos o algo así?"
Agito no dijo nada, simplemente posó sus largas patas y rozó con sus zarpas negras la tierra amarilla. En ese momento, Hayate se acercó, colocándose en medio de las dos criaturas voladoras.
-"Disculpa, Rein –comentó entre risas, bajando la cabeza para tratar de calmarse-. Pero no deberías hablarle así al pajarillo de Signum, apuesto a que harían muy buen equipo cazando."
-"¡Hayate! –graznó la gaviota, abriendo sus alas y cerrándolas en cuanto las vio escurrir de agua-. ¡No te burles de mí!"
-"Para lo único que me sirve una gaviota es para arrojarla a las hienas –soltó con una sonrisa de lado-. De esa manera podría robarles la comida mientras hacen la cena contigo…"
-"¡Eres un…!"
-"¡Con un demonio, Signum, bastaaaaaa!"
El aullido de Fate captó la atención de todos. La espalda dorada contra el muro de una roca en tanto las patas negras estaban sosteniendo las mandíbulas rosas abiertas, para evitar cualquier daño no intencionado.
-"¡No pdfdo craeer qui hidiñses esof!" –rugió la felina al tiempo que intentaba recuperar sus fauces.
Cuando por fin la otra le soltó, Signum pareció calmarse, exhausta de tanta carrera y persecución sin provecho. Resopló varias veces sin embargo, marchando en círculos como todo típico león enjaulado.
-"¡No puedo creerlo!"
-"Yo tampoco –el lobo llevó una pata a su pecho, sintiendo los latidos desesperados y la falta de aliento-. Rayos, siempre pensé que por pesada serías más lenta…"
-"¡No me refiero a eso! –gruñó, deteniendo entonces su caminata para ponérsele al frente-. ¡¿Qué en la Santa Naturaleza se te pasó por el cerebro? ¡Acaso se te han cruzado los cables!"
Fate frunció el ceño, doblando a la mitad ambas orejas en tanto la nariz húmeda parecía brillarle.
-"¡Ya te dije que sé lo que hago! No voy a poner a Nanoha en riesgo sólo porque he tenido un capricho, esto es en serio, Signum."
-"¿Cómo puede ser en serio? ¡Testarossa, eres un lobo! ¡Los lobos no se hacen amigos de los corderos, SE LOS COMEN!"
El silencio se cernió durante varios segundos, con las miradas del lobo y del león tan fuertes y frías como nunca. Finalmente, los párpados rosas se cerraron, con la dueña dándose la media vuelta.
-"Yo no."
Signum volteó entonces, contemplando así los orbes borgoñas decididos y al lobo marchar hasta detenerse a su lado, con la vista fija en ella.
-"Yo no seré ese lobo que tú dices –murmuró con seriedad-. Quiero a Nanoha, y te puedo asegurar que mis sentimientos son sinceros."
Dicho eso, la lobezna dio la vuelta para continuar con la ruta marcada, siendo seguida por Rein y una Hayate que caminó vacilantemente, viendo de cuando en cuando al león.
Agito se paró a su lado y elevó el pico para poder observarle.
La felina se quedó así unos momentos más, ponderando los mil y un problemas en los que Fate se estaba metiendo; algunos de los cuales, podrían costarle más que su estadía en Colmillo Brillante. Liberó un suspiro, sabiendo de antemano que si lo que su compañera sentía fuese un simple gusto, jamás se habría prestado a que ella misma le diese una golpiza aquel día en el bosque.
Estaba enamorada. Y eso era lo que hacía peor el asunto…
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-"¿Estás segura que es por aquí?"
Suzuka apartó las ramas de los altos arbustos mientras asomaba la cabeza para revisar el perímetro. Una vez segura de que no había peligro alguno, volteó a ver a Nanoha para darle un asentimiento de cabeza.
Continuaron el camino así, con la pelimorada guiando y señalando senderos por aquí y por allá; por lo general, aquellos tramos tan lejanos no se encontraban bajo vigilancia, mas asegurarse no estaba de más.
Tsukimura pasó una mano por su frente para remover el sudor en ésta. Entonces, el crujir de una rama alertó a todos.
-"¡¿Quién está ahí?" –exclamó, colocándose de inmediato frente al grupo y tomando un leño viejo entre sus dedos.
Los arbustos alrededor se agitaron, con el zumbido de las hojas rasparse crispando los nervios de todas. De repente, una cola canela sobresalió entre los enramados.
-"Exactamente, ¿qué se supone que hacen aquí? –una nueva voz, femenina y amable, preguntó-. Suzuka, si Schach se llega a enterar que andas merodeando fuera de turno podría alzarte un severo castigo."
La aludida lanzó un chillido, soltando el tronco y cubriendo su boca con ambas manos. Vita tan sólo pasó los brazos detrás de su cabeza y dio media vuelta, antes de que Arisa la jalara por la trenza para detener su escape.
-"Nyahaha, vamos, Shamal –intentó calmar Nanoha mientras sacudía las manos al frente-. No haremos nada malo."
-"Todo es culpa de la potra caprichosa –refunfuñó la pelirroja al empujar a la rubia para que le soltase-. No sé qué tan complicado puede ser dar un par de saltitos."
-"¡Intenta saltar un muro de 1.40 metros!"
-"¡Basta!"
El ladrido de Shamal hizo que ambas guardasen silencio. La castaña se removió nerviosa en su lugar, jugueteando con sus dedos; por lo que con un suspiro, fue Suzuka quien dio un paso al frente para explicar el motivo de su salida…
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4:12 p.m., Valle Otoñal, Propiedad de Colmillo Brillante.
Los cúmulos de arbustos espesos que asemejaban un montón de esferas amarillas, pronto empezaron a inundar el campo color verde fuerte. Algunos cuantos árboles se elevaban delgados, sin llegar a ser frondosos ni muy altos.
El aire que pasaba por allí perdía su fuerza al adentrarse en el denso terreno de la vegetación que se arrejuntaba en la parte más alta, donde el prado acababa y la colina iniciaba su subida.
-"¡Nanoha!"
En cuanto la nombrada escuchó aquel ladrido inconfundible, una sonrisa brillante se dibujó en sus labios. El resto de acompañantes –tanto de un lado como del otro- solamente se quedaron quietos.
Sus miradas fijas en el lobo que empezaba a correr colina abajo, directo hacia la castaña que se adelantaba y se ponía en una rodilla sobre el pasto. En segundos, las patas de Fate se posaron sobre la cintura de la estudiante mientras sus chillidos salían continuamente, con la cola bailoteando feliz en el aire.
La castaña rió, sintiendo cosquillas ante los lametones en su mejilla.
-"Por Dios… Arisa, tírame al río, creo que estoy teniendo una pesadilla…"
La aludida estuvo a punto de hacerlo con gusto, de no ser porque Suzuka le sujetó rápidamente las manos para evitar que se quedaran sin Vita.
-"¡Hey! –esta vez fue Hayate quien ladró-. ¡Shamal!"
-"¡Hayate-chan!"
Al igual que Fate, el licaón se encarreró pendiente abajo, reduciendo la velocidad al tocar sus patas la pradera plana y hallarse a meros centímetros del perro pastor. Rein volando siempre arriba suyo.
Finalmente, los sonidos pesados y lentos del pasto crujir llamaron la atención de todos. La figura grande dirigiéndose sin prisa hacia ellas, con el halcón fijado sobre su ancha espalda.
En aquel momento, Arisa jaló a Suzuka detrás suyo, por instinto.
Vita tan sólo lanzó un quejido, con los sentidos totalmente en alerta al tiempo en que el sentimiento de repulsión por su enemigo natural empezaba a aflorar.
-"¿Signum?"
La pregunta fue hecha en tono suave, reflejando por completo la sorpresa en sus ojos. La sombra del león se quedó quieta entonces, con la cabeza siendo alzada para descubrir de dónde había venido su nombre.
Lo primero que llegó a su olfato fue el inequívoco olor a cebra, provocando que se relamiese el hocico ante la presencia de su platillo preferido. Después, estaba el olor tanto apetitoso como indeseable del búfalo, su comida y contrincante jurado de por vida.
La esencia a cordero y a equino también se mezclaba con la fresca brisa. Y por último, su mirada fría y cobalto descansó en la criatura enfrente de Yagami, aquélla que bajaba las orejas felpudas al sentirse estudiada minuciosamente.
Agito lanzó un graznido.
Y Signum sonrió, mostrando los colmillos en un gesto aterrador…
Continuará…
Sé que muchos quieren ver NanoFate, pero parte de eso también abarca la convivencia entre sus camaradas. Por lo que me interesan las reacciones de cada una para con el resto; en el siguiente capítulo me encargaré de desarrollar las relaciones sociales-bestiales XD
Asimismo, habrá fluff; además de que la historia igual debe de avanzar.
Hay que recordar que no sólo Nanoha y Fate son los únicos personajes aquí, cada quien merece su momento estrella también ;)
Saludos y como siempre, les deseo que tengan un buen día y los ánimos en alto. ¡Gracias por leer!
Kida Luna.
