El lobo y el cordero
Por: Kida Luna
Epílogo
En la vasta y campestre extensión que formaba parte de la tierra de Midchilda, un lugar gigantesco y con gran variedad de vegetación y especies, las escuelas que alguna vez habían reinado allí –Colegio Colmillo Brillante y Colegio Casco Resistente-, dejaron de existir.
La guerra que se había levantado años atrás por el poder, cuando la presa y el cazador era el estilo ideal de vida, provocó un caos enorme que bañó a las praderas de sangre.
El día en que los cielos se tragaron la luz y la tormenta lo azotó todo, fue el mismo día en que la venda que cubría los ojos fue arrebatada; memorias que permanecerían grabadas por la eternidad para quienes habían vivido aquel suceso.
Y que se convertirían en los cimientos de la única institución que representaría a todos:
Colegio Ad Astra. (1)
-"¿Cómo estuvo tu día, maestra Gracia?"
La aludida sonrió al ver a su pareja reír tan contenta como siempre. Sus manos se posaron sobre sus propios cabellos largos y dorados mientras observaba el tumulto de estudiantes jóvenes que correteaban en las colinas, durante su hora de receso.
-"Bien, aunque cierta consejera debería pedirle a Chrono que no la monopolice tanto tiempo."
Hayate tan sólo sacó la lengua, dándole un beso rápido en los labios para borrar el ceño fruncido en el rostro de la otra. Las risas de la castaña pronto fueron cortadas al escuchar un gruñido, causando que sus ojos rodasen al virarse hacia atrás.
-"¡Signum, no molestes a los niños!"
-"¡Quita a tus cosas pulgosas de mi vista, Yagami!"
La ojiazul rió bajito, agachándose a un lado de la leona que estaba recostada en el pasto allí cerca, y apartando al pequeño licaón dorado con manchas cafés que mordía la oreja rosada.
Jugueteando con la cola felina, se hallaba un dingo café, con el carácter más tranquilo e inocente como el que Carim reservaba.
-"¿Cómo es que siempre me los dejas encima?"
-"Porque para eso son las amigas –apuntó la castaña, levantándose y cargando entre sus brazos al cachorro amarillo-. Además, yo no sé por qué pero les llamas mucho la atención. Debe ser el color de tu piel."
-"¡Hayate! –regañó su pareja al verle reírse-. No seas tan mala con Signum."
-"¿Qué? –parpadeó extrañada, tratando de mantener quieto al licaón que no paraba de retorcerse entre sus brazos-. Nadie le dijo que debía nacer rosa."
-"¿De qué te sirve tener esa manada de perros contigo si no los usas como niñeras?"
Las palabras de la felina fueron interrumpidas cuando el dingo café salió corriendo hacia Graham, que ya se acercaba junto a Aria y Lotte para visitar a las dos hijas de su sobrina.
La zona prohibida, por acuerdo general, también había sido unificada. De esa manera, las vallas y enrejados que alguna vez habían dividido el mundo, fueron derribadas una a una.
Las cornamentas que antes habían embestido, empujaban ahora al suelo los muros; y las garras y colmillos que una vez asesinaron, rompían ya las fronteras trozo por trozo, hasta que el paso se volvía libre para todos.
Ad Astra fue erigida poco después, donde cada criatura, independientemente de su origen, especie o apariencia asistía por igual. El emblema de la pezuña y el colmillo cayó entonces, siendo sustituidos por el de una estrella azul de ocho picos.
Las paredes blancas de la gigantesca estructura, con detalles plateados por doquier, portaban el nombre de la institución pintado en zafiro; las grandes puertas de roble rojo abiertas, ofreciendo la entrada a cualquiera.
-"¡Mamá!"
-"Quédate quieto."
La voz de la pastora se escuchó gentil, haciendo caso omiso del pequeño perro canela que no dejaba de quejarse; su frente, donde un flequillo fucsia resaltaba, siendo lamida cuidadosamente.
Los ojos azules observaron fieramente a su otra madre, que simplemente desviaba la mirada y se hacía la desentendida.
Shamal no pudo evitar soltar una risita al ver a Signum ignorar los pucheros del cachorro. Luego, sus pupilas se desviaron hacia el tigre y la pantera que jugaban no muy lejos de ahí, persiguiendo a los zorros jóvenes que se ocultaban entre arbusto y arbusto.
Debajo de un árbol se encontraba a Rein, apoyando su espalda contra el tronco mientras reía; delante de ella Agito parecía reclamarle algo, con su bufanda morada en el cuello y apretando entre sus brazos el cerdo de felpa que la peliplateada le había obsequiado el día que se celebrase el Festival de El-ahrairah.
-"Mira la hora, será mejor que regrese –Hayate le pasó el licaón a la rubia-. Quedé con Orión y Yuuno para preparar el programa de exámenes. Maddy, ¿sé buena con mamá y Tía Signum, quieres?"
-"¡Voy a tratar!" –ladró traviesa, sabiendo que tanto ella como quien se lo pedía, conocían era algo sumamente imposible.
-"Te veo después, Hayate" –se despidió Carim con un beso.
8 años atrás, las Directoras de Colmillo y Casco rompieron el sello que mantenía la magia atrapada en cada escuela. El cambio de su uso, permitió no sólo la supervivencia de los habitantes de Midchilda sin tener que pelearse unos con otros; sino que también, dio la posibilidad de traer vidas nuevas al mundo para quienes naturalmente no podían hacerlo.
La sed y el hambre de sangre desaparecieron, con las energías mágicas fluyendo libres en el planeta y haciendo los ecosistemas evolucionar; de manera que, el alimento no era ya más una preocupación.
-"¿Saben? Vita me dijo que si me portaba mal una fea y enorme víbora llegaría a comerme en la noche."
-"¡Eso es mentira! Yo tengo compañeros que son serpientes y jamás harían algo así" –la cebrilla le sacó la lengua.
-"Claro, pregúntale a tu papá Chrono –apoyó una yegua joven-. Los animales no se comen entre sí, es absurdo."
-"Ya lo sé, solamente les contaba lo que Vita me había dicho –rió divertida-. ¿Cierto, abuela Lindy?"
La aludida sonrió al asentirle a su nieta, una de los dos hijos de Chrono Harlaown y Amy Limietta. El coyote marrón que le había estado observando inocentemente, desvió la mirada al escuchar los nombres de sus compañeras ser pronunciados por sus madres.
-"¡Lio, Corona!" –llamaba Suzuka, ignorando a una Arisa que comenzaba a pelear con Vita, que se entretenía sorbiendo su jugo de frutas.
Lindy vio a las tres pequeñas alejarse entre risas y bromas, para continuar con sus juegos sin ninguna inquietud presente en sus mentes infantiles.
El trabajo y el esfuerzo por adaptarse a las nuevas condiciones de vida resultaron difíciles en un principio. Las costumbres que habían estado arraigadas desde el momento del nacimiento, tuvieron que ser modificadas.
El sabor de las frutas ciertamente jamás sería igual al de las carnes rojas que alguna vez habían sido tan importantes. Mas el néctar dulce y la magia que desarrollaba los sentidos, lograron que con el pasar del tiempo, aquello se volviese tan natural.
A partir de ese momento, la estrella en la cima de Ad Astra, que simbolizaba el dominio sobre el espíritu, sirvió para recordar los errores del pasado.
Y para valorar el presente, que ahora se mostraba promisorio, como nunca antes lo había hecho.
-"Mírate nada más, debes de sentirte dichosa al tener tu primera nieta."
El comentario de Lindy hacia Momoko hizo que las mejillas de Nanoha se sonrojasen en pena. La antigua Directora de Casco miró con ternura a su hija, que ya no era el pequeño cordero que había sido en antaño.
Si bien todavía le sobrepasaba por unos cuantos centímetros, los cuernos cafés ya habían crecido largos y fuertes; su tamaño también había aumentado al igual que el de sus compañeras, las patas blancas ahora largas y estilizadas.
Las facciones amables como siempre, así como los ojos azules que demostraban esa chispa de gentileza.
-"Era de esperarse –Momoko sonrió-. Vivio es el vivo retrato de nosotras."
-"Claro, porque fue Nanoha la que la dio a luz –rió el aguará-guazú-. Por supuesto que en apariencia humana, es el clon de Fate-chan."
La aludida revoloteó las orejas al escuchar su nombre, permaneciendo echada al lado de Nanoha. Después, dirigió la vista borgoña hacia el diminuto cordero que lanzaba un bostezo mientras mantenía los cuartos delanteros en el vientre de su madre.
Las pupilas bicolores, verde y rojo, viraron a ver a la lobezna al tiempo que emitía un balido alegre y movía la casi inexistente cola.
El pelaje de Vivio Takamachi Testarossa era de un color crema, asemejando un amarillo muy pálido; las patas y la punta del rabo y orejas de tonos negros y marrones, los cuernos cafés y la nariz rosa igual que su madre bovina.
-"Lindy-san, ¿es verdad que no planea tomar la dirección de Ad Astra?" –inquirió Fate.
-"Oh, no. Creo que Chrono puede encargarse bastante bien de eso. Yo ya estoy demasiado grande; no opinas lo mismo, ¿Momoko?"
-"Es demasiado trabajo –sonrió cansada-. Los años se sienten con el tiempo y ya no es como antes, cuando los lobos invadían tu territorio y una tenía las fuerzas para ponerse el casco en la cabeza e ir a sacarlos a patadas" –guiñó el ojo.
-"¿Me alegra oír eso?" –rió la lobezna.
-"¿Fate-mama fue perseguida por la abuela Momoko?"
La vocecita de Vivio que las miraba a ambas, hizo que los corderos riesen bajito en tanto la lupina resoplaba e inflaba las mejillas doradas, que se arrebolaban de la vergüenza.
-"Debiste de haberla visto –bromeó la madre de Nanoha-, estaba más asustada que la primera vez que Lindy me vio."
-"¡Hey! –el lobo de crin le golpeó suavemente-. Yo jamás estuve asustada de ti."
-"Claaaaroooo –baló y rodó los ojos con diversión-. Era mera coincidencia que todo mundo temblase cuando me veía llegar."
Las dos se despidieron de Nanoha y Fate entonces, con estas últimas escuchando todavía sus voces discutir entre risas y lo que parecía ser una invitación a tomar el té.
-"¿Fate-mama sí fue perseguida…?" –volteó curiosa hacia los ojos azules.
-"Nyahaha, bastantes veces diría yo. No salía de un problema para meterse en otro."
-"¡Nanoha!"
-"Mou, Fate-chan, no te pongas así –refregó su mejilla afectuosamente contra la otra-. Vivio tiene derecho a saber la verdad, ¡baa!"
-"Imagínate mi cara al conocer a mi futura suegra –su cuerpo se estremeció-. Lo bueno es que todavía tengo a mi bola de algodón, y no pienso dejarla ir."
Los dientes mordieron juguetonamente la oreja blanca del cordero, que tan sólo rió en respuesta. A unos metros de ellas, Fate pudo distinguir a Arf que le dedicaba una sonrisa al verlas juguetear; al lado de ella reconoció a Zafira, el lobo con el que salía desde hacía un tiempo.
En cuanto las dos se separaron, un cariño profundo se reflejó en los ojos borgoñas al contemplar el rubí que colgaba del cuello de su novia. El olor a flores que desprendía el paliacate azul que llevaba atado siempre consigo, relajando sus sentidos.
-"Te quiero, Nanoha."
-"Nyahaha, yo también te quiero, Fate-chan."
Las frentes se pegaron en una sutil caricia, mientras Vivio se paraba sobre sus cuerpos entre risas para hacer que la suya tocase las de sus madres también.
-"¡Lutecia, ven acá!"
El grito hizo que ambas adultas volteasen a ver hacia donde provenía el sonido, provocando que su hija resbalase y cayese graciosamente sobre el pasto.
De repente, la figura de un lobato morado se detuvo frente a las tres, con quien parecía ser su progenitora deteniéndose encima suyo al haberle alcanzado el paso.
-"¿Megane?" –Fate preguntó extrañada.
-"Nanoha, Fate, hola –saludó con una sonrisa el lobo violeta-. Qué sorpresa. Venía con Lutecia a pasear un rato pero cuando me di la vuelta, salió corriendo y… ¿Lu? ¿Qué te pasa?"
La madre miró confundida al cachorro esconderse tras sus patas delanteras, asomándose afuera apenas un poco. Después, volvía a ocultar la cabeza al ver al cordero que se había aproximado de repente para verla.
-"Vivio –llamó Nanoha-, no asustes a Lutecia."
-"Pero sólo quiero jugar con ella –volteó a ver al cordero más grande-. ¿Puedo, Nanoha-mama?"
-"Si Megane no tiene ningún inconveniente, claro que puedes."
La loba asintió ante las palabras de Fate, apartándose del cachorro que lanzó un chillido despavorido al verse desprovisto de su refugio, sólo para ser derribado de inmediato por Vivio.
-"Hola –saludó entre risas-. ¿Puedo decirte Lu?"
-"¿Y… y cómo te digo yo?" –preguntó con timidez la lobata.
-"Nyahaha, dime Vi."
-"¿Vi?"
-"¡Uhm!"
El cordero que le había estado mirando desde arriba, se le quitó de encima entonces, dejándole sentarse. Risas escaparon de la bovina color crema a medida que daba vueltas alrededor de su nueva amiga, que intentaba seguirla con la mirada sin marearse.
-"¡Vamos! ¡Vamos a jugar, Lu!" –le dijo, jalando con sus dientes la cola morada.
-"Um…"
Los ojos rojos y cohibidos de la lupina miraron a su madre, formando la dueña una leve sonrisa en sus labios al ver cómo ésta aceptaba. Dieron así la media vuelta las dos y corrieron colina abajo, en tanto practicaban mordidas juguetonas.
El ruido de sus cuerpecillos rodar uno contra el otro se escuchó, con Lutecia Alpine ganando más confianza y riendo conforme la otra le incitaba a corretear.
-"Vivio es demasiado inquieta, me pregunto a quién se lo habrá sacado" –murmuró divertida, observando de reojo a Fate.
-"Ni idea, Nanoha –rió y juntó sus mejillas una vez más-. No tengo ni la menor idea…"
Las tres madres se quedaron allí, contemplando desde arriba a las pequeñas que brincaban más abajo. Las figuras de las niñas recordándole a Takamachi y a Testarossa los días en que se hubiesen conocido, cuando eran un par de adolescentes que no tenían ni idea de lo que su contradictoria relación llegaría a provocar.
El cariño que dos seres de distintos sitios habían encontrado por accidente, transformándose en un lazo que por muchos giros que había dado, se mantenía fuerte y vivo entre ellas.
Los corazones bailando así de felicidad, con el preciado recuerdo de que la historia donde el pequeño cordero y el feroz lobo acababan enamorándose…
Era real.
(1) Ad Astra, locución latina que significa "A las Estrellas".
Finalmente, LyC ha tocado su fin.
Cuando comencé la historia (meses atrás, luego checaré cuánto tiempo me tomó en realidad), jamás pensé que terminaría siendo tan… extensa. A decir verdad, a la postre acabé teniendo mis 40 capítulos XD
Espero que el final y el epílogo hayan sido de su agrado, cualquier crítica constructiva es bien recibida; no hay por qué contenerse si creen que hay algo que se deba mejorar.
A pesar de que agarré cierto cariño por la historia, no mentiré al decir que me siento algo aliviada por haberla terminado. Tengo otro fic de varios capítulos guardado en alguna carpeta en mi pc, pero ése vendrá ya después.
Por ahora lo tomaré con calma y haré uno que otro relato de un solo capítulo.
Porque cuando algo se acaba, algo nuevo debe de comenzar ;)
No tengo palabras para agradecer a todas las personas que han llegado hasta aquí y que me han apoyado de distintas maneras. Gracias por leer como siempre a los lectores, que dan parte de su tiempo; a mi beta también, por aguantar las pesadas hojas llenas de hormigas que le doy, y aún así desvelarse a revisarlas =)
Como nota adicional, solamente quisiera agregar que he subido los últimos dibujos del Lobo y el Cordero.
Sin más, me despido en estas fechas de Día de Muertos, esperando que cada uno se reúna brevemente, por esta vez al año, con quien tenga que reunirse.
Saludos, y que tengan un agradable día.
Kida Luna.
