El viento era terrible esa noche. Will Graham se encontraba frente a su casa en Wolf Tramp, sus perros ladraban intentado llamar la atención de su dueño pero él ya no los escuchaba.
¿Debía quedarse ahí? Ya no podía pensar mas. Eran mas de la media noche, debía irse ya. Corrió a su garaje, entro a su auto y lo encendido.
Antes de irse de la casa del Dr Lecter, la joven lo llamo por su ventana, acordaron verse después de media noche, a unas cuadras de su casa. Graham no supo responder, el miedo de que el doctor lo viera hablando con ella de nuevo le impedía reaccionar.
Detuvo el auto, pero no podía quitar las manos del volante. Lo sujeto con tanta fuerza que sus nudillos se palidecieron. Miraba a la calle esperando alguna señal de que debería irse, de que no debería estar allí. Pero no había nada. Solo una niebla muy fina cubriendo la calle. Graham miro hacia la casa del doctor. Miro fijamente a la puerta, esperando que se abriera. Todas las luces estaban apagadas. Salio del auto y enseguida el frío lo golpeo en la cara. Pero no le importo. Se detuvo frente a la puerta, pero no hizo nada mas. Observo como el humo salia de su boca, mientras esperaba por ella.
"Viniste" dijo una voz detrás de él.
Él se volvió rápidamente con el corazón latiendo con fuerza. Y allí la vio: su cara blanca y fantasmal, su cabello recogido mostrando su largo cuello, traía un abrigo largo y debajo un vestido negro.
"Esto no esta bien" se apresuro a decir Graham.
"Pero no estamos haciendo nada malo, ¿o si?" ella se acerco.
"Tu padre.."
"Mi padre esta profundamente dormido, no sabrá nada"
"Puedes tener todos los hombres que quieras, ¿por que yo?" Graham casi se ahoga mientras habla. Sus palabras temblaban.
"¿Que te hace pensar que te he elegido a ti? Mírate, eres pequeño, indefenso.." dijo ella tan fríamente, cada palabra le atravesó el corazón a Will. "Aun así, me gustas"
Ella sabia que podía tener a Will Graham a su pies, si lo deseaba. Que podía ordenarle hasta la mas grande estupidez y él lo haría.
Will desvió la mirada, no sabia que hacer. Se sentía tan expuesto ante ella. Tenia ganas de tomarla en sus brazos y a la vez salir corriendo del frío infernal de su mirada.
"No soy suficiente para ti" fue lo único que dijo.
"Eso lo decido yo" ella se acerco mas, levantando la cabeza para verlo a los ojos. Los ojos de ella parecían una daga terriblemente brillante y amenazadoramente plateada. Will casi podía sentir el metal frío atravesándole el abdomen.
"Soy muy inestable"
"Entonces seremos dos"
Y entonces, ella le beso, logrando apagar el frío de la noche, porque todo alrededor de Will se desvaneció, sintió un horrible vacío, al sensación de caer se apodero de él. Se sostuvo de los hombros de ella, tratando de regresar a la realidad. Fue el beso mas venenoso y adictivo que él jamas tuvo.
"Te has tardado mas de lo planeado" le dijo su padre, sentado tras su escritorio. Solo una lampara a su lado estaba encendida. Únicamente se veía su perfil perfecto, sus labios moviéndose lentamente al hablar.
"Como has dicho, el ha tenido sus dudas sobre venir a verme" dice ella acercándose al escritorio. Se detuvo frente a el, con las manos tras su espalda.
"¿Y funciono, Charlotte? ¿Le gustas?" el doctor cruzo las manos sobre el escritorio, examinando las expresiones de su hija. Y ella hacia lo mismo. Eran tan parecidos.
"Esta loco por mi, padre" dijo ella con satisfacción.
"Bien, ya puedes irte a tu habitación"
"Pero padre.."
"Vete" hablo con voz firme, y la joven no quiso seguir insistiendo.
Se marcho a su habitación, dejando a su padre hundido en la oscuridad pensando en las miles de formas en las que puede disfrutar de Will Graham.
