Aunque no lo necesitaba, Will volvió a la oficina del Dr Lecter, después de pasar un largo día en la morgue. Se sentía atrapado en ese lugar, como si no pudiera respirar. En cierto modo, estar con el Dr Lecter le tranquilizaba un poco.

"¿Para que te necesitan en la morgue?" pregunto el doctor, mirándolo fijamente, sentando frente a el.

"Me necesitaban, el cadáver estaba muy desfigurado y les ayude a descubrir el arma del homicidio" explico Will y se levanto a caminar por la oficina. "Pero no estoy seguro si estoy en lo correcto. Estoy empezando a dudar de mis.. habilidades" Graham dijo esa ultima palabra con algo de dificultad.

"¿Por que lo piensas?" Hannibal lo miro curiosamente.

"Podrían haber sido varias armas. Varios objetos filosos."

"Prepararé te y hablaremos mejor de eso." el doctor se levanto y entro a la cocina.

"No creo que tus habilidades este fallando..." dijo una suave voz arriba de Graham.

Will levanto la mirada y vio a su Charlotte en la biblioteca del pequeño piso arriba. Tenia un libro grueso en sus manos largas, un vestido de color rojo y encajes negros.

"Yo creería que si" respondió Graham algo nervioso.

"Quiza ese es el problema" ella lo mira indiferentemente, como si pudiera pisar a Graham con esos tacones afilados.

Volvió a concentrar su mirada en el libro y luego se acerco a los estantes buscando otro libro.

Los recuerdos de la noche anterior azotaron la mente de Graham. El beso y la horrible sensación de envenenamiento al tocar sus labios.

"Hay algo malo contigo." susurro Graham sin dejar de mirarla.

La joven escucho lo que dijo, mas no se molesto en decir algo. Su padre volvió, y al ver a Graham tan concentrado en su hija, se poso frente a el.

"Charlotte, no sabia que estabas aquí" dijo en voz alta sin dejar de mirar a Will, de forma amenazante. "¿Te, Will?" le pregunto sombriamente

Will simplemente asintio y aparto la mirada de la joven, quien había bajado de la biblioteca.

"Lo siento mucho, padre. No quería interrumpir o incomodar" se acerco a su padre. "Solo estaba husmeando en tu colección de libros"

"Puedes llevarte los que quieras. Pero déjame a solas con Will, por favor" le dijo su padre y se sentó en su sillón habitual.

"Claro, padre." ella poso la mano en el hombro de su padre y el la acarició levemente. Ambos miraron a Will Graham fijamente.

Ella, hermosa y fría, con una mirada tan inexpresiva que Graham no podía dejar de verla tratando de encontrar algo, alguna emoción..

Su padre, igual a ella, sereno y tranquilo, con una mirada de equilibrio y cierta sensación de estar ocultando algo.

La joven se retiro a su habitación, no sin antes darle una ultima mirada significativa a Will.

Y el supo que significaba.