CAPÍTULO VII

Una misma pesadilla

-¿Harry? –los interrumpió una voz que les resultaba muy conocida.

Asustados, Harry y Hermione se separaron bruscamente. Sus pechos se agitaban rápida y entrecortadamente puesto que los dos estaban completamente asustados. La posibilidad de haber sido descubiertos los aterrorizaba, y siendo realistas la posibilidad era muy alta.

-Harry. –volvió a insistir la voz- ¿Eres tu?

-¡R-Ron! –respondió este intentando mantener un tono de voz despreocupado, sin demasiado éxito, mientras le indicaba a Hermione que se pusiera en cuclillas detrás de él- ¿cómo es que estás despierto?

-Estaba teniendo una horrible pesadilla... –dijo éste esforzándose en recordar su sueño- estaba atado a una silla en una habitación muy oscura, en una casa muy vieja... Alguien que no conocía me apuntaba en el pecho con su varita. Yo estaba aterrorizado, el miedo me mantenía completamente mudo, y entonces el extraño hombre habló: No recuerdo exactamente lo que dijo, pero creo que se dirigía a Hermione...

La chica, acurrucada en el suelo, se puso completamente tensa. El sueño que estaba describiendo Ron le resultaba horriblemente familiar...

-Creo que dijo algo como –prosiguió él, que no advertía la presencia de su amiga en la estancia- ¿No entras? Tengo una sorpresa para ti...

La sangre de Hermione se heló en sus venas. No era parecido. Era la misma pesadilla que la noche antes le había oscurecido las horas de sueño...

Seguía con sus cavilaciones cuando notó que una mano le empujaba la cabeza hacia la puerta del dormitorio.

***

No quería involucrarla en este asunto. Hermione no tenía la culpa de que él estuviera completamente confundido. Sabía perfectamente que su abrazo era estrictamente amistoso, y que las insinuaciones no eran más que una broma entre amigos, pero en este momento su cerebro no pudo procesar este matiz informativo y había terminado cometiendo un grave error. Tendría que asumir las consecuencias de sus actos, y una parte de ello consistía en procurar que ella no se viera afectada. Por esto tenía que intentar que saliera de la estancia sin que Ron la viera, y lo más eficaz era intentar que volviera a acostarse.

- Tranquilo amigo –intentó tranquilizarlo- seguro que sólo ha sido una pesadilla sin importancia. No creo que le pase nada a Her...

No pudo pronunciar su nombre. Los remordimientos lo carcomían por dentro. Apesadumbrado, cerró los puños con fuerza y dirigió la vista al suelo, avergonzado de su debilidad.

- Harry, ¿te encuentras bien, amigo?- le preguntó Ron algo preocupado.

¿Amigo? ¿Cómo podía llamarlo así después de lo que había hecho? Acababa de besarse con su mejor amiga cuando estaba saliendo con su hermana pequeña... Era un auténtico monstruo.

Por esto, tomó una resolución: Mañana por a mañana, después del desayuno, le pediría disculpas a Hermione y le diría que todo fue un malentendido. Ella le diría que no pasaba nada, que para ella no había significado nada, y seguirían siendo amigos como lo habían sido en los últimos seis años, y como seguirían siendo por muchos años más...

- Claro, Ron.- consiguió articular, la vista clavada en el suelo- No te preocupes por la pesadilla. Estoy seguro de que no le pasará nada a nuestra amiga. Puedes volver a dormir, yo me meteré en la cama ahora mismo.

Se quedó estático, viendo como la oscura silueta de su mejor amigo desaparecía nuevamente bajo las sábanas de su cama con dosel.

Cuando estuvo seguro de que ya no podía verle, se giró en dirección a la puerta del dormitorio: Unos pies se escabullían por su ranura, dejándolo completamente solo para que se enfrentase a sus pensamientos.