SOLOS
En cuanto la puerta se cerró a sus espaldas rodeo la cintura de su esposa con ambos brazos y sin darle siquiera tiempo de replicar, la alzo por los aires para, inmediatamente después, comenzar a dar vueltas con ella por todo el lugar logrando que la habitación fuera inundada por la sonora risa de la joven, misma que no ceso ni siquiera cuando tropezó con el borde de la cama que había en el dormitorio provocando cayeran sobre el mullido colchón con el cuerpo de la castaña sobre el suyo y quien, al igual que una chiquilla traviesa, escondió su rostro en el espacio de su cuello y hombro.
Poco a poco la risa la coordinadora fue disminuyendo de intensidad hasta que ambos se vieron sumidos en un reconfortable y cómodo silencio, entonces, aprovecho para tomarla con suma delicadeza de la barbilla haciendo que lo mirara directamente a los ojos.
Quizá eran alucinaciones suyas, pero podía asegurar sin miedo a equivocarse, que el brillante azul zafiro en la mirada de May había aumentado su intensidad, y si bien durante todo el tiempo que duro la celebración le pareció lo más bello que había visto ahora, no temía reconocer que lucía realmente hermosa.
Aunque, claro esta, eso no era lo que le había cautivado de la castaña.
Lo que en verdad amaba de ella era lo noble, dulce, leal y, tenía que reconocerlo, lo adorablemente ingenua e inocente que podía llegar a ser, convirtiéndose así en el blanco perfecto de sus mordaces bromas y agudos comentarios haciéndolo pasar los momentos más divertidos de su vida.
De hecho, ahora que hacia un poco de memoria, nunca nadie lo había hecho reír de la misma manera que ella lo hacía.
Por supuesto, también estaba su obstinada determinación que si bien en algunas ocasiones le jugaba en contra cuando no desistía de una idea, por muy mala que esta fuese, la había llevado a colocarse junto a él como dos de los diez mejores coordinadores de toda la región Hoenn.
Sin embargo, lo más importante era que, a diferencia de sus fanáticas y la mayoría de las demás jovencitas tanto de LaRousse como de otras ciudades que solo querían salir con él para tener algo de que presumir, ella veía en él algo más que un afamado coordinador aceptándolo con sus escazas virtudes y múltiples defectos.
-Al fin solos-murmuro el ojiverde rompiendo el silencio en el se encontraban sumidos y es que si bien había disfrutado la fiesta donde no solo bailo con May, sino también con Caroline, su madre, su tía e incluso Roseline, no veía la hora de estar a solas con la castaña
La ojiazul le sonrió de manera completamente cómplice para luego obsequiarle un fugaz beso en la mejilla, comprendía a la perfección el sentir del peliverde, ya que pese a ser menos reservada que Drew y que tanto la ceremonia como la fiesta le habían parecido algo de ensueño, tampoco podía esperas a estar totalmente en privado con él.
-Al fin solos-secundo ella rozando juguetonamente su nariz contra la de él
-¿Y ahora, que se supone que hagamos?-pregunto él con falsa inocencia
-Mmm…pues-repuso pícaramente la coordinadora al mismo tiempo que comenzaba a deshacerle el nudo de la corbata-. Una idea me cruza por la mente, pero no sé si tu…
Las palabras de la ojiazul se vieron abruptamente interrumpidas por los labios de su esposo sobre los suyos, demostrando que él estaba más que de acuerdo con su sugerencia.
Bueno, he aqui un nuevo capítulo, espero que haya sido de su agrado ^^. Próxima actualización el Lunes ^^
