Capítulo 7: "La verdad de Inuyasha"
- ¡¡Kagome!!-
Un pequeño niño de ojos color verdes se lanzó a los brazos de la chica y sonrió ampliamente. Ambos lo miraron sorprendidos. Inuyasha bufó y se levantó molesto.
- Hola Shippo- Saludó Kagome sonriéndole.
- Hola Inuyasha- Dijo el pequeño dedicándole una sonrisa al joven de ojos dorados que le respondió con una mirada casi asesina- creo que no estás de humor... ¿acaso interrumpí algo?-
- Jajaja, no te preocupes Shippo, no pasó nada- Respondió Kagome.
Inuyasha volvió a bufar y comenzó a caminar. La chica y el pequeño se levantaron y lo siguieron. Shippo hablaba animadamente, sin embargo, Kagome pensaba muy concentrada en lo que había pasado unos minutos antes de que el pequeño llegara.
- Kagome... -
- ¿Sí?-
- Yo... quiero decirte que... -
¿Qué es lo que iba a decirle?. ¿Acaso...?. Lo miró caminando delante suyo, inmutable, como siempre. Se sonrojó con solo pensarlo. Intentó calmarse. Estaba muy nerviosa, demasiado. Sentía que su corazón corría una loca carrera y que no podía detenerlo y volverlo a la normalidad.
- ¿Kagome te encuentras bien?- Preguntó de pronto el pequeño.
Inuyasha se detuvo y ladeó el rostro y la observó con detenimiento. Ella lo miró apenas y luego bajó la vista hacia Shippo, le sonrió y asintió levemente. Él mantuvo la vista fija en ella, sin ser capaz de decir nada.
Estaba tan molesto, tan... irritado por la presencia del niño. Hastiado apresuró el paso. La tarde transcurrió de forma normal, tranquila y nada parecía estar fuera de su lugar, a diferencia de lo que Kagome pensaba. Inuyasha se veía relajado, casi ausente. Se sintió un poco culpable por eso, tendría que haberle dicho a Shippo que estaban hablando de algo. Aunque, si era algo verdaderamente importante, Inuyasha volvería a mencionarlo, ¿cierto?.
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Se recostó cansada, hacía bastante frío y se sentía casi agotada. Mantuvo sus ojos fijos en el techo, como si esperara algo. Suspiró casi sin comprender su propio corazón. Estaba tan... agotada. Cerró sus ojos casi sin darse cuenta.
Había un leve murmullo cerca de su oído. Frunció el ceño levemente y se despertó casi sobresaltada. Ladeó el rostro y se sorprendió al verlo ahí sentado en el suelo, justo a un costado de su cama. Lo miró fijamente sin comprender, casi absorta.
- I... Inuyasha- Musitó.
- Necesito que hablemos- Sentenció de forma gutural.
Ella se sentó mientras que él permaneció inmóvil en su sitio. Se miraron y hubo un largo rato de silencio que fue bastante incómodo. Inuyasha suspiró y se relajó bastante, al menos, eso notó ella. Volvió a levantar la vista y sus ojos se veían más tranquilos, cálidos, como siempre.
- ¿Qué pasa Inuyasha?... ya es muy tarde y... -
- Vine a disculparme-
- ¿Disculparte?... ¿por qué?- Preguntó sorprendida la joven.
- Por todo... desde que nos conocimos... yo siempre fui muy grosero contigo, me comporté de una forma absurda y muy torpe, egoísta e impulsiva, pero... no era mi intención, lo juro... fue solo... una forma de... protegerme y protegerte-
- ¿Ah?... ¿de protegernos?, ¿de qué?- Dijo sin comprender.
Inuyasha tomó aire y suspiró, como si fuera doloroso. Kagome lo observó atentamente, esperando. Él alzó la vista y mantuvo su mirada clavada en la de ella.
- Kagome... yo... es... - Bajó la vista sin ser capaz de continuar. Kagome lo observó sin comprender. Pasaron unos minutos de silencio hasta que él fue capaz de volver a hablar- Es culpa mía... de mi torpeza...-
- Anda Inuyasha, cuéntame, sabes que puedes confiar en mí-
- Todo comenzó hace dos años atrás-
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El sol era casi cegador y el calor era bastante insoportable. Ocultó su rostro bajo una gorra y salió de su casa. Se sentía bastante inquieto y sobre todo muy nervioso. Caminó lo más rápido que pudo hasta llegar a un parque y entonces fue ahí donde la vio. Sus cabellos negros se movían junto con el viento. Sus miradas se cruzaron y él sonrió complacido.
- Inuyasha- Sonrió la joven.
- Kikyou- Contestó él devolviéndole la sonrisa- ¿Hace mucho que me esperas?-
- No, de hecho, acabo de llegar-
- Mejor así, no me hubiera perdonado hacerte esperar- Comentó sintiendo un rubor en sus mejillas.
- Siempre tan detallista- Rió la chica.
Ambos caminaron tomados de la mano y disfrutando del día a pesar del calor.
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No sabía el motivo, pero por alguna razón aquella escena la hizo estremecerse. Se sentía herida, muy mal, como si de pronto su mundo se hubiera derrumbado de la forma más horrible. Intentó esconder la tristeza de su rostro, aunque sabía que era imposible.
- Kikyou... era... como mi mejor amiga, era todo lo que yo podría haber querido para mí, ¿sabes?... es como si de pronto me hubiera encontrado con la otra parte que me hacía falta- Confesó.
- Ya veo... -
- Estuvimos juntos por más de un año... todo marchaba perfectamente, de manera casi mágica... No podía estar más a gusto con ella, era... mi vida... hasta que... -
Su voz se volvió sombría, apagada y sus ojos escondieron ese brillo que lo caracterizaba. Apretó el puño con fuerza y tomó aire dándose valor, como si estuviera muriendo por dentro.
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- Kikyou... ¿qué demonios me estás diciendo?- Preguntó casi sin comprender.
- Lo mismo que oíste antes... ya no te quiero, no eres para mí... además, Naraku parece ser mucho más hombre que tú- Dijo la mujer sin mucha importancia.
El joven de ojos dorados golpeó la mesa con una fuerza casi demoníaca. Sus ojos parecían dos llamas de fuego y Kikyou lo observó un poco asustada ante esa reacción.
- No te atrevas... si yo... si yo mismo no te hubiera visto con él... ¿jamás ibas a decírmelo?- Bramó casi fuera de sí.
- No quería herirte-
- ¡¡No seas cínica!!... -
- Lo siento Inuyasha, pero esto ya no funciona... - Dijo ella.
Kikyou tomó sus cosas y se acercó a la puerta de manera fría. Dejando al joven sin palabras. Él la observaba de forma neutra, aún no podía creer que lo que estuviera pasando fuera real. No podía ser posible que ella...
- Kikyou... - Llamó casi en modo de súplica. Ella volteó para mirarlo de una forma bastante ausente- ¿qué pasó con todo lo que nos prometimos?... ¿nuestro amor?... ¿nuestros proyectos?- Comentó dolido.
- Sin amor no existe nada- Fue su respuesta.
- Pero... yo te amo... vos... eres mi vida, mi todo, mi mundo, no soy nada sin vos... lo sabes... -
- Se acabó Inuyasha, supéralo-
Esas fueron sus últimas palabras. La joven cerró la puerta del departamento y se fue. Desapareció y junto con ella todas las esperanzas de volver a ser alguien, de ser una persona, de sentirse completo.
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- Yo... lo siento- Murmuró ella sin saber que decir, dolida.
- Ya no importa... - Respondió él sin ánimo.
De pronto sintió un leve calor que cubría su cuerpo. Bajó la vista y vio a Kagome, lo estaba abrazando. Sus ojos se abrieron enormemente y sintió que su corazón casi se salía de su pecho. Llevó una mano a la espalda de la chica correspondiendo el abrazo tan cálido que ella le estaba brindando. De alguna forma, se sentía aliviado, tranquilo, como si todos aquellos sentimientos horribles que hasta hace unos minutos tenía se hubieran ido... gracias a ella. Cerró sus ojos aspirando el dulce aroma del perfume que ella llevaba. Suspiró muy cerca de su oído, cosa que causó un temblor en Kagome.
- Gracias... - Susurró.
- Sabes que siempre puedes contar conmigo- Contestó ella.
Continuará...
N/A: Hola amigas!!! n.n espero que les haya gustado el capítulo :) ahora veré si sigo con el otro, es que estoy algo inspirada xD jajaja les mando un saludo enorme y espero que estén teniendo una buena semana n.n mucho saludos y gracias por los comentarios, simplemente me hacen muy feliz *-* !! Las amo ^^
Kagome.
