Capítulo 10: "Recuerdos"

El despertador sonó con insistencia. Ella lo apagó casi de un manotazo. Se incorporó apenas y se frotó los ojos. ¿Había sido un sueño?. Todo aquello... lo vivido con Inuyasha. Miró a su alrededor y se encontró con que estaba sola. Se levantó pesadamente y se cambió, por primera vez, tenía tiempo para llegar a la escuela tranquilamente. Bajó las escaleras. Saludó a su familia y salió de la casa.

Se sentía desilusionada, ese sueño había sido tan... hermoso. Bajó el rostro siéntendose tonta, era una ilusa, ¿cómo podía llegar a pensar que Inuyasha se fijaría en alguien tan torpe como ella?. No tenía sentido. Siguió caminando hasta divisar a lo lejos la escuela. Suspiró. De pronto sintió que alguien la tomaba de los hombros y la besaba. Abrió los ojos sorprendida y lo vio. Inuyasha la miraba sonriente. Lo observó sin comprender lo que sucedía.

- ¿Estas bien amor?- Preguntó preocupado.

- No... ¿no fue un sueño?-

- ¿Qué cosa?... ¿un sueño?... ¿de qué hablas?-

Ella se quedó pensativa y luego sonrió ampliamente. No había sido un sueño, claro que no. Lo abrazó fuertemente y luego le dio un beso. Él sonrió contento y la abrazó por la espalda levantándola un poco del suelo. Ambos rieron y él la bajó para mirarla fijamente.

- Gracias... - Murmuró ella.

- ¿Por qué me agradeces?-

- Es que yo... - Kagome se sonrojó y bajó la mirada. Él le tomó el rostro y lo alzó delicadamente para que sus miradas quedaran unidas en una sola- yo... -

- Anda, dime... sabes que puedes confiar en mí... - Animó sonriéndole de forma cálida.

- Yo pensé que todo... había sido un sueño- Confesó.

Inuyasha la observó fijamente y su rostro se endureció. Permaneció serio por bastante tiempo y Kagome se arrepintió de haberle contado lo que le sucedía, ahora se sentía tonta al mostrarle su inseguridad. Bajó el rostro y de pronto escuchó la risa estruendosa de Inuyasha. Levantó la vista al instante y abrió sus ojos sorprendida.

- ¿Un sueño?... ¡¡tienes una gran imaginación!! jajaja-

- Eres un... tonto... - Se enojó ella golpeándole el pecho con fuerza, sabiendo de que no le hacía daño alguno.

- ¿Por qué se te ocurrió pensar de que todo esto lo habías soñado?- Preguntó intrigado.

- No, ahora no voy a decirte nada-

- Vamos... yo sé que me dirás... -

- No te contaré nada, vas... a burlarte- Dijo con recelo.

- Prometo no hacerlo- Aseguró poniendo una mano en su corazón.

- Es que... estaba segura que era un sueño porque... pensé que un chico como tú jamás iba a fijarse en alguien... como yo-

Ella se sintió avergonzada y nuevamente ocultó su mirada en el suelo. Él sonrió enternecido y tomó su rostro con ambas manos la observó fijamente y la besó de una forma dulce, segura, protectora. Ella se dejó hacer y luego lo miró sin comprender muy bien.

- Tonta... ya te lo dije antes... desde el primer día que te ví supe que tú serías alguien... importante en mi vida. Lo sabes y quiero que nunca se te olvide, ¿entendido?-

- Sí- Musitó ella.

- Ahora quiero... quiero preguntarte- Ella vio que las mejillas de Inuyasha se sonrojaron un poco, cosa que le causó ternura. Se sintió conmovida y sonrió ampliamente- ¿quieres... quieres ser mi novia?- Preguntó casi en un susurro.

- ¿Estás hablando en serio?-

- Por supuesto que sí... yo... no te lo había pedido antes... pero, creo que debemos dejar las cosas bien en claro si queremos comenzar algo... por eso... quiero saber si tú... -

No pudo decir más nada. Kagome selló sus labios y él correspondió, primero sorprendido y después complacido por la reacción de la chica. Ella se separó e Inuyasha apoyó su frente en la de ella, sonrió de forma infantil, enamorada. Suspiró profundamente y aspiró el aroma de Kagome, cerró sus ojos y se concentró en mantener su imagen grabada en su memoria, para no perderla nunca, para mantenerla de forma constante en su retina.

- Inuyasha... -

- Supongo que eso... ¿es un sí?-

- Claro... -

- Umm... no sé si me quedó claro- Bromeó el chico.

Ella le pegó en el hombro y se soltó de sus brazos para correr a toda prisa. Inuyasha la miró sorprendido y después frunció el ceño y la siguió. No le costó trabajo alcanzarla y casi se podría decir que parecían dos niños jugando a la mancha. Reían y se pegaban entre ellos como dos pequeños. Finalmente la campana sonó y comprendieron de que era hora de irse a clase si no querían obtener un parte de retraso.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Las clases pasaron de forma tortuosa para ambos, que no dejaban de hacerse señas y pasarse cosas. Se reían bajito y se hacían gestos a mitad de las explicaciones de los profesores. Miroku y Sango los observaban sorprendidos por el repentino amor que ellos se mostraban. Inuyasha le guiñó un ojo y Kagome dibujó un corazón en su hoja, Miroku comenzó a reírse y simuló tocar un violín al cual el chico de ojos dorados respondió con una queja y dándose la vuelta apoyó su cabeza en su mano,, terminando así cualquier topo de contacto con ellos, como un nene caprichoso. Kagome rodó los ojos y desvió su mirada hacia la ventana. El timbre sonó casi como un grito que todos esperaban escuchar. Se levantaron y junto con sus amigos salieron riendo y conversando de manera relajada. Sango y Miroku los felicitaron por su relación, recibieron bastantes burlas de parte de Miroku que sacaba su violín imaginario a cada momento. Se despidieron e Inuyasha y Kagome comenzaron a caminar de regreso a sus hogares.

La casa de Kagome quedaba algunas cuadras antes que la de Inuyasha, por lo que él solía acompañarla hasta que entrara.

- Oye... -

- ¿Um?-

- Dime... ¿puedes contarme más?- Preguntó ella.

- ¿Más?... ¿de qué?-

- Sobre... Kikyou- Respondió.

Inuyasha se detuvo y por un instante hubo un silencio casi eterno para ella. Él la observó de forma muy seria, aún le costaba hablar de eso, pero... tenía que hacerlo algún día, ¿no?. Suspiró cansado y se sentó en uno de los escalones del templo. Kagome lo imitó y se quedó callada, esperando a que él comenzara a hablar. Nuevamente el silencio se hizo presente, de forma cada vez más devastadora para la joven. Se sintió mal y casi quiso no haber preguntado acerca de eso. Pero ella... quería saber, tenía la extraña necesidad de conocer más acerca de esa historia, por alguna razón inexplicable, quería entender que era lo que había pasado.

- Como te dije antes... todo comenzó como hace dos años atrás. Kikyou y yo nos conocimos en una fiesta... - Ella lo miró sorprendida y él sonrió- ya sé, yo no suelo ir a ese tipo de lugares, pero Miroku insistió, sobre todo porque Sango no parecía percatarse mucho de su presencia... así que pensó que tal vez lo mejor era comenzar algo con una persona nueva-

- Debí suponerlo- Comentó ella burlonamente.

Inuyasha sonrió divertido y ella se sintió bien al ver que por lo menos podía robar una sonrisa de aquel hermoso rostro que él poseía.

- Miroku conoció a una chica... ¿cómo era que se llamaba?- Inuyasha bajó la cabeza intentando recordar. Se mantuvo en esa posición por varios minutos hasta que se levantó nuevamente- Koharu, creo... en fin, ella era una gran amiga de Kikyou, obviamente, Miroku comenzó a hablar con ella y como era de imaginarse, yo no tuve más opción que quedarme solo, esperando a que él pudiera cumplir su cometido. En fin... Kikyou se acercó y tan solo me preguntó si era amigo de Miroku, ahí fue que... comenzamos a hablar-

- Un charla casual, entiendo-

- Así es, solo fue una charla casual, ahora pienso que tal vez... fue una excusa barata-

- ¿Excusa barata?- Repitió ella sin comprender.

- Así es. Nos quedamos toda la noche hablando y cuando estábamos a punto de irnos, ella me dejó su número celular. Guardé ese papel en mi bolsillo y sinceramente había olvidado dónde lo había dejado. Pasaron varias semanas y un día, simplemente... lo encontré. No supe porque, pero le envié un mnesaje de texto. Ella no respondió al instante, más bien se tardó varios días en responder... y cuando lo hizo solo puso un simple: "¿quién eres?". En ese momento me reí, pero sinceramente, ahora me siento frustrado, ya que pienso... ¿a cuántos hombres les habrá dado su teléfono celular?, en fin... Comenzamos a hablar por mensajes, luego por teléfono hasta que comenzamos a salir... los dos solos-

Se detuvo y no pudo continuar. Kagome apoyó una mano en su hombro y él suspiró. Le estaba costando más de lo que pensaba, pero por sobre todo, porque no quería decir algo que pudiera arruinar su relación con Kagome. Apretó el puño con fuerza y tomó aire.

- ¿Quiéres continuar?- Preguntó ella apenada.

- Claro... solo... dame un momento- Suplicó él.

Mantuvieron un poco más de silencio en el cual Inuyasha se dio valor para poder continuar. Kagome apoyó su mano sobre la de él. Inuyasha la aferró con fuerza, dándose valor a sí mismo por medio de su querida Kagome.

- Si no quieres... -

- Pasó mucho tiempo en el que seguimos saliendo juntos y... pude descubrir en ella muchas cosas que jamás hubiera pensado descubrir en nadie... nos llevábamos muy bien y hablábamos de muchas cosas todo el tiempo, éramos confidentes, no había secretos entre nosotros... al menos eso pensaba yo... -

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

- Kikyou... yo... quiero decirte que... siento algo muy fuerte por tí... este sentimiento que tengo... me hace muy bien- Comentó el chico con vergüenza.

- Yo... iba a decirte lo mismo Inuyasha... me enamoré de tí... sinceramente... te amo- Respondió ella.

Se acercó hasta el joven de manera sigilosa y tomó su rostro con ambas manos, acercando el suyo. Sus labios se rozaron de forma imperceptible, Inuyasha cerró sus ojos dejándose llevar por aquel encanto, luego tomó su cuello y profundizó el beso. Los labios de Kikyou eran muy dulces, se sentía tan bien. Su corazón no dejaba de latir y sentía que no podía existir algo así. Ella lo separó a duras penas y apoyó su rostro en el cuello de él. Inuyasha la abrazó con fuerza.

- Vaya... - Murmuró él.

- Te amo- Dijo ella.

Él la observó fijamente y se perdió en sus ojos castaños sintiendo que se sonrojaba de forma casi arrebatadora al mirarla así de cerca. Verdaderamente ella era... hermosa. Sintió un golpetear muy brusco en su pecho.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Torció su boca en disconformidad. Que ciego había sido. Los ojos de Kikyou no se parecían en nada a los de Kagome, los ella era tan cálidos, demostraban una sinceridad profunda y podía sentir a cada instante que ella no mentía cada vez que le hablaba. En cambio... los de Kikyou siempre eran fríos, calculadores, jamás demostraban sentimiento alguno. Además, ahora comprendía que los labios de Kagome parecían miel fresca a comparación de los de Kikyou, los besos eran más románticos, llenos de sentimientos puros, verdaderos. Que equivocado había estado, en tantos aspectos. Suspiró y sintió la cabeza de Kagome sobre su hombre. Ladeó el rostro y la observó.

- Lo siento-

- ¿Por qué?-

- Por hacerte hablar de esto... es que yo... quería saber más acerca de tí... de tus cosas... tu vida... los momentos felices... pero también tus momentos tristes, tus fortalezas y debilidades-

- ¡Keh!... yo no tengo debilidades- Dijo con orgullo.

- Claro que no las tienes... - Respondió ella.

Inuyasha sonrió y la abrazó con fuerza. Con ella, todo estaba bien. Era capaz de contarle el más negro de sus secretos, su peor miedo, la más horrible pesadilla y estar seguro de que todo podría desaparecer con tan solo un abrazo. Era sensacional sentirse así, de forma tan libre, tan pura, casi irreal. Sonrió, eso ya era común en él. No podía evitarlo, estar con Kagome despertaba sus más dormidos sentimientos.

- Te amo... ¿lo sabías?- Preguntó.

- Creo que sí... - Rió ella.

- Umm... que nunca se te olvide... Kagome... - Tomó sus manos con firmeza y mantuvo sus ojos dorados clavados en los de ella- nunca, jamás dudes de que te amo y de mis sentimientos, pase lo que pase... no dejes que nada, ni nadie te haga creer lo contrario, aún cuando todo parezca estar en nuestra contra, jamás dudes de mi amor... ¿lo prometes?-

- Lo juro- Contestó- solo si tu también-

- Lo juro yo también- Rió el chico.

- Así me gusta-

Ambos rieron y ella volvió a recostar su cabeza en el hombro del chico. Era tan agradable estar así, sin presiones, sin tiempo, sin contradicciones, sin problemas que pudieran interponerse entre su amor. Eran felices, lo sabían. Habían nacido para estar juntos y eso nadie podía negarlo. Kagome cerró sus ojos y lo escuchó murmurar cosas a su oído. Sonrió feliz de poder tener al amor de su vida justo a su costado, ¿había algo mejor que eso?. Inuyasha la observó complacido, sintiendo que nada podía ser mejor. Había estado ciego y fue muy tonto e inocente de su parte pensar que lo que había vivido con Kikyou no tenía comparación con nada. Estaba seguro que lo que sentía por Kagome era lo más puro y hermoso del mundo y que nada se podía igualar al amor incomprensible que sentían. Essos recuerdos amargos que aún poseía... tenía que sacarlos de su mente de alguna forma y estaba seguro de que con Kagome a su lado, podría lograr eso y mucho más de lo que pensaba, porque eran dos enamorados... dos soñadores, dos almas unidas por un mismo sentimiento... el amor.

Continuará...


N/A: Perdón por la tardanza amigas ^^U no pude subir antes porque tuve que atender unos compromisos que no podía dejar de lado. Espero que les guste el capítulo de hoy y ya saben, si tienen alguna duda o sugerencia, pueden escribirme a mi mail, no hay problema en eso ^^ les mando un saludo enorme!! Que tengan una excelente semana!!! Las amo y muchisimas gracias por los reviews, siempre animan y ayudan mucho n.n

Kagome.