Capítulo 11: "Tormenta"

La lluvia caía en forma de diluvio y el frío calaba hasta los huesos. Por suerte, habían llegado antes de que el tiempo se descompusiera de esa forma. Inuyasha se sentó cómodamente en la silla de la cocina mientras que Kagome preparaba algo caliente para tomar. Ya estaba acostumbrada, después de todo, hacía ya cinco meses que estaban saliendo y para ella era una costumbre encargarse de cocinar. Sonrió al darse cuenta de su pensamiento. Cinco meses. Era... tanto y al mismo tiempo... tan poco. Lo observó de reojo.

Él se encontraba haciendo equilibrio con su silla, los pies arriba de la mesa y sus ojos cerrados, mientras que tarareaba una canción. Era una suerte que sus padres no se encontraran. Ese viaje les iba a ayudar bastante a relajarse y lo mejor de todo, era que Sesshoumaru no volvería hasta dentro de tres días... cuando ese se iba de fiesta casi no lo veía por varias semanas. Suspiró complacido de que pudiera tener la casa a su disposición. Aunque le gustara ir a la casa de su novia, casi no tenían tiempo solos. El hermano de Kagome siempre quería jugar con él y su madre y abuelo no hacían otra cosa más que alargarlo todo el tiempo.

- Vas a caerte- Comentó ella de pronto.

- ¿Um?... no te preocupes, tengo mucho equilibrio- Fue su respuesta.

- Seguro... - Se burló ella mientras que se daba vuelta apoyando su espalda contra la mesada.

- ¿Lo dudas?- Desafió él con una sonrisa.

- Mmm... yo... -

No pudo decir más nada. Se escuchó un grito, un golpe y no vio más a Inuyasha. Se asomó rápidamente por el costado de la mesa y lo vio tirado en el suelo arriba de la silla. No pudo más que reírse y agacharse a su lado para ver si se había hecho daño.

- Jajaja, ¿te encuentras bien?-

- ¿Qué clase de preocupación es esa?- Dijo molesto el chico mientras que intentaba incorporarse y volvía a caerse.

Kagome estalló en carcajadas y se sostuvo la panza, no podía, era demasiado. Además, su cara... era tan cómica. Rió hasta más no poder mientras que Inuyasha se ponía de pie molesto y bufaba por la forma en que ella se burlaba de él.

- Yo te dije que ibas a caerte... ¿te hiciste daño?- Averiguó poniendo su mano tras la cabeza de Inuyasha.

- ¡Auch!- Se quejó en cuanto ella lo tocó.

- Lo supuse... jaja- La joven caminó hasta la heladera y del freezer sacó un hielo que le entregó- póntelo, y no me discutas, que por no hacerme caso ya ves lo que te pasa... -

- ¡Keh!-

Inuyasha tomó el hielo y se lo puso detrás de la cabeza haciendo una mueca de disgusto. Ella sonrió y nuevamente volvió a su puesto, controlando la leche y el agua. El joven se sentó pesadamente en una de las sillas, bien lejos de la anterior y se mantuvo quieto, observando cada movimiento de ella. De pronto sonó el timbre, ambos lo miraron extrañados. Inuyasha se encogió de hombros.

- ¿No vas a abrir?-

- ¡Demonios!- Reclamó él levantándose y dejando el hielo sobre la mesa.

Caminó hasta la puerta con desgano. ¿Quién rayos podría ser?. Bufó muy molesto y tomó la perilla de la puerta y abrió.

Se quedó congelado ante la puerta, no podía hacer otra cosa más que quedarse parado. La vio abrazarse a él fuertemente. Se quedo inmóvil sin ser capaz de moverse aún sosteniendo la perilla de la puerta en su mano. No podía ser posible, no podía estar pasando.

- ¿Qu... qué haces aquí?- Preguntó seriamente.

- Inuyasha, ¿qué sucede?-

Kagome se asomó por la cocina y caminó hasta él. De pronto se detuvo en seco a mitad de camino. Se quedó observando la escena confundida, sin comprender. Lo único que podía llegar a ver era a Inuyasha que la observaba aterrorizado. En ese momento una joven de cabellos negros y piel muy blanca alzó su rostro y la observó de arriba a abajo. Tenía ojos castaños y parecía estar muy contrariada.

- ¿Quién es ella?- Ordenó la joven que seguía observando a Kagome.

- Ella es Kagome, MI NOVIA- Respondió remarcando las últimas palabras.

- Claro... - Se burló ella en cambio.

- Kikyou, vete... no quiero tenerte aquí-

Kagome abrió sus ojos enormemente y se sintió tonta. Caminó y recogió sus cosas como un rayo. Estaba frustrada, se sentía avergonzada y sobre todo... triste, muy triste.

- Creo que ustedes... tienen mucho de que hablar-

Eso fue lo único que dijo y salió de la casa de Inuyasha a toda prisa. Él la observó sintiendo que su corazón se estaba destrozando ahí mismo, se soltó del agarre de Kikyou que aún seguía insistiendo y caminó tras ella.

- ¡¡Kagome, por favor espera!!- Gritó él.

- ¿Qué quieres?-

- No... no te vayas... - Suplicó.

La lluvia caía violentamente sobre sus cabezas y estaban mojados. Ella lo observó sintiéndose tonta, muy triste, enojada, molesta. Inuyasha en cambio la miraba con súplica, sintiendo que su corazón se estaba partiendo en miles de pedazos.

- ¿Y qué quieres que haga?... ¿qué me quede viendo como ustedes hablan de su amor?... ¿cómo la perdonas y vuelves con ella?... ¿eso quieres?- Preguntó ella dolida.

- ¡¡Un amor pasado!!... no pienso hablar con ella ni tampoco volvería con ella... sabes que yo... -

- ¡No lo digas!... no lo digas si no es cierto-

- ¿Estás dudando de mí?-

Se sentía herido, furioso, impotente. Ella... Kagome... estaba dudando de él, de sus sentimientos. Ella mantuvo su vista fija en los ojos dorados del chico. Sacudió su cabeza e intentó irse, pero el fue más rápido y sostuvo su brazo, atrayéndola hasta él.

- ¡Suéltame!-

- ¡Responde!... Kagome... ¡¿acaso estás dudando de mí?!-

No podía controlarse, no podía porque no podía aceptar que ella dudara de él, de todo lo que había sucedido entre ellos, de su amor, de sus abrazos, de sus besos, de todo... de todo.

- No es eso... -

- ¡Mientes!- La soltó con brusquedad.

- Bueno... ¡tal vez si mienta!- Respondió ella con recelo, enojada.

- Así que... dudas de todo lo que vivimos, ¿cierto?... Tú... me... me juraste que jamás dudarías de mi amor pase lo que pase, ¡¿lo recuerdas?!-

- ¡Es diferente! ahora tienes a tu primer amor en tu casa- Dijo señalando en dirección a su hogar- esperando por tí, queriendo arreglar las cosas... ¿y tú? ¿qué vas a hacer?... ¿decirle que no?... ¡Inuyasha! ¡yo no quiero ver como mi corazón se parte en dos!... -

- ¡¡No voy a volver con ella maldita sea!!... ¡jamás lo haría!-

- ¿Por cuánto tiempo pensarás así?... ella te seguirá, suplicará... hasta que... tú vuelvas con ella... y yo no quiero estar presente cuando eso suceda-

- Pero... -

- Se terminó... -

- ¿Qué dijiste?-

Kagome agachó la cabeza y sintió las lágrimas agolparse contra sus ojos. No quería, no quería dejarlo. ¿Por qué la vida era tan injusta?... ¿por qué tenía que perder lo que más amaba?.

- Lo siento Inuyasha... pero... si hay otra... yo no... puedo... lo siento- Murmuró mientras que corría huyendo de su presencia, de su dolorosa presencia.

Inuyasha se quedó parada bajo la lluvia, sin comprender que era lo que sucedía... no entendía. Acaso ella... ¿le había dicho que todo estaba terminado?. Sintió su corazón retorcerse de dolor. La había perdido, la había perdido para siempre. Apretó el puñó y golpeó una pared.

- ¡Maldición! ¡maldición! ¡maldición!- Gritó mientras que repetía los golpes hasta ver que su puño sangraba.

Apoyó su frente en la pared sintiendo que el mundo se derrumbaba a su alrededor. No. ¿Por qué?. Las lágrimas de pronto se asomaron por sus ojos deseando salir. Las contuvo con fuerza, apretando sus dientes. Se sentía devastado, inútil... Esta vez, fue más fuerte que su voluntad. Sus lágrimas salieron y lloró como un niño pequeño perdido en el medio de la tormenta. Había perdido lo que más amaba... había perdido su vida, su mundo, sus ojos, su corazón... había perdido a Kagome.

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Llegó a su casa con un dolor en su pecho, nada tenía sentido. Subió a duras penas a su cuarto ignorando los llamados preocupados de su madre. Tanteó la puerta y la abrió sin fuerza. Su vista estaba nublada. La imagen de Inuyasha estaba clavada en su mente.

- Tonta, tonta... yo... lo juré- Musitó sin fuerzas.

Sintió que sus piernas se flexionaban y caía al suelo. De pronto su visión era negra. Un golpe seco en su rostro y luego no sintió nada más. Solo frío, soledad, tristeza. Sin tan solo... Inuyasha estuviera con ella. En ese momento lo único que pudo llegar a reconocer, fue el sonido de su propio corazón rompiéndose en mil pedazos. Ahora si... estaba sola y vacía... sin vida. Estaba en medio de un tormenta de la cual estaba segura, no iba a poder salir.

Continuará...


N/A: Hola amigas ^^ ayer subí el capítulo 10 y si, hoy subo el 11 jejeje :P los subo rápido por las dudas que después pase algo que me impida hacerlo. Soy muy precavida xD jaja espero que les haya gustado y cualquier duda o sugerencia, ustedes ya saben donde pueden encontrarme ;)

Actualicé el profile y ahí podrán encontar como agregarme a facebook, si ustedes quieren :) eso sí, les pido que me aclaren que son de fanficition ^^ Las amo chicas y gracias por los reviews n.n Que tengan una hermosa semana, ahora veré si sigo escribiendo :P si estoy inspirada, lo subo esta misma tarde xD jaja. Un saludo enorme!! n_n

Kagome.