MEMORIAS

Una vez que fueron anunciados los coordinadores calificados a la siguiente etapa, una mujer de escasos 36 años, cabello castaño y ojos azules abandono su lugar en la gradas para inmediatamente después, y sin necesidad alguna de preguntar el camino ya que no era la primera vez que recorría aquellos pasillos, dirigirse a los camerinos donde sabia debían hallarse reunidos todos los competidores del 44° Gran Festival de la región Hoenn.

Al transitar por aquellos corredores no pudo evitar evocar memorias del pasado, el nerviosismo que sintió al participar por primera vez en el Gran Festival, su ingenuidad al creer que en verdad el loco y estrafalario de Harley había querido ayudarla al darle consejos que supuestamente le favorecerían en su presentación, táctica que por cierto el ahora un tanto maduro y aun deschavetado coordinador había intentado utilizar contra su pequeña Haruka quien, por extraño que pareciera, disfrutaba enormemente el superar los "retos" que le ponía el "tío Harley" como ella lo solía llamar.

"Vaya cosas", pensó; y finalmente, pero no por eso menos importante, la enorme confusión que había experimentado al recibir la tremenda reprimenda de Drew por ser tan crédula al haber confiado en el maniático fan de Cacturne para después, ponerle en claro que lo único que debía hacer era confiar en sus pokemon y en sus propias habilidades como coordinadora.

Una leve y pequeña sonrisa se dibujo en su rostro al recordar a su antiguo y presuntuoso rival.

¿Cuántas veces no habían sido testigos aquellos pasillos de sus continuas discusiones? ¿De sus eternas riñas verbales en las cuales, la mayoría de las ocasiones, ella terminaba perdiendo los estribos? ¿De todas las rosas que él le obsequiaba bajo el cada vez menos creíble pretexto de que eran para su Beautifly? ¿De la primera vez que se le escapo a él decirle que era realmente linda? ¿O de aquella ocasión en la que, durante el Gran Festival cuando tras salir de los camerinos para felicitarlo por pasar a la siguiente ronda, fue testigo de como Brianna se abalanzo desvergonzadamente sobre Drew plantándole un, en su opinión claro, atrevido y sumamente desagradable beso en los labios?

Oh, sí, ¿cómo olvidar ese incidente?

Después de todo, para ese entonces a sus 16 años ya había admitido, al menos a ella misma, que estaba completa y perdidamente enamorada del presumido coordinador. Así que tras presenciar tan dolorosa escena y sentir que su corazón se hacía pedazos salió corriendo del estadio con los ojos anegados en lágrimas sin percatarse siquiera que el peliverde había salido inmediatamente disparado detrás de ella alcanzándola justo en la entrada principal del estadio deteniéndola al sujetarla con fuerza por la muñeca, y a pesar de sus vanos intentos por liberarse, Drew no hizo el más mínimo amago de soltarla. No, en lugar de eso resistió estoicamente los leves puñetazos que ella le propinaba en el pecho mientras intentaba explicarle lo sucedido momentos atrás.

Por supuesto, ella siempre había sido algo terca y en lugar de dejarlo hablar continuo gritándole hasta que él, en un acto por demás inesperado, la abrazo con todas sus fuerzas.

Sorpresivamente, y contrario a la reacción que estaba segura Drew esperaba de ella, correspondió el gesto del muchacho acorrucándose en sus brazos y apoyando el rostro contra su pecho para inmediatamente después revelarle que le creía, que la verdadera razón por la que salió corriendo al ver lo sucedido fue porque había comprendido que él era demasiado importante para ella, que se había sentido terriblemente aterrada al entender que existía la posibilidad de que se enamorara de otra chica y que no soportaba la idea de perderlo sin haber tenido siquiera el valor de confesarle de frente lo que sentía por él.

"Mira que en verdad puedes ser sumamente despistada" le reprocho suavemente. "¿Es que no te has dado cuenta?" le pregunto. "Yo también te quiero"

El escuchar esas palabras la hizo reaccionar casi de manera inmediata y tras alzar el rostro para mirar a Drew directamente a los ojos, sin previo aviso y sin siquiera tiempo para reaccionar sintió como él la tomaba suavemente de la barbilla para después unir sus labios con de ella de la manera más dulce y tierna que podía recordar.

En ese preciso momento su vida dio un giro de 360 grados.

Una vez separados y después de afirmarle nuevamente, no solo con palabras sino también con la calidez que desprendía su mirada, que no existía en el mundo entero persona más importante para él que ella, supo que su más grande deseo finalmente se había hecho realidad.

Aunque ciertamente, decir que su relación siempre fue viento en popa hubiera sido una enorme mentira, ya que no solo tuvieron que lidiar con el hecho de que, al menos por unos meses, haber mantenido su noviazgo en secreto, sino que también tuvieron que aprender a superar los disgustos y discusiones ocasionados por los celos que llegaron a sentir ambos el uno por el otro a tal grado que Drew llego a creer que quizá podía haber alguien mucho mejor para ella que él.

Afortunadamente, todo se resolvió y tras dejarse mutuamente en claro que no se cambiarían por nada del mundo y revelar al mundo entero, luego de derrotar a un par de maleantes del Equipo Rocket, lo que había entre ellos su relación mejoro mucho más de lo que habían esperado.

Sin embargo, Drew siempre fue muy claro en que sus sentimiento debían afectar su desempeño como coordinadores y que lo mejor para ellos era seguir viajando por separado para mejorar sus habilidades y así, la próxima vez que se enfrentaran en batalla, dar un encuentro digno de recordarse, limitando sus momentos juntos a encuentros esporádicos en algún pueblo o ciudad donde hubiese un concurso.

Por eso cada vez que volvían a encontrarse en el Gran Festival, ya que estaba plenamente segura de que él hacía todo lo posible para evitar toparse con ella en alguna competencia y así afectar su presentación de la manera que fuese; aprovechaban los recesos que había entre cada bloque de actuaciones para reunirse en los pasillos y entre besos, caricias y mimos decirse cuanto se habían extrañado y claro, para no perder la costumbre, desafiarse mutuamente asegurando que gracias a lo mucho que habían progresado durante el año, esta vez sería él o sería ella quien ganaría la Copa del Listón.

Sin embargo, y sabía muy bien que no podía negarlo, uno de sus recuerdos predilectos era el del 29° Gran Festival, cuando a sus 21 años, al percatarse de la ausencia de Drew que se alzaba como el campeón indiscutible de la competencia por segunda ocasión, Brianna la llamo discretamente para inmediatamente después entregarle un pequeño trozo de papel en el cual la ya familiar letra del peliverde le pedía reunirse con ella en el pasillo cercano a los camerinos encontrándolo exactamente en el mismo lugar donde solían reunirse con un semblante tremendamente serio y luego de obsequiarle una de las rosas que siempre solía darle decirle que quería terminar con su relación.

Por supuesto que sintió que el mundo se le caía a pedazos tras semejante declaración pero, en cuanto lo vio arrodillarse mientras extraía una pequeña caja de terciopelo azul de su chaqueta fue presa de un absoluto mutismo cuando, al abrirla, pudo ver pudo ver el sencillo y hermoso anillo de plata que había en su interior, para después escucharlo pedirle que se casara con él.

Y claro esta que tras responderle a gritos si, sin siquiera pensarlo se arrojo a abrazarlo cayendo ambos al piso para luego besarlo como nunca antes lo había hecho.

-¡¿Qué quisiste decir con eso?!-el evidente y furioso grito de una joven proveniente de los camerinos la hizo salir de sus ensoñaciones

Ella conocía a la perfección esa voz.

Bien, bien, ¿ha pasado el tiempo no? ¿De quién fue la voz que May escucho? ¿Adivinaron? Seguro que si, pero, ¿si imaginan porque esta molesta? Eso lo veremos en el siguiente capítulo. PD: Solo quedan dos más.

Hasta entonces chaito ^^