¡Aviso Importante!:

Ni Detective Conan (Meitantei Conan) ni ninguno de sus personajes y trama me pertenecen (Ya quisiera yo que sí, pero es mi triste realidad -.-…), pues son propiedad del genialosísimo Gosho Aoyama (lo cual es un alivio porque solo él sabría cómo darle el mejor final a esta historia, ¡*-*!)

Bueno, ya dicho eso, solo puedo agregar: Enjoy!

¡ADVERTENCIA!

El siguiente escrito es continente de "Straight Shōta" en bajo nivel. Si no te gusta, no lo leas.


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Despertar

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Suaves caricias arremolinaban el ahora húmedo cabello del chico, mientras su respiración, acompasada con la de ella, se dejaba guiar por aquel ambiente.

Tranquilidad y calma se respiraban en el aire, mientras afuera, las finas gotas de lluvia que hace momentos amenazaban inofensivas, azotaban con fervor los cristales de la habitación.

Pero ninguno se movía.

Con los ojos cerrados y haciendo un enorme esfuerzo por no interrumpir aquel confuso ambiente de tensión y quietud, el pequeño detective entreabrió los parpados con lentitud, aguardando unos instantes eternos mientras su vista se acostumbraba a aquella única luz, preveniente de una pequeña vela ubicada en el escritorio de Ran.

El tenue matiz en la habitación iluminaba con tonos perlados la blanca piel de la chica, al tiempo que finas gotas de agua se escurrían con lentitud por sus cabellos, serenando su mirada ante los retazos de lágrimas que la lluvia había borrado.

Le observaba en calma, sonrojada y expectante. Atenta a todo movimiento que el pequeño en su regazo hiciera, por lo que la mirada del chico no le pasó desapercibida, y mucho menos aquel rubor que afloraba en sus mejillas.

Pero ninguno rompió aquel silencio.

No podían…

No lo habían hecho antes… y no lo harían ahora.


Haibara y el Profesor Agasa no habían dado muestras de vida luego del ingreso de Ran a la habitación, viéndose incapaces de interrumpir aquel silencio sepulcral que solo fue roto cuando sollozos sordos, provenientes de la chica, se instalaron en el aire.

Shinichi no había movido un solo músculo después de abrir los ojos. Simplemente la miraba, esperando gritos, preguntas, reclamos, Odio acumulado… Pero nada de eso pasó.

Solo lagrimas silenciosas recorriendo aquel rostro angelical, acompañando pesadamente el sudor que por su propia frente corría.

Quiso hablarle. Rogarle y suplicarle… pero su voz no se lo permitía. Nada en él reaccionaba.

Aquella mirada de terror y lastima, contrastada perfectamente con la calma y quietud en los ojos que sobre él se posaban, fue la conexión que había congelado aquel momento.

Nadie se movía. Nadie hizo nada… Hasta que un nuevo grito destruyó aquella calma, cerrando los ojos del Detective con fuerza e impulsando a la chica más cerca de él.

Las convulsiones iniciaron… otra vez.

De pie a varios metros, con toda su atención en el ahora adolescente que sobre el sofá yacía, Haibara observaba implacable la escena, con la karateka a un lado del Detective y sujetándole por los brazos, mientras el mismo intentaba, no sin grandes resultados, el reprimir aquellos gritos que tan deseosos se alojaban en su garganta.

Un último alarido de dolor fue suficiente, dando nuevamente inicio a aquel espectáculo que, contrario a lo que se creería, significó el final de aquellas lágrimas y la inconsciencia del ahora, una vez más, pequeño Detective…

Livianas gotas de lluvia caían con delicadeza en el vidrio, anunciando sin prisas el temporal que se avecinaba, mientras nubarrones negros cubrían el cielo con rapidez.

Estática y de rodillas, Ran contenía el aliento, observando como la antes agitada respiración del niño se normalizaba, serenando su rostro en sueños y a ella misma.

Lentamente, se puso en pie, con la vista fija en el suelo y los puños apretados.

Bien podría haberse ido. Bien podría haberle golpeado. Bien podría haber vuelto a derramar lágrimas sobre él…

Pero el descubrimiento de una cuarta opción sorprendió incluso a aquel público inmóvil que tras ellos se mantenía, presenciando claramente como la joven hacia un ademán de desabrocharse un par de botones, para luego retirar aquel chaleco de sus hombros y colocarlo sobre el inconsciente Conan por encima de su "propio" uniforme de preparatoria…

Acto seguido, aunque no sin dudarlo por instantes, Ran se inclinó hasta el chico, extendiendo sus brazos hacia él y cargándolo sin mucho esfuerzo en su espalda.

No dio vuelta atrás, ni emitió sonido alguno al retirarse de la estancia.

La lluvia le molestaba la vista y dificultaba sus pasos, pero ella no detuvo su carrera. No podía…


Conan la observaba absorto, demasiado desconcertado ante el hecho de que, luego de lo ocurrido, Él ahora se encontrase en la habitación de la joven, tendido en aquella cama y con su cabeza en el suave regazo de la chica.

Tomando varias y entrecortadas bocanadas de aire, intentó ordenar sus pensamientos y articular varios de ellos, pero no lo hubiera logrado, con o sin lo que ocurrió a continuación…

Un suave roce en su mejilla desvió todas sus ideas hacia un abismo, haciéndole consciente ahora únicamente de aquella mirada, cálida y triste a la vez. Transparente como solo ella podía expresarla…

Un susurro, apenas audible, fue callado de sus labios cuando dos cálidas manos se posaron en sus mejillas, apenas habiéndole dejado articular aquel nombre que por tanto tiempo debió pronunciar como un niño…

El tiempo no pasaba en aquella habitación, y un lento repiquetear se oía claramente por todo el lugar, anunciando con suavidad como la lluvia, que hacía unos momentos habría azotado fúrica contra las ventanas, comenzaba a darse por vencida...

Lentamente, sus rostros se acercaron entre las penumbras, con Ran inclinándose suavemente hacia el chico y ocasionando que aun más sangre se amontonara en aquellas mejillas por cada centímetro que se le restaba a la distancia…

Pero se detuvo.

A milímetros de su boca, y sin haber apartado sus ojos de "Conan", soltó casi como un suspiro las primeras palabras que le eran dedicadas a Shinichi Kudo.

"No más secretos… No mas mentiras, Shinichi"

Y aquella distancia infinita se desvaneció, juntando sus labios en la oscuridad mientras aquella pequeña vela acababa por consumirse…



Aclaración: Odio las cosas melosas, con sabor a dulce por todos lados y AHG!!! (¿Me explico?)

PERO el otro día estaba mirando esta historia y pensé "Hey!..."

Y acá esta el resultado XD

IMPORTANTE: Si usted, querido lector, no disfruta de esta clase de literatura, le recuerdo que ya estaba advertido, y ruego no incordiar a esta humilde "escritora" por hacer lo que se le dio la gana. Gracias.

Aclaración 2: … Yo debería de fijarme en el OTRO Fanfic que tengo… ¡Pero Juro que estoy en ello!, ¡Es que lo que viene es muy largo!

Bueno, a los que les haya gustado: ¡Pues díganmelo! ^^

Y a los que no: I`m sorry. No soy adivina.

Bye! =D

Naon