CAPITULO 4: TU NOVIA
-¡TU NOVIA!- exclamo Anthony.
Anthony no podía creer lo que escuchaba, pero esas eran las palabras que el futuro duque decía, no es que su oído fallara, entonces recordó lo que Elisa le había comentado, y aunque se resistía a creerlo, la duda volvió a él, fue cuando vio rápidamente la cara de los demás y observo en sus rostros la sorpresa y preocupación, estaba estupefacto, y al ver su reacción
- ¿qué te pasa? ¿Se te acabo tu valor? ¿Que no sabías eso? –sonrió de lado Terry.
-¡Eso no es verdad! Terry retráctate de tus palabras – contesto alterada Candy.
- ¡qué te pasa Candy! – replico el futuro duque.
- ya te dije que te retractes.- dijo la rubia.
- ¿y por qué tengo que hacer eso? lo que digo es verdad ¡Porque lo niegas!
-eso no es verdad Anthony, déjame explicarte. –miro al rubio.
-¿Anthony? Pero que dices Candy, ¿HABLAS DEL JARDINERO MUERTO…? Ahora comprendo – el rostro de Terry cambio
-¿qué comprendes? ¿Qué sabes tú de mí? – lo miro fijo a los ojos
- vamos chicos creo que deben calmarse, o tendremos serios problemas – dijo Archí, firme en sus palabras.
-¡SI!, Archí tiene razón, están llamando la atención, y si hacen un escándalo, saldremos todos perjudicados- replico Stear.
Al oír las palabras de los hermanos Corwell, los rivales solo apretaron los puños, y trataron de calmarse, pero sus miradas eran retadoras, los hermosos ojos azules de Anthony lanzaban rayos y centellas en contra de la mirada azul zafiro de Terry, y viceversa, era claro que ninguno sedería.
-será mejor que nos retiremos, Candy, podrías acompañarme –dijo Anthony un poco molesto, pero sin dejar de mirar a Terry.
-no creerás que Candy se ira contigo, ella y yo tenemos mucho de qué hablar- contesto Terry.
- pues porque no se lo preguntas -dijo sarcástico Anthony.
- ¡BASTA! – ya no aguanto más Candy y les grito.
Salió del lugar si hablar con nadie, entonces, Paty y Anne que observaban todo, pero no intervenían, fueron tras de ella, para tratar de tranquilizarla.
-Candy! – Grito Terry al ver que salía despavorida, entonces volteo a ver a Anthony y le dijo - Eres un idiota.
-¿eso crees? yo diría que el idiota eres tú.
-será mejor que te alejes de ella.
-comprenderás que eso es imposible – sonrió- además de que es mi prima, he venido especialmente por ella, y nadie me impedirá estar cerca de Candy, mucho menos tu
-eso veremos.
Se acercaron un poco uno al otro y al ver que estaban a punto de pelear, Stear y Archí intervinieron y se pusieron en medio de los dos.
-ya es suficiente lo que deberían hacer es preocuparse por Candy – los regaño Archí - ¡se fue muy afectada, sería bueno que hablaran y arreglaran este lio que han provocado!
-vamos Terry deberías pensar las cosas, te acompaño a otro lugar. – trato Stear de tranquilizar al rebelde inglés.
- Anthony, tu y yo deberíamos ir a un lugar más tranquilo, debes pensar bien –Archí por su lado trato de calmar a su primo.
-está bien, pero esto no ha acabado – amenazo Terry.
- vamos Archí, ya no soporto oír tantas insolencias – Anthony no se iba a dejar amedrentar por su rival.
Como pudieron los alejaron, este fue un trabajo arduo para Stear y Archí ya que en cuanto uno decía una frase, el otro le respondía, y parecía un pleito de nunca acabar, pero ya los estudiantes del San Pablo, miraban y cuchicheaban la razón del conflicto, en tanto Paty y Anne por fin lograron alcanzar a Candy, cuando llego a su colina de Poni en el colegio.
- Candy por fin te alcanzamos – dijo Paty.
- tranquilízate- Anne tomo por los hombros a su amiga.
- es que esto no debería suceder así, estoy feliz por la llegada de Anthony y a la vez muy confundida por Terry – decía Candy, a punto del llanto.
-¿y a que se refería cuando te dijo que eras su novia? –Pregunto Paty tímidamente- si no quieres decirnos no te preocupes- dijo esto al ver la expresión de su amiga.
-nosotras respetamos lo que nos quieras contar y lo que no – comprendió Anne.
-tranquilas, no es nada del otro mundo, chicas perdón por no haberles platicado antes, ustedes son mis mejores amigas, y les oculte esto.
¡Entonces si eres novia de Grandchester! – abrió grandes los ojos Paty.
-no, bueno no exactamente.
-¡explícanos! porque, lo que nos dices me confunde agrego Anne.
-lo que pasa es que en las vacaciones en Escocia, Terry…. Terry me ayudo a superar la muerte de Anthony, y…
-si no quieres decir no te preocupes, no te obligaremos a hablar.
-no es eso, lo que pasa es que… que… Ya lo diré… ¡Terry me beso! -pensó Candy "ufff lo dije".
-¡QUEEEEEEEEEEEEEEEE! – casi gritaron las dos amigas al oír lo que Candy decía.
-si, estábamos bailando cuando por sorpresa me tomo entre sus brazos y me beso, yo supongo que por eso cree que somos novios -se sonrojo.
-¡vaya atrevimiento! – se sorprendió aún más Paty.
-y ahora que harás, a Anthony por lo visto, le afecto oír eso de ser la novia de grandchester. – agrego Anne.
-es verdad ¡viste la cara que puso el pobre!
-ya no me lo recuerden me siento fatal por eso, debí haberle platicado de Terry!
- ¿debiste? ¿Acaso ya has hablado con él? – se sorprendió Anne.
-pero a qué hora toda la mañana hemos tenido clases, y… ¡CANDY FUISTE A SU HABIATACION! – dijo la chica de anteojos.
-tenía que hablar con EL – saco la lengua - disculparme, y no resistí más estuve hasta muy tarde.
-Candy no deberías hacer eso, si la hermana Grey lo llega a saber ¡te expulsarían! – se afligió Anne.
-ni lo digas, Candy Promete que no lo harás más –añadió Paty.
-chicas cálmense, me ofenden al creer que me descubrirán -guiño el ojo- pero ahora no necesito regaños, no puedo dejar de pensar en Anthony, ¿que estará pensando de mi ahora? ¡Santo cielo! No querrá volver a hablar conmigo
-si dices que es como me platicaste, estoy segura que comprenderá, vamos, animo.
-gracias chicas.
-será mejor que regresemos a ver qué fue lo que sucedió.
-vayan ustedes, necesito estar un momento a solas.
-está bien, pero no tardes mucho – se alejaron las amigas de Candy.
Las chicas se marcharon del lugar y Candy subió al gran árbol que se encontraba en la colina, pues ahí en la altura de sus ramas soplando el viento en su cara se sentía relajada.
Por otro lado en donde Stear y Terry
-¿ya estas más calmado?
-¡déjame solo! – contesto Terry.
-¡si es lo que quieres! Lo hare, solo promete que no te meterás en problemas.
-¿y a ti que te interesa si me meto en problemas o no? Mejor preocúpate por tu "primito" y a mi déjame en paz
-no debes ser tan grosero, yo te consideraba mi amigo, pero si tu no lo deseas, está bien me iré.
-¡NO! ¡Espera! Creo que estoy muy ofuscado, olvida mis palabras, dime, ¿tu primo en verdad quiere tanto a Candy?
-él se enamoró de ella desde que la conoció, y siempre la defendió de quien sea, de Elisa, de Neil, inclusive se enfrentó a la tía abuela, estoy seguro que en verdad la ama
Al oír las palabras de Stear, Terry sintió que la sangre le hervía, sentía celos rabia y sobre todo temor, pues sabía perfectamente lo que la pequeña rubia sentía por Anthony
-será mejor que me dejes solo necesito pensar bien lo ocurrido.
Stear comprendió que para su nuevo amigo lo mejor era estar solo, así que se retiró a buscar a Archí junto con su primo, pero en el camino se encontró a Paty y a Anne, se sorprendió al verlas solas, entonces les pregunto por su amiga, y ellas le comentaron donde estaba y que necesitaba un momento a solas, comprendió perfectamente y cambio su rumbo del camino, ahora se iría con las chicas y esperaría a que su hermano apareciera junto con su primo.
En tanto en otro lugar estaban Anthony y Archí, este último tenía que hacer un esfuerzo sobre humano para calmar a su primo.
-deberías hablar con ella antes de hacer cualquier conjetura.
-yo le creo, creo lo que ella dijo, no tengo porque dudar, es solo que…
-¿qué ocurre?
-ya alguien me había dicho que ella y Grandchester tenían algo.
-pues es una enorme mentira ¿no estarás dudando?
-claro que no, pero no puedo sacarme de la cabeza esas palabras, porque Candy no me platico nada de Él.
-¿Candy? Pues cuando fue que se vieron, yo estuve con ella hasta llegar la noche, estaba preocupada porque no aparecías.
-en la noche llego a mi habitación -dijo apenado.
-comprendo. Esta gatita nunca cambiara.
-si –rió- me conto todo. Pero no hablo nada de ese duque
-aun no me dices quien se atrevió a hablar mal de Candy.
-Elisa –dijo Anthony con molestia.
-¡Elisa! Esa arpía- apretó el puño- ¿pero no creerás nada que provenga de ella? ¿O sí?
-por supuesto que no, es solo que…
-Elisa puso sus ojos en Terry, pero él no le corresponde, lo que tiene es que esta celosa.
-¿y por qué tiene que estar celosa?
-Terry también ha sido un buen amigo para Candy, y eso molesta a Elisa, cuando hizo una fiesta en su honor por haberla salvado, el no llego por que no habían invitado a Candy.
-ahora comprendo, aun así, él no tiene ningún derecho de sentirse novio de Candy
-veo que el celoso es otro –sonrió.
-¡no son celos! ¿O sí? –sonrió.
-me parece que sí, primo –sonrió- ahora que estas más tranquilo, creo que deberíamos regresar y esperar a Candy, para que charlen y arreglen ese mal entendido, no dejaras que se arruine su reencuentro
-tienes razón, esto no opacara la felicidad que sentimos, estoy seguro que Candy aun me ama, lo sé, lo vi en su mirada,
Estaba claro que Anthony, era una persona que analizaba la situación, debería tener mucha calma, y no dejar que el asunto de Terry lo afectara, después de todo el amor de Candy era suyo, pero también tenía claro que si trataban de robar ese amor, lucharía con toda su garra, y no dejaría que se lo arrebataran. Archí vio un cambio en su primo de cuando vivían en Lakewood a ahora, aunque seguía siendo amable y decidido, veía en el que unos celos lo invadían, algo que nunca había notado en él.
Todos tuvieron que regresar a clases, Anthony, Archí y Stear, tenían la misma clase, mientras que Terry la compartía con Neil, poco antes de que llegaran las hermanas
-¡vaya vaya! Así que el al duquecito le han robado a la novia -decía Neil a sus amigos en voz fuerte para que Terry escuchara.
-si te refieres a mi Neil, ten el suficiente valor y dímelo de frente, ha ya veo eso es algo que no conoces, como te puedo pedir eso ¿verdad? Es imposible -rio.
-búrlate, pero sabes que lo que digo es verdad, o no sabes de que mi primo ha llegado al colegio – dijo burlón.
Terry, con tan solo recordarle el nombre de Anthony se alteraba, así que se dirigió al pupitre de Neil, lo tomo del cuello con una mano y lo levanto un poco, para decirle enfurecido
-ese es asunto que no te incumbe, si lo he visto o no.
Al oír esto y la forma en que se lo dijeron, a Neil, le salió lo cobarde, que no era necesario buscar mucho para encontrarlo, hizo su típica cara de susto y no logro decir palabra alguna, Terry salió rápidamente del aula, muy enfurecido, en la puerta se encontró a la hermana que daría la clase pero la ignoro completamente, aunque esta lo llamaba enérgicamente
En otra parte del colegio, Candy llego al salón, y noto que Elisa cuchicheaba con sus amigas y una de ellas le alerto sobre la presencia de la rubia en el salón,
-Luisa ya te dije, que mi novio, tiene los ojos azules – se vanagloriaba Elisa.
-cuando nos lo presentaras
-ya muy pronto, ha venido especialmente por mí, no soportaba estar lejos
Las palabras de Elisa no le causaban ningún enojo a Candy al contrario le daban risa.
-no dejes que te afecte su veneno Candy – decía Paty al oír los comentarios.
-solo lo hace por molestar –replico Anne.
-ya lo sé chicas –sonrió- no se preocupen, conozco a Elisa, pero la pobre no sabe que he hablado con Anthony y está más que claro que es mentira lo que dice ella.
-me alegra que no te afecte.
-si quiere hacerme enfadar, tendrá que buscar una mejor manera, esos trucos ya me los sé, pero creo que ha perdido el ingenio -las tres rieron.
Al escuchar las risa Elisa apretó los puños y frunció la boca, estaba claro que eso ya no molestaba a Candy tendría que idear algo que realmente la separa de Anthony, y tendría que ser definitivo.
La tarde trascurrió, y ni Anthony ni Terry tuvieron oportunidad de hablar con Candy, en verdad estaban desesperados por aclarar las cosas, pero cuando seria el momento.
Ya cada uno en su habitación meditaba, una y otra vez los últimos acontecimientos, ninguno podía conciliar el sueño, Candy se paró junto a su ventana a observar el dormitorio de Anthony, deseaba estar en ese momento en el, vio como las hermanas daban su ronda y decidió apagar la luz de su cuarto, pronto todas las habitaciones estaban en penumbras, la noche era sumamente tranquila, fue entonces cuando vio una luz que parpadeaba, en el otro edificio, una gran sonrisa, se le dibujo en su rostro, tomo su soga que guardaba bajo la cama y sigilosamente abrió la ventana, lanzo su cuerda, y en un santiamén estaba en otra habitación
-¡por fin llegue! –exclamo Candy.
-entra rápido, no queremos que nos descubran- decía Archí.
La pequeña rubia entro rápidamente, y sus ojos buscaban ansiosamente la figura del chico de sus sueños pero no se encontraba ahí, Stear y Archí pudieron ver la decepción en su rostro.
-Candy Anthony no está aquí- le dijo Stear.
-no te preocupes- respondió el otro hermano.
-él no quiere verme, ha de estar muy decepcionado -dijo tristemente.
-no lo creo -guiño el ojo Archí.
-¿por qué lo dices? –se apresuró la chica a preguntar.
-Archí hablo con Anthony ¿recuerdas? – le respondió el otro hermano corwell.
-¡es cierto! –se alegró la pecosa.
-si pero no les diré nada.
-entonces ¿para qué me llamaron?
-sabemos que estas triste, así que te invitamos a tomar café –sonrió Stear.
-así es –secundo su hermano.
-¿y a Anthony no lo invitaron?
-no creímos que fuera el momento, ustedes deben hablar con calma.
-tienen razón, mañana hablaremos.
-no creo que puedan mañana, esa fue otra razón por lo que no lo invitamos – dijo el inventor.
-¿qué ocurre? ¿Es algo malo? – se afligió Candy.
-tranquila, es solo que mañana Anthony tiene que visitar ala doctor, nos contó que como estaba ansioso de verte, se empeñó en venir al colegio, pero los médicos, aun no lo creían pertinente – dijo Archí.
-¡cielos! Esto es malo ¡no debió hacer semejante locura! ¡Puede recaer! -Candy se asustó.
-no es para tanto, solo va a un chuequeo, pero me temo que mañana no podrán verse, la tía abuela, le exigió que debería descansar todo el día, ya sabes cómo es – contesto Stear.
-después del doctor ira a la casa de la tía abuela.
-pero también hay buenas noticias – dijo Stear al ver la cara de Candy.
-¿cuáles?
-pasado mañana nos darán el día libre
-¡pero aun no es el quinto domingo! – exclamo Candy.
-es verdad. Apenas es el primero pero… - añadió Archí.
-¿pero….?
-la tía abuela le pidió a la hermana Grey conceder un permiso especial para la familia Andley, para que pasara el fin de semana juntos
-creo que nos dirá lo de Anthony ¡la tía abuela tiene mucho que explicar! – dijo Archí.
-seguramente yo no seré convocada – bajo el rostro.
-te equivocas, Anthony dijo que si no estabas tú, el no iría. Le sonrió Stear.
-¿en verdad?- se alegró la rubia.
-¿nos crees capas de mentirte?
-no claro que no ¡lo que pasa es que... estoy tan feliz! -bajo el rostro- aunque de seguro, Elisa y Neil, también irán, ellos arruinaran todo
-fue inevitable, no llamarlos a ellos también.
-¿y como es que saben todo esto?
¡Anthony nos lo conto! – dijeron los hermanos al mismo tiempo.
Así paso el tiempo rápidamente, en verdad los chicos le habían subido el ánimo a Candy, pasaron una velada, muy placentera, y de vez en vez no podían evitar reír, Candy tuvo que regresar a su habitación, pero las risa en la habitación habían despertado a otro alumno y cuando Candy salió y se colgó de la soga, aquel estudiante logro ver que la chica había salido de una habitación, pero no logro ver de cual fue.
Al otro día como ya lo sabía, Anthony no se presentó a Clases, esto no la preocupo pues sabía, donde se encontraba, su descanso empezó, Candy y sus amigas se encontraron con Archí y Stear,
Y Elisa llego con la esperanza de ver a Anthony, al ver que afanadamente buscaba…
-¿se te perdió algo? Elisa – dijo Stear.
Pero para su sorpresa quien le contesto fue Luisa
-está buscando a su novio, Anthony.
-¡que! Jajaja ¿su novio?, hay primita tu sí que te crees tus mentiras – se burló Archí.
-eso es lo que quisieras, la tía abuela mando al colegio a Anthony a encontrarse conmigo – contesto indignada por el comentario.
-no lo dudo ¡pero Anthony vino a encontrarse con Candy!
-eso veremos -y volteo a ver a Candy despectivamente.
-¿y dime Candy tu si sabes dónde está? Pregunto Stear.
Candy se sorprendió al escuchar la pregunta de Stear, pero comprendió lo que quería hacer.
-por supuesto, se dónde está.
-pues no lo creo – dijo Elisa mal humorada.
-Anthony salió al médico, y no regresara hasta la noche, así que te recomiendo que no pierdas el tiempo buscándolo -sonrió amablemente Candy.
Al oír esto todos comenzaron a reír y claro Elisa se enfadó así que como siempre lo hacía levanto la nariz, y se fue indignada, aunque en el fondo sabía que todo lo que decían era cierto, sus amigas aunque le seguían la corriente, le preguntaban si en verdad era su novio, cosa que la enfado aún más, ya que sus mentiras se estaban cayendo. En el trascurso de su camino, se encontró a Terry, y se dijo que sería el momento de cobrase la humillación que le habían hecho
-¡Terry! Y donde está tu amiguita la huérfana, ¡ah ya se! como ya llego Anthony, te desecho como a un pañuelo viejo ¿Verdad?
-Elisa ve a otro lado a molestar a alguien más.
Elisa pudo notar que a Terry no le extrañaba el oír el nombre de Anthony, y muy sagazmente se dio cuenta de que algo entre ellos pasaba
-ha veo que ya paso lo que te dije, en fin, te advertí que esa huérfana es una interesada.
-si no quieres que se me olvide que soy un caballero, será mejor que te esfumes de mi vista, así como llegaste vete.
-está bien pero tarde o temprano me darás la razón.
-si, si, si, cuando eso pase, me iré a llorar contigo -dijo sarcástico.
-el tiempo me dará la razón
A Terry sus palabras le afectaban más de lo que demostraba, nunca había estado tan inseguro, tan frágil, en cualquier momento, se podría desboronar, pero debía ser fuerte, Candy había sacado lo mejor de Él, cosas que desconocía, lo había vuelto un mejor ser humano, y no dejaría que alguien llegara un día y le arrebatara ese amor que recién emanaba
Por otro lado, los amigos de Candy y ella se divertían mucho de la cara que Elisa había puesto a Candy la mandaron a llamar, una de las hermanas, todos se sorprendieron, creían que la habían descubierto, todos se asustaron, pero en realidad era otro el asunto por el que la mandaban traer
-y dígame ¿qué es lo que quiere la hermana Grey? – pregunto Candy.
-no lo sé Candy solo me mando a traerte – contesto una de las hermanas.
El camino hacia la dirección, fue muy silencioso, Candy se preguntaba qué es lo que le esperaba, "un regaño seguramente" se decía, una vez en la dirección el tema era que solo le informaban que el siguiente día tendría un permiso especial, pedido para todos los Andley, y por supuesto que la incluía, Candy dio un respiro hondo, y pensó "era solo por eso, ya me había asustado, ¡cielos! Creí que me habían descubierto" cuando salió de la dirección, decidió no ir a donde estaban sus amigos, quería sentirse muy tranquila, reflexionar sobre los nuevos acontecimientos, así que decidió ir a su otra colina de poni.
-¡Que calma! Este es un buen lugar para pensar -dijo en voz alta.
-espero que pienses bien lo que quieres hacer - Terry le contesto de arriba de una rama del árbol.
-¡Terry! ¿Qué haces aquí?
-no veo que diga en ningún lado que esta colina te pertenezca, creo que también puedo estar acá.
-bueno… pues si… pero ¿qué haces acá?
-¡lo mismo que tú! Quiero pensar detenidamente lo de tu jardinero.
-no le digas así -frunció el ceño
-¿acaso no es eso? Como quieres que le diga flaco debilucho -en realidad quien hablaba eran los celos de Terry que lo invadían.
-¡exijo respeto! Además como puedes ver no es ningún debilucho
-veo que lo defiendes, no te das cuenta que me lastimas.
-¡TERRY!
-no digas nada, creo que ya lo comprendí, nunca lo pudiste olvidar, no importa lo que yo haga hecho.
-yo... yo...
-no quiero explicaciones, veo que tu aun sientes algo por él.
-no te puedo mentir, es verdad el estar cerca de él me hizo revivir cosas que creí dormidas
-¿y yo? Yo que significo para ti ¿solo una tabla de salvación, un pañuelo de lágrimas?
-no quise hacerte sentir así discúlpame -agacho la cabeza.
Entonces Terry se acercó a ella y con su mano levanto la barbilla de Candy y mirándola fijamente a los ojos le dijo:
-¿dime que no sientes nada por mí? Dímelo Candy, dímelo y te dejare en paz
-no puedo
-entonces si sientes algo por mí, -rio- veo que no tengo la puerta de tu corazón cerrada
-no puedo hacerte esto Terry, ni a ti ni a Anthony, ninguno se lo merece.
-¿entonces que harás?
-ya te dije que no lo sé.
-si en verdad estuvieras tan enamorada como dices de él, no lo dudarías.
A Candy estas palabras le llegaron muy adentro, pues sabía que era verdad, como era posible que pudiera estar dudando entre el amor de Anthony y lo que recién empezaba a despertar Terry en ella, la pequeña rubia estaba más confundida de lo que parecía
-no quiero herirte, pero…
-¿pero qué?
-yo amo a Anthony, lo ame desde el primer día que lo conocí, y su supuesta muerte me destrozo, te agradezco que me hayas ayudado, pero.
-ya Candy basta de rodeos di de una vez que quieres hacer, si tú me dices que yo no significo nada para ti, me alejare, pero si tengo aunque sea la más mínima esperanza créeme que luchare, aunque tú no estés de acuerdo
-no quiero que hagas nada, Terry creo que empezaremos lo que no pudimos hace tiempo, Anthony y yo merecemos esta segunda oportunidad.
-¿y yo? Yo no la merezco, para que me ayudaras si ahora me destrozas más.
-¡yo no sabía que estaba vivo!
-sí y ahora que salió de la tumba, viene y todo tiene que ser como él lo dejo, veo que es inútil, todo lo que tenga que decir, tú ya elegiste, y no tengo más nada que hacer
Terry se dio la vuelta para dejar a Candy en ese lugar y saco de su bolsillo la armónica que ella le había regalado, la tomo en su mano y la observo fijamente, sabía que tal vez sería el fin de algo que recién comenzaba, se sentía destrozado, su corazón se lo habían hecho mil pedazos, él no sabía aun lo enamorado que estaba de Candy, pero ella no lo había elegido, si no le daba una oportunidad, o una mínima señal de que ella también lo amaba, su corazón no sanaría, fue entonces cuando..
-¡espera! Terry, tú también eres muy importante para mí, no te puedo explicar que siento por ti, pero no me gusta ver que sufres, no lo soporto.
Terry sonrió, pero no le dio el car a Candy,
-creo que eso es una pequeña luz en esta oscuridad.
Eso fue lo único que Terry dijo, pero en su camino, se fue pensando, que su Srta. Pecas, sentía algo por el aun no sabía que era, pero él se encargaría de que ella lo descubriera, no se iba a dar por vencido, y la lucha entre él y Anthony seria a muerte, pues ninguno accedería a estar lejos de la pecosa.
Candy se quedó un rato más meditando, pero mientras más vueltas le daba al asunto más confundida se encontraba, no podía negar el inmenso amor que le tenía a Anthony, pero no sabía que es lo que Terry despertaba en ella, la tarde trascurrió sin más contratiempos y todo el colegio se fue a dormir, pronto llego la mañana siguiente, y los integrantes de la Familia Andley estaba lista para para su cita con la tía abuela.
En la puerta los estaba esperando el carruaje que los llevaría, y por supuesto que Elisa empezó con su odio en contra de Candy
-¿y tú que haces aquí?, no creo que fueras convocada, pero claro como sabes que Anthony estará, no quieres desperdiciar ni un minuto – dijo molesta Elisa.
-yo si fui convocada, y creo que la que no quiere perder ni un minuto es otra.
Elisa torció la boca pues sabía que no mentía, de pronto del carruaje se bajó Anthony, y con una gran sonrisa, y un espectacular ramo de rosas, se acercó a Candy y el abrazo para después entregarle su presente,
-¡Anthony! – se alegró Candy.
-¡Candy! – dijo el rubio.
Con solo ver sus rostros se veía el amor que brotaba de ellos, se miraban fijamente, y era una magia especial que ninguno se atrevía a romper, cuando Elisa, se atravesó en medio de ellos y tomo el brazo de Anthony
-¡es hora de irnos! – añadió Elisa furiosa.
-es verdad -se soltó de Elisa, pues esta inmediatamente fue a tomarlo del brazo- vamos Candy subamos al carruaje
-¡si!
Candy pensaba en una y mil explicaciones, estaba muy nerviosa, pero sabía que todo saldría bien, o al menos eso es lo que quería creer
Anthony hizo una reverencia y tomo la mano de Candy para ayudarla a subir, después subieron Stear y Archí, y por ultimo Elisa y Neil, el trascurso a la mansión fue incomoda pues Elisa no dejaba de atosigar a Anthony, con preguntas bobas, pero el trataba de ignorarla. El camino llego a su fin y pronto sabrán por qué esa reunión tan misteriosa, aunque algunos sospechaban que era por Anthony, bajaron del carruaje y Anthony le dijo al oído a Candy que le tenía una gran sorpresa para ella.
