Hay un universo de pequeñas cosas
Capítulo uno
Y evitar aquello que pudo pasar
Así no habrá que olvidar
Solo imaginar
-¡Scorpius mal anfitrión!- El grito resonó en toda la habitación haciendo que el rubio se despierte de un salto. Se había quedado dormido en el sillón del estudio de su padre, con la carta apretada entre sus dedos. Abrió los ojos y parpadeó varias veces. -¿Dónde está la fiesta? ¿Por qué..? -El invitado cerró la boca y lo miró, entrecerrando los ojos. -No me digas que la mal agradecida te dejó solito en el altar esperándola...
-¿Es que no te enteras de nada, Zabini? -Máximo Zabini parpadeó inocentemente mientras retrocedía, intentando escapar a la furia del Malfoy.
- Sabía que no era una buena candidata, pero parecían tan enamorados que... -Retrocedió hasta la pared y le sonrió débilmente.
-Nada de eso. -Scorpius volvió a sentarse, abatido.
- ¿Le metiste más que mano y ahora pagan las consecuencias y no los dejan casar por ella no ser la damisela que se espera y por una prominente barriga?-El invitado volvió a acercarse al sillón mientras lo rodeaba.
- ¿No puedes dejar de decir estupideces? - Pero a pesar de todo, Scorpius sonrió por primera vez desde el desayuno del día anterior. Máximo sabía que fuera lo que fuera que pasaba, era algo MUY malo y tomó asiento junto a su amigo y lo miró serio. - Quieren encarcelar a mi padre.
El pelinegro lo miró, pensativo y después a la carta que Scorpius todavía sostenía. -¿Por qué?
-Por asesinatos, por la guerra.
-¡Pero si Potter padre declaró a su favor y quedó libre de condena!
-Pero Potter hija está convencida de que no se merece la libertad, cree que ella es más inteligente que su propio padre. -Máximo mordió su labio y le acarició ligeramente el pelo. - Tienes suerte que el tuyo está en Italia, sino habría sido citado. Theodore Nott fue llamado, junto a Pansy y Gregory Goyle. Mi madre tuvo la suerte de que su familia haya sido neutral siempre.
Máximo resopló enojado y los dos se miraron a los ojos. Plata contra miel. Quieren exterminarnos. Ninguno lo dijo, pero ahí estaba, brillaba y bailaba delante de sus ojos. - ¿Por qué el Wizengamot le da tanta libertad a una adolescente en plena etapa hormonal?
- Porque la sociedad se siente más segura sin Malfoys, Parkinsons, Notts caminando por sus mismas calles, comiendo en sus mismos restaurantes y estudiando en su misma escuela. - La suave voz de Astoria Malfoy se escuchó desde la puerta y los dos giraron a mirarla. Estaba hermosa, con sus bucles rubios cayendo sobre su espalda y pecho, vestida con un delicado y sencillo vestido celeste, parecía una colegiala todavía. Máximo se levantó y se apresuró a besarle su pálida y suave mano. -Nos consideran peligrosos, Máximo. Creen que vamos a secuestrar a sus hijos y ponerlos en calderos gigantes, para después practicar el canibalismo.
Scorpius puso cara de desagrado, pero Máximo sonrió complacido.- No sería mala idea, Madame. Lástima que esa Potter esté bastante mayorcita, ya ni tierna es. -Los dos rieron con una risa oscura que Scorpius no conocía en su madre y se planteó lo poco que sabía de la guerra.
Había nacido cuatro años después de la liberación de su padre y creció en un ambiente calmo, lleno de paz y alegría. No había Señor Oscuro, ni órdenes. Nunca había preguntado sobre sus abuelos Lucius y Narcissa. Draco no le había contado mucho. Sin embargo él conversaba con sus cuadros y le parecía que eran unas personas encantadoras y lamentaba su ausencia. No era tonto, sabía que seguramente no habían sido encantadores con todo el mundo y no lamentaba que en el colegio no se hablara casi de la guerra. Era una cicatriz todavía sangrante para muchos niños. No lamentaba no haber leído ni una sola vez en libros de textos sobre Mortifagos ni aurores. Él sabía de gigantes, de trolls, de mandragoras, de transformaciones, de banshees, sabía volar y había llegado a dominar las pociones como pocos. Le parecía que los muggles eran pobres personitas aburridas, pero no tenía nada contra los magos hijos de muggles. Claro él no se relacionaría con alguno, pero no es como que sintiera nauseas estando cerca de ellos.
Se sintió ingenuo y desnudo. No tenía forma de proteger a su padre. Porque no sabía qué había pasado, porque para él Draco Malfoy era el padre que lo cuidaba cuando estaba enfermo o quién le había regalado su primer caldero. Draco Malfoy era su papá, no era un asesino. Apretó con fuerza los puños y miró a su madre. -No vamos a poder hacer nada, ¿no?
Astoria le sostuvo la mirada y negó con la cabeza, conciente del poco poder que ahora tenía su apellido. Conciente de que ellos se habían alejado de la vida política y no tenían contactos, sus únicos contactos estaban siendo enjuiciados.
-Por ahí... si tratáramos de hablar con Harry Potter, lograríamos hacer que su hija entre en razón...
-Si encontramos a Harry Potter, querrás decir.-Le corrigió Astoria.- Hace meses que desapareció. Parece que no aguantaba más a la pequeña Weasley.
-Seguramente tampoco a su hija.
-Seguramente tampoco a la sociedad post-guerra. No me gustaría estar en sus zapatos. Debe ser insoportable. La gente le tiene miedo. -Máximo negó con la cabeza y sonrió.-Irónico.
-Se dice que está con uno de sus hijos. -Astoria tomó asiento al lado de Scorpius y le tomó la mano. - Scorp, ahora sólo podemos darle todo nuestro apoyo a tu padre. Sólo queda un día antes del juicio.
El rubio asintió y caminó taciturno hasta la habitación de sus padres. Respiró hondo y pensó en sus recuerdos más felices y entró en la habitación una sonrisa bella y sincera heredada de Astoria. - Buen día, Padre ¿Dormiste bien? - Scorpius corrió las cortinas dejando entrar la poca luz que se filtraba a través de aquellas gordas nubes negras.
Draco estaba sentado en su cama, pensativo, pero miró a su hijo y le devolvió la sonrisa. -Scorp...- Le indicó que tomara asiento a su lado y lo miró, serio.- Pase lo que pase mañana quiero que luches por tu honor y por tu bienestar. No dejes que se arruine nuestro apellido. No te juntes con quienes no tienen tus mismos valores. No dejes que nadie arruine tu felicidad. -Sonrió y levantó la fotografía que tenía en su mesa de luz y se la mostró. En ella estaba Scorpius tratando de atrapar las chispas de colores que salían de la varita de Astoria, mientras Draco lo sostenía por la cintura para que no caiga. - Me hiciste muy feliz y estoy orgulloso de ti, hijo.
Scorpius se tragó las lágrimas y le sonrió, levantándolo de la cama. -Es un perfecto día para ver cómo tu hijo siempre va a ser mejor en Quidditch.
El día pasó demasiado rápido para los dos. Después del Quidditch habían merendado y se habían entretenido jugando al ajedrez. Casualmente, Draco había ganado en las dos.
Cuando llegó la hora de dormir, Scorpius lo abrazó muy fuerte, sorprendiéndolo. -Descansa bien, padre, mañana va a ser un buen día. Vas a ver.
-¿Secuestrar a la hija de Potter? Estas loco. -Máximo lo miraba con los ojos abiertos de par en par. Sin poder creerlo.
-Piénsatelo, Máximo.
-No, Malfoy. No ¿Piensas que eso va a ayudar en algo a tu padre? Va a ser obvio lo que pasó y a tu padre le van a dar una sentencia peor todavía. No hay nada que hacer, resígnate. -Máximo se bebió de una su firewhisky y obligó a Scorpius a hacer lo mismo.
-No quiero resignarme ¡Es mi padre!
-Esta bien, no hay nada que se pueda hacer de un día para el otro. Pero piensa que no estas solo. Son varios los que están en tu situación. Esto no va a quedar así, nadie se puede meter con tantas familias y salir airoso. Algo va a pasar, Scorp y si no pasa... Algo vamos a hacer... -Sonrió de costado. -Siempre me pareció una cosita sexy esa Potter. -Scorpius no pudo esconder su cara de asco.- En serio...
-Es igual a todos los Weasleys.
Máximo se acercó a Scorpius y sonrió mientras le sacaba su segundo vaso y lo tomaba él.- Pero es una Potter, debe ser una pequeña tigresa en la cama.
Scorpius le sonrió y volvió a sacarle su vaso, tomándolo todo. -Si no fuera por su culpa hoy me la estaría pasando muy bien con Isa.
-Hoy y nunca más.- Máximo rió y les sirvió otro vaso. - Es de conocimiento público que es frígida.
-No digas esas cosas de mi prometida... -Pero no pudo evitar reír mientras se tomaba su tercer vaso, sus mejillas estaban coloradas y tenía un brillo muy particular en sus ojos grises. Máximo les sirvió otro y pensó en la resaca que se iba a tener que aguantar al día siguiente... todo por proteger la inocente mente de su amigo. Esa tarde había hablado con Astoria. Había dos posibles sentencias, si estaban caritativos podían encarcelarlo de por vida, si no iba a recibir el beso del dementor. Ambos sabían que Scorpius no iba a soportar portarse como un señorcito durante el juicio. Sabían que no podían dejarlo ir y que no servía de nada insistirle, había que usar otros métodos.
-¿Qué piensas de los otros Potters? -La pregunta escapó de los labios de Maximo antes de siquiera ser conciente de lo que decía.
- ¿Hay otros? -Scorpius se sirvió otro vaso y se acostó en el sillón, riendo.
- ¡Ignorante, hay dos más! James y Albus. James está comestible... -Scorpius rió bajito.
- Ese es el modelo ¿no?
- ¡No es modelo! Es cantante. - Máximo sintió a sus mejillas arder, James Sirius Potter era el cantante de la banda de moda más popular de Inglaterra y a él le encantaba.
- Ah... -Terminó de tomar lo que quedaba en su vaso y sonrió. - Me gusta el pelo negro... - Fue todo lo que dijo Scorpius antes de quedar dormido,
NDA:
La canción es de Magnolia y los no me olvides, se llama 31 de febrero. Este fic va dedicado todito a vos Cristal, que ahora Al no te cae tan mal :P
Y a ustedes queridos lectores, gracias por leer =)
