Hay un universo de pequeñas cosas

Capítulo dos

oh help me please,
is there someone who can make me
wake up from this dream?

La luz se filtraba apenas por las pesadas y oscuras cortinas de la habitación de Scorpius. Giró, para evitar esa molestia y sintió una suave respiración chocando su mejilla. Algo dentro suyo reaccionó instintivamente y despertó. Pero mantuvo los ojos cerrados... ¿Sería Isa u otra persona? Las dos opciones le parecían mortales y se acomodó mirando el cielorraso y recién ahí abrió los ojos y se miró. Estaba vestido. Estaba vestido con ropa normal.

Intentó sentarse pero todo le daba vueltas.

-¿Scorp? - Una voz varonil lo llamó mientras que una mano le aferraba el brazo. - ¿Sabes donde dejé la poción anti-resaca?

Scorpius Malfoy miró a su amigo y lo vio en un estado lamentable, se preguntó si ese sería también el suyo. -Que suerte que estas aquí... temía...

- ¿Quién dijo que no pasó nada?- Maximo se acercó hasta estar casi rozando su cuello con sus labios y después se alejó, riendo. -Cambia esa cara de susto, que no hay mortífagos.

Mortífagos. Esa palabra fue como un gatillo que irrumpió su alcoholizada mente. Abrió los ojos y se levantó con demasiada rapidez. - ¡El juicio!

Unas cuerdas invisibles lo ataron desde la barra del cortinado y Astoria Malfoy entró a la habitación con la misma pasividad de siempre, pero un brillo feroz en los ojos. - Scorpius Malfoy tu padre fue enjuiciado y mandado a prisión, si es lo que querías saber.

Scorpius la miró con los ojos brillosos y sintiendo que el estómago no se le quedaba quieto. Maximo se levantó, con un gran esfuerzo y le dio a beber una poción gris que le dio arcadas pero que fue un bálsamo en aquel momento. Poción anti-resaca. -¿Por qué no me avisaste madre? -Tenía ganas de llorar y patalear como si fuera un nene chiquito, pero no. Ahí se encontraba. Atado por su propia madre.

-Porque ibas a hacer una locura. Tienes demasiada sangre Black como para quedarte sentadito sin decir nada... y eres mi hijo y me importas más que nada. -Astoria hizo un movimiento de varita, con el cual eliminó las ataduras, y abrazó a su hijo, sintiendo la angustia subir desde el estómago.

Scorpius había sido abrazado pocas veces, pero apretó a su madre entre sus brazos como si fuera la última vez que lo haría y le acarició con suavidad sus hebras doradas.

Maximo estaba por salir de la habitación cuando una rubia y alta chica chocó contra él. Tenía el pelo muy largo y cuando sus ojos se toparon con él se tuvo que morder la lengua. Isabella Nott siempre había sido bella, pero ahora con sus 21 años era más que bella. Trabajaba de modelo para importantes marcas de túnicas y hasta llorando se veía como una veela. -Buen día, Isa... no creo que sea momento para interrumpir.

-Acaban de encarcelar a mis padres, Maximo. No me digas para qué es un buen momento y para qué no. - El italiano no se dejó amedrentar y la sacó fuera de la habitación, dejando a madre e hijo solos.

- Scorpius se acaba de enterar de lo de Draco, Isabella. -Los ojos verdes de la muchacha volvieron a inundarse en lágrimas.

- ¿Qué vamos a hacer nosotros ahora? No podemos dejarlos pudrirse en Azkaban. No podemos... ellos se enfrentaron a muchas cosas por nuestro presente...

-Lo sé...- Maximo la acunó entre sus brazos como cuando eran niños y le dio un beso en la frente. Poco a poco la muchacha fue quedándose dormida y cuando Scorpius salió de su habitación, les sonrió.

-Gracias... -dijo en voz muy baja para que la chica no despertara y se fue a la habitación de su padre.

Habían decidido cancelar la boda si los juicios tenían una consecuencia no deseada. Como esa. Scorpius no podía sentirse más relajado. Sabía que ahora no podría concentrarse en una boda ni en lo que ella conllevaba.

Revolvió los cajones de su padre hasta encontrar lo que buscaba... una capa de invisibilidad. Un reliquia de la familia Malfoy y que tenían prohibido sacar de dentro de la mansión. Pero Scorpius no le dio muchas vueltas y se la colocó antes de desaparecerse.

El día estaba radiante, el sol le daba directamente en los ojos y el frío le calaba los huesos. Era invierno y estaba feliz. No podía estar de otra forma, había encarcelado a tres ex mortifagos en un sólo día. Salió del Ministerio y comprobó estar sola antes de desaparecerse.

Pero algo salió mal.

Un peso extra le colgaba del brazo y tuvo que usar toda su concentración para no dejarse ninguna parte de ambos cuerpos atrás. Tanto tuvo que concentrarse en eso que no pensó que se había aparecido en el living mismo de su propia casa con una varita clavándose en su garganta.

-Potter... vas a pagar esto.

- Creeme que sea quien seas vas a acabar en Azkaban. -Lily apretó con fuerza los dientes y miró a donde se suponía debía estar la persona que la atacaba con bronca.

- Como otros tantos... Más te vale que dejes lo que haces y que liberes a los prisioneros...- La voz se escuchó lejos y Lily aprovechó a sacar su varita pero la puerta se abrió demasiado rápido. Un ligero ruido se escuchó en el pasillo y ella quedó ahí parada, sin moverse.

Su atacante se había desaparecido seguramente y ella todavía no sabía qué hacer.

Tendría que haberlo imaginado se dijo e hizo una nota mental de aumentar su protección, caminaba a cerrar la puerta de su departamento cuando chocó contra alguien.

- ¡Lily Luna Potter! - Lily se tensó y saltó hacia atrás apuntando con su varita a un hombre de brillantes ojos verdes. - Apunta para otro lado pequeña... tus notas en Defensa nunca fueron las mejores...

- Mejores que la media seguro... -Lily bajó la varita al ver a su hermano y le sonrió. - Al... hace años que no te veo... ¿Qué haces en Inglaterra? ¿Quieres algo de tomar?

- Un jugo de naranja para mí y un veritaserum para tí, peque... - Albus cerró la puerta y levantó una ceja, mirándola cuestionadoramente.

-¿De qué hablas? - Lily se sonrojó y escapó a la cocina a servirle jugo a su hermano y un vaso de leche para ella. Albus la siguió.

-Sinceramente, Lily ¿Qué está pasando por tu cabeza? ¿Encarcelar a hombres que fueron obligados siendo niños a actuar a las órdenes de Voldemort? Estás chiflada, te confundieron o no sé...

Lily le entregó su vaso y tomó del suyo. Su frente fruncida en concentración. - Mataron a nuestro tío, Al. No entiendo por qué los defiendes.

- Porque ellos no tienen nada que ver ¿no te das cuenta? Ellos estuvieron obligados y cuando pudieron elegir, decidieron estar del lado de nuestro padre. Me parece que te está fallando tu forma de ver la realidad... Y que vas a destruir más familias de las que ellos pudieron con 17 años...

- ¿Qué haces en Inglaterra? ¿Te vas a quedar mucho tiempo? - Lily seguía sin mirarlo y tomaba tranquilamente de su vaso sin escuchar a su hermano.

- El que me requiera detenerte, hermana.

-¿Cuál es tu interés en esto, Albus? ¿Qué le puede interesar a un cuidador de bichajos esto? ¿Acaso no pasó ya tu obsesión con Isabella Nott? - Albus enrojeció totalmente. - ¿Tienes miedo que no te quiera porque tu hermanita encarceló a sus padres? Para tu información se va a casar con Malfoy, idiota.

Scorpuis no quiso escuchar más y apareció en su casa. Se sacó la capa y la dejó sobre su cama. Astoria ya se había levantado y agradeció no tener que cruzársela. Sabía que había actuado sin pensarlo demasiado, pero no había podido quedarse de brazos cruzados. Sentía una presión en el pecho que le hacía querer esconderse bajo las sábanas y no salir más.

No lo podía creer todavía. Todo estaba yendo demasiado bien y ahora...

Escuchó un ruidito fuera de la habitación y abrió la puerta, Fingina, una de las elfas domésticas, lo estaba esperando.

- La cena está lista, señor Malfoy.

- No voy a bajar. -Scorpius estaba por cerra la puerta cuando la elfina se apareció del lado de su habitación.

- Tengo esto para usted, me lo dejó el señor Zabini.- Le entregó un pedazo de pergamino y desapareció. Refunfuñando se acostó y acercó una vela a la cama.

Scorp,

Nos vemos a las 11 pm en "La Sonambula". Maximo

PD: No faltes te va a interesar

NDN:

Bieeen… ya era hora de subir. Letra de Roxette "Spending my time" y Scorpius de Cristal y todo lo demás de Rowling.

Gracias por leer