CAPITULO 19
UNIDOS PARA SIEMPRE..
Al oír estas palabras, sus corazones se aceleraron aun mas, como si esto fuera posible, lentamente le quito la bata, y observo su bien formado cuerpo que se transparentaba en el camisón, Candy tímidamente lo ayudo a quitarse la camisa, al poco rato sus prendas los abandonaron, se encontraban sus cuerpos desnudos y libres para acariciar y explorar lugares que nunca habían tocado, las hormonas hacían de las suyas, los inundaban, la pasión se desbordaba, el ímpetu de las caricias, se hacia presente, el momento había llegado, sus cuerpos estaban listos para unirse por primera vez, el se coloco en una posición cómoda para Candy y muy tiernamente la hizo suya, la chica dio un gemido de dolor, pues era la primera vez que experimentaba su cuerpo una entrega así, poco después disfrutaba del momento, se sentía dichosa de estar en brazos de su gran amor, de ser suya por primera vez, de sentirse unidos, de sentir que el le pertenecía, era la culminación de su amor, ella se sentía una mujer plena, por su parte el chico, no cabía de gozo, por fin el amor de su vida estaba entre sus brazos entregándose por completo, dejándose llevar por el deseo y la pasión, experimentando lo increíble que es una entrega así, el placer que provoca, esos movimientos, después de un lapso de tiempo de entrega, el llego al clímax y ella también dando un gemido de placer. Cuando terminaron su idilio, el se recostó a un lado de ella para tomar aliento, la tomo entre sus brazos y ella se acurruco en su pecho.
Candy, ahora eres mi mujer, eres mi esposa, eres todo – y le dio un beso en la frente
Lo se, y eso me hace muy feliz, aunque ..- bajo la mirada
Que te pasa princesa – dijo triste al pensar que la chica se había arrepentido de lo ocurrido – te arrepientes.
No, yo me entregue a ti porque te amo, y nunca me arrepentiré, es solo que … - bajo la mirada- siento que he defraudado la educación que me dieron.
No te preocupes mi amor tu eres muy buena y nunca podrías defraudar a nadie, además tu y yo seremos esposos- entonces se le ocurrió una idea- no veo por que esperar más para casarnos, se que somos muy jóvenes, pero aun así yo le diré a la tía que quiero casarme contigo ¿que te parece?-dijo emocionado.
Que estás loco – rio- pero nada me haría mas feliz que ser tu esposa lo beso en los labios tiernamente.
Platicaron un largo rato, estuvieron charlando sobre sus planes futuros, habían pensado en donde vivirían, cuántos hijos tener, hasta el nombre que les pondrían, pero en ese momento, no sabían lo que el destino les deparaba. Salieron de su éxtasis y volvieron a la realidad, ya casi amanecía y si no estaban en sus habitaciones, iban a tener muchos problemas, así que cada uno tomo sus prendas, se las coloco, salieron juntos agarrados de la mano, tratando de hacer el menor ruido posible, observaron el pasillo y al percatarse de que estaba vacio, el chico acompaño a la puerta de la habitación de la chica, le dio un tierno beso y se despidió de ella, diciéndole que era el hombre mas feliz sobre la tierra, lo que nunca notaron es que una puerta estaba entreabierta, y unos ojos cafés observaban la escena con rencor y envidia.
Cuando amaneció en la mansión, los chicos se prepararon para regresar al colegio, bajaron a desayunar como era lo esperado, y cada uno tomo sus respectivos lugares, todos excepto uno, el joven rubio no bajo a desayunar, esto extraño mucho a Candy y a sus primos, inclusive a Elisa y a Neal. Candy estaba ansiosa de saber porque su amor, no estaba en el desayuno, pero no se atrevía a preguntar.
Tía ¿Anthony no bajara a desayunar? –pregunto Archí
No por el momento –dijo seria
¿Le ocurre algo?- salto de la silla Elisa
Que modales son esos Elisa –la reprendió la tía abuela
Discúlpeme, pero solo quiero saber si le ocurre algo- dijo riendo de lado y observando a Candy.
¿Si tía, díganos le ocurre algo a mi primo? –ahora pregunto Stear.
Me preocupa los golpes que traía ayer, así que quiero que lo vea nuevamente el doctor – Candy al escuchar se sintió culpable – por ese motivo he ordenado que le lleven el desayuno a la cama y hasta que me digan que esta bien, regresara al colegio.
¿Los golpes? – pregunto Elisa y volteo a ver a Candy- vez lo que provocas, es tu culpa que Anthony este así- dijo con rencor.
Elisa! Candy no es culpable de nada – dijo Archí levantando la voz.
Candy no le contesto nada a Elisa, pues ella estaba segura de que si era culpable del estado en que llego Anthony, pero lo ultimo que le importaba era la opinión de Elisa, le preocupaba si Anthony estaba bien o no?
Silencio –ordeno enérgica la tía abuela.
Tía, ¿me permitiría verlo? –dijo tímidamente Candy.
No creo que sea conveniente, ustedes regresen al colegio –dijo la tía observando a todos.
Entonces Stear dijo que algo había olvidado se levanto de la mesa y subió rápidamente a su habitación, pero ese solo era un pretexto pues en realidad su idea era ir a donde su primo y hablar con El, abrió rápidamente la habitación del joven y le dijo.
Anthony ¿te encuentras bien?
Estoy bien solo me duelen un poco las costillas pero nada de importancia.
La tía no piensa lo mismo, dice que no saldrás hasta que el médico te cheque.
Lo se no quiere que regrese al colegio, pero yo no me quedare en la mansión todo el día, estoy seguro que estaré en el colegio esta misma noche.
¿Y si el médico dice lo contrario?
Yo le diré que nada me duele, además es solo para que la tía este tranquila, me trata como un niño chiquito, ya sabes como ha estado últimamente, se preocupa demás.
Compréndela, lo hace porque no quiere que te ocurra nada malo – dijo tratando de convencer a su primo.
Lo sé, es por eso que accedí a quedarme en la habitación, eso y que necesito que este tranquila porque le voy a pedir…
¿Qué le pedirás? ¿Por qué te quedas callado primo? – pregunto Stear
Es algo que cambiara mi vida y la de Candy – dijo emocionado.
¿Y no puedes adelantarme algo?
Prefiero que sea una sorpresa, además primero tengo que convencer a la tía.
Pues que misterioso amaneciste.
No es misterio, pronto lo sabrán todos, pero como te dije antes la tía lo tiene que aprobar, es por eso que no la contradije de no bajar a desayunar e ir al colegio.
Sabía que algo pasaba, se me hacía muy raro que no protestaras nada.
No sabes el fastidio que es estar encerrado- dijo con desanimo- ¿y Candy? ¿Ya bajo a desayunar?
Si, esta abajo, quería subir a verte pero la tía no la dejo, es mas no sabe que estoy contigo, será mejor que me vaya ya vi que estas bien – dio la vuelta para salir.
Espera, le podrías entregar esto a Candy – le dio un sobre.
Claro, pero como sabias que vendría –dijo extrañado.
Son mis primos, los conozco bien –rió.
Muy bien, quédate tranquilo yo se lo daré.
Cuando Stear se dirigía a abrir la puerta para salir de la habitación, una persona que escuchaba tras la puerta, corrió para no ser descubierta.
El camino hacia el colegio fue tenso, Elisa miraba con mucha envidia a Candy, ella la ignoraba, sus pensamientos eran solo lo que había ocurrido la noche anterior, los hermanos Corwell la observaban y se preguntaban el porqué de su actitud, Candy se caracterizaba por ser alegre, pero esta mañana tenia un brillo singular en su mirada, algo había cambiado en ella pero no atinaban a saber que era.
Una vez que llegaron al colegio, cada quien fue a sus respectivas habitaciones, para comenzar sus labores escolares, las campanas de la iglesia tocaban, llamando a los alumnos a la misa matutina, todos tenían sus cabezas inclinadas y las manos entrelazadas, pero Candy tenia la mirada fija en la nada, pensaba en Anthony, en su noche, en lo feliz que era, en que lo quería en ese momento ver entre los alumnos.
Candy. Candy – hablaba Natalie, tratando de no mover los labios y en voz muy baja.
Eh!
Candy te van a regañar, pon atención
A si –bajo la mirada y trato de poner atención.
Elisa volteo a ver a Candy y como era costumbre la miro con ojos de furia, pero su semblante cambio al poco tiempo, se notaba muy claro que algo sabia y lo iba a utilizar para hacer daño. Una vez terminada la misa, Candy salió de la iglesia aprisa, no espero a sus amigas, quería estar en algún lugar sola, para poder recordar lo que le había ocurrido, se dirigió a su habitación, y Natalie la siguió, pero como la vio muy pensativa, decidió dejarla a solas, ella también noto que algo le ocurría a su amiga
que extraña esta Candy, algo le habrá ocurrido, seguramente esta pensando en la pelea de ayer, pero aunque esta pensativa, se le ve feliz, tiene un brillo particular en sus ojos, que le ocurrirá
Cuando estaba en su habitación, estaba recostada en su cama, tenia sus manos sosteniendo su cabeza y sus pies cruzados, acababa de cerrar sus ojos y empezó a recordar.
Mi vida a cambiado para siempre, ahora soy la mujer de Anthony, soy muy dichosa – se paro de la cama y se puso frente al espejo, observaba bien su reflejo –no lo puedo creer, lo hice con Anthony fui suya, y siempre lo seré, ahora ya no soy una chiquilla, soy una mujer, aun siento sus besos recorrer mi cuello-paso su mano por su cuello- las caricias que me hacían desbordarme, siento sus manos recorriendo mi pecho y aun mas, Anthony, te extraño y solo llevo unas horas sin verte-regreso a la posición inicial recostada en su cama- que pensaras de mi, Anthony, ya estarás hablando con la tía, seguro se enfadara.
Estaba cerrando los ojos recordando cada detalle de su noche anterior, cuando un golpe en la puerta la interrumpió, abrieron la puerta y Paty apareció con una carta en sus manos.
Toma Candy una carta de amor- dijo sonriente.
Debe ser de Anthony – dijo alegre, salto de la cama y dio unos brinquitos como una niña pequeña cuando recibe un juguete.
Aquí esta, toma – se la dio en sus manos.
El que escribe es Albert, desde África- se sorprendió demasiado al ver de quien era la carta.
Paty se despidió, salió de la habitación y Candy abrió la carta para leerla.
"querida Candy, estoy en África, quería despedirme de ti antes de partir pero no pude comunicarme, has estado muy ocupada y me alegro, aquí hay muchos animales libres, tienen mas alegría que los cautivos, la naturaleza es magnífica, es mejor para hombres y animales, vivir con la naturaleza. En ese sentido tienes suerte, tu vives naturalmente, dale mis saludos a Terry que también vive así. Trabajo en una pequeña clínica y me ocupo de los animales, pienso quedarme unos cuantos años, quizás para siempre, esto me gusta tanto"
Acerco a su pecho la carta de Albert, y se dirigió a su estante de libros, tomo uno que contuviera un mapa, y observo el continente en donde se encontraba Albert, y en la ciudad en donde estaba ella.
África está muy lejos de Londres, apenas lo encontré y ya se fue otra vez, quizás su vida sea así, y yo que quería que conociera a Anthony, estoy segura que se hubieran hecho grandes amigos – se decía a si misma.
Elisa porque estas muy enfadada, lo he notado desde esta mañana.
Y como quieres que este, esa maldita huérfana, ahora resulta que la tía la defiende, por su culpa no Salí con Anthony.
Te recuerdo hermanita, que no ibas a salir con el,- dijo burlándose.
¿De que lado estas? Si vas a estar con esa actitud será mejor que te vayas, lo ultimo que quiero es que recuerden que Anthony esta con esa huérfana.
Tranquilízate, ya no lo volveré a decir
Pero no sabe lo que le espera- cambio su mirada a una de superioridad.
¿y que le espera? – dijo con sarcasmo.
Se mas de lo que ella se imagina, y cuando se enteren de lo que ha hecho, todos la despreciaran.
¿Y que ha hecho? – dijo sorprendido.
Ni te lo imaginas Neal, ni te lo imaginas – rio de lado- solo que cuando se entere la tía abuela, veremos si sigue con esa actitud hacia ella. Es mas si todo sale bien estoy segura que la echaran de la familia, será la vergüenza de los Andley.
Yo no lo veo tan fácil, tiene a todos de su lado, desde que Anthony apareció.
Eso será por poco tiempo – entrecerró los ojos.
Y hablando del rey de roma, mira allá va –señalo a donde se dirigía Candy.
Perfecto, a donde se dirigirá, no va con Natalie, será mejor que lo averigüe ¿vas conmigo o no?
Ve tu sola, me cansa la forma en que la espías, ve hermanita, espero que te resulte lo que tramas.
Estaba Terry tocando la armónica que Candy le había obsequiado, cuando noto que alguien estaba con el, dejo de tocar y miro de quien se trataba, cuando Candy noto esto, se dio la vuelta y se recargo en el árbol, que Terry usaba de respaldo.
Hola – se alegro al verla.
No te alegres tanto – alzo la nariz- debo decirte que aun no te he perdonado por lo que hiciste ayer.
Yo no pienso pedírtelo -se volteo.
Eres malo –apretó un puño y volteo a verlo.
Debo prevenirte que tengas cuidado o te parecerás a la hermana Grey – dijo indignado- además no puedes negar que a ti también te gusto.
Te aclaro que no he venido a buscarte a ti Terry, no por la razón que piensas.
¿No? – dijo sorprendido.
Mira – extendió el brazo y le entrego la carta de Albert.
Es de Albert – saco la carta del sobre.
Es solo una línea pero te menciona, es por eso que quise mostrártela- dijo cariñosamente.
De África – dijo cuando leyó- que pena esperaba hablar con el
Querías que fuera tu segundo en tus peleas – se inclino para estar a la altura del joven Grandchester que se encontraba sentado en el suelo recargado en el árbol y sonrió tiernamente.
No, quería que me hiciera su ayudante cuando me echaran de casa- dijo sin preocupación.
Eso tiene que ver con la visita de tu padre, también tiene que ver con tu madre – decía preocupada.
Tal vez. Dime porque no eres tan brillante en clase – le toco la frente y Candy perdió un poco el equilibrio por lo que sonrió Terry.
Eso es una maldad Terry -Candy se enfado un poco y lo empujo jugando para que el también el perdiera en equilibrio y cayera a un lado
Ay Veo que has vuelto a ser normal – reía.
Te estas burlando de mi – dijo indignada
¿Me podrías dejar leer nuevamente la carta Candy?
Claro que si – se volteo indignada y Terry tomo nuevamente los papeles y se dispuso a leer.
Cuando Terry leía otra vez la carta, Candy volteo a observarlo, su perfil se veía fenomenal, no cabía duda que el joven Grandchester era muy bien parecido, entonces pensó
no quiero admitirlo, pero me siento bien a su lado, no, no debo sentir ni pensar en esto
Candy, te agradezco que me hayas tenido en cuenta para enseñarme tu carta
Ya te lo dije, Albert te menciona.
Si pero si no hubieras querido, no me la enseñarías.
Albert es tu amigo también.
Y… solo por eso viniste – la miro tiernamente.
¿a qué te refieres? –dijo aunque sabía perfectamente de que preguntaba Terry.
Srta. Pecas -se paro y ella también y el la tomo de las manos- sabes a lo que me refiero
Ella iba a contestar y a zafarse de sus manos, cuando alguien interrumpió.
Vaya vaya, me pregunto que diría Anthony si viera tan tierna escena- rio de lado Elisa.
Continuara….
Hola aquí estoy de nuevo con mis loqueras, como vieron pues llegaron a todo jajaja.
A algunas esta idea les desagrada, pero se me ocurrió que en la historia seria interesante y muy relevante, espero no ofender a nadie, ya que algunas ven a Candy como una niña incapaz de hacer ese tipo de cosas, pero todo tiene un fin, espero que sigan leyendo y les agradezco a todas por sus lindos comentarios, deben saber que me emociona leerlos.
