CAPITULO 27

Natalie, estaba a la sombra de un árbol, meditando. Candy se había ido con la idea de que ella era una traidora, seguramente seguía muy enfadada, pues ni siquiera le dejo la más mínima nota a ella. No pudo evitar derramar lágrimas, ahora que pasaría con ella, cuando por única vez había encontrado a una verdadera amiga.

Ya no quería estar en el colegio, le pediría a su padre que la regresara a su casa, a su querida Escocia, se dirigió a su habitación y de inmediato escribió la carta para su padre, seguramente tardaría mucho en llegar a las manos de su papa, seguramente este se encontraba de viaje.

Mientras tanto, al colegio llegaba un auto por los chicos Andley, en el camino iban muy pensativos, los hermanos Cromwell a la vez afligidos, en cambio los legan sentían una infinita alegría. Llegaron a la mansión, los hicieron pasar al despacho, esperaban pacientes la llegada de la tía abuela, que seguramente entraría con Anthony.

-tía – dijeron todos a la vez que se pusieron de pie.

La dama entro erguida, mostrando su autoridad.

-no me voy a andar con rodeos, me he enterado que esa chiquilla, nuevamente ha hecho una de sus tonterías – miraba a los hermanos Cromwell – también sé que ustedes lo saben y exijo que me digan todo lo que ocurre, por qué razón lo hiso-la dama estaba furiosa.

-tía nosotros no sabíamos que ella pensaba huir se lo aseguramos, también a nosotros nos tomó por sorpresa – decía Stear – si lo hubiéramos sabido antes, le aseguro que hubiéramos hecho algo para persuadirla.

-más bien lo que creo es que ustedes la están encubriendo.

-¿y cuál sería la razón por la cual la encubriríamos? A nosotros nos duele que se haya marchado –añadió Archí.

-no lo sé – se desesperó la anciana – en estos momentos no sé qué pensar, mi cabeza está en la salud de su primo, le enviare una carta al tío abuelo y que él tome cartas en el asunto, de hoy en adelante el futuro de esa chiquilla no me interesa –todos se asombraron.

-pero tía ella es de la familia – asevero Archí.

-por desgracia sí, pero esto ha sobrepasado mi paciencia, trate de educarla hice un esfuerzo por… - se oyó un golpe en la puerta – adelante-

-madame –entro tímidamente una de las empleadas de la mansión.

-que es lo que quieres, dije claramente que no me interrumpieran.

-el joven Anthony acaba de despertar, y bueno… no sabemos cómo reaccionara y si hay que darle algún medicamento o no.

-¿medicamento? – preguntaron al mismo tiempo los Cromwell, pero la tía abuela los ignoro.

-iré personalmente –ustedes pueden volver al colegio, el asunto de Candice lo dejo en manos del tío abuelo, yo lo que tengo que hacer es ocuparme de Anthony y no andar buscando a chiquillas malcriadas –salió de inmediato

-pero tía – ya no les hizo caso.

-no podemos irnos, tenemos que hablar con nuestro primo – le dijo Stear a su hermano.

-será muy doloroso para él, pero es mejor hablar con la verdad.

-hagan lo que quieran, lo cierto es que esa recogida se fue, y no hay justificación.

-te habías tardado en abrir la boca Elisa –dijo Archí.

-jum-alzo la cara indignada.

-hablaremos con Anthony le guste a quien le guste, vamos hermano- salieron Stear y Archí.

-¿no vas a decir nada hermanita?

-para qué. No importa que le digan, yo tengo un arma que ellos no saben.

-a que te refieres.

- a esto –saco la carta.

-¿Cómo es que la tienes?

-la directora me la dio para la tía.

-¿y ya leíste que dice?

-aun no, pero en este momento lo hago.

Mientras tanto, la anciana llegaba a la habitación de Anthony.

-hijo, por fin despiertas – le dijo con ternura y se acercó a su lado.

-¿tía, cuánto dormí?

-no te preocupes por eso.

-tía, necesito hablar con Candy, por favor mande a traerla –decía con desesperación.

-Tranquilízate – la anciana no sabía si decirle o no lo que pasaba con Candy.

-no puedo, quiero hablar con ella, si no la manda a traer, iré yo al colegio.

-¡NO!- se exalto.

-¿le ocurre algo?

-tú no puedes abandonar la casa – decía con nerviosismo – yo la mandare a traer, tu descansa –acaricio su mejilla y salió rápidamente.

No podía quedarse un minuto más, o sus lágrimas rodarían, tenía que pensar lo que le diría a Anthony. Meditando por fin tuvo una idea y de pronto se topó con sus sobrinos los hermanos Cromwell.

-tía, queremos hablar con nuestro primo – dijo Archí.

-en este momento no pueden.

-¿por qué? –dijo Stear.

- su primo no está en condiciones de recibir una noticia así-

-pero tía no podemos ocultárselo.

-he dicho que no.

-usted no puede prohibírnoslo.

-te atreves a desafiarme Archí – lo miro desafiante.

-es solo que usted no puede…

- ustedes no comprenden – se le llenaron los ojos de lágrimas a la anciana y sus sobrinos se sorprendieron de sobre manera – ustedes no pueden llegar y decirle eso, no saben cómo ha estado su primo, no lo vieron romper todo en su habitación, no vieron como el doctor tuvo que sedarlo, no vieron el dolor que reflejaban sus ojos. – los hermanos se sorprendieron,

-lo lamento tía discúlpenos, no sabíamos eso – dijo Stear.

-pero aun así…

-claro que lo sabrá, pero no ahora, por el momento le diremos que el tío abuelo mando por ella, me entendieron.

-pero tía…

-Me entendieron.

-si – dijeron los dos

-como ya les había dicho pueden regresar al colegio- se dio la media vuelta y se alejó.

-¿cómo vez Archí, le decimos o no?

-no lo sé, y si le ocurre algo peor, recuerda que aún no sabemos cómo reaccionara, además de que…

-¿además de qué? – interrumpió Elisa.

-ese no es asunto tuyo – dijo Stear.

-tienes razón- rió de lado – no es asunto mío, si me permiten voy a mi habitación a descansar- se alejó del lugar.

-creo que también nosotros deberíamos ir a nuestra habitación, mientras no regresamos al colegio. –dijo Stear.

La señora Elroy, se fue a pensar a su dormitorio, el alma le dolía con solo imaginar cuando su sobrino se enterara, porque aunque ella detestara a esa chiquilla, Anthony la adoraba.

En tanto en la habitación de Anthony, el joven estaba chocado de estar en cama, se sentía más calmado que apenas hace dos días, la mucama llevaba una pastilla para que estuviera "tranquilo" el engaño a la empleada y no tomo el medicamento, lo que quería era salir, estar en el jardín, contemplando el rosedal con que contaba la mansión, salió de la recamara, se fijó si no andaba por ahí su tía, porque si lo veía seguramente le ordenaría regresar a la cama, y lo último que quería era discutir con la anciana.

Una vez en el jardín, contemplaba las hermosas rosas, que años atrás su madre habría cultivado, entonces vio unas dulce Candy, se sorprendió, pero a la vez recordó que el mismo las había mandado traer de América hacía ya algún tiempo, que mala jugada de la vida, que cuando las rosas que había creado para ella, habían llegado para darle la sorpresa, ellos estuvieran pasando tan mal momento.

Candy, porque tiene que pasarnos esto a nosotros, que paso contigo pecosa, estoy seguro que todo tiene una explicación, no puedo esperar más, hoy mismo iré a buscarte para aclarar las cosas, yo te creo pecosa, yo te creo Candy

En ese mismo momento, Elisa se asomaba a su balcón y vio la gallarda figura de aquel adorable joven, no pensó dos veces en ir y seguir regando su veneno.

-Anthony –le dijo Elisa cuando el chico estaba tocando una dulce Candy.

-que sucede Elisa – le dijo con disgusto, a la última persona que quería ver era a su prima.

-no tienes por qué ser grosero, yo solo vengo a saber cómo te sientes.

-pues me siento bien, gracias, ya te puedes retirar.

-yo solo me preocupo por ti, no como…-la interrumpió.

-ya te lo agradecí, pero quiero estar solo.

-está bien, lo mejor será que medites los últimos acontecimientos y que aunque te duela, sepas quien es Candy –le dio la espalda rió de lado y fingió preocupación- a mí también me duele, y no por ella si no por ti.

-te lo agradezco ahora tengo cosas que hacer – Anthony estaba decidido a aclarar las cosas en ese momento empezó a caminar hacia la salida, Elisa lo noto y le hablo.

-¡espera Anthony! ¿A dónde vas? –camino hacia él y se puso enfrente...

-Elisa ese asunto no te incumbe, si me permites cuanto antes llegue mejor.

-¿pero a dónde vas? Lo sabe la tía.

-no lo sabe, pero aunque ella no lo quiera iré al colegio a buscar a Candy.

-Anthony…

-Elisa, déjame en paz –dijo molesto

-Anthony… creo que no es buena idea que vayas a buscarla –rio de lado.

-no estoy preguntando tu opinión.

-Anthony, porque eres tan grosero, no te das cuenta que me haces daño- fingió llorar- yo todo lo que hice, lo hice por tu bien ¿o acaso mentí en algo? Ella misma acepto que todo lo que yo dije fue verdad. No puedes tratarme así a mí.

Para Anthony esas palabras fueron un puñal atravesándole el corazón, aunque no lo quisiera creer Elisa tenía razón, Candy había aceptado que ella había hecho todo, y peor aún recordó el beso que ella y Terry se habían dado en el parque, y la tierna escena de cuando ella estaba en la torre vieja.

-aun así, necesito hablar con ella, solo si me dice de sus labios que no me ama, dejare de buscarla, pero ella dijo que fue un mal entendido y le creo –Elisa estaba más que furiosa, como era posible que le creyera a esa mugrosa, pero entonces un brillo malévolo apareció en su mirada.

-pues no la encontraras.

-¿Qué? – se sorprendió.

-que no la encontraras.

-explícate bien – se acercó a ella.

-Candy huyo con Terry –dijo con maldad.

Continuara…

Hola a todas y muchas gracias por seguir la historia :D como vieron, estuvo muy peque, pero como ya les había comentado, es para que actualice mas rápido.

Como ya se dieron cuenta la víbora de Elisa volvió a regar su veneno, pobre de mí werito ¿Qué pasara con él? ¿Qué hará en el próximo cap.?