CAPÍTULO 3: PODERES

(BELLA P.O.V)

Me sentía diferente, fuerte, ágil. ¡Espero no ser una vampira patosa! Pensé. Me observaba a mí misma para comprobar la ausencia de moretones.

– Bella, me llamó Paul. – Volví la vista para localizarlo, pero estaba justo detrás de mí. – Sergio está entrenado duro y deberías hacer lo mismo. De momento estamos protegidos, somos invisibles para los vampiros y humanos, pero esto no durará eternamente. Sé que es duro pero tendrás que entrenarte para dominar tus poderes.

– ¿Poderes? ¿Tengo poderes? ¿Qué puedo hacer? – Me gusta. Pensé.

– Imagino que tendrás los mismos que siendo humana. Entonces, anulaste todos los nuestros. ¡No quiero saber de lo que serás capaz ahora!

– ¿No lo oyes? – le pregunté. Escuché dentro de mi mente a Sergio, estaba llamándome.

– Debe ser Sergio. Querrá que lo acompañes. Piensa qué quieres decirle y él lo sabrá.

– ¿Cómo? – quise saber.

– Sergio puede mantener conversaciones con quien quiera, sólo con su mente.

– Entonces no necesitará teléfono. – sonreí.

– ¡Ja, ja, ja! Claro que sí. Él sólo puede mantener conversaciones con quien elija. Pero, por ejemplo, si yo quiero hablar con él tengo que llamarlo al móvil. – mi pregunta le debió resultar muy graciosa porque no dejaba de reír.

– Quiere que vayamos los dos. Dice que está en el arroyo. – Paul dio su aprobación y nos adentramos en el bosque para ir en su busca.

No podía creer con la rapidez que me movía; evitaba todas las ramas de los árboles sin despeinarme y en un abrir y cerrar de ojos llegamos al punto de encuentro.

– Bella, esto te resultará difícil, pero has de mentalizarte que esta noche tendrás que comer. Iremos al barrio sur, los mendigos son presa fácil y para empezar ya estará bien.

– ¿Mendigos? ¿Qué estás diciendo? No pienso hacerle daño a nadie.

– Tranquila. Es duro al principio, pero en cuanto lo pruebes no podrás parar. Además, piensa que nadie los echará de menos.

No podía creer lo que oía. Las vidas humanas les traían sin cuidado. Pero no estaba dispuesta a alimentarme de personas, ni que ellos siguieran haciéndolo.

– Lo siento mucho, pero no voy a matar a nadie. Además, no tengo hambre. Gracias por convertirme pero no podré quedarme con vosotros.

– Bella, ¿estás loca? ¿Dónde piensas ir? ¡Alguna vez tendrás que comer! Es nuestra naturaleza y aunque, no te guste, sólo podemos alimentarnos de sangre.

– De sangre, sí; pero no necesariamente ha de ser humana. Iré en busca de los Cullen, ellos son "vegetarianos". – les reproché a Sergio y a Paul.

– La sangre de animales sólo te sacia, pero no alimenta ni fortalece. Ynecesitamos toda la energía posible para luchar contra los Volturi. Además los Cullen también están en peligro; Marco y Aro han ordenado la muerte de todos ellos.

– ¿Qué no fortalece? ¿Crees que los Cullen son débiles? Llevan muchos años así y se han convertido en uno de los clanes más fuertes sino… ¿Por qué crees que los Volturi quieren acabar con ellos? – Estaba convencida de que los Cullen no se dejarían exterminar, pero… ¿Y si Alice no lo predecía y los pillaban por sorpresa?

– Está bien, Bella. Lo intentaremos; beberemos sangre de animales. Pero, por favor, no hagas ninguna locura. Vamos a entrenar. ¿Sabes empuñar una katana?

No podía pensar en nada más que en el peligro que corrían. Y no sólo me preocupaba Edward; no quería que le ocurriera nada a ninguno de los Cullen. En algunos momentos ellos fueron una familia para mí. Respecto a su pregunta negué con la cabeza. No tenía ni idea de cómo coger una katana y menos como utilizarla.

– ¿Hay alguna forma de ponernos en contracto con Carlisle o Alice? – le pregunté con la esperanza de que quisiera utilizar su poder para llamarlos por telepatía.

– Bella, ahora sólo debes preocuparte de ti; de nosotros. ¡¡Empuña!! – me gritó. Sus ojos se volvieron oscuros, y empezó a envestirme con la katana. Intenté defenderme. Soy fuerte. Me dije. Pero mis movimientos defensivos eran aún muy torpes.

El tiempo pasó sin que nos diéramos cuenta. Empezaba a dominar la situación, aunque aún me quedaba mucho por aprender. En todo ese tiempo sólo habíamos entrenado e ido a cazar un par de veces. Sergio y Paul mantuvieron su palabra de no alimentarse de humanos y decían que lo llevaban mejor de lo que habían creído. Por otra parte, no podía parar de pensar en el peligro que corrían los Cullen. ¿Los habrían encontrado ya?

– Bueno. Ya está bien. – me dijo Sergio. – Llevamos entrenado tres meses. Has mejorado algo, aunque aún te queda mucho. – me esbozó una gran sonrisa.

– Sergio, por favor, ¿podemos ponernos en contacto con los Cullen? – temí que fuera demasiado tarde. ¡Habían pasado tres meses! No podía creerlo.

– Aunque no te he dicho nada, lo he intentado; muchas veces. Pero no pueden contestarme. Creo que tu poder ha aumentado y sin proponértelo has creado un escudo para que nadie pueda acceder a nosotros. Intenta desbloquearlo unos segundos.

¿Cómo lo hago? Pensé. Cerré los ojos y empecé a repetirme a mí misma que quería desbloquear el escudo. Escuché a Sergio que me decía que lo estaba haciendo bien, que me concentrara. Había estado manteniendo otra conversación telepática con Sergio; pero, según él, esta vez la había empezado yo.

– ¡No funciona! Pero, Bella. Has adquirido otro nuevo poder. Parece que cuando te convertí te transmití también el mío. Al final te convertirás en una "super-vampiro". - me dijo, orgulloso de mí.

– No sé como bloquearme ni desbloquearme ni nada. Soy una torpe. Y he hablado contigo telepáticamente sin que fuera mi intención. Yo no he hecho nada, sólo me has oído. – Seguramente debería haber tenido paciencia pero necesitaba controlar mis poderes con suma urgencia. Los Cullen estaban en peligro y yo debía avisarles. Cerré los ojos. Por favor, Alice. ¿Me escuchas? Alice… Me quedé atónita cuando Alice me contestó, aunque era lo que más deseaba en ese momento, la verdad es que no me lo creía.

¿Bella, cariño? ¿Eres tú? ¿Dónde estás? Me preguntó en mi mente.

Alice. ¡Estáis en peligro! Los Volturi han enviado a cazadores para acabar con todos vosotros. Le advertí.

¡Lo sé! ¡Lo he visto! Edward y Emmett han ido en tu busca.

¿En mi busca? No, Alice. Tengo una nueva familia. Además no quiero volver a ver a Edward.

No seas tonta, Bella. Por favor, hazme caso. Necesitamos estar todos juntos para poder ganar a los Volturi. Además, sé que vendrás. Acabo de visualizar que jugamos todos juntos un partido de fútbol. Y sus risas de soprano resonaron en mi mente.

No quería volver a ver a Edward, pero Alice tenía razón. Por separado éramos presa fácil.