CAPÍTULO 10: EXPLICACIONES
(EDWARD P.O.V.)
Flashback
Todos estábamos en el salón. Bella estaba al lado de Alice y Rosalie, que no se separaban de ella; la habían echado mucho de menos. ¡Bella estaba tan guapa! La transformación le había sentado bien, pero sus ojos de un color oro precioso, gracias a nuestra dieta a base de animales, estaban tristes, muy tristes. La tristeza ocupaba el lugar de la alegría que había antes en ellos. ¿Qué le habría pasado? ¿Que te habrá pasado en estos años? Bella, ¿Qué te hice? ¡Te dejé sola! Pensando que sería lo mejor para ti continuar con tu vida humana, me até a una mujer que no amaba; sólo por verte ser humana, por no robarte tu alma, e igualmente la has perdido. Espero que algún día llegues a perdonarme. Pensaba y me reprochaba. Noté un roce en mi mano, que me sacó de mis pensamientos. Ahí estaba a mi lado, ¡Victoria! Cogiéndome de la mano. En ese momento vi que Bella nos estaba mirando. A ella le dedicó una mirada de odio. Pensé que mi Bella no albergaría tanto odio por nadie, había sido una humana tan dulce. Y a mí me dedicó una sonrisa, pero con la misma mirada. En ésta había dolor, rabia e ira. Me percaté que Jazz se acercaba a ella. Le dijo algo en el oído y una oleada de tranquilidad invadió la habitación. Luego Bella desenmascaró a Victoria. ¡Qué poderosa que era ahora! Nos sorprendió a todos con sus rápidos movimientos. Aún así, no fue capaz de matarla. Esa era mi Bella. Y después nos enteramos de qué había sido de su vida cuando yo la abandoné.
– Bella. – la llamó Carlisle. Ella lo miró. – ¿Cómo es que llegaste a transformarte? ¿Qué pasó? – En su cara se pudo ver el sufrimiento. Bajó la cabeza mirando al suelo y Sergio fue el que habló:
– Carlisle, si no te importa, me gustaría ser yo el que os aclarara esa historia. Eso aún es muy duro para ella. – Le pasó su brazo por los hombros y le besó la frente. Ella levantó la cabeza y le sonrió. En ese momento el mundo se me vino encima. Mi cuerpo se llenó de rabia, había besado a mi Bella. Enseguida Jazz se puso a mi lado y pensó: Hermano, controla tus emociones me está siendo imposible manejar tanto odio. Me mandó una ola de tranquilidad y me relajé un poco. Sergio empezó con su historia:– Como ya sabéis, me llamo Sergio. Hasta hace tres años pertenecía al ejército de los Volturi, como mi hermano Paul. Me mandaron a una misión. Tenía que matar a una humana, que no había sido convertida y conocía nuestro secreto. Me enviaron a Phoenix. Cuando localicé a la humana y la vi por primera vez, algo de ella me llamó la atención. ¡Era tan débil! Había pasado mucho tiempo y no le había revelado nuestro secreto a nadie. No sé por qué no me veía capaz de matarla. Cuando me llamó Aro y le dije que yo no la podía matar, me desterraron y sentencie mi muerte. Pensé en irme de allí y olvidarme de todo. Pero mi hermano me llamó y me informó que enviaban a Félix, Dimitri y Jane. Me rastrearían y me matarían. A ella también la matarían. Entonces, mi hermano escapó y se reunió conmigo. Por su escudo a nosotros no nos podían rastrear. Pero su escudo sólo sirve para ocultar vampiros, no a los humanos. Bella salía de una fiesta y caminaba por el campus en dirección a su habitación. Cuando se dio cuenta que estaba siendo observada, se giró y los vio. Ella les pidió que la mataran, ya no se quería esconder más. Y dijo que sólo de esa manera, estando muerta, lo olvidaría. – me miró a mí. Yo vi todas y cada una de las imágenes que había en su cabeza. Mi Bella había sido maltratada por esos tres vampiros sádicos, hasta casi matarla. Y cuando le iban a dar el golpe de gracia ella sólo dijo: "Edward te amare siempre." Sergio continuaba explicando lo de la paliza. Bella estaba acorrucada en su pecho con los ojos cerrados. – Entonces, Dimitri le dijo: "Ya ningún médico te podrá salvar, ni siquiera tu queridísimo Carlisle. Así que no tendrás una muerte feliz te quedaras aquí sufriendo y desangrándote hasta que te mueras." Se rieron y se marcharon. Fue entonces cuando llegamos mi hermano y yo. La cogí en brazos y la llevamos al bosque. Ella pensaba que eras tú quien la cargaba, Edward. No paró de llamarte. Yo no pude dejar que muriese. Fue superior a mis fuerzas, aunque sabía que dejarla morir era mejor que esto. Pero no pude resistir verla morir y la convertí. Esa es la historia, nos escondimos de los Volturi, la entrenamos como ellos nos entrenaron a nosotros. De ahí la fuerza que tiene, creo que es una de las mujeres vampira más fuertes que he conocido en mi existencia. Daré mi vida por ella, lo mismo que mi hermano, si hace falta. Para nosotros ella es nuestra familia. Gracias a ella hemos conocido otra forma de vida, ya que desde el primer día de vida como vampira, no nos dejó volver a tomar sangre humana, ni ella tampoco lo hizo. Parecía ella la vampira experta y nosotros dos los recién nacidos. – se rió y la miró con ternura. En sus pensamientos pude ver que la amaba, que realmente lo daría todo por ella. En las cabezas de mi familia podía oír sus pensamientos de horror, de pena, de culpa.
– No, Sergio. Ustedes fueron los que cambiaron de dieta. Y tu nueva vida no me la debes a mí, se la debes a Carlisle. Él fue el que me lo enseñó todo. – Bella le contestó muy animada y riéndose. Carlisle la abrazó y si pudiera llorar, de seguro que lo hubiera hecho. No paraba de decirle Bella cuánto lo sentía, que si hubiésemos imaginado que eso le pasaría nunca la hubiésemos dejado. Ella le devolvió el abrazo y le dijo:
– Tranquilo, Carlisle. Ya está todo bien, no pasa nada. No os guardo rencor, de veras. – en su mirada se veía que decía la verdad. Pero cuando me miraba a mí, era distinto. Me miraba con una tristeza enorme en sus ojos.
Fin del Flashback.
De golpe, oí una voz en mi cabeza que me sacó de mis pensamientos:
Edward, tranquilo. Ella te ama igual o más que antes. Dale tiempo. Una gran sonrisa salió de aquella mujer llamada Sandra.
¿Cómo? Pensé.
No preguntes y sólo atiende. Ella te ama y al mismo tiempo te odia. Dale tiempo, sé su amigo. Además tienes algo a tu favor. Ese perro te entiende, respeta lo que hiciste por ella. La oportunidad de que tuviera una vida humana. A pesar de tu sufrimiento, conviértete en su amigo. No intentes nada más por el momento. Te aseguro que vuestro destino es estar juntos y lo estaréis. Sólo dale tiempo. Para ella fue muy duro que la dejaras; aún no entiende tu decisión y tu tampoco podrías saber que su destino era ser un vampiro. Si Sergio no lo hubiese hecho, lo hubiera convertido yo; sólo esperaba en las sombras el momento oportuno para aparecer. Ella es lo que tenía que ser desde siempre, es su destino. No eres un monstruo, los demás tampoco; te queda mucho por aprender. Espero que sea rápido ya que no tenemos mucho tiempo. La mujer se calló, sus ojos se pusieron blancos. Todos la miramos atónitos. Elena fue la que habló:
– Carlisle. – dijo. – Llegó el momento. Tú y tu familia prepárense para el viaje. Tienen dos días para organizarlo todo. Bella, Sergio, Paul. Ustedes tienen que seguir entrenando. Se les sumará Sandra si no les importa.
– No. – dijo Sergio muy rápido. Bella lo miró con cara de circunstancia pero obedeció la orden, sin rechistar.
– Dentro de dos días saldremos para Canadá, allí será la batalla. Pero antes de la batalla tenemos que enseñarles un par de cosas. – continuó Elena.
– ¿Cosas? ¿Qué cosas? – preguntó Rosalie un poco incrédula.
– Tranquila. Todo a su tiempo, querida. Todo a su tiempo. Bueno estamos todos listos para comenzar. – dijo. De golpe, un pequeño gruñido se escucho en la sala y Elena agregó: – Así que tú, ¿Jacob? ¿Te llamabas así, verdad?
– Sí, sanguijuela. – le contestó éste. – Ese es mi nombre.
– Bien. Pues, tú tienes dos días, igual que todos, para convencer a tu manada para que sigan a un clan de chupasangres. Así nos llamáis, ¿no? – Jacob no dijo nada. Primero se acercó a Bella y le dio un abrazo, le avisó que pronto volvería y luego se dirigió a mí, me extendió la mano y me dijo:
– Hermano, de nuevos juntos para salvarte el pellejo. – soltó una gran carcajada y salió por la puerta. Sin esperar a quitarse la ropa se transformó, aulló y salió corriendo.
– Elena. – llamó Alice sin que nadie más las oyera, pero yo podía saber lo que el duendecillo planeaba.
– ¿Sí? Dime, pequeña. – le contestó con un tono dulce en su voz.
– Es que… yo quería. – ella la detuvo para que no continuara hablando y le sonrió:
– Sí puedes ir con Bella al centro comercial. Si ella te quiere acompañar, claro. Y sí, nos puedes comprar la ropas que quieras a mí y a Sandra, pero a Mar no te lo aconsejo, a ella le encanta su estilo. – Alice enseguida empezó a dar saltitos. Se dirigió a Bella con una de sus mejores caras de cordero degollado. Bella la vio venir y se estremeció. Ya sabía lo que quería.
HOLA BUENO OTRO CAPITULO MÁS. ESPERO QUE OS GUSTE Y ME DEJEIS ALGÚN Review.
Gracias a: arixa, lucero08, ThE VaMpIrE KiSsEs.
Y sobre todo a Kokoro cullen por su ayuda.
Y recordaros que este fic no es sólo mío, lo escribimos entre Sara de los reyes y yo. Saludos. Chao.
