CAPÍTULO 11: DÍA DE COMPRAS
(BELLA P.O.V.)
Entramos en casa de los Cullen. Ya estaba todo listo para partir. Tenía que empezar mi entrenamiento. Había hablado con Edward y más o menos las cosas estaban claras, pero aún lo amaba. ¿Cómo puedes amar a alguien que te dañó? Pues yo lo amaba; no había más, lo amaba con todo mi ser. Pero tenía que estar aquí para ayudarlos y nada más. Luego de eso me iría y no los vería más.
Esa mañana nos fuimos de compras con una muy eufórica Alice. Nos pasamos todo el día en el centro comercial. Creo que ella compró toda la tienda. Esta vampira nunca se cansaba de comprar.
Ya era casi de noche, cuando Alice se detuvo en seco y se quedó con los ojos en blanco.
– ¿Qué sucede, Alice? – le preguntó un Jasper desesperado. Pero ella no contestaba, el miedo de Jasper nos pasó a todos.
– Tranquilo, Jazz. De seguro no es nada. Será otra visión. – intenté tranquilizarlo.
– No, Bella. Ella nunca se puso así jamás. Se le quedaron los ojos en blanco; algo anda mal, está temblando. – dijo muy nervioso.
– Mejor nos la llevamos de aquí. – ordenó Rosalie.
– Emmett, coge las bolsas. – dije en tono de urgencia. Jazz cogió a Alice en brazos ya que aún no reaccionaba. Me estaba empezando a preocupar y mucho; ya se estaba tardando demasiado en reaccionar.
Llegamos al parking y subimos al coche. Conducía a toda velocidad a casa de los Cullen. Alice no paraba de timbrar y Jazz no hacía más que mandar olas de tranquilidad que no servían de nada.
Cuando llegamos, Elena estaba fuera esperándonos. Se acercó a Jazz y le dijo:
– Dámela. Sé lo que le pasa. Tranquilo, estará bien.
– ¿Cómo que estará bien? ¿Qué acaso no ves cómo está? ¡Por el amor de Dios! ¡Está temblando! ¡Lleva más de media hora sin reaccionar! Y tú me pides que me tranquilice. – Le chilló Jasper a Elena, desesperado.
– Te dije que estará bien. Al beber mi sangre, su poder creció. Sólo espera el cambio. – le intentó explicar una Elena muy tranquila. Jasper trató de serenarse. Elena cogió a Alice y se fue con ella para el bosque. Todos nos quedamos mirándola y esperando que regresara.
En ese momento vi a mi hermano Paul que llegaba con Mar. Al verme me dedicó una sonrisa y yo se la correspondí.
– ¿Dónde está Sergio? - le pregunté.
– Salió de caza con Sandra, quedaron con los pe… hombres lobo en el prado. – me dijo y me puso una cara de disculpa por lo que había estado a punto de decir.
– No te preocupes, hermano. Ya te acostumbrarás. Ya verás que Jake es un buen chico. – le contesté para que dejara de sentirse culpable. Él sabía que Jacob me importaba mucho. – Me iré a reunir con ellos. – le hice saber a mi hermano, quien asintió con la cabeza. Me dirigí hasta donde estaba un muy nervioso Jasper. – Cuando regresen, llámame por favor. - él sólo me dedicó una sonrisa nerviosa y yo salí corriendo.
Me sentía tan aturdida. Mi vida había cambiado mucho en muy pocos días. Por un lado, estaba Edward; por otro lado, estaban Sandra, Elena y Mar, los hombres lobo y la traición de victoria hacia los Cullen, lo que conlleva una guerra con los Volturi. ¿Qué más podría pasar?
Un olor dulzón que no conocía llenó mis fosas nasales. No era ninguno de mis hermanos y tampoco ninguno de los Cullen. Eso sólo significaba una cosa: problemas. ¿Será que se adelantaron los Volturi? Pensé. Sacudí la cabeza. No, no podía ser. Alice o Elena lo habrían visto. Entonces, ¿quiénes eran?
Tenía que ir a mirar. No podía dejar a unos vampiros que no fueran vegetarianos en este territorio. Tenía que ir a advertirles que aquí no se podía cazar.
Cambié de dirección para dirigirme hacia donde venía aquel aroma. Era una mezcla de vainilla y menta. Corrí lo más rápido que pude. Llegué al lugar y allí encontré a tres vampiros. Eran dos mujeres y un hombre, de unos 17 o 19 años. La más bajita era una vampira con el pelo muy negro y liso que le llegaba hasta la cintura, tenía unos ojos muy grandes de color verde oscuro. ¡Un momento! ¡Eran vampiros! ¡¿Cómo tenían ese color en los ojos?! Tendrían que haber tenido los ojos de color oro líquido, si eran vegetarianos y de color sangre, si eran vampiros que se alimentaba de humanos.
Los miré detenidamente con cara de sorpresa. Ellos lo notaron porque enseguida la chica morena de pelo liso curvó sus labios en forma de una sonrisa y se fue acercando a mí:
– ¿Te sorprendió el color de nuestros ojos verdad?
– Sí – le contesté. No podía articular ninguna palabra más. Ella siguió acercándose.
– No venimos a pelear. Venimos a ver a Sandra, Elena y Mar. Ellas nos dijeron que viniéramos…
Bueno pues aquí os dejo otro capi espero que os guste y por favor unos poquitos de Reviews no me vendrían mal para inspirarme. Así que, ya saben, dejen alguno.
