CAPÍTULO 13: UN NUEVO FUTURO
(ELENA P.O.V.)
Las cosas se estaban adelantando demasiado, el futuro estaba cambiando y eso no me gustaba.
Cuando llegamos a la casa de los Cullen, allí ya se encontraba Bella con los nuevos invitados.
– Bueno, es hora de que me des explicaciones. – me dijo Bella con una mirada de rabia y a la misma vez de disculpa. La entendía. Demasiadas cosas para unos solos días. Tenía que estar muy estresada. – ¡No estoy estresada, maldita sea! Sólo estoy confundida. Hace sólo tres días yo vivía con mi pena, pero feliz con mis hermanos. Luego me entero que los Cullen están en peligro. Tengo que enfrentar a Edward porque por culpa de sus nauras decidió que lo mejor para mí, era separase de mí y liarse con una vampiresa loca que lo traiciona. Pero eso no es todo. Luego apareces tú con tus hermanas y me cuentas no se qué historia de que fuisteis las primeras de nuestra raza. Después me encuentro a mi mejor amigo de cuando era humana, que se empeña a arriesgar no sólo su vida, sino también la de su manada. Y ahora aparecen estos tres. ¿Qué mierda pintan ellos en todo esto? – Estaba no estresada, sino muy estresada. Lo más sorprendente era que cuanto más se enfadaba, más fuerte se hacían ella y su poder. ¡Hasta había conseguido leerme la mente!
– Vale, tienes razón. Todo esto es un poco confuso. Pero te lo explicaré en cuanto estén todos aquí. Siéntense, por favor. – les dije a los invitados.
Quedamos todos en silencio y en diez minutos estaban todos en la casa, incluso la manada de Jacob y mis hermanas.
– Bueno ya que estamos todos aquí, les diré que tenemos que partir en dos horas hacia Canadá. Allí, si mis visiones no me fallan, está el clan de Denali, ¿verdad, Carlisle?
– Sí, Elena. – me confirmó.
– Pues bien. Ellos nos ayudarán. Ellos también son tres viejos amigos que saben de la historia hace ya bastantes años. Como tú, Bella, son antepasados. Los cuatro, de alguna manera, sois como familia; cado uno de vosotros descendéis de la que fue mi hija. Ella se llama Noa. – Dije dirigiendo mi mirada a la chica pelo muy largo liso de color negro azabache los ojos de un color verde oscuro. – Ella se llama Miriam. – miré a la chica de pelo azul eléctrico, con los ojos oro líquido. – Y por ultimo, pero no menos importante. – dije, mirando a Nazan, el chico que tenía el pelo rubio y lo llevaba muy corto, cuyos ojos eran grises. – Él es Nazan.
Vi que todos se miraban pero me quedé con la mirada que más me importaba, la que a mis hermanas y a mí nos mostró que el futuro aún se podía salvar. Noa y Jacob no dejaban de mirarse el uno al otro y noté que el poder de la imprimación ya estaba trabajando.
Jake sacudió la cabeza y dio tres pasos para detrás pero no dejó de mirarla. En su cabeza había un lío tremendo:
No, no puede ser. ¿Por qué quiero estar cerca de esa sanguijuela? ¡Ay! Me dolió llamarla así. ¿Qué me está pasando? ¿Por qué quiero tocarla? ¿Por qué quiero estar a su lado? No, esto no me puede estar pasando. ¿Será que me he imprimado de un vampiro? No, no. Eso no pude ser...
Su mente estaba muy confundida. Bella y Edward fruncieron el entrecejo, los demás sólo miraban la cara de horror de Jacob. Entonces habló Edward:
– Jacob, ¿quieres venir afuera? Necesito hablar contigo.
– Sí, sí. Vamos. Necesito un poco de aire fresco. – aceptó.
Los dos se dirigieron fuera y Alice me miró con una sonrisa en los labios y anunció a voz de grito:
– Va. Todos a preparar las cosas. Salimos en dos horas.
– Huis, enana. ¿Cuántas veces te he de decir que no chilles, que todos te escuchamos? – le contestó Emmett con cara de dolor.
En unos segundos se despejó la sala. Todos estaban corriendo a velocidad vampírica por el piso de arriba preparando las cosas.
– Elena, ¿puedo hablar contigo un momento? – me pidió Sergio.
– Sí, claro. Dime.
– Sólo quería que supieras una cosa. – asentí con la cabeza. – Sabes que los Volturi no son aficionados, ¿verdad? – pude ver en su cara que estaba preocupado.
– Sí, lo sé. Tienen un ejército muy fuerte, pero por el bien de todos espero que mis planes funcionen y salgamos de ésta. – le respondí. De verdad deseaba que sucediera así; pero no sabía qué pasaba últimamente que mis visiones cambiaban cada dos por tres. En unas moríamos todos, en otras ganábamos gracias a unos niños, que no sabía de dónde salían. – Tú sólo encárgate de entrenar a Bella. Ella es una llave muy importante en todo esto.
– Bien. Lo haré. Pero, ¿quién entrenará a Noa, Miriam y Nazan? – quiso saber.
– Ellos ya están entrenados. Como ya dije ellos son más antiguos que Bella. Llevan siglos, entrenando.
– ¿Qué poderes tienen?
– Bien, verás. Eso lo veréis en Canadá. – le dije.
– Bien, voy a preparar mi equipaje. Así que, gracias por todo, Elena.
Sergio es una gran persona y tengo la necesidad de confiar en él. Me estremezco cuando me mira y me da paz cuando me habla, ¿será él? Me pregunté.
