-Rescrito-
Capitulo 2: Un desafío en cada lugar, mi destino encontrará.
Los dos años pasaron en un parpadeo los cuales trajeron muchos recuerdos viejos y nuevos, entre los cuales estaba el inicio de su rivalidad con Gary cuando ambos lucharon para obtener aquella Pokeball enganchada en el rio a apenas escasas semanas. Aunque claro, los estudios bajo la tutela del Profesor Samuel Oak fueron un evento completamente nuevo e impredecible. Igualmente lo era la intervención constante de sus Pokemon en la nueva línea de tiempo, haciendo que sus nuevos recuerdos de la niñez fueran más importantes todavía.
"No de nuevo. No de nuevo. ¡No de nuevo!"
Ash gritaba mientras vestía para no repetir todos sus errores de la vez pasada. Nuevamente se había quedado dormido y su reloj de Voltorb estaba destruido, ¿Era tanta la emoción que soñaba que capturaba un Moltres? Tendría que haber cambiado ese reloj de posición para asegurarse de que no se repitiera el error. Lo bueno es que en esta ocasión tenia toda su ropa lista y a mano, la misma que llevo en su primer viaje; como siempre el ultimo detalle era la gorra que en esta ocasión no la ganó en un concurso por correo, la Sociedad de la Liga Pokemon le había regalado una gorra oficial cuando logro llegar a ser un miembro rango A hace tres meses.
En el camino para ese momento había obtenido varias cosas que le serian útiles para el viaje. Además de una buena dotación de Pokeball de diferentes tipos, Súper Pociones, Súper Repelentes y algunas Curas Totales, también logro obtener un Restaura Todo. Curiosamente cuando logro llegar a rango B le habían dado unas flautas: Amarilla, Roja y Azul, cada una de estas podía curar situaciones extrañas: Confusión, Enamoramiento y Dormido respectivamente. No menos importante fueron los regalos por llegar a Rango A: un PokeGear y era idéntico al que Brock usaba en la Región Sinnoh, regalado por el padre de Khoury. Gracias a eso no se perdería en ningún lado por el avanzado mapa y su madre estaba aliviada al saber que su hijo tendría un método de comunicación más permanente que depender solamente de Centros Pokemon.
Lo segundo y ultimo, y lo más extraño, era un set de escudos especiales de entrenamiento. Era impresionante la tecnología con las que estaban hechos ya que el ataque que impactara contra ellos era detenido inmediatamente por el sistema interno de amortiguación. Según el folleto podía resistir un Giga Impacto sin desplazar al entrenador o recibir ataques afilados sin cortarlo. Ash pensaba con ilusión entrenar a sus Pokemon para volver a desarrollar los ataques Tacleada de Voltios y Ave Brava.
Suerte que se encargo de empacar su mochila la noche anterior recordando todo lo dado.
Sin perder más tiempo salió corriendo a toda marcha rumbo al laboratorio. Con solo verlo a la distancia recordó su dolor de cabeza notando la multitud que despedía del nieto del Profesor Oak. Pero en especial y sobre todo resaltaba el sonido, ese sonido que no había escuchado en años y nunca pensó en extrañar, pero aquí estaba, otra vez.
"¡Gary! ¡Gary! ¡Ganara! ¡Él solo los vencerá! ¡Gary! ¡Gary…" Decidiendo no prestar atención e intentar evitar el dolor de cabeza decidió pasar entre ellas como la primera vez. El problema fue que al igual que la primera vez tropezó, y al igual que la primera vez choco con su rival.
"Oye, fíjate en lo que haces… …ah, eres tu Ash."
"Es oficial, odio los Deja Vu." Pensó Ash al ver desde el suelo a su rival pronunciando las mismas palabras que escucho y la misma sonrisa satisfecha de. ¿Años atrás? Ese era el problema con los viajes en el tiempo, no sabia si se debía referir a ellos como pasado o futuro.
"Más vale tarde que nunca, por lo menos tuviste el honor de encontrarme antes de salir." Alardeo con su ya olvidado ego. Sin duda que contaba los segundo para la meseta añil y esperar la caída de su rival para que este aprendiera lo llamado humildad. Lastima que todo apenas comenzaba.
"Ah, hola Gary." Saludo Ash mientras se ponía en pie nuevamente sacudiéndose el polvo.
"Señor Gary para ti. Muestra más respeto." Indico Gary manteniendo su actitud. "Bueno Ash, te dormiste y perdiste. Ya estas muy atrás desde el principio: yo tengo un Pokemon y tu no, niñito."
"Felicidades, Gary. Dime, ¿Qué clase elegiste?" Si, Ash sabía que Pokemon había elegido Gary, pero tendría que seguirle el juego por el momento, aunque cada segundo sonaba más tentador buscar a Pichu y freír a su Squirtle como a una patata frita.
Nuevamente, manteniendo su personaje engreído, Gary sacó una Pokeball y la comenzó a hacer girar sobre su dedo índice.
"Eso no te importa. Si hubieras llegado a tiempo habrías visto que conseguí el mejor Pokemon del Profesor Oak." Gary movió su Pokeball señalando que ahí se encontraba su primer Pokemon para tomar una nueva postura engreída. "Es bueno tener un abuelo en el negocio de los Pokemon, ¿No lo crees?" Sin más que decirle a Ash, Gary continuó caminando hacia la calle y al público. "¡Muchas gracias por venir, Pueblo Paleta! ¡Prometo convertirme en un Maestro Pokemon y hacer famoso a este pueblo!"
Ash no se molesto en voltear sintiendo como Gary y la muchedumbre se alejaba siguiendo al convertible rojo. Mientras más rápido dejara de escuchar a las porristas, o como él las llamaba, sus novias, más fácil seria iniciar su viaje. Eso era algo que le sorprendía; en el pasado recordaba su alto interés en superar a Gary y como lo irritable que le ponía esa actitud altanera demostrándose siempre estando un paso adelante. Ahora le irritaba solo su actitud, pero en cambio solo quería volver a viajar y probar de nuevo los límites de su capacidad. Quería ser el Maestro Pokemon.
"¿Ash? Veo que finalmente llegas." Sacándolo de sus pensamientos, estaba frente a él el Profesor Oak. "Recuerdo que me dijiste que habías llegado tarde en tu primera vez vestido en piyama. Supongo que ahora lograste corregir por lo menos algo."
"Hehe…. Si, eso creo." Confeso apenadamente.
Ambos continuaron caminando por las escaleras hasta entrar en el laboratorio. La escena para Ash era completamente familiar y que recordaba a la perfección este momento, después de todo fue el decisivo. En este instante iniciaría la aventura más maravillosa jamás vivida y su única preocupación estaba a años de distancia en Sinnoh, el motivo por el que se encontraba aquí nuevamente.
"Bien, supongo que ya va siendo tiempo de que terminemos con esto." Presionando un botón en el tablero central, Samuel Oak revelo una Pokeball con el signo de trueno justo sobre el cerrojo. Ash no perdió tiempo y la tomó apenas salió y la arrojo. "Si lo que me dijiste sobre Pichu es verdad, te recomiendo que des un paso atrás." Fue la recomendación del investigador, pero el nuevo entrenador la paso por alto completamente.
"¡Pichu, yo te elijó!" En el destello hizo aparición Pichu y no estuvo ni medio segundo sobre el tablero cuando Ash le tomo entre sus brazos. "¡Volvemos a iniciar nuestro viaje, amigo!" Grito el entrenador con euforia completa por el momento, grabándolo en su mente por segunda ocasión. En especial por el hecho de usar la Pokeball de Pichu una vez más, siendo dos veces y eso ya era mucho.
"¡Pi!" Grito el diminuto Pokemon entre sus brazos.
"Eh, Pichu, por unos momentos creí que te escuchaste molesto." Dedujo torpemente el entrenador.
"¡Chu!" El Impactrueno fue a quemarropa e instantáneo. Ash se retorció por cinco segundos completos mientras sentía que la descarga recorría su cuerpo por completo. Bien, era oficialmente la primera descarga eléctrica que obtenía, ya que oficialmente jamás tuvo una antes.
"¿Por qué… …hiciste eso… …Pichu?" Pregunto Ash sintiendo como un pequeño cumulo de humo salía de su boca. El entrenador vio a su Pokemon cruzándose de brazos y rápidamente lo entendió. "En verdad odias estar dentro de tu Pokeball, ¿Verdad?" El ratón bebé asintió satisfactoriamente recordándole a su entrenador su odio por estar dentro de ese objeto esférico y porque nunca jamás debía entrar ahí de nuevo. "Mensaje recibido, Pichu."
"Pichu-pi." Sonrió satisfechamente.
"Ya que terminamos con el momento de unión de entrenador y Pokemon, pasemos a lo siguiente." No recordando siendo esto parte del primer día como entrenador, Ash siguió al Profesor Oak hasta llegar al almacén de Pokeball que se encontraba en la parte de atrás del laboratorio. "Como puedes ver, aquí están todos tus Pokemon ya capturados y registrados en tu Pokedex." El profesor señalo el estante que se encontraba junto a ellos y podía ver un total de 26 Pokeball, sus 26 Pokemon: Charmander, Squirtle, Bulbasaur, Pidgey, Mankey, Krabby, Grimer, Munchlax, Chikorita, Totodile, Cyndaquil, Heracroos, Hoothoot, Phanpy, Treecko, Corphish, Torkoal, Taillow, Snorunt, Absol, Turtwig, Chimchar, Buizel, Starly, Gligar y Gible. Lapras aun no nacía, Caterpie debió nacer hace poco y los Tauros no podían salir de la Zona Safari al ser una zona con vigilancia.
Al mismo tiempo le entregaba el nostálgico objeto rojo, igual a como lo recordaba. No pudo evitar sonreír.
"Por tu sonrisa puedo decir que no es primera vez que lo ves." Ash solo respondió tomando el objeto entregado por el investigador. "Que su apariencia no te confunda; debido a gran parte de tus Pokemon no son de esta región tuve que conseguirme los datos de las otras regiones y actualizarlo antes de entregártelo, activando el modo Pokedex Nacional. Usualmente se requiere a que participes en dos o más ligas para permitir esta actualización, pero en vista a tu rango en la Sociedad de la Liga Pokemon, estoy permitido a entregarte esta actualización: felicidades."
"¡Si, esto es excelente! ¿Verdad Pichu?" Preguntó con entusiasmo el entrenador a su Pokemon. El diminuto ratón respondió un breve Chu con el mismo entusiasmo, mientras daba una cabezada en afirmación. "Bien Profesor. Sera mejor que me ponga en el camino, no quiero tardarme más."
"Aun queda un ultimo detalle." Extrañado por la petición del investigador, Ash le siguió de regreso al mismo lugar en donde Pichu le fue entregado. Samuel presiono un botón diferente en el mismo panel y en respuesta una nueva Pokeball salió de este e inmediatamente la dejó ante Ash. "Este es un regalo de mi parte y de Bill."
"¿Regalo? ¿Bill?" Preguntó seguidamente un tanto aturdido.
"Si, la información que obtuve este par de años gracias a ti no solo fue aprovechada por mi, sino también por el investigador Bill. No muchos tienen la fortuna de investigar Pokemon exteriores a la Región de Kanto, y menos una selección tan variada y única. Fueron dos años invaluables y por ello, Bill envió este Pokemon a sugerencia mía." El profesor dejo la Pokeball en las manos inseguras de Ash quien observo dicha esfera por unos instantes. "¿Qué estas esperando?"
"¿Esta seguro, Profesor?" Corroboró el joven.
"Por supuesto, adelante, adelante."
"Bien, Pichu. ¡Aquí vamos!" Ash arrojó la Pokeball para desprender el característico destello expulsado de esta e inmediatamente regreso a la mano de su dueño. De entre la luz un diminuto Pokemon apareció, aunque levemente más grande que el tamaño de Pichu.
"¡Vee!" Se escuchó la suave y aguda voz como primer enunciado en el laboratorio.
"¿Un Eevee?" Cuestionó Ash.
"Así es. Eevee es el Pokemon favorito de Bill, igualmente yo creí que seria una excelente forma de probar tus habilidades el dejarte entrenar uno." Detalló la explicación Samuel, al asombro de Ash y Pichu.
El nuevo entrenador se arrodillo para mirar lo más cercanamente posible al Pokemon quien simplemente le observaba con curiosidad. Pichu se limito a observar la primera interacción con el nuevo Pokemon antes de que su entrenador le presentara.
"Entonces, ¿Vendrás conmigo, pequeño?" Ash separo sus brazos para señalar un abrazo. El nuevo Pokemon miro al entrenador y luego al Pichu sobre su hombro, sintiendo la confianza que ambos emanaban se dejó llevar y brinco a su brazos, aunque aun en estos se veía un tanto inseguro. "No te preocupes, te cuidare bien y serás el mejor compañero. ¿Correcto?" Finalmente su calor natural fue el encargado de entregarle la seguridad necesaria, por lo que un chillido en forma de Vee como afirmación fue la respuesta.
"Veo que tienes un don especial con los Pokemon, Ash. Me alegra saberlo." Sonrió Samuel al ver el resultado de su elección, aunque aun era prematuro decir algo al respecto.
"Gracias por eso, profesor. Haré el mejor trabajo que pueda." Respondió el entrenador mientras se ponía en pie aun con Eevee entre sus brazos. "Supongo que ya es hora de que comience mi viaje. Además de Pichu e Eevee, llevare a Charmader, Squirtle, Bulbasaur y Pidgey." Era la elección que había decidido desde hace tiempo, aunque originalmente iba Mankey en lugar del inesperado Eevee. "No se preocupe, cambiare mi equipo constantemente para entrenar a todos correctamente y capturare algunos nuevos. Pero mi prioridad es recobrar y superar el nivel que tenían antes, des pues de todo mi objetivo es ser el Maestro Pokemon."
Con esas palabras, Ash iniciaba su viaje una vez más.
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Ash terminó de bajar las escaleras de la Reservación Oak y en la base podía ver a su madre y amigos de ella con pancartas y letreros, todos para animarle al inicio de su viaje. El nuevo entrenador acelero su paso, mientras Pichu se sostenía firmemente en su hombro.
"¡Mamá! Gracias, no tenias porque hacer esto." En realidad se sentía apenado por la actitud de su madre.
"Es solo, estoy tan orgullosa." Confeso la sonriente madre mientras se secaba las lagrimas de su rostro; lamentablemente era buena cambiando el tema. "¿Llevas ropa interior limpia para cambiarte todos los días? ¿Llevas comida? ¿Bolsa de dormir?"
Antes de que pudiera seguir, Ash le tapo la boca con sus manos.
"¡Ya basta mamá! Si, llevo todo lo necesario, llevo años preparándome para este momento y no te preocupes, Pichu y mis Pokemon me ayudaran. ¿Verdad?" Preguntó al ratón que descansaba sobre su hombro. Este no tardo en realizar una señal militar de afirmación.
"Entonces Pichu es tu primer Pokemon. De algún modo ya lo sabía, después de todo él y tú eran unidos desde hace años. Sé que se cuidaran mutuamente." Delia acaricio la cabeza del ratón eléctrico. "Pero, ¿No debería ir en su Pokeball como todos los demás Pokemon?"
"A Pichu no le gusta, es normal que a algunos Pokemon lo les guste ir encerrados." Ahora era el turno del entrenador acariciar la cabeza del ratón, mientras este correspondía igualmente. "Bueno mamá, ya estoy atrasado así que debo irme y comenzar mi viaje. Cuidate, ¿Si?"
"Claro hijo, tu también."
Para no hacerlo más difícil, Ash comenzó a caminar sin mirar atrás, sin ver como su madre sin dejar de sonreír y completa de orgullo se despedía de su pequeño que iniciaba la aventura más importante de su vida. Por supuesto era bueno que él no volteara, porque de esta forma jamás vio las lágrimas de pena al ver marchar a su único hijo. Espero hasta que estuviera fuera de vista e incluso cuando ya no estaba fuera de vista, por varios minutos.
"Va a estar bien, Delia." Eran las palabras del Profesor Oak que llegaba a su lado. "Se ha preparado bien y es un muchacho listo, estoy seguro de que triunfara."
Siendo lo único que podía decirle a su madre, ambos esperaron que el muchacho le fuera tan espléndidamente como él se había preparado. Aunque claro, podrían comunicarse con él en cualquier momento que desearan gracias al PokeGear que tenía en su poder. Lo importante de todo esto es que él lograra su dependencia y que su madre le dejara ir para obtenerla. ¿Quién sabe? Tal vez algún día obtendría una buena novia que le diera nietos a su madre, aunque fuera un destino algo lejano.
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Con el sol sobre sus espaldas, Ash y Pichu caminaban en los primeros momentos fuera del pueblo natal del entrenador. El cielo despejado y la brisa calmante eran testigos de estos momentos mientras ellos no aflojaban los pasos, hasta que ambos llegaron a un pastizal bastante familiar. En la zona se podían ver diversos tipos de Pokemon como Pidgey y Rattata salvajes, pero había uno que llamó la atención de ambos: un Pokemon del tipo volador llamado Spearow. Rápidamente registró a los Pokemon en su Pokedex antes de ir con el siguiente paso.
Dexter: Pidgey es un Pokemon volador. De entre todos ellos es más dócil y el más fácil de capturar. Un blanco perfecto para que el principiante pruebe sus habilidades Pokemon. El poder de Pidgey crea tornados y también tormentas de arena.
Este momento era un completo Deja Vu, para el cual Ash estuvo acostumbrándose todos estos años, aunque no significaba que fuera menos molesto que antes. Lo único que le quedaba por asumir era que esto se iba a repetir en muchas ocasiones desde aquí hasta Sinnoh. De reojo noto que Pichu podría tener una reacción similar a la que él sentían en estos momentos, por lo menos no sufría de esto solo. Dando un suspiro pasó al siguiente.
Dexter: Rattata, el Pokemon del bosque. Le gusta el queso, las nueces, la fruta y las moras. También sale a campo abierto para robar comida a viajeros tontos.
Pudo escuchar un pequeño chillido interrumpido. Nuevamente miro de reojo a Pichu quien se llevo sus patas delanteras a su boca para evitar que su risa saliera al exterior en un intento bastante pobre. Ash inmediatamente entendió porque se reía, y a diferencia del Deja vu anterior, este era completamente molesto e irritante, a diferencia de la notable diversión por la que pasaba su primer Pokemon a su completo coste y humillación. No siempre tu Pokedex te llamaba viajero tonto y tú se lo cuestionabas.
Soltó otro suspiro para pasar al siguiente y el más importante. El escucharle les recordó a ambos la situación en la que se encontraban apagando las risas del diminuto ratón.
Dexter: Al contrario del Pidgey, el Spearow tiene un mal carácter. Es muy salvaje y en ocasiones ataca a otros Pokemon y a los humanos.
"¡Pichu!" Con pequeñas chispas brillantes en sus mejillas rosadas, el diminuto ratón salto del hombro de su entrenador al frente esperando orden para terminar de una vez con aquel que se había hecho un formidable enemigo. Su tiempo de reacción fue excelente.
"No, Pichu. Hay alguien más que no necesita." Fue la respuesta de su entrenador al tomar otra Pokeball de su cinturón. Un tanto desanimado, Pichu miró a su entrenador y de pronto sus orejas se movieron en afirmación al comprobar la razón. "¡Pidgey, yo te elijo!" Ash arrojó la esfera soltando el característico destello para rápidamente retornar hasta él. "¿Preparado para terminar con esto antes de que empiece?"
Pidgey recién salido al campo notó a su oponente y de inmediato entendió la razón. Mirando más allá de su apariencia y de su estado evolutivo, Pidgey podía ver que se trataba de aquel enemigo que diariamente atacaba la parvada que él se dedicaba a proteger. Su entrenador estaba dispuesto a terminar con esto aquí y ahora, al igual que él.
"¡Pid!" Afirmo con fuerza al emprender el vuelo.
"¡Comienza con Ataque Rápido!" Fue la orden de Ash, antes de que el Pokemon oponente descubriera a su atacante otorgándole la desventaja. Pidgey aleteo y acelero dejando tras él la estela característica del ataque y en segundos ya estaba impactando contra el costado del desprevenido Spearow, derribándolo hacia un costado del pastizal. Con un giro impecable, el ave regresó al frente de su entrenador para esperar las siguientes instrucciones.
Spearow se vio aturdido en primera instancia al no saber el origen de su repentino ataque o dolor lateral. En completa alerta miro a la diminuta ave que volaba frente a un humano y a un pequeño ratón, los tres en estados de alerta observándole. Spearow desplego sus alas y emprendió el vuelo con intención de atacarles, estaba completamente seguro de que eran presas fáciles: un diminuto Pidgey y un ratón de ese tamaño los podría derrotar con un ala atada a la espalda, por algo era el líder de su parvada y Spearow más fuerte.
"¡R-r-r-r-row!" Con un fuerte gruñido comenzó su ataque, su pico resplandecía con clara intención de atacar al ave.
"¡Pidgey, Ataque Arena!" Ordeno por segunda vez, Ash.
La pequeña ave descendió un poco para estar arraz del suelo y aleteo para levantar la tierra suelta, esta se pegó a los ojos de Spearow impidiendo parcialmente la vista, pero no paro su intención de ataque. Pidgey comenzó a evadir los Picotazos de Spearow, aunque con gran ventaja y facilidad.
"¡Usa Tornado, Pidgey!" Con la tercera orden, la pequeña ave comenzó a mover sus alas con toda la fuerza disponible formando una potente ráfaga de aire que empujo lejos a Spearow y azotándolo contra el árbol cercano. Ash iba a arrojar de inmediato su Pokeball, pero antes de poder hacerlo Spearow ya había emprendido el vuelo otra vez. "Puedo entender porque era tan fuerte cuando evolucionó, aun ahora lo es." Entonces el entrenador se percato de lo que él planeaba hacer, habiéndolo hecho en el pasado.
"¡Pidgey, va a llamar a sus amigos! ¡Detenlo con Ataque Rápido!" Antes de que el ave llamara refuerzos, Pidgey impacto contra su costado enviándolo nuevamente hacia el mismo árbol. Notando que sus enemigos no dejarían que pidiera refuerzos, recomenzó su ataque antes de que Ash pudiera reaccionar.
"¡R-r-row!" Spearow voló tomando velocidad y un vuelo curvo mientras una estela blanca comenzaba a formarse en su entorno. Con todo esto impacto directamente a Pidgey al asombro de Pichu y Ash, cayendo al suelo derribado. Sin duda fue un movimiento inesperado.
"¡Pidgey! ¿Puedes continuar?" Gritó Ash viendo el daño causado por el Pokemon enemigo. No podía confundir el ataque, era As Aéreo y era un movimiento avanzado para un Pokemon volador; que Spearow lo tuviera entre sus ataques era merito de su alto nivel. Entre tanto, Pidgey volaba nuevamente aun con los graves daños. "Bien, tenemos que acabar con esto rápidamente. No quiero que salgas lastimado." El ave pequeña asintió en comprensión, aun así tranquilizado. "¡Usa Tornado!"
Pidgey movió sus alas para generar nuevamente la corriente de aire que empujó a Spearow contra el suelo, pero este se negó a ser derribado nuevamente aterrizando sobre sus patas y emprendiendo el vuelo seguidamente.
"¡Speea-r-row!" El ave enemiga emprendió el vuelo contra Pidgey con su pico resplandeciendo nuevamente, pero con un brillo menor.
"¡Ataque Arena otra vez, Pidgey!" Repitiendo su acción de hace unos momentos, Pidgey aleteo a ras del suelo para levantar la tierra e impactar los ojos de Spearow. Este comenzó a atacar consecutivamente, demostrando ser su Ataque Furia. Aun cansado, Pidgey fue capaz de evadir cada uno de los golpes. "¡Usa nuevamente Ataque Rápido!" En una estela, Pidgey impactó contra Spearow sin perder tiempo mientras estaba cerca.
"¡Row!" El Pokemon fue arrojado lejos por el golpe.
"¡Acabalo con Tornado!" Usando el impulso que aun mantenía Spearow por el golpe, el viento se encargo de rematarlo y azotarlo contra el suelo con gran fuerza. "¡Es ahora o nunca! ¡Pokeball, ve!"
Ash arrojo la esfera contra el Pokemon y sin poder evitarlo o rechazarla como lo hizo en un futuro, fue succionado. La esfera cayó a tierra y comenzó a menearse, significado de la oposición del Pokemon a su captura. Una vez, dos veces, tres veces. El entrenador no pedía de vista este movimiento, preparado para ordenar a su Pokemon de ser necesario continuar con la lucha. De un momento a otro el movimiento cesó y su luz roja se apagó definitivamente.
Spearow había sido capturado.
"¡Si!" Ash grito en euforia pura. Rápidamente tomó la Pokeball sobre la hierba silvestre en sus manos para mostrarla al inadvertido mundo y al cielo, siendo los únicos testigos además de sus Pokemon presentes. "¡Lo logramos! ¡Atrapamos a Spearow!"
"¡Pichu!"
"¡Pid!"
Antes de que pudieran seguir con su celebración la Pokeball del nuevo Spearow desapareció de sus manos. Ash miró perplejo por unos instantes antes de recordar que al tener seis Pokemon en su equipo, cualquier captura seria transportada al lugar en donde obtuvo su Pokedex, la Reserva Oak. Ya tranquilo miro a sus dos Pokemon celebrar para regresar a Pidgey a su Pokeball, pero antes de hacerlo, Pidgey emitió un poderoso destello.
"¿Pidgey?" Preguntó y entonces reconoció el brillo.
Pidgey evolucionaba. No debía sorprenderse ya que Pidgey llevaba dos años con él y cuando le encontró originalmente ya estaba evolucionado. Aun con todo esto siempre era impresionante ver el proceso evolutivo de un Pokemon, en especial si este proceso era pasado por uno de los propios. En segundos Pidgey ya no estaba ahí y en su lugar, un ave de un mayor tamaño se situaba. Ash no pensó dos veces antes de tomar su Pokedex y analizar sus datos.
Dexter: Pidgeotto, una forma evolucionada de Pidgey. Está armado con filosas garras y se lanza desde el cielo para atrapar a su presa. Al contrario del dócil Pidgey, el Pidgeotto puede ser peligroso. Aproxímate con extremo cuidado.
"¡Excelente, ya eres un Pidgeotto!" Grito Ash antes de sentarse a su lado y acariciar su lomo, completamente orgulloso de su logro. "Bien, a estas alturas tu ya eras un Pidgeotto, pero me alegra poder verlo en esta ocasión." Pidgeotto asintió estando de acuerdo con él. "Bien, avanzaremos un poco más. Entonces buscaremos un buen lugar para entrenar y almorzar, ¿Te parece?" El Pokemon aleteo estando de acuerdo con la decisión de su entrenador. Entonces fue regresado a su Pokeball. "Hiciste un excelente trabajo, Pidgeotto."
Ash le dirigió su mirada a Pichu, pero se encontró con su Pokemon con una mirada bastante afligida, no tardo en entender lo que sucedía.
"Antes nunca espere tener que decirte estas palabras, pero hoy se hace realidad. Sé que pronto evolucionaras, Pichu." Ash se sentó en cuclillas junto a su Pokemon para tomarlo entre sus brazos. "No tienes de que preocuparte, pronto volverás a ser el de antes y mucho más fuerte."
"Pichu." El Pokemon miro el optimismo de su entrenador y no pudo evitar ser contagiado por este. Recobrando su característica sonrisa paso por su brazo hasta regresar a su lugar en su hombro. Ash se puso de pie y continuaron caminando de regreso a la ruta.
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No fue difícil encontrar un lugar junto al rio en donde asentarse en pleno camino a Ciudad Viridian, después de todo tenían que llegar hoy antes de acabar el día y en esta ocasión no tuvieron los problemas con la parvada de Spearow. Lograron acortar bastante el tiempo de viaje.
Ash arrojo todas sus Pokeball revelando a sus diversos compañeros de viaje, quienes se vieron sorprendidos de ver a Pidgey evolucionado en Pidgeotto y ver a Eevee acompañándolos. Ash no tardo en realizar las diversas presentaciones a cada uno, para comenzar con el entrenamiento diario. Les explicó que la rutina comenzaría apenas despertaran temprano en la mañana y entrenarían un par de horas, luego de desayunar continuarían viajando hasta entrenar y almorzar, entonces continuarían viajando. Era un tanto rudo a su versión pasada, pero estaban de acuerdo. Ahora no tenían tiempo que perder, no como a la vez pasada y como confiaron centradamente en la suerte excesiva del entrenador.
El entrenador reveló su par de escudos especiales de entrenamiento. Entreno el arañazo de Charmander, las embestidas de Bulbasaur y Squirtle, los ataques rápidos de Eevee y Pidgeotto. Igualmente vio y entreno las técnicas avanzadas de cada uno, descubriendo detalles que no había visto. Pichu aun podía utilizar su Cola de Hierro, pero no podía usar su Tacleada de Voltios, Ataque Rápido o Rayo, por el momento solo tenia acceso al Impactrueno. Los demás estaban en condiciones similares, y comenzó a enseñarles. Uno de los ejemplos era que comenzó a enseñarle a Eevee Cola de Hierro y a Pidgeotto Ave Brava, aunque tomaría tiempo para perfeccionar cada uno de los ataques.
En un abrir y cerrar de ojos ya estaban almorzando y luego descansando en sus Pokeball luego de un severo entrenamiento. Ash se sentaba a la orilla del rio observando el cielo junto a Pichu, completamente satisfechos con los resultados del primer día. Resultaba difícil, pero era una diferencia notoria en comparación de la completa falta de entrenamiento en el primer viaje. Sonriendo ambos continuaron con su vista al cielo para encontrar algo familiar y visto en tres ocasiones en el pasado.
"¡Pichu, es Ho-Oh otra vez!" Grito lleno de alegría el entrenador.
¡Pichu-pi!" Respondió viéndolo igualmente y en esta ocasión ninguno de ellos fue atacado.
Ash alzó su Pokedex.
Dexter: Ho-Oh, el Pokemon Arcoíris. Cuenta la leyenda que este Pokemon vuela por el cielo con sus magnificas alas de siete colores. Se dice que verlo proporciona felicidad eterna.
Esta vez su Pokedex lo había captado y lo había comprobado gracias a la actualización del Profesor Oak. Ash sonrió enormemente al verle, pero entonces ya era la cuarta vez que le veía volar en lo alto del cielo simplemente observando.
"Según Morti, Ho-oh observa nos observa a todos, ¿Crees que nos esté observando en este momento?" Le preguntó el entrenador a su mejor amigo.
"Pi…" Murmuro seguro de las palabras, mas asentía con la cabeza.
"Hay que llamarlo. Ho-Oh nos ha ayudado tres veces, siempre dándonos nueva voluntad para seguir adelante por nuestros sueños. Nuestro primer día de viaje, cuando dudamos si debíamos ir a Hoenn o ante la derrota a manos de Brandon. Si no hubiese aparecido en esos momentos, jamás hubiéramos llegado tan lejos y ahora vuelve a hacer lo mismo. ¡Hay que agradecerle!" Detalló Ash con emoción y gratitud poniéndose de pie. No era ambicioso, más que nada era la curiosidad de hablar con un Pokemon legendario del cual todos relataban leyendas. Pichu asintió a su idea. "Bien, Pichu. ¡Grita con todas tus fuerzas!" Indicó dando un paso al frente en pleno claro sobre una roca, Pichu se posiciono a su lado. "¡Ho-Oh!"
"¡Chu-Pi!" El diminuto Pokemon estaba de acuerdo con cada palabra de él. Gracias a Ho-Oh habían llegado a Sinnoh, habían conocido a una inmensa cantidad de amigos, ganado batallas, progresaron en la compañía del otro.
Los dos comenzaron a gritar con fuerza mientras el Pokemon legendario atravesaba el firmamento. Estaban seguros de que era algo imposible que les viera, después de todo era un legendario, ¿Por qué se iba a molestar con un par de personas comunes y corrientes? Tenía cosas más importantes que hacer en lugar de detenerse con un par de aspirantes de grandeza. Aun así por lo menos podrían decir que lo intentaron y de paso tenían la marca en el registro del Pokedex.
"Roooaaahh…"
"¿Eh?/¿Pi?" Dijeron ambos al escuchar el gigantesco graznido que se hacia más fuerte.
Era verdad. Ho-oh había cambiado de dirección, ahora lentamente se volteaba y comenzaba a bajar…
…hacia ellos.
El humano y el Pokemon miraron atontados como el Pokemon dotado de su excelente gracias y brillo del arcoíris bajaba ante su presencia. De la opinión de ambos Lugia jamás exudó esta aura de fuerza y respecto como la que mostraba ahora Ho-oh. Era asfixiante. Sus bocas estaban abiertas cuando el Pokemon de casi cuatro metros aleteaba aterrizando en el centro del claro, específicamente frente a ellos. Su brillo se disipaba levemente dejando ver de lleno su aspecto.
Ambos se vieron privados de su voz, no podían hablar. Aun cuando Ash ideó un encuentro, jamás pensó que se llevaría a cabo justo y tal como lo pensó, esto iba más allá de cualquier idea loca que hubiera tenido en su vida, aun en las que tuvo en su oportunidad pasada.
¿Qué le dices a una leyenda viva? ¿Qué le dices a alguien que solo va a tener contacto humano cuando se muestre la unión entre los Pokemon y los Humanos? ¿Era eso lo que él veía en este momento? Porque aun con todas estas preguntas en su mente, tenia que pensar algo que decir. Era diferente de Articuno y Zapdos; diferente a Lugia; diferente de Arceus, Dialga, Palkia o Giratina; Diferente de cualquier otro legendario que hubiese presenciado hasta el momento o que presenciara en lo que le quede de vida.
"Gracias." Fueron las primeras palabras que su garganta pudo articular, siendo la primera ficha de dominó que logro sacar el resto. Inmediatamente hizo una reverencia ante él completa, creando un ángulo de noventa grados hacia el frente. El ratón eléctrico guardaba silencio manteniendo su boca levemente abierta ante la impresión de tal Pokemon, pero fue gracias a la voz de su entrenador que logro salir de su estado de choque total para copiar la reverencia.
"¡Pi!" Habló Pichu, pero su entrenador aun no terminaba ya que su reverencia fue corregida para mirar directamente a los ojos del Pokemon Legendario.
"Gracias por todo. Puede que no sepas de lo que este hablando o tal vez si, no lo se. Pero necesito decírtelo. Sin ti probablemente no hubiera seguido tan adelante en ese primer nefasto día. Fue verte en aquel momento lo que hizo levantarme y seguir adelante. Fue gracias a eso que encontré a mi grandes amigos y logre obtener la fuerza para seguir mis sueños. Fue aquella segunda ocasión en que te vi que pude dejar a tras mis miedos y soledad a ir sin mis amigos para seguir mis sueños; y gracias a eso los volví a encontrar e hice muchos nuevos." Hablo claramente y con calma, pero con una completa sinceridad, el propio Pichu estaba sorprendido de las palabras que emitían su entrenador y mejor amigo.
Aun no terminaba.
"Gracias por aparecer esa tercera vez luego de aquella derrota. Probablemente me hubiera dado por vencido en aquel segundo intento, pero verte fue lo que me hizo seguir por un tercer intento y lograr derrotar a Brandon. Gracias a esto Gary me envió una postal y pude ir a la Región Sinnoh y pude conocer muchas nuevas personas, Pokemon y amigos. Gracias a ti tuve grandes aventuras y memorias que espero poder revivir y crear nuevas." Ash se retuvo brevemente, para seguir momentos más tarde logrando reunir nuevas palabras. "También prometo seguir adelante y no dejar caer mis sueños otra vez. Prometo seguir ayudando tanto a los Pokemon como humanos que vea en problemas y ayudar como pueda a los que están conmigo. Prometo ser el mejor entrenador que pueda, ser el Maestro Pokemon que es mi sueño. Sé que los humanos no somos perfectos, pero no todos somos como los que te atacaron en la Torre Ecruteak, sé que hay muchos como yo que esperan tu regreso. Es lo que le prometí a Morti que te diría si te veía otra vez, lo que siento por los Pokemon."
Ash aun no entendía de donde saco esas palabras o de donde tuvo el valor para decirlas, pero finalmente lo había logrado. Pero aun faltaba algo que decir, una última cosa.
"También quisiera pedirte algo." Por unos instantes Ash sacó su mirada de los ojos del Pokemon Legendario hacia su mejor amigo que observaba quieto la charla. Sonriendo al verle, regreso su vista hacia él. "Cuando Pichu y yo nos hagamos más fuertes déjanos tener una batalla contigo para demostrártelo." Ash nuevamente realizo una sincera reverencia ante él.
"¿Pi?" Pichu miro impresionado a su entrenador ante esas palabras. Pero ver los ojos que el tenia cuando las dijo le hizo sentir lo mismo que él sentía. Demostrarle la fuerza que obtenían al trabajar juntos, justo como Ho-Oh quería que los humanos y los Pokemon hicieran. "¡Pichu!" Afirmo rápidamente.
Ash termino su reverencia para regresar a los ojos del Pokemon Legendario. "Quiero que seas el que vea el resultado de las valiosas oportunidades que nos has dado y que no fueron desperdiciadas, por favor."
El Pokemon Legendario vio los ojos del entrenador y este sintió que básicamente le observaba el alma. Podía sentir sus deseos, su fuerza y sueños, así como la carencia del deseo de capturarle, mejor dicho la carencia del deseo de usar su poder como propio, la ausencia de aquella avaricia. En ese momento Ash no estaba seguro, pero pareció ver una sonrisa en Ho-Oh, aun cuando este solo tiene un gran pico en lugar de boca, por lo que era imposible ver algo así.
Con un nuevo y fuerte graznido el ave Legendaria desplego sus grandes alas y emprendió el vuelo hacia un rumbo desconocido, dejando en tierra a Ash y Pichu simplemente observando como se alejaba dejando el hermoso arcoíris tras marcharse.
El entrenador de Pueblo Paleta se vio entristecido por la carencia de respuesta por parte del Legendario, pero antes de seguir esos pensamientos vio un raro y pequeño resplandor acercarse. Pronto estaba al alcance de su mano y lo tomo entre las suyas. Era suave y brillante, dotado de los hermosos colores del arcoíris: un ala, el ala de Ho-Oh. Ash miro el objeto sin palabras entendiendo el significado de este objeto, la forma tangible de la promesa hecha.
Pichu brinco de la tierra, escalando por su rodilla para llegar finalmente hombro y ver de cerca lo que sostenía entre sus manos, podía sentir la misma sensación de su entrenador. La promesa ante Ho-Oh que sostenía entre sus manos. De repente tenían un nuevo objetivo para hacerse más fuertes, más allá de detener a Cyrus y la destrucción de este mundo, debían ser más fuertes para demostrar su fuerza ante Ho-Oh, aquel que les había dotado de sueños e ideales.
Era casi como si los desafíos los encontraran a ellos, no al revés.
Finalmente Ash logro superar el impacto de lo que poseía en sus manos. "¿Puedes creer lo que acaba de pasar, Pichu?"
"Chu." Murmuro igualmente asombrado.
Con un ultimo vistazo, Ash guardo el Ala Arcoíris en su mochila con extremo cuidado entre su pijama, siendo lo mas suave que poseía en el momento. Una vez que llegara a Ciudad Viridian buscaría una forma de guardar la Ala legendaria adecuadamente, ahora sabía lo que Luka sintió al tener el Ala Plateada de su abuelo entre sus manos y entendió el sentido de su origen.
Con todo en orden, Ash regreso la mochila en su espalda y Pichu volvió al punto en su hombro para reiniciar su viaje a la siguiente ciudad. Aunque por unos instantes se paro ante el rio con una extraña sensación de ausencia, y pareció que Pichu lo notaba también.
Repentinamente los arbustos a sus espaldas se movieron alertando a los dos presentes. Ash posicionó una mano en una de sus Pokeball en caso de ser algo amenazante y en el peor caso fueran los Spearow que aun no se encontraban en este día y esperaban poder evitar. Desde el punto del movimiento salió una entidad que tanto Ash como Pichu reconocieron al instante, entendiendo aquella sensación de ausencia que se sentía desde hace algún tiempo.
"Escuche algún alboroto viniendo de este lugar, ¿Qué es lo que sucede, eh?" La voz les pregunto.
Ojos verde-azules, cabello naranja, playera amarilla con tirantes rojos y unos shorts jeans azules, todo acompañado de zapatillas rojas. Ante Ash y Pichu era inconfundible, en especial cuando este personaje caminaba junto a una bicicleta. Ash no pudo hablar, pero Pichu si e inmediatamente entendió su significado aun cuando no era el dialecto Pikachu habitual.
"Pi-Pichu-Pi" Ash entendió inmediatamente que se trataba de la llamada Pikachu-Pi o mejor conocida en el dialecto humano como su primera compañera de viaje en su antigua vida: Misty.
Notas del Autor:
Rapido, ¿Verdad? Es lo que pasa con motivacion, tiempo y una pagina llena de episodios de Pokemon en latino. Todos ellos, hasta los que no sabia que no habia visto.
Respecto a un comentario que me pidio que respondiera por aqui. Veremos, recien comenzamos, no puedo revelar todas mis cartas en especial con los Legendarios, si es que recuerdan el nexo con Ash o no, aunque deje en este capitulo algo bastante especial. Espero que les guste y que no sea muy fuera de lugar. Quise que la tan esperada reunion de Ash con Ho-Oh fuera lo mas real posible. Espero que supere sus espectativas. ¿Cuando lo veremos de nuevo? Falta bastante, solo dire eso.
Dije que no seria PokeShipping, no que no apareceria Misty. Lo reitero: NO ADVANCE, NO POKE, NO PEARL, NO YAOI, NO OC, NO POKEMON. OC son Original Character, no, no habra tal cosa, no me gusta trabajar con eso. No habra un Pokemon como pareja de Ash, entiendo que hay unos fanaticos de Latias por ahi, NO, eso es enfermo e incorrecto.
Espero seguir como hasta ahora con los comentarios, muchas gracias.
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