Tras haber echado de la mansión Kuchiki a la señorita Sumire, Byakuya prácticamente no aparecía por allí, lo que causaba un gran mal estar en Rukia. En lo único que podía pensar era en que su hermano estaba viéndose con otras mujeres, pero… ¿Quién era ella para impedírselo?
Luego de varias horas esperando la llegada de Byakuya, este se presentó en la mansión.
-Nii-sama, llegaste…
-Rukia, no debías esperarme aquí en el jardín, hace frio. Entra.
Una vez que ambos estaban dentro, Rukia sintió ese sensitivo abrazo por la espalda, cargado de deseo, de preocupación y también de perfume de mujer.
-Tienes un olor diferente.
¿Por qué dije eso? No quiero terminar perdiéndolo como le ocurrió a Sumire-sama
-¿De qué hablas?
-D-de nada. Olvídalo Nii-sama
Aunque lo intente, no puedo soportarlo más. ¿Cómo le da la cara para estar con una mujer y venir a fregarse sobre mí? Tengo que aprender a decirle que no.
-Me iré a descansar
-¿Ahora Rukia? Bien, vamos a tu habitación.
-Quiero ir sola
Actuando de un modo diferente Rukia se apartó del capitán Kuchiki, dejándolo muy confundido, pero el sabia como actuar con ella.
Retirándose rápidamente a su habitación Rukia corrió la persiana de su puerta, solo para observar al voltear que Byakuya estaba acostado en su cama, mirándola de un modo muy especial, su mirada decía que el la quería cerca. Más cerca que nunca.
¿Qué debo hacer? No puedo continuar con esto, tal vez si le digo lo que pienso, se enoje y me deje.
¿Continuar con el de esa forma o perderlo?
-Nii-sama, tú… ¿vienes de estar con una mujer no es cierto?
-¿Sumire te metió esas cosas en la cabeza?
-¡Pero si yo misma te vi con aquella chica en tu escritorio!
Comenzaron a caer unas lágrimas llenas de desprecio y decepción de los ojos de Rukia. Al darse cuenta de la situación y voltear para buscar a Byakuya con su mirada, el ya no estaba.
¿Qué está pasando por la mente de Byakuya Nii-sama? Estoy segura que no era un hombre así…Tal vez le está ocurriendo algo y no estoy al tanto.
Pero tengo miedo de que me cuente cosas a las que yo no sepa cómo reaccionar.
Al día siguiente Rukia se asomó discretamente por habitación de su hermano, era justo el momento en el que él se mudaba de ropa. No tardo en notar la presencia de Rukia para comentarle:
-¿Quieres todo de mí, no, Rukia?
Tomándola por sorpresa con esa exclamación la joven quedo plasmada, y a pocos instantes su hermano la tomo del brazo y la arrastro hacia su habitación.
Recostándola en su gran cama, recubierta con sedas y a medio hacer, la miro fijamente y dejo muy clara su intención con ella.
-Eres la única con la que puedo reír, con la que puedo ser romántico, a la que puedo mirar por horas y a la que quiero abrazar mientras duermo, pero Hisana te eligió como mi hermana. Aun así, este deseo hacia ti que me genera malvivir, me provoca tantas otras cosas, que no puedo ni describirlas.
¡No puede ser! Es lo más hermoso que alguien podría haberme dicho. Y a la vez, es realmente lo más triste.
-Nii-sama! Yo…
-No me creerás, Rukia, pero necesitaba estar con otras mujeres para alejarme de ti, no aguantaba, y de hecho nunca lo voy a lograr.
¿Cómo podría pasar una cosa así a dos personas que se amaban y merecían estar juntas?
