Las mujeres de Byakuya: ¿Jamás importara lo que yo siento?
Rukia se quedó sin palabras, una parte suya le decía que siguiera con él, que creyera en él, pero por otro lado creía que era una vil mentira de Byakuya solo para tener a una más en su colección.
-¿No vas a decir nada, Rukia?
¿Qué debo hacer? Si le creo y es todo una mentira seré la mujer más tonta del mundo. Y si es cierto, estaría rechazando al hombre que siempre ame.
-¿P-puedes dejarme pensar un tiempo en todo esto?, para mí es demasiado.
-¿Qué necesitas pensar? Te estoy diciendo lo que me ocurre contigo.
¿Después de todo lo que vi y paso como puede esperar que haga algo tan de repente?
-Es que yo…-sin poder aguantar se lanzó a llorar.
-¿Es por aquella mujer? ¿Con la que me sorprendiste? No fue nada, no es nadie Rukia.
Intentando calmarla la beso en la frente, bajando a su boca, su cuello y abdomen.
-¡Nii-sama! Detente, por favor
Si comienza con su juego no podre parar
Tan pronto como Rukia exigió que él se detuviera ya estaba quitando lentamente sus bragas.
-¡Eres un canalla!
El rostro de Byakuya se modificó de inmediato, fijando una mirada de desprecio hacia Rukia. La tomo fuertemente del brazo y le aclaro:
-No puedes tratarme así ¿Sabes cuantas mujeres darían el lugar que tienes ahora mismo?
-Sí, todas, por eso tú lo haces con todas-dijo Rukia con los ojos brillosos y llenos de rabia.
-No te voy a permitir esto-Se quitó de encima de ella y se aproximó a la puerta.
¿Qué es lo que dije? ¿Cómo tuve el coraje de hablarle así a Byakuya Nii-sama?
-¡N-no! Lo siento Nii-sama… yo estoy confundida…
-Lárgate.
Muy ofendida y triste Rukia se retiró de la habitación del capitán Kuchiki, comprendiendo por el dolor que pasaba Sumire. Al principio creyó que podría ser fácil, pero sentir posesión por el después de todo era algo normal. ¿Pero que hará Byakuya con Rukia, ahora que sabe que lo piensa de el?
Sin saber exactamente que hacer Rukia se dirigió al mundo real, en dirección a la casa Kurosaki.
-¿Rukia-chan?-exclamo el señor Isshin
-Yo preciso hablar con Ichigo por favor.
-Bien, pasa.
Toco la puerta de la habitación de Ichigo, oyendo la aprobación de pase.
-Rukia! ¿Paso algo? Tienes una cara…
-En realidad no, pero necesitaba verte, me haces reír
-¿Así que soy gracioso? Tonta
Luego de una tarde muy amistosa y sin comentar sobre lo que la atormentaba Rukia se despidió de Ichigo con rumbo a la sociedad de almas
-Si hay algo que te haga mal, me avisas, Rukia.
Al volver muy contenta a la mansión entro silenciosa, ya era algo tarde, llendo para su habitación con una sencilla sonrisa.
-Con que era eso…Te gusta ese idiota de Kurosaki Ichigo.
Nii-sama…
Reposado sobre la cama de Rukia, allí estaba él, pidiendo indirectamente una explicación.
