Las mujeres de Byakuya: ¿Quién eres Nii-sama?
Kisami dijo haber perdido su casa y muy preocupada Rukia abrió las rejas y se aproximó a ella con angustia.
-Oh amiga, que desgracia, claro que puedes quedarte, pero debo consultarle a Nii-sama.
-¿De verdad? Disculpa las molestias por favor.
Volviéndose a Byakuya, con decisión le dijo:
-Nii-sama, ella es Kisami, debe quedarse con nosotros. Hazme el favor de admitirla por un tiempo en la mansión Kuchiki.
Llevando una mirada soberbia y desconfiada Byakuya observo a la joven.
-¿Aquella mujer? No parece de fiar.
-Pero ella es amable y una gran persona.
-Entonces que trabaje aquí arreglando las habitaciones.
-Lamento entrometerme en su conversación pero aceptare hacer los arreglos con gusto.
-Quedaras custodiada por nuestros empleados hasta que lleguemos por la noche.
Tras haber pasado un largo día esperando por ver muy emocionada a su amiga , Rukia se encontraba llendo para su casa, cuando vio a Hannataro, lo notaba más alterado que de costumbre y muy deprimido hablando con el mismo.
-¿Hannataro? ¿Qué haces aquí, cerca de mi casa?
-Ah... Ah, este…Yo…
Temblando y moviéndose para todos lados por minutos se decidió a calmar.
-Kisami me dijo que estaba en tu casa y pensé en pasarla a buscar, pero cuando pase estaba toda sucia y muy fatigada.
-Oh había olvidado que estabas intentando algo con ella… ¿pero cómo que…? Voy para allá.
Apurada, Rukia tenía que aclarar lo que ocurría.
Cuando llego vio que Kisami se encontraba fregando sin cesar la vitrina de la habitación de Byakuya, estando este presente.
-No sirves para nada.
-¡Nii-sama! ¿Qué haces? Ven conmigo Kisami-chan
La tomo de la cintura y la llevo junto a ella.
-¿Me estas desafiando, Rukia? Es mi casa.
-¡Ella se ira a otro lugar si es necesario, no merece que le hagas esto! ¿Le has pegado acaso? Está llorando, oye, tranquila Kisami-chan.
Byakuya bajo la mirada de inmediato y suspiro.
Mientras que Rukia llevo a darse una ducha a Kisami, y ella lloraba y no dejaba de abrazar a Rukia.
-Tranquila, ahora debes bañarte.
-Gracias, Rukia-san. No pensé que Kuchiki-san fuera así…
-El… tiene sus momentos de frialdad, es cierto. Pero si estas incomoda te llevare a otro lugar, lo prometo. Hannataro te vino a ver
-Si… Rukia-san…Byakuya Kuchiki-san intento seducirme.-dijo bajando la cabeza
Sin poderlo creer, sin querer imaginar aquella situación, Rukia no le quería creer…
-¿Qué dices Kisami…?
-Sé que no lo vas a poder creer, pero me negué varias veces, y me envió a hacer esos trabajos…
-Ve con Hannataro, no te puedes quedar aquí, lo siento.
-¿No me crees verdad?-dijo llorando desesperada.
-Te creo amiga mía, él es el problema aquí.
¿Rukia se habrá decidido a terminar su extraña relación con Byakuya?
Lo cierto era que ya estaba tocando fondo esta situación.
