Nota: Me la pasé en el colegio escribiendo el capítulo 3 xD. Ya lo tengo listo, pero para que no se haga tan pesada la lectura, decidí dividirlo. Espero que les guste c:
Capitulo 2
Caitlyn y Vi llegaron a la mina en la cual, las dos, casi pierden la vida por una locura de Jinx. A las dos les traía recuerdos buenos y malos. Si no hubiese sido por Vi, que habría sido de Caitlyn, su compañera le debía la vida, aun que es muy orgullosa como para admitirlo.
Vieron la zona en donde se encontraban, tratando de lograr ver alguna señal de Jinx.
-Tiene que estar aquí… - Dijo Caitlyn colocando sus manos en su cintura, observando el panorama.
-Loca, estúpida y impuntual, quién lo diría. Já.- Vi no pudo abstenerse a no insultar, le irritaba la situación. Su pequeña hermana, siempre le complicaba la vida y no entendía por qué. Desde chica, Jinx siempre tuvo esa pizca de ''locura'' muy poca, pero allí estaba.
-Vi, si no la encontramos, voy a llamar a Jayce a que me ayude, te guste o no. – Dijo Caitlyn, caminando por la zona, por si lograba verla.
-No entiendo porque quieres llamarlo. Es un estorbo, no hace más que comentar tu belleza y insultarme a mi. Un completo inútil, se supone que somos un dúo, no un trio. Pero si quieres, hazlo. Me da igual- Se notaba el disgusto de parte de Vi, nunca lo había tolerado, desde el día que se pasó de copas y intentó coquetear con su compañera. Desde pequeña, tuvo que observar a su ''banda'' tratar de abusar de otras chicas, incluso de ella también. Odiaba a los hombres por esa razón, trataba de evitarlos. No quería nada amoroso con nadie, no quería salir herida, demasiado tuvo en su infancia.
-¿Por qué esa escena de celos? Porque, que yo sepa, usualmente no eres así. Pero que va, mejor busquémosla. No quiero perder el tiempo. – Caitlyn camino hacía la mina abandonada, los pocos restos que quedaban de ella, pasaron muchos meses desde la catástrofe de la cual Vi la había salvado.
La Sheriff y la Defensora de Piltover entraron en la única planta de la mina que seguía en pie, observando cada detalle de lo poco que quedaba, Caitlyn resignada lanzó un suspiro.
-No hay nada Vi…-dijo resignada.
-Entonces, si no hay nada, ¿Por qué nos hizo venir sin razón alguna? –Dijo Vi frustrada pateando con el pie una lata cercana.
-Llamaré a Jayce . – Caitlyn sacó su teléfono y marco el número de Jayce, sabía que eso a Vi no le gustaba en lo absoluto y, posiblemente, luego se quejaría de ello.
-Habla Jayce.- Se escuchó desde la llamada. Vi rodó los ojos y se alejó un poco, contemplando lo que quedaba de esa planta.
-Hola Jayce, soy Caitlyn… espero no haberte molestado, pero preciso tu ayuda para un caso muy importante. –dijo la Sheriff, mordiéndose el labio inferior.
-''Espero no haberte molestado'' – Vi imitó la voz de Cait, haciéndole burla.
-Para nada linda, un gusto. ¿Vi está allí no? Escuché que te hacían burla, muy inmaduro por cierto.
-Si y si. ¿Puedes venir ahora? El lugar se encuentra cerca del bar de Gragas, sabrás orientarte. – Dijo Caitlyn mirando como su compañera lanzaba puños al aire concentrada.
-Voy de inmediato. – dicho esto, Jayce cortó.
-¿y? ¿viene tu príncipe con martillo tonto?- dijo Vi, suspirando.
-Si y no lo trates asi. No sé que te hizo para que actúes de esa manera Vi…-dijo Caitlyn acercándose a su compañera, con expresión preocupada. Caitlyn no quería ver a vi molesta o incomoda, rogaba que algún día, ella y Jayce se llevaran bien. O trabajarían en equipo, pero era más posible que Lee sin recuperara la vista antes de que eso pase.
-¿por qué? Es un mujeriego, un patán. Intentó besarte sin tu permiso y me preguntas por qué? Solo te va a usar Caitlyn, lo sabes. Para él eres una más. – Vi miró fijamente los ojos de su compañera, escupiendo esas palabras con extrema frialdad incontrolable.
-¿y tú que sabes? ¿Qué te pasa? ¿Te afecta en algo o qué? A veces eres tan chiquilina, siempre suponiendo versiones de que él siente por mi. De todos modos, no me interesa.- Dijo Caitlyn defendiéndose.
-¿Chiquilina? Aquí eres tú la ton… -Alguien las interrumpió-
-Señoritas, ¿sucede algo? – dijo Jayce con voz coqueta.
-Tú, eso es lo que sucede. En fin, conozco a Jinx y no tiene paciencia, asi que nada de jueguitos amorosos y a trabajar y tú -lo apunta a Jayce- mucho cuidado con lo que haces. – Vi tras decir aquello, pasó por al lado de Jayce, rozando su hombro con el de el, casi empujándolo.
-Lo siento, no sé que le pasa realmente…
-Debe estar celosa- dijo Jayce.
-¿Tu crees? Ella no es así.- Caitlyn dudó.
-¿Vi celosa? ¿era posible? Vi no muestra afecta y mucho menos celos. Quizás estaba saliendo más a la luz su actitud protectora, eran amigas, tenía que ser eso.
A lo lejos se oyeron gritos de pánico. Los 3 se dieron vuelta a la vez, tratando de observar de donde venía el escándalo. Corrieron sin decir ni una palabra y a lo lejos, observaron una pequeña familia conformada por dos niños, una mujer y un hombre. Estaban atados y ya sabían quién lo había hecho. La reina del caos, la destrucción y una persona sin cordura ni remordimiento alguno. Jinx.
Caitlyn corrió a desatarlos, cuando escuchó el grito de Vi.
-¡Está atacando, rápido, Jayce inútil, muévete y ayudala a desatarlos!- Vi empujó a Jayce, apurándolo y a continuación gritó:
-Jinx muéstrate, cobarde. – Lucia furiosa e impaciente,
-Aquí manototas, detrás de ti. – Allí se encontraba ella, con su aspecto demente, esos ojos rojos que mostraban locura y, con certeza, nada quedaba de la niña que algún día fue.
-Nos volvemos a ver….- dijo Vi, pasmada.
