LA INMORTALIDAD TE QUEDA
SUMARIO: Post-Amanecer. Aro continúa la persecución, los Cullen, en especial Bella son más peligrosos de lo que pensaba, ella para salvar a su familia enfrentará el dilema de ceder a los deseos de un vampiro siniestro y hermoso, aunque implique no volver a enfrentar la mirada de su amado. ¿Mala suerte o predestinación?
ALERTA: SPOLIERS de Crepúsculo, Luna Nueva, Eclipse y Amanecer.
DISCLAIMER: Edward y Bella con todos sus personajes asociados son propiedad de Stephenie Meyer, la trama y desvaríos son míos. Los textos de libros originales a que hago referencia están citados entre comillas en cursiva.
Clasificación: M. Recuérdelo, por la clasificación me tomo la libertad de explicitar lenguaje y situaciones de adultos, incluidos temas sexuales.
CAPÍTULO 8 - EL DESAFÍO
La angustia siempre surtía en Bella el efecto de querer desesperadamente llevar a Renéesme y depositarla segura en su camita para correr a los brazos de Edward. Esa noche una vez dormida su hija, fue con prisa a la habitación y esperaba un abrazo fuerte seguido de toda la expresión de su amor sin palabras; pero él tenía el ceño fruncido y aunque le miró amorosamente, se mostraba más dispuesto a hablar que a otra cosa.
Bella guardó un silencio prudente ante las ideas que sabía bullían en la mente de su marido, mientras éste se decidía a manifestarlas. Se acercó y le acarició con ternura el rostro, alisándole las arrugas que le tensaban la frente y haciendo que relajara el mentón. Finalmente, se puso en puntas de pié para besarle levemente los labios, con lo cual Edward le sonrió.
—Bella, una vez, cuando eras humana, en la casa de mis padres te conté acerca de lo apetecible que eras y que por supuesto, eres, no sólo para mí, sino para otros hombres, algunos de los cuales ni siquiera te imaginas...
Ella trató de enfocarse en medio de la bruma de sus recuerdos humanos; si, una noche preciosa en la cual ella ya no estaba dispuesta a esperar más en medio del deseo que Edward le generaba, ante el rechazo de él, se vio obligado a aclararle que sí la deseaba, desesperadamente, y debió aclararle que ello también lo generaba en otros hombres, algunos de los cuales ni siquiera se imaginaba.
—Sí lo recuerdo, claro, me generó mucha ilusión pensar que Mike encabezara la lista, ya sabes, era mi segunda mejor opción… —explicó con sonrisa pícara, queriendo distraerle a él de sus preocupaciones y distraerse de las propias.
—Mike estaba sin duda en la lista, y Jacob, como ya lo sabes, pero ni por asomo, ninguno de los dos, encabezaba la lista. Ni siquiera eran los segundos…
—¿Ah, no? —replicó Bella ahora curiosa —debo crear un registro de todos mis admiradores, aunque imagino que con mi nueva vida he perdido algunos afiliados a mi club de fans. ¿Quiénes encabezaban el ranking?
—Bueno, el primer puesto, por supuesto, es mío, nadie, nadie te ha deseado con la misma intensidad y desesperación que yo, desde el primer momento en que te cruzaste en mi camino.
—Edward, hablamos de deseo sexual, no de deseo de sangre, de sed…
—Siempre te deseé desde el primer momento Bella, ahora lo sé, puedo diferenciar perfectamente en mi memoria el deseo de sangre que sentía cuando eras humana, del de tu cuerpo y aunque en un principio los confundí por mi falta de experiencia, recordando ahora con memoria fotográfica cada uno de los instantes desde nuestro primer encuentro, sólo puedo evidenciar que desde el primer momento te deseaba como te deseo ahora, tuve que contenerme tanto Bella, tanto, que no sé si sea posible que lo puedas comprender.
Ella le abrazó estrechamente recordando son gratitud el sacrificio de Edward durante toda su relación cuando ella era humana, contener el deseo y la sed, aunque le ardiera la garganta y se le encendiera el cuerpo, todo por mantenerla viva, era la más real prueba de amor que había recibido.
—Lo sé amor mío, lo sé, ahora que siento la sed y el deseo de esa misma forma tan abrasadora como los sentiste tú en esos momentos, no me imagino la forma en que lograste doblegar tu voluntad para protegerme, sobre todo cuando ese deseo que siento por ti se ha intensificado exponencialmente a lo que sentía cuando era humana, y yo no he tenido necesidad de contenerme; y la sed al mismo tiempo sobre el mismo objeto de deseo, Edward, fui una tortura para ti… si lo hubiera sabido, si lo hubiera entendido en ese momento como lo entiendo ahora, quizá te hubiera pedido que dejaras de nuevo después de nuestro retorno desde Volterra.
—Ni lo pienses mi amor, siempre ha sido mayor tortura para mí estar lejos de ti, y me hubiera perdido de la felicidad de que ahora seas mi esposa, mi amiga, mi compañera de existencia, y me hubiera perdido de tu valentía que me ha permitido ser padre, una de las experiencias más maravillosas, no sólo de mi existencia, sino de la existencia de todos los vampiros en todas las eras, era inimaginable, y sólo tu fortaleza, la que yo ni siquiera tuve ante el temor de perderte, me ha permitido disfrutarlo.
»Ver tus hermosos ojos es ese ser tan hermoso, verme reflejado en ella, ver su autenticidad y personalidad propia, es algo que ningún vampiro pudo haber siquiera soñado. Volviendo a nuestro tema, Bella mía, —la preocupación volvió a su rostro —me veo en la obligación de hablarte de algo que no quería, de aquel que me ha secundado en la lista de la que te hablaba, que estaba en un lugar mucho más alto que Mike y que el mismo Jacob, con lo fuerte que era el deseo que él sentía por ti en esa época.
—Te escucho —dijo Bella ya con una curiosidad angustiosa, no esperaba buenas noticias.
—Bella —comenzó Edward como si no quisiera hacerlo, muy lentamente —cuando eras humana, tu sangre no cantaba sólo para mí. El fenómeno de que haya un humano tan apetecible como tú lo eras siendo humana para mí, es algo tan extraño y exclusivo como el de la imprimación misma, e incluso, mucho más poderoso.
»Pensar en que tu sangre cantara para otro que no fuera yo, aunque fueras ya de por sí muy atrayente para cualquier vampiro, era una imposibilidad, algo que ni siquiera yo imaginaba —calló brevemente observando el rostro sorprendido de Bella, para luego continuar, hablando casi encima de su rostro, como una caricia —de hecho, sucedió en el momento mismo en que Aro le dio un nombre a lo que me pasaba contigo, allí, en Volterra, cuando fuiste a salvarme.
»Por eso, haberte dejado sigue siendo el peor error de mi existencia, y todavía lo voy a seguir pagando, te hice ir a Volterra, algo que te ha puesto en un peligro sin igual, algo que nunca debió haber pasado.
Bella le miraba estupefacta, ¿a qué llevaba todo eso? Edward continuó llegando al punto, como si le pudiera leer la mente.
—Mi amada Bella, hay otro vampiro sobre este planeta que siente por ti algo muy parecido a lo que tu me inspiras, lo cual es algo tan peligroso como todos los Vulturis detrás de ti misma, algo contra lo cual ni siquiera estoy seguro de ser capaz de protegerte.
—Pero qué dices, es absurdo Edward —expresó Bella mordiendo nerviosamente su labio inferior —lo que somos el uno para el otro, es único y exclusivo... yo...
—Eso no está siendo cuestionado, Bella. Lo que quiero decir, es que yo mismo me convierto en alguien muy peligroso ante la amenaza que se cierne sobre ti, debo hacer acopio de toda mi voluntad para ser capaz de contenerme para evitar una lucha, una guerra que sólo podría traer la destrucción de toda mi familia, me es difícil si veo amenazada mi territorialidad como criatura con instintos que soy; aunque ya lo he hecho, claro, me he contenido en mi ánimo de separar la cabeza de su cuerpo, desmembrarle y respirar con alivio el aroma de su disolución definitiva en las llamas.
»Pero ahora, si viene hasta acá, teniéndolo tan cerca de ti quien sabe por cuanto tiempo... el riesgo de que le mate es cada vez más alto, no creo que él tenga la fuerza para evitar lo que siente por ti, además de que está acostumbrado a tomar lo que quiere a la fuerza, y Bella, eso es algo que nunca voy a permitir, por nada, ni aún por proteger al clan completo.
A Bella se le aclaró la mente y recordó el rostro amenazador de Félix, su rostro envuelto en la capa gris y sus ojos rojos, intensos, mirándola con deseo en el claro cuando recién se estrenaba como inmortal.
—Félix... —exclamó Bella, con la expresión de una sospecha confirmada, algo que había sabido siempre pero que su mente consciente se había negado a aceptar.
—Exacto, Félix, debemos hacer todo lo posible porque su permanencia sea muy breve, darle la información que necesita y que se vaya, es necesario, es imprescindible que te mantengas alejada de él completamente.
—Pero sabes que nunca podría ceder a cualquier tipo de pretensión que él tenga conmigo, aunque esté cerca o lejos, me parece repulsivo, y ahora con lo que me cuentas, mucho más, esas miradas suyas, siempre estuvieron cargadas de… lascivia, es asqueroso sólo pensarlo.
—Sé que estás perfectamente clara con el asunto; pero él no, Bella, tienes que estar atenta ante ello, es una situación que para él no va a cambiar, los cambios para nosotros una vez se han dado son prácticamente inamovibles, por eso esa fijación que tiene por ti es algo muy permanente, ninguna otra mujer podría hacerle sentir lo que tú a él, no ahora.
»Por ello es sumamente peligroso, se despierta toda su competitividad, todos sus instintos como depredador, así como los míos si tengo que luchar por ti, Bella es una guerra, no puede venir con fines pacíficos estando yo a tu lado, tratará de quitarme de en medio y de obtenerte a toda costa.
—Edward, defenderte y defender a mi familia también despierta en mí todos mis instintos como depredadora, no estoy indefensa, no soy la dama desvalida a quien tienes que defender y proteger como cuando era humana, tengo mi propia fuerza y ten por seguro que ante cualquier provocación, ante cualquier amenaza que se pueda cernir sobre ti o sobre nuestra hija, reaccionaré…
»Félix nunca podrá quitarte de en medio, deberá pasar por encima de mi cadáver primero —sentía ya en lo profundo de su ser la furia que le inspiraba el instinto de proteger a su familia y un gruñido involuntario surgió de su garganta.
—Amor mío, lo comprendo, mi afán no es protegerte porque estés desvalida, deberemos obrar con nuestra fuerza pero también con estrategia y contención, yo siento difícil lograrlo y para ti también lo será, pero es necesario que cualquier ataque provenga de ellos primero, no podemos generar una guerra con los Vulturis, no de nuevo, aunque tengamos armas y hayamos ganado una vez, nada nos garantiza que esta vez no estén preparados, mucho más que antes.
—Lo sé —expresó Bella más calmada pero aún con preocupación —estaremos alertas, y sé que será difícil, pero debes explorar al máximo sus pensamientos, Alice también nos ayudará a determinar cuáles son sus verdaderas intenciones.
Edward la rodeó completamente con sus brazos, aunque Bella quería seguir pensando en todo lo que acababa de saber le fue imposible, ante los besos anhelantes que comenzaba a recibir y que la dejaron concentrada absolutamente en él y en las sensaciones que se prodigaban.
Sin embargo, ella percibía en los roces y besos ansiosos de Edward un desesperado aire de posesión. Él la tomó con fuerza, con ímpetu, y cuando la penetró la miró con profundidad a los ojos, había ternura, había amor, pero sobre todo, y lo comprobó Bella cuando él comenzó a moverse con ferocidad dentro de ella, él tenía la necesidad de llenarla de su efluvio para marcarla como suya, por siempre, eternamente.
Todo quedó olvidado cuando se perdieron en las sensaciones profundas y violentas del primer orgasmo de la noche.
Próximo capítulo: EL VIAJE.
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Un beso.
Saranya.x
