Espacio del autor

Aquí tenemos el cuarto capítulo de: Del odio al amor sólo hay un girasol. Tal vez se pregunten qué tiene que ver un girasol en todo esto. Bueno, ya está todo planeado, así que lo mantendré en secreto. ¡Gomen!

He cumplido con hacer cada capítulo más largo, estoy contenta, no tuve que esforzarme. Al parecer va fluyendo. Ha estado haciendo muchísimo frío, y es un poco doloroso tener que escribir, mis dedos se congelan por completo. Creo que en lugar de comprar guantes sin dedos deberían vender los dedos sueltos.

¡Sigan leyendo por favor! No se decepcionarán. Nos vemos en el espacio del autor al final del capítulo.


Al día siguiente, era como si hubieran regresado el tiempo: Naoko volvía a tener su apariencia intacta, justo como era antes de entrar al Instituto Ouran. Su inseparable trenza y sus lentes volvían a estar presentes, prácticamente ya no hablaba en clase y en cuanto tenía oportunidad salía disparada del salón.

Para Haruhi era muy notorio que estaba evitando cualquier contacto humano, pero para el resto de sus compañeros era un shock total ver a Naoko en ese estado.

–Naoko-san…¿estás bien? – Pregunta cautelosamente Haruhi.

–Oh Fujioka-kun, no te había visto. Sí, estoy bien. –

El tono de su voz era tranquilo y algo apagado, pero aunque Haruhi hubiese estado sentada durante casi todo el día a su lado y ella dijera eso, siguió intentando.

–Sabes, respecto a la fiesta…–

–Fujioka-kun, intento estudiar. – Dijo cortante Naoko, escondiéndose tras un enorme libro sin volver a abrir la boca.

Haruhi miró amenazante a los gemelos, y notó que aunque Kaoru estuviera haciendo sus deberes Hikaru miraba fijamente a Naoko con preocupación. Al ver que Haruhi lo había visto garabateó algo en un pedazo de papel y se lo pasó discretamente.

¿Lograste convencerla?

Haruhi garabateó la respuesta al reverso del papel, la cual evidentemente era negativa. Hikaru suspiró y tomó sus cosas dirigiéndose a la salida.

Se detuvo un momento en la puerta, y sin voltear la mirada pronunció las siguientes palabras:

–Lo siento, pero no volveré a clases hasta que se decida a escucharnos. Haruhi, Kaoru, los veré en el Host. Hasta luego. – Dijo sin más, caminando por el pasillo hacia la tercera cámara de música.

–Hikaru…– murmuró Kaoru.

Éste último le dirigió una mirada glacial a Naoko, y siguió trabajando sin decir palabra alguna.

Por su parte Naoko se veía ligeramente perturbada, equivocándose en los ejercicios que acostumbradamente hacía sin problema alguno, lo cual comenzaba a irritarle. Eso se debía en gran medida a que no podía sacarse de la cabeza lo que acababa de ocurrir.

¡Pero si fue él quien me ofendió! ¿Por qué actúa de esa forma? …Aunque se veía algo preocupado. ¡No! Es sólo un niño consentido que siempre obtiene lo que quiere, egoísta, y tiene una voz…Bueno, su voz no importa. ¡Estoy realmente molesta!

–Kanagaki-san, ¿está todo bien? – Dice una voz que hace que vuelva a la realidad.

La chica levantó la mirada y se sorprendió un poco. –¿Renge-san? – Dice con algo de cautela, no quisiera despertar su extravagancia.

–Después de clase quisiera charlar un momento contigo…–

–Verás creo que eso no es posible, tengo un compromiso y…–

–¡Tonta! ¿Te importa no es así? – Interrumpe Renge con un semblante serio, cosa extraña en ella.

–No sé de que hablas además…–

–Después de clase, y no se hable más. – Dijo la chica sin aceptar ningún argumento que Naoko pudiera darle, dejándola sin alternativa.

Haruhi mientras tanto estaba repasando la lista de los vegetales que había en casa, justo cuando estaba contando mentalmente los tomates, Kaoru le aventó una bola de papel.

–Ya es hora de irnos. – Dijo con algo de preocupación.

Kaoru siempre había estado preocupado por su hermano. Era la persona más importante para él, después de todo. A Kaoru le gustaba escribir cuentos, al menos mentales, y de cierta forma siempre los basaba en situaciones actuales.

–Un. – Asintió Haruhi. Recogió sus cosas, pero cuando se dio cuenta Kaoru ya no estaba.

Realmente está preocupado, ¿cierto?

Como tardó un tanto en acomodar sus cosas, mientras daba vuelta por un atajo, vio a Renge y a Naoko hablando bajo las escaleras. Se detuvo un momento, no acostumbraba espiar conversaciones ajenas, pero siempre tenía la mala suerte de escucharlas.

–No sé de qué habla, Renge-san. – Dijo Naoko convencida de sí misma.

Si me sigue atosigando terminaré diciendo cosas incoherentes y sin fundamento.

–Hablo de Hikaru-kun. Ya lo había predicho yo, que esto iba a ocurrir. – Dijo Renge con un aire de suficiencia, riendo estridentemente.

–Hmpf. No veo por qué me preocuparía por alguien como él. Siempre dice cosas feas, me molesta todo el tiempo y sigue insistiendo que vaya al Host Club, igual que todos. –

–¿Porqué no quieres ir al Host Club? ¿Qué hay de malo con eso? Simplemente es para pasar un rato agradable, es muy divertido ir. Todos son amables contigo y…–

–¡No quiero la piedad de nadie! ¿Acaso no entiendes? Son sólo un grupo de chicos con miles de chicas alrededor haciéndose los melosos y…–

–¿Estás celosa? – La corta Renge, mirando a su compañera directo a los ojos. –

–Ya me tengo que ir. Hasta luego, Renge-san. – Dijo Naoko sin mirarla a los ojos, alejándose de ella y rozando a Haruhi de paso sin darse cuenta.

¡Esa insolente! Las personas deberían meterse en sus asuntos y no en los ajenos. ¿Celosa, yo? ¡Absurdo! ¡Totalmente absurdo! ¡Iré al Host, y todos verán que no estoy celosa! Definitivamente… ¡no voy a perder contra Hikaru ni Renge!

[En la tercera sala de música]

–¡Haruhi! – Dice Tamaki corriendo hacia Haruhi para abrazarla.

–…¿De nuevo tarde? – Sonríe Kyouya. – Veamos en qué forma podré aumentar tu deuda…–

–…No volverá a pasar. ¡Ha ha ha! – Ríe nerviosamente Haruhi. Kyouya sí que le daba miedo.

Miró a su alrededor, buscando a los gemelos, y los vió en unos sillones algo alejados hablando en voz baja. Hikaru tenía su cara entre sus manos, y Kaoru le hablaba presurosamente. Haruhi prefirió darse la vuelta y continuar con las actividades del grupo.

[En el rincón en cuestión]

–¡Hikaru! Deberías dejar de atormentarte así… Te estás haciendo daño, será mejor que la ignores y sigas con tu vida…– Decía Kaoru de forma muy consternada a su hermano.

–¡No puedo! Hice algo muy malo, no debí hablarle así. Lo peor es que por causa de eso me siento culpable y no puedo sacarme su expresión triste de la cabeza…es…–

Kaoru se había quedado callado mientras escuchaba a Hikaru, pero decidió interrumpirlo en tono serio: –¿Huh? No habías mencionado nada de no poder sacarla de tu cabeza. Hikaru…– Cerró los puños con deseos de golpear a su hermano, pero se contuvo y se dirigió hacia los demás no sin antes volverse hacia su hermano. –Deberías ir a casa y aclarar tu cabeza. Simplemente, discúlpate con ella y vuelve a ser el de antes. –

Su gemelo observó a Kaoru marcharse. Tal vez sería la mejor idea, aunque aún no estaba tranquilo del todo.

¡Esa tonta! Es tan…odiosa. Siempre me molesta y se burla de nosotros, ¡se cree tan lista! Con su aire de superioridad y sus ojos extraños…No quiero disculparme, pero no tengo otra opción. Si no lo hago, preocuparé a Kaoru y ella no volverá a hablarme…bueno, no es como si eso importara.

Hikaru tomó sus cosas y se disculpó con Tamaki, le dijo que se ausentaría esa tarde. Su compañero no se molestó en lo absoluto, le dio unas palmadas en la espalda y le dijo que lo vería después. El pelirrojo salió de la sala de música y se marchó a casa.

Tamaki a pesar de sus constantes episodios de fantasías, siempre se preocupaba por los demás miembros del Host Club, ya que para él eran mucho más que miembros, eran sus amigos. Kyouya era su mejor amigo, Honey y Mori siempre apoyaban a todos los del grupo, y en ocasiones hacían gala de una madurez impresionante. Hikaru y Kaoru, a pesar de las constantes bromas que hacen a su alrededor, siempre se preocupan por su bienestar y están dispuestos a todo con tal de ayudar al Host Club. En cuanto a Haruhi, aportaba ese toque especial, esa humildad y humanidad. Aunque su sinceridad podía ser perturbadora en ocasiones…

El líder del Host miró a sus amigos, y notó extraño que Kaoru se mantuviera un poco distanciado de su hermano, pero como buen líder no abordaría la conversación hasta finalizar sus deberes como miembro y Host más cotizado del club.

Mientras tanto, las clientas se encontraban como de costumbre encantadas con todos los chicos. Honey estaba acostado en un sillón, con su cabeza reposando en las piernas de una clienta que le daba bocados de pastel. Era algo curioso que Honey se dejara consentir, lo hacía lucir mucho más maduro. Aunque una de las chicas que estaba cerca lo miraba absolutamente celosa, era la chica del Club de Magia Oscura. Era bien sabido que tenía una debilidad por Honey, y éste último aceptaba sus sentimientos, aunque si alguien estaba dispuesto a darle pastel, no podía negarse. Mori por su parte estaba callado, mirando a Honey comiendo como niño de cinco años, aunque también notó un aire mucho mayor en su semblante. Tal vez estaba empezando a madurar…

Haruhi charlaba con sus clientas, y hablaba de sus últimos logros en los quehaceres del hogar.

En realidad no le gustaba nada, pero al ser una chica no quería hablar de cosas demasiado profundas con sus compañeras de clase.

–El día de hoy para la cena pienso hacer una sopa de tomate. Es un plato occidental, espero le guste a mi padre. – Al tener un rostro tan sincero, todas caían bajo su encanto.

Pero le faltaba mucho más encanto para poder pagar la enorme deuda que tenía con esos maniacos del Host Club. Increíblemente, cada vez que era posible los demás miembros del Host aumentaban su deuda, con lo que tenía que juntar una gran cantidad de clientas para poder pagarla.

Kaoru estaba alagando a unas chicas de primer grado cuando una de ellas le preguntó:

–Kaoru-kun…generalmente estás con Hikaru-kun, ¿están peleados? –

El chico tragó saliva pero sonrió negando el asunto. En realidad no estaban peleados, pero sabía que ellos eran escogidos por su acto de amor prohibido entre hermanos. Esa actuación incestuosa les había forjado su fama entre las chicas de Ouran, y aunque algunas decían tener a su favorito, siempre terminaban intercambiándolos. No estaba acostumbrado a tener que lidiar con las clientas de ambos al mismo tiempo, pero afortunadamente Honey se acercó para ayudarle, en cierta forma.

Una vez que las clientas desalojaron el lugar, el mayor de los miembros del Host le preguntó a Kaoru sus preocupaciones. Esto no era algo nuevo, Kaoru siempre iba con Honey cuando tenía algún problema con su hermano, razón por la que agradeció profundamente que el chico se hubiera dado cuenta de que algo andaba mal.

–Kao-chan…– empieza Honey.

–…lo sé– sonríe Kaoru. – Pero él tiene que darse cuenta solo. Y ella también. Aunque, tengo miedo…no quiero que haga lo mismo que hacen las chicas del club. –

–¿Crees que terminaría saliendo contigo? –

–¡No! Me refiero a que nos confunda…que diga que somos iguales y no vea al verdadero Hikaru. Aunque aún es pronto, y apenas está empezando a tomar su propio camino, en verdad se preocupa por ser diferenciado. Es un testarudo. – Dice Kaoru mientras toma una taza de té entre sus manos.


Espacio del autor.

¡Gracias por haber llegado tan lejos!

La historia apenas comienza, y creo que se va a ir poniendo muy interesante. Kaoru siempre ha sido un personaje que reconforta a los demás, no sé por qué. Al parecer Hikaru va a necesitar ciertos jalones de oreja para comprender lo que sucede, aunque en realidad nadie está seguro de lo que sucede, ni siquiera yo.

Tal vez algunos enredos suplementarios harán que la historia vaya tomando sabor. Ojalá les haya gustado, estaré al pendiente de sus reviews. (Sé que en dos días he publicado cuatro capítulos, pero una vez que empiezo a escribir no puedo parar).

¡Nos vemos en el capítulo siguiente! ¡Cuiden de mí por favor!

P.D: No olviden que los personajes originales de Ouran Koukou Hosuto Kurabu pertenecen a Bisco Hatori. ¡Apoyen al artista comprando material original!