LA INMORTALIDAD TE QUEDA
SUMARIO: Post-Amanecer. Aro continúa la persecución, los Cullen, en especial Bella son más peligrosos de lo que pensaba, ella para salvar a su familia enfrentará el dilema de ceder a los deseos de un vampiro siniestro y hermoso, aunque implique no volver a enfrentar la mirada de su amado. ¿Mala suerte o predestinación?
ALERTA: SPOLIERS de Crepúsculo, Luna Nueva, Eclipse y Amanecer.
DISCLAIMER: Edward y Bella con todos sus personajes asociados son propiedad de Stephenie Meyer, la trama y desvaríos son míos. Los textos de libros originales a que hago referencia están citados entre comillas en cursiva.
Clasificación: M. Atención, lenguaje y situaciones de adultos.
CAPÍTULO 11 - LA VISITA ESPERADA
Carlisle mantuvo la puerta abierta mientras Emmett y Jasper le flanqueaban a un paso.
Alice, Esme y Rosalie se mantuvieron en el centro del lugar, Bella y Edward permanecieron en el sofá en actitud protectora hacia su hija, todos alertas y con los instintos en acción, por si acaso ese primer encuentro degeneraba en lucha.
Edward captó con el pensamiento la cercanía de Jacob, Seth y Leath en forma lobuna. Le manifestaban que estaban alertas y que a lo lejos contaban con el resto de manada y de la de Sam.
Bella con ansiedad esperaba ver entrar dos sombras oscuras cubiertas de capas grises, pero con sorpresa se encontró con algo totalmente diferente, no tan aterrador como había pensado si sólo miraba su apariencia, pero espeluznantes si pensaba en lo que estos verdaderos monstruos de su propia especie representaban y eran: siglos de guerra, de lucha, de destrucción, de muerte, eran su sombra.
Decidió no pensar en ello, debía tolerar su cercanía por lo menos un tiempo, y un rostro horrorizado no contribuiría a sus planes.
—Bienvenidos a mi hogar, viejos amigos —saludó Carlisle a las dos figuras altas, fuertes y modernamente vestidas que habían cruzado el umbral.
Ellos algo sorprendidos, inicialmente guardaron silencio. Félix lucía una chaqueta de cuero con un buzo de cuello alto y pantalón deportivo, enteramente de negro. Sobrecogedor, con su cabello corto y su palidez mortecina, era sin embargo hermoso y se veía tan fuerte como el mismo Emmett lo era.
Con lentitud retiró sus lentes oscuros para dejar ver sus brillantes ojos rojos que buscaba demostraran sólo amistad, tal como el mismo saludo de Carlisle les había ofrecido, pero no lo lograba, porque estaba tiznados de sangre humana.
Demetri tenía al aire sus cabellos largos, algo húmedos por el roce con la habitual niebla de Forks, se le notaba más siniestro aunque contara con un traje oscuro y moderno encima de una camisa blanca, quizá fina, ostentando una elegancia con la que parecía sentirse incómodo.
No se le notaba tan amigable como Félix, pero fue el primero en saludar y ofrecer sus respetos a los dueños de casa y a toda su familia, mientras Félix aprovechaba para dirigir una mirada hacia los únicos ojos que buscaba, los de Bella, quien con determinación le mantuvo la mirada.
Después con aire divertido, Félix miró a Edward, quien le devolvió un gruñido como respuesta a lo que detectó en sus pensamientos.
Félix no se sintió decepcionado ante las reacciones de ambos. Verla a ella en el esplendor de su hermosura inmortal, aunque Edward consiguiera taparla lo más posible con sus brazos y con su hija, le era sumamente placentero. Valdría la pena la misión con el sacrificio que conllevaba. Volviendo la mirada hacia Bella como si fuera su única espectadora, por fin habló.
—Somos emisarios de Cayo, Marco y Aro en una visita pacífica a ustedes, en expiación por la visita pasada; para ellos, es necesario la búsqueda de su perdón, los Vulturis quieren que sepan que siguen siendo sus aliados, sus amigos.
—Mientes – expresó Edward tratando de aparentar calma pero con los ojos refulgentes y la boca llena de veneno —sólo son emisarios de Aro, quien sabe con que propósito siniestro.
—Cuidado —le advirtió Jasper a Edward a media voz mientras extendía su influjo pacificador por la sala.
—Te equivocas, amigo —le contestó Félix —si miras en mi mente podrás ver que los motivos no son para nada lo que piensas.
Le miró duramente durante un breve tiempo, y a Edward para nada le satisfizo lo que vio, fue como si Félix le mostrase una película con unos videos predeterminados que le mantenían fuera de lo que su mente verdaderamente guardaba, tenía gran control mental, como cuando Alice traducía sonetos del árabe a la lengua de señas coreana. Demetri hacía otro tanto, seguramente habían sido bien entrenados.
—Siendo pacífica su misión con nosotros, simplemente reconocemos como válidos los motivos que hayan movido a Aro a enviarles, y por ello les rogamos que acepten nuestra hospitalidad por el breve tiempo que deben permanecer con nosotros —les expresó Carlisle, con sinceridad en su mirada, tratando de apaciguar los ánimos.
Félix y Demetri mostraron sorpresa en sus rostros, esperaban no que les recibieran con colmillos afilados y dispuestos a la batalla, pero tampoco que se les acogiera en la misma casa, tenían previsto estar cerca, pero no quedarse. Sin embargo, ninguno vaciló, al unísono aceptaron.
—Tenemos instrucciones de Aro de compartir el estilo de vida de ustedes por un tiempo, será placentero quedarnos en su casa para tal propósito —indicó Demetri con un dejo de aburrimiento, pero amable.
—Como sabrán, debemos proteger nuestro anonimato en éste territorio —les indicó Carlisle —deberán cazar lejos de acá o abstenerse de hacerlo.
—No es de preocuparse Carlisle —Félix le aclaró un tanto asqueado —tenemos instrucciones, como indicaba Demetri, y ellas incluyen compartir su estilo de vida en general, incluyendo su forma de alimentación, les acompañaremos en su cacería... de animales.
—Podemos contarles todo lo que quieran sobre nuestro estilo de vida, para que no tengan que quedarse mucho tiempo, ya deben extrañar Volterra y sus alrededores, la sangre humana y todo eso —les indicó Alice sin esperanza.
—Debemos compartir su estilo de vida, no escuchar como viven, queremos verlo, queremos referirle a Aro su experiencia con el "vegetarianismo", viviéndolo en carne propia —concluyó Félix.
Edward temblaba de la furia, tenerles cerca, en su casa, tolerar hasta que les acompañasen a cazar, toda su familia expuesta... Bella le tomó de la mano con fuerza para calmarlo, debía contenerse.
Emmett también parecía dispuesto a echarse encima de ellos.
—Cuervos —expresó en voz baja.
—Urracas —completó Rosalie.
Jasper les miró con reproche.
—No es un juego —les dijo Alice, todo en el mismo tono bajo, inútil porque todos los vampiros escuchaban.
Mientras Félix y Demetri les dirigían miradas asesinas, Bella se sorprendió interviniendo, así como también sorprendió a todos los demás, especialmente a Edward.
—Sean bienvenidos, por favor, hagan caso omiso a cualquier cosa diferente a nuestra hospitalidad —les dijo.
Carlisle le miró agradecido por el apoyo y Félix aprovechó para dirigirse a ella, se acercó sabiendo que Edward no podría hacer nada al respecto, le extendió una mano invitándola a darle la de ella, mirándola fijamente a los ojos.
Bella percibió de inmediato la lascivia que latía en esa mirada roja, ahora brillante como el fuego, sintió asco al pensar en las muertes humanas que le habían dado ese color; sin embargo, con un esfuerzo, retiró su mano de la de Edward y se la entregó, se mordió el labio inferior, trató de sonreír y esperó que su rostro le corroborara la bienvenida de sus recientes palabras. Él le besó levemente el dorso de la mano y se estremeció con ello.
Edward no pudo evitar gruñir.
Cuando Félix besó la mano de Bella su mente se descontroló hasta el punto de que Edward pudo entrar en ella, lo encontró perdido, confundido ante la reacción de su propio cuerpo al roce de sus labios en la piel de ella. Se preguntaba como sería besar sus labios, que sus cuerpos desnudos y sus efluvios se enredaran en una maraña de pasión y fuerza, comenzó a imaginarlo con todo detalle y a tomar el aire que no necesitaba con rapidez exagerada...
—Aléjate —le dijo Edward mientras saltaba interponiéndose entre él y ella, envarado.
Emmett y Jasper saltaron al mismo tiempo que Demetri, los primeros flanqueando a Edward y el último, a Félix. Desde afuera, muy cerca, se escucharon los aullidos de los lobos, atentos a la señal que pudiera darles Edward para intervenir.
—Vamos, saben que somos sólo dos, contra todos ustedes y esos perros, sus aliados, no tenemos ninguna oportunidad. Sería una lucha desigual y a traición —dijo Félix, envarado también y con una voz que sacaba toda la ferocidad de su interior.
—Podemos morir pero llevarnos a unos cuantos por delante, Félix – le dijo Demetri hambriento de muerte.
—No, Félix tiene razón; Edward, Jasper, Emmett – les dijo Carlisle uno a uno.
Ante el sonido de sus nombres como si fuera un mantra, cada uno se fue calmando. Aunque Bella quería aparentar simpatía, tuvo que ahogar un gruñido que provenía de lo más profundo de su interior. Se imaginó que lo que había enojado a Edward había sido el gesto de besarle la mano, no tenia idea de lo que en verdad bullía en la mente de Félix y que su esposo había contemplado con asco y horror.
—Ya se acerca la hora de las actividades nocturnas, les mostraré sus habitaciones —dijo Esme con calma.
—No debimos prepararles habitaciones, sino ataúdes de acero atornillados —dijo Emmett una vez se habían marchado, sabiendo que de todos modos le escucharían.
Los demás le miraron con reproche, sin poder disimular la preocupación.
PRÓXIMO CAPÍTULO: LA VERDADERA INTENCIÓN.
Gracias a quienes leen con fidelidad, ya saben, sus comentarios son mi alimento de cada día.
CONCURSO ACTUAL: Gracias a sus votos he pasado a la final en el Cullen Christmas Contest, con mi relato EL RASTRO DEL MUÉRDAGO - Gracias a quienes me dieron su amable voto, ya han comenzado las votaciones en la nueva ronda entre los diez fic seleccionados, ojalá se animen a pasar y si lo desean y les gusta mi fic, votar de nuevo en el link http : // www. fanfiction. net /u/2146572/ Cullen_Christmas_Contest# (quitar los espacios) o si entran a mi perfil allí encuentran más fácilmente y directamente el link.
De ésta ronda saldrán dos finalistas.
¡GRACIAS MIL!
Besos.
Saranya.x
