Espacio del autor.

No había notado que los tres capítulos que pensé que ya tenía escritos eran uno sólo. Debo comprar lentes nuevos, definitivamente. Pero este capítulo es mucho más largo que los anteriores, por eso espero lo disfruten tanto como yo.

Se complica un poco la historia, espero eso les sea agradable. Todo es impredecible en este momento de la historia, así que ojalá se diviertan con lo que vendrá.

¡Gracias por haber llegado tan lejos! Sigan leyendo, nos vemos al final del capítulo.


Abrió sus ojos. La luz se filtraba apenas por sus cortinas, pero le agradaba la sensación cálida de las mañanas de verano. Estiró sus brazos hacia el techo, siempre le había gustado intentar tocarlo aunque fuese imposible, y mientras empezaba a bostezar recordó un agradable sueño de la noche anterior.

Aunque había dormido enojada, sus sueños siempre le llevaban a lugares agradables y extraordinarios. Empezando a hacer memoria, recordó que había mucha gente a su alrededor. Sus nuevos compañeros de clase en verdad eran agradables con ella, y por más extraño que pareciera, durante un momento hubiera querido seguir soñando.

Se sentó y una vez que se puso sus pantuflas caminó hacia la pared y abrió la ventana de par en par. Afuera podía ver un pequeño estanque que su padre había mandado construir para compensar la falta de tiempo que le dedicaba a su hija. Le gustaba mucho ese estanque, y había prometido tener muchos amigos con los cuales poder tener buenos recuerdos de ese mismo estanque.

Sonrió para sí misma y oculto su cabeza en sus brazos mientras reía silenciosamente. Levanto la cabeza y se dirigió a su baño, dispuesta a comenzar otro día.

–Sábado, ¡serás un día muy divertido! –

[Mansión Hitachiin]

–Kaoru…¿estás despierto? –

–Ya sabes que sí, Hikaru. –

–He estado pensando, y bueno…Naoko,yo.. –

Su hermano gemelo Kaoru abrió un ojo, mucho más atento a lo que decía su hermano. Ya tenían ambos sus habitaciones propias, pero la noche anterior Kaoru tuvo la delicadeza de dormir en la misma cama que él, como lo hacían antes. Era una forma sutil de reconfortar a Hikaru cuando se sentía agobiado.

Observó a su hermano, y vió que estaba un tanto ruborizado. Aunque su cabello cubría parte de sus ojos, adivinó lo que diría…o eso pensó.

Decidió presionar un poco a su hermano para que terminara su frase: –¿Hikaru? –

–¡He descubierto que debo vengarme de Naoko por las cosas que ha dicho de nosotros! – Dijo mirando a Kaoru.

Éste se quedó con la boca abierta. El rubor de Hikaru se había debido a su enojo, y lo que era peor, estaba a punto de tomar cartas en una ilusión.

–Hika…–

–¡Lo sé! Ya es tiempo de hacerle saber que no va a salirse con la suya. ¡No me disculparé! La ignoraremos, ya tengo un plan…– Dijo con una mirada brillante y una sonrisa malvada.

Kaoru hundió su cara en la almohada para no reírse mientras su hermano le explicaba sus conspiraciones absurdas. Al mismo tiempo, sentía pena ajena por las tonterías que salían de la boca de su hermano. Mentalmente empezó a compararlo a Tamaki, y concluyó que eran la misma clase de idiotas.

–Y, ¿qué piensas? – Dijo finalmente Hikaru.

–Hikaru…eres la persona más brillante que conozco. – Mintió Kaoru.

–¡Bien! Entonces podemos pasar a la fase uno de mi plan maestro. Me tomé la libertad de llamar a los demás. A las diez debemos reunirnos todos en casa de Haruhi. –

Kaoru salió disparado como una flecha hacia su habitación. Siempre que iban a casa de Haruhi pasaba algo divertido, y se empezaba a imaginar cómo él y los demás miembros cuerdos del Host Club tenían los primeros asientos en cada comedia que protagonizaban los demás.

[De vuelta a la residencia Kanagaki]

Naoko ya se había bañado y arreglado, no volvería a ser la de antes, lo había decidido. Optó por usar ropa bastante femenina, lo que hoy en día podríamos definir como lindo. Era vestido corto color azul cielo, y debajo usaba unas medias negras que combinó con unas zapatillas sin tacón a juego con su vestido. Cuando se trataba del cabello tardaba un poco más de tiempo en su arreglo personal, pero con mucho esmero se había convertido en una experta: su cabello estaba recogido en un chignon , aunque del mismo se desprendían varios cabellos, dándole un aspecto casual y fresco.

–El dilema del día, el perfume…– Dijo mientras observó su tocador, el cual tenía una larga fila de fragancias. Muchas de éstas eran regalos de sus familiares, pero tenía su favorita. –Naranjas…– murmuró mientras tomaba el frasco más grande.

Era un perfume que había recibido de su abuela justo antes de que falleciera. Su olor era el de naranjas, aunque daba la sensación de haber salido de un baño de vapor con olor a estos cítricos.

–Señorita Naoko, el carro ya está listo– Dijo una de las empleadas del otro lado de la puerta.

Después de haberse puesto su perfume, tomó su bolso que estaba sobre un pequeño banco y salió rápido de su habitación.

–¡Ya voy! – Dijo apurada mientras bajaba las escaleras y corría por el largo pasillo.

Sonrió para sí misma mientras vió los rayos del sol afuera, tenía muchas ideas en mente para disfrutar el sábado.

Una vez que cruzó la puerta, vio que en la mansión de sus vecinos de enfrente había un carro esperando. Se acercó curiosamente, ignorando por completo su propio vehículo, a sabiendas de quién era su vecino.

–¡Richard! Tómate el día libre, sal con tu familia y diviértete. – Le gritó a su chofer, quien se sorprendió y asintió amablemente. –Hoy saldré con unos amigos.

Mientras tanto del otro lado de la calle privada, un par de chicos subía al auto estacionado especialmente para su transporte. Uno de ellos era de baja estatura y de cabellos rubios, mientras que el otro, de gran estatura, poseía un cabello negro azabache.

Naoko decidió darse prisa y corrió un poco. Estaba acostumbrada a correr, así que no se cansó, pero sus zapatillas hacían un poco más dificultosa su tarea, pero tenía que alcanzar el coche antes de que partiera. Se abrió paso por un atajo que utilizaba cuando era pequeña e iba a visitar a Honey, así que llegó antes de lo esperado al vehículo. Sin más, abrió la puerta trasera del auto y se metió en su interior, sentándose al lado de uno de los chicos, aunque aún sin saber de cuál.

–¡Lo siento! Pero hoy tendré que acompañarlos. Me aburro mucho, hace mucho que no hablamos Mitsukuni, Takashi, y pensé que…– Se quedó callada y observó al acompañante que tenía a su izquierda.

Honey observaba a Naoko de forma extraña, sus ojos se veían más grandes de lo normal y ésta se sintió un poco avergonzada al ver que ninguno de los dos decía nada. El chico rubio la miró de pies a cabeza y miró a Mori, quien simplemente hizo un movimiento de cabeza y alzó un pulgar.

–Naoko… – Empezó Honey.

Su cabeza procesaba todo de forma muy rápida. Por un lado, Hikaru había telefoneado desde temprano para compartirles sus planes contra esa chica que se rehusaba ir al Host Club; por otro, era una amiga de la infancia tanto suya como de Takashi, no podían decirle que no…al mismo tiempo, tal vez si Naoko fuera con ellos Hikaru abandonaría sus planes tontos y estrenaría su cerebro.

–Mitsukuni. – Dijo Mori, con su acostumbrada voz pausada y grave. –Naoko-chan…Vamos a ver a unos amigos, ¿quieres venir? –

–¡Ha ha ha! Bueno es chistoso, el auto ya arrancó. – Dijo Naoko señalando por la ventana. Hacía ya un par de minutos que el chofer se dirigía a la destinación que le habían ordenado, y el paisaje comenzaba a cambiar rápidamente conforme avanzaban.

[En el departamento Fujioka]

–Chicos…¿no creen que es muy temprano para venir? –

Haruhi estaba preparando té, su cabello era "morning style", totalmente enmarañado y despeinado, aunque con su broche para sostener su fleco. Afortunadamente ya se había cambiado de ropa, pero era muy desagradable que gran parte del Host ya estuviera en su casa, y encima pidiendo té.

–Haruhi, ¡eres muy cruel con nosotros! – Se queja Hikaru. –Aún estamos esperando a Honey-sempai y a Mori-sempai. –

–¡No seas rudo con Haruhi, Hikaru! Papá está muy contento de que su hija sea tan considerada con papá y le preparé un té casero…–

–Tamaki-sempai, sólo son bolsitas de té que ya vienen preparados. –

Mientras Tamaki se lamentaba en el rincón de hongos, uno de los pelirrojos se asomó por la ventana del departamento y se percató que en la calle se acababa de estacionar un auto. Primero se bajó una figura alta, con pantalones de mezclilla y una camisa deportiva estilo polo de color blanco. Tras él bajó una silueta mucho más baja, vestida también con pantalón de mezclilla y una camisa azul cielo, aunque portaba un chaleco a cuadros color mostaza.

–Hikaru, ya llegaron Honey y Mori-sempai… ¿Huh? – Se interrumpió Kaoru.

Del auto bajaba una tercera silueta, una silueta femenina, inconfundiblemente. Pero Kaoru no logró distinguir su rostro. Honey le ayudaba a bajar tomándola de la mano, cosa que le hizo dudar un tanto de la identidad de la joven.

Poniendo un poco más de atención, logró ver su rostro, y se sorprendió tanto que notó como su corazón latía más rápido de lo normal, se sentía nervioso y por alguna razón sabía que Hikaru no iba a poder soportarlo decentemente.

–¡Hikaru! Es…–

–Lo sé ya lo dijiste Kaoru, ven y siéntate con nosotros, el té ya está listo y Honey-sempai siempre trae golosinas para almorzar. –

Hikaru estaba totalmente relajado, sentado con su espalda descanzando en una de las paredes del departamento; mientras Kaoru veía todo con cámara lenta: Honey, Mori y la chica subían las escaleras, y Hikaru se iba levantando lentamente, y aunque su hermano gemelo intentó impedirlo, éste abrió la puerta aún sonriendo.

–¡Buenos días! Honey-sempai, Mori-sempai. – Dijo mientras sonreía.

Debido a esta acción sus ojos estaban cerrados, razón por la cual al dejar de hacerlo y abrir sus ojos de un tamaño normal vió a la tercer acompañante.

Se quedó helado. Naoko también se quedó pasmada.

No puede ser… pensaron ambos.

El pelirrojo siempre tenía un buen gusto al momento de vestir, después de todo su madre era diseñadora de prendas de vestir, y ese día iba con unos jeans verde militar y un chaleco a juego, debajo del cual había una camisa negra con unos estampados militares.

Naoko se quedó impresionada por su aspecto, y tuvo una desagradable sensación en la boca de su estómago. Era como si tuviera un examen final y no hubiese estudiado absolutamente nada, y frente a ella estuviera un examen en blanco. Nervios y miedo a la vez.

En cuanto al joven, tragó saliva discretamente al verla. No estaba acostumbrado a verla arreglada, y mucho menos con ropa tan linda. Desvió la mirada y vió que su estómago gruñía, señal de hambre. Atribuyó el calor de su rostro a la falta de alimento, y tomó las cajas de pastelillos que Mori sostenía en una de sus grandes manos para escabullirse al interior del departamento de Haruhi.

Honey observó la escena desde el mejor ángulo posible, y sintió como si su Usa-chan hubiera quemado todos los pasteles sobre la tierra.

Entró después de Hikaru tomando a Naoko del brazo, y se sentó cerca de la mesa.

–¿Oh? Tú debes ser Kanagaki-hime. Tamaki Suoh, mucho gusto. Soy el Rey del Host Club, y me place invitarte a desayunar con nosotros el día de hoy. – Como de costumbre, Tamaki hizo gala de un comportamiento principesco.

–Siéntate, ¡tengo mucha hambre! – Le dijo Honey a la chica. –Haru-chan, hoy traje pa…

Era demasiado tarde. Cuando se dio cuenta del problema en el que estaba, no pudo hacer ya nada. En ese mismo instante, todos los miembros del Host se dieron cuenta del error.

–Fujioka-kun…– Dijo Naoko hablando muy despacio, mirando a Haruhi como si fuera la primera vez que se conocieran. –¿Eres una chica?

¡Maldición! Pensó Kaoru.

Hikaru también se quedó pasmado, no lo había pensado en absoluto. ¡Se dio cuenta!

Tamaki empezó a reír ruidosamente dándole palmadas en el hombro a Naoko. –¡Ha ha ha! ¡Pero qué dices! – Luego, suspiró de tanto reír y la miró con lágrimas en sus ojos. –No creerás lo que dices, ¿o sí? – Continuó dándole palmadas cada vez más fuertes, de los nervios.

–Lo siento, pero un hombre no usa esto, esto y esto. – Dijo señalando un broche rosado que llevaba Haruhi en su cabello para que no le estorbara, su sudadera con un oso en la espalda y el delantal.

Kaoru intentó acomodar la situación. –Haruhi siempre ha sido…especial. –

Haruhi no había dicho nada, en parte porque si se descubría que era una chica, tendría problemas con Kyouya, que en esa ocasión había preferido quedarse en su casa, afortunadamente para todos.

Suspiró tranquilamente y miró a Naoko directo a los ojos.

–Soy una chica. – Dijo finalmente. –Tengo una deuda gigante con el Host Club, por eso debo trabajar como un miembro más para poder pagarla.

Todos voltearon a ver a Naoko para ver su reacción, y siguió plantada sin decir nada, mientras Tamaki seguía dándole palmadas cada vez más fuertes. Como Haruhi ya había confesado el asunto, no midió su fuerza y le dio una palmada especialmente dura.

Las cosas pasaron bastante rápido. Mori había alejado a Naoko de Tamaki al mismo tiempo que Honey le lanzaba uno de los vasos directo a su rostro. El vaso contenía agua caliente, y los gritos de Tamaki no se hicieron esperar.

–No vuelvas a tocarla…– Murmuró Honey con una expresión amenazante. Al ver que todos lo miraban sorprendidos, cambió su semblante y volvió a actuar igual de melosamente que siempre. –¡Tama-chan! Usa-chan y yo tenemos hambre…

–Mitsukuni…– Susurró Naoko.

Volteó hacia arriba para ver a Mori, y asintió agradeciéndole el gesto, para luego sentarse en el lugar más cercano a la puerta. No quería volver a arriesgarse en caso de que alguien se pusiera violento.

¿Mitsukuni? O sea que hay mucha confianza entre ambos. Pensó Kaoru.

De reojo observó a su hermano, que jugaba con la bolsita de té con aire indiferente y algo aburrido. Luego de un momento, el mismo Honey empezó a pasar la caja de golosinas para que cada uno tomara su pastelillo.

Cuando Honey puso la caja frente a Hikaru, éste no la tomo y miró hacia otro lado murmurando que no tenía hambre. Ese acto no pasó desapercibido para los demás, bueno, tal vez Tamaki seguía hablando de sus hazañas como líder del club, pero todos los demás notaron lo evidente.

–Fujioka…chan. ¿Puedo llamarte Haruhi? – Preguntó Naoko a su compañera.

Todo esto parece sacado de una comedia, pero bueno, supongo eso explica su amabilidad conmigo.

–Haruhi, deberías cuidar mejor tus relaciones con las personas, no vaya a ser que revele tu secreto. – Lanzó Hikaru.

Se formó un silencio bastante incómodo, pero Tamaki sabía cómo comportarse en este tipo de situaciones. El rubio se acercó (aunque con cuidado) a Naoko y a Haruhi, unió las manos de ambas y dijo:

–¡Serán amigas! Papá está muy orgulloso de su hija, ¡Haruhi! Eso significará tu primer paso para convertirte en una linda chica. – Sus ya famosas lágrimas inundaron su rostro, que tenía una expresión fantasiosa que combinaba perfecto con su extraño baile giratorio alrededor de las chicas.

Naoko sonrió guiñándole un ojo a su compañera. –Haruhi, tu también debes llamarme Naoko, ¿de acuerdo? Tamaki-sempai tiene razón, podemos ser amigas. Prometo cuidar tu secreto, y cuando lo necesites, te rescataré de esta banda de locos…– Dijo bajando la voz. – Tengo una idea. Takashi, Mitsukuni, ¿creen que podamos salir a algún lado? Apenas empieza el día, y la verdad…no quiero volver a casa.

–Naoko…no creo que sea una buena idea…– Susurra Haruhi a su ahora nueva amiga.

Tamaki se emocionó en sobremanera, y mientras hacía planes con Honey y Mori de los lugares que podrían visitar, Naoko volteó a ver a los gemelos. Habían estado bastante callados, y parecían no estar interesados en salir con los demás.

Tomó valor y se agachó detrás de ambos, poniendo sus manos sobre sus cabezas. Sus cabellos eran muy suaves, y se sintió un poco extraña pero por esta vez quería darles una oportunidad.

Ambos chicos voltearon a ver, pensando que sería Haruhi, pero al ver a Naoko tan cerca pensaron que los insultaría.

–No me van a dejar plantada, ¿verdad? Dejen de hacerse los ofendidos, quiero que vengan con nosotros. –

Antes de que Hikaru pudiera reaccionar y hace otro de sus berrinches, Kaoru puso una de sus manos en los labios de su hermano y aceptó la invitación. La chica se levantó y fue hacia los demás para seguir proponiendo ideas.

–¡Kaoru! ¿Qué crees que estás haciendo? – Dijo el pelirrojo enojado. –Se supone que debíamos pensar en un plan para molestarla, no acompañarla a pasear.

–Ya es suficiente, Hikaru. – Respondió su hermano con el mismo enfado. –Tus caprichos no hacen más que dividirnos, deberías ser un poco más consciente. Tienes una oportunidad de ser quien eres en verdad, no la eches a perder. – Dijo mientras agachaba la mirada.

Kaoru sabía que su hermano siempre había sido el más impulsivo, pero ahora que quería cambiar necesitaba más de un empujón para lograrlo.

Su gemelo lo miró sintiéndose culpable, y despeinó su cabeza sonriéndole. No le gustaba verlo serio.

Kaoru…

–…Está bien. –

Luego de esto se paró para ir a pelear con Tamaki acerca del mejor lugar para divertirse.

–¡Vayamos al acuario! – Propuso el rubio.

–Pero Tono, eso parece salido de un shoujo manga. – Se burló Hikaru.

–A mí me gustan los acuarios Hika-chan. – Dijo Honey con su voz tierna.

Hikaru miró a Honey de forma sospechosa, pero por el bien de todos prefirió seguir siendo el mismo Hikaru de siempre.

– ¡Bien! Vayamos a su acuario. Kanagaki, Haruhi, ¿están de acuerdo con eso? –

Haruhi movió la cabeza afirmativamente, aunque Naoko tuvo que pensarlo un poco, para después aceptar. La verdad era totalmente diferente.

Odio los espacios con grandes cantidades de agua…Le tengo miedo al océano, y más a las criaturas marinas, pero en verdad quiero tener amigos.

–Entonces ¡en ruta! – Dijeron Hikaru y Kaoru al unísono.


Espacio del autor.

He estado escuchando mucho Tsunaide te, de Lil'b. Es una canción muy bonita. Cada vez hace más frío, toda el agua de mi perro se congeló.

Respecto al capítulo, creo que voy mejorando. Honey va tomando un poco más de importancia, de hecho cada Host va teniendo más participación en la historia. Tal vez necesito que Haruhi ponga más de su parte, pero es un personaje complejo (aunque su personalidad sea simple).

Esta vez tendrán que esperar un poco más para el siguiente capítulo, ya que debe ser más largo. Tampoco quiero hacer un libro por capítulo, pero el capítulo siguiente se centrará en la visita al acuario, no será un día diferente como había estado ocurriendo con cada cambio de capítulo.

Necesito espacio para poder contar lo que sucederá. Dejen sus reviews por favor, y ojalá hayan disfrutado este capítulo. Me pregunto, ¿qué les depara el destino a cada uno de los personajes?

No olviden visitar mi perfil, ahí tengo un enlace a mi blog, es donde escribo un poco más acerca de la realización de este capítulo. Ojala puedan compartirme sus pensamientos acerca de la historia.

¡Nos vemos en el siguiente capítulo! ¡Cuiden de mí por favor!

DaemonLover.