LA INMORTALIDAD TE QUEDA
SUMARIO: Post-Amanecer. Aro continúa la persecución, los Cullen, en especial Bella son más peligrosos de lo que pensaba, ella para salvar a su familia enfrentará el dilema de ceder a los deseos de un vampiro siniestro y hermoso, aunque implique no volver a enfrentar la mirada de su amado. ¿Mala suerte o predestinación?
ALERTA: SPOLIERS de Crepúsculo, Luna Nueva, Eclipse y Amanecer.
DISCLAIMER: Edward y Bella con todos sus personajes asociados son propiedad de Stephenie Meyer, la trama y desvaríos son míos. Los textos de libros originales a que hago referencia están citados entre comillas en cursiva.
Clasificación: M. Atención, lenguaje y situaciones de adultos.
CAPÍTULO 13 - PLANES INCIERTOS
Félix y Demetri hicieron un recorrido por el lugar, más que conocer, les movía una intención táctica, estratégica, previendo la posibilidad de realizar un ataque directamente a la casa, no estaba planeado aún, pero esperaban que la terminación de todo fuera ver en pleno a la guardia Vulturi cernirse sobre ese hogar y sobre todos sus ocupantes, o casi todos.
A cada uno se le había asignado una habitación perfectamente equipada, sin cama, porque no era necesaria, pero sí con todos los artilugios tecnológicos modernos de entretenimiento y de comunicación que podrían llegar a necesitar.
—Es como si los Cullen quisieran asegurarse de que nuestra labor de espionaje va a ser perfectamente realizada —le expresó Demetri a su compañero con duda.
—No te extrañe que todo sea una trampa —contestó el otro con inquietud —estos artefactos no son fiables, seguramente tienen algún tipo de interceptación, Carlisle y Edward son lo suficientemente hábiles en tecnología para tratar de engañarnos.
—Es cierto, pero nuestros medios son inviolables, Aro es mucho más genial que ellos dos juntos.
Aro había estructurado de antemano el sistema de comunicación que manejarían, para que fuera fiable, aún utilizando el internet del cual les podían proveer los Cullen.
Utilizando el sistema satelital normal de la internet les era posible encriptar los mensajes de tal manera que no sólo se requería hackear el sistema para descifrarlos, también se requería conocer el código oculto detrás de los códices acordados.
Aro era especialista en criptografía, y había hecho gala de todo su arte, quien se infiltrara debería descifrar más de un millón de posibilidades antes de obtener resultados, a los Cullen les llevaría años intentarlo.
Pero todo hubiera sido en vano sin el entrenamiento para bloquear los pensamientos en su interior, ¿de qué les serviría tanto secreto y prevención para comunicarse si Edward fácilmente podía extractar la información de su mente? No, ellos sabían como mantenerlo fuera, no plenamente, pero en lo más esencial para obstaculizarle enterarse de cómo se iban desenrollando los planes presentes de los Vulturi.
En casa sólo habían quedado Carlisle y Esme, los demás habían salido de cacería y Edward y Bella estaban en su propia casa, cercana, pero que les daba intimidad respecto a los de la casa grande, aunque los enviados Vulturi planeaban visitarles pronto.
Para Félix era un ejercicio sobrenatural de autodominio el que debía tener al saber que Bella estaba tan cerca y que seguramente estaba, en esos instantes, en brazos de Edward.
A pesar de que se encontraba en la casa principal a una considerable distancia de la pequeña casa que ellos habitaban, tenía la sensación auditiva de captar los gruñidos, los gemidos de placer que seguramente emitían en esos momentos; la emoción atormentadora de los celos era una sensación nueva que no había sentido antes, y era algo que sentía que sólo podría ahogar con la violencia.
Para obtener lo que quería, deseó ir hasta la habitación donde ellos se encontraban y allí, descaradamente, arrebatársela a él, arrancarla de sus brazos para al instante asesinar a Edward y sobre sus cenizas, poseerla a ella él mismo, plena y completamente.
A pesar de que era un impulso irresistible, tenía que resistirse, debía seguir el plan de Aro aunque lo desconociera en su mayor parte, él era un súbdito, un soldado, no era amo de sí mismo, se debía al clan Vulturi, esos eran sus votos y su promesa, sólo esperaba que cuando todo esto concluyera recibiera su premio.
Félix y Demetri informaron a Aro sobre el extraño recibimiento, mezcla de amable cordialidad e ira mal reprimida; deseaban obtener instrucciones claras sobre los pasos a seguir, su naturaleza no era como para estar de visita, simplemente, ambos deseaban combatir; esa sensación de extrañeza de estar en medio de una familia amante y feliz era muy incómoda, sobre todo cuando sus vidas habían estado signadas sólo por la sangre humana y la guerra, la aniquilación.
No recibieron respuesta. Aro iba a dejar que los acontecimientos se desarrollaran solos, especialmente, esperaba que Félix estableciera sus propios planes.
Carlisle recibió el reporte en su computadora, habían dejado configurados los equipos destinados al uso de Félix y Demetri de modo que registrara la actividad a un entorno remoto, directamente a la computadora de su despacho personal, que era la más potente y había sido completada con aditamentos tecnológicos de última generación.
Le sorprendió que sus huéspedes utilizaran los equipos que había dejado a su disposición, o eran demasiado ingenuos, cosa imposible de por sí, o estaban muy confiados en la seguridad de que su método de comunicación.
Le fue sencillo violar el software, pero cuando visualizó el texto, se encontró con unos criptogramas completamente desconocidos, ensayó todas sus técnicas de cifrado, la sustitución y la trasposición de caracteres, y ninguna le dio resultado.
Basado en la periodicidad de los caracteres, estableció las variables para determinar las posibilidades de los algoritmos para correlacionarlos con todos los idiomas conocidos, incluyendo algunas lenguas muertas. Nada. Ningún resultado coherente.
"Aro —pensó lamentándose —ha realizado su mejor esfuerzo y ha convertido esto en algo sumamente complejo, no podía esperar menos".
Recordó como Aro era el mayor experto en criptografía, quizá, de todo el mundo y de todos los tiempos. Ninguno como él había tenido el tiempo, la dedicación, la habilidad y la posibilidad de encontrarse con las diferentes técnicas de representación simbólica y cifrada del ser humano, con acceso a textos originales de todas las culturas; desde hace siglos podía enfrentarse a un jeroglífico egipcio y de muchas otras culturas y leerlo de corrido.
Frustrado, abandonó todo intento. "Quizá Edward pueda hacer algo" —concluyó en su mente, esperanzado.
PRÓXIMO CAPÍTULO:
REVELACIONESMil gracias a quienes leen la historia y se toman unos segundos para dejar sus apreciaciones y comentarios, todos son leídos y disfrutados, y me animan a seguir escribiendo. ¡GRACIAS!.
Saranya.x
