LA INMORTALIDAD TE QUEDA
SUMARIO: Post-Amanecer. Aro continúa la persecución, los Cullen, en especial Bella son más peligrosos de lo que pensaba, ella para salvar a su familia enfrentará el dilema de ceder a los deseos de un vampiro siniestro y hermoso, aunque implique no volver a enfrentar la mirada de su amado. ¿Mala suerte o predestinación?
ALERTA: SPOLIERS de Crepúsculo, Luna Nueva, Eclipse y Amanecer.
DISCLAIMER: Edward y Bella con todos sus personajes asociados son propiedad de Stephenie Meyer, la trama y desvaríos son míos. Los textos de libros originales a que hago referencia están citados entre comillas en cursiva.
Clasificación: M. Atención, lenguaje y situaciones de adultos.
CAPÍTULO 14 - REVELACIONES
Félix era bello en una forma monocorde, como una melodía hermosa, sí, pero interpretada por un solo instrumento y con una sola nota sostenida en diferentes tonalidades —pensaba Bella —mientras le miraba fijamente en la sala de la gran casa, en un momento en que solicitaron tener reunida allí a toda la familia para acribillarles a preguntas.
Caslisle y Edward contestaban casi todas, por lo que Bella acomodó a Renéesme en el sofá y rodeándola en un abrazo se dispuso sólo a observarles.
Edward, claro, era hermoso de una forma policorde, perfecto como una armonía orquestada con múltiples instrumentos, notas y tonalidades variables, impresionantes y sorpresivas.
Bella quiso detectar en qué radicaba la diferencia, dejando de lado lo obvio, es decir, que al uno le temía, prácticamente le aborrecía, sobre todo en ese papel de inquisidor petulante que estaba asumiendo en esos momentos, y que del otro estaba enamorada con locura, se reconocía como poco objetiva; pero sabía que algo en su análisis se pasaba por alto, estaba segura, y eso le dejaba una sensación de incomodidad.
Sintió cierta culpa por estarlos comparando, sobre todo, cuando no podía haber ni había de hecho, competencia alguna entre ellos, ni por asomo consideraba que Félix pudiera ganar la partida; pero le era inevitable buscar en dónde estaba la diferencia, aunque bueno, había otro punto, Edward no quería ser un monstruo y Félix disfrutaba serlo con todo su ser.
El sol entró por la gran ventana e iluminó el expresivo rostro de su esposo, que reflectó la luz en forma de chispeantes diamantes, lo vio tan hermoso, pero además, provisto de una luz interior indeterminada que emanaba de su ser; Félix carecía de ella, por eso, era una belleza apagada, bello, sí, pero sin esencia.
Edward era todo esencia, todo profundidad, capaz de entregarse al amor más profundo y de sentir el sufrimiento de una forma desesperada, capaz de sentir con intensidad, pero aún era para ella todo misterio, todo complejidad, ni una eternidad le bastaría para descifrarle por completo.
Bella vio como el sol también sacaba destellos a la piel del rostro de Félix, la luz de los diamantes salió disparada de su epidermis y en un momento, un instante, Félix se volvió hacia ella y de devolvió la mirada, con una intensidad inusitada, sobre todo porque la encontró mirándole fijamente; pero ella no bajó la mirada, con descaro la dejó fija en sus ojos mientras buscaba descifrar el enigma que tenía en su mente, él tuvo que bajar los ojos ante el fuego ardiente de la mirada de Bella, que sintió como si le quemara.
Le descubrió en su totalidad, como si le desnudara; Félix le era comprensible casi de manera literal, no necesitaba mayores análisis para reconocer la violencia y el deseo pujando por salir de su ser, contenerse le entrañaba gran dificultad, especialmente por estar habituado a nunca hacerlo.
—Explícanos exactamente los dones de cada uno de los miembros del clan y el por qué crees que surgieron, Carlisle —preguntaba Demetri en ese momento.
Todos tomaban aire de forma desacompasada, tensa, aburridos del segundo día de interrogatorio consecutivo para toda la familia.
El aludido se armó de paciencia para contestar por enésima vez la misma pregunta formulada de forma diferente.
Bella les ignoraba sumergida en su burbuja personal, ya ni siquiera escuchaba la respuesta dada, sólo veía a Edward atento a prestar su auxilio a Carlisle en cuanto lo necesitara, era el que físicamente estaba ubicado más cerca a Félix y Demetri, seguido de Jasper y Emmet, quienes con seguridad aún no descartaban que cualquier conversación de éste tipo derivase en lucha, antes bien, parecían desearlo.
De pronto, la comprensión de Bella se vio recompensada, como en una nueva epifanía, como en aquella ocasión, cuando tuvo al fin certeza de que Edward estaba tan atado a ella como ella a él, vio con claridad y se sorprendió de no haber visto antes algo tan evidente, era la comprobación de la certeza de Carlisle y de la esperanza de Edward, era el mayor temor de Aro y la razón por la cual les perseguían y querían aniquilarles si era necesario.
¡Edward había recuperado su alma y Félix estaba desprovisto de ella! ¡Edward quizá nunca la había perdido!
Como todos los Cullen y ella misma, esa era su fortaleza, era la razón por la cual los Vulturis, tan poderosos, los detentadores de los poderes vampíricos, tan inmensos y grandes por siglos, les temían. El proceso de vampirización no aniquilaba el alma, la aniquilaba el convertirse en asesino, el no respetar la vida humana.
Bella ni siquiera quiso resistirse a su impulso, allí, en medio de toda su familia, incluso ante la presencia intimidatoria de Félix y Demetri, dejó a Reneesme en brazos de Rosalie, atravesó la sala y se acercó a Edward, le miró enfrentando sus ojos llenos de sorpresa y con toda su fuerza de neófita a flor de piel, le besó arrebatadoramente, con intensidad, con labios, lengua y pozoña, y él le devolvió el beso con profundidad, con la misma pasión que reservaba para sus noches privadas.
El beso parecía no acabar, aprovecharon al máximo la ventaja de no tener que dejarlo para respirar; Félix gruñía con furia y todos los miembros de la familia les observaban con sorpresa, casi con aturdimiento, aunque Emmet y Alice sonreían, al mismo tiempo estaban muy tensos por la postura agresiva de Félix.
—Bella, cómo esperas que no haga bromas sobre tu vida sexual si la exhibes públicamente —interrumpió al fin Emmet, con sonrisa abierta.
Bella y Edward separaron sus labios con dificultad, él la miró a lo profundo de sus ojos y se dio cuenta de que algo tenía en su mente, algo asombroso que la había hecho demostrar ante Félix que ella era de él, total y absolutamente. Satisfecho, le acarició el rostro antes de darse la vuelta y contestarle a Emmet y a todos, mientras Bella no podía dejar de sonreír.
—Sólo nos amamos públicamente, es una verdad tan grande y tan evidente, que ustedes, Félix y Demetri, pueden ir a contarle a Aro, y decirle además, que nos amamos de una forma tan grande, que con su modo de vida, monstruoso y asesino, nunca podrán lograr.
»Nunca sus relaciones tendrán la intensidad de las que tienen las nuestras, las de todos nosotros —y mirándoles les fue señalando uno a uno —la de Carlisle y Esme, la de Jasper y Alice, la de Emmet y Rosalie, el amor hacia nuestra hija, pueden preguntarle a Marco sobre la profundidad de ellas, pues las ha contemplado desde su don. Son fundadas en el amor pero sobre todo, en la confianza, en que no nos traicionaríamos por intereses bajos o por luchar por un poder estúpido, eso es lo que todos ustedes han contemplado ahora.
Carlisle miró a toda su familia con orgullo y a Félix y a Demetri, algo desafiante, su familia, sus seres amados eran por los que había luchado por siglos, las palabras de Edward no hacían más que evidenciarle el éxito de su búsqueda, lo que quería encontrar desde el principio de su vida como vampiro, ya lo tenía, allí, con todos ellos.
Félix se envaró hacia Edward y adoptó una postura felina, sabía que no podía atacar porque sería fácilmente aniquilado pero le vencieron los instintos, el efluvio tranquilizador de Jasper se extendió por todo su ser y quiso ignorarlo porque sabía de dónde provenía y no quería ver su furia disminuida por esa manipulación.
Demetri le miró con inquietud esperando que todo se apaciguase, sabía que esa visita no podía durar mucho tiempo, el enfrentamiento sería inevitable y ellos necesitaban refuerzos para hacerlo, debían buscar pronto la autorización de Aro, por eso, ahora no era posible generarlo.
Contuvo a Félix con una sola mano y le dijo autoritariamente:
—Salgamos de aquí, ahora.
Félix gruñó y se contuvo con dificultad; pero hizo caso, salió con Demetri, se dirigió con furia hacia el garaje donde tomó el Ferrari de Bella, le abrió la puerta del copiloto a Demetri y tomaron la vía con toda la velocidad posible.
—Al menos tiene en común con nosotros que le gusta la velocidad —expresó Bella irónica. —¿A dónde van? —le preguntó a Edward, quien sin duda ya lo habría visto en sus mentes, pues la ira les desconcentraba siempre de su esfuerzo por mantenerle fuera de ellas.
—A cazar —le respondió él —están muy agitados como para cumplir las ordenes de Aro al pie de la letra.
Bella se estremeció de pies a cabeza, pensó en Charlie, en sus antiguos compañeros de estudio, en tantos desconocidos inocentes con vidas completas y posiblemente, truncadas por el apetito voraz de esos asesinos.
—Pero no se atreverán a hacerlo cerca, y si no vulneran nuestro territorio, no podemos impedirlo —completó Edward para apaciguar la preocupación de sus ojos.
—Con tal de que nos dejen en paz, soy capaz de desear que cacen por mucho, mucho tiempo, lo que quieran… —dijo Emmet.
—En todo caso, son vidas humanas, hijo, debemos alejarlos de aquí lo más pronto posible —indicó Carlisle.
Bella tenía que hablar con Carlisle antes de contarle a Edward su descubrimiento, estaba tan convencida de que era verdad como si siempre lo hubiera sabido, muy en el fondo de su ser.
PRÓXIMO CAPÍTULO:
ABANDONAR LA PIEL DE OVEJAAmables lectores, confieso que ese capítulo revela que tan enamorada estoy yo de Edward Cullen, mea culpa, no lo puedo disimular.
Un beso.
Saranya.x
