LA INMORTALIDAD TE QUEDA

SUMARIO: Post-Amanecer. Aro continúa la persecución, los Cullen, en especial Bella son más peligrosos de lo que pensaba, ella para salvar a su familia enfrentará el dilema de ceder a los deseos de un vampiro siniestro y hermoso, aunque implique no volver a enfrentar la mirada de su amado. ¿Mala suerte o predestinación?

ALERTA: SPOLIERS de Crepúsculo, Luna Nueva, Eclipse y Amanecer.

DISCLAIMER: Edward y Bella con todos sus personajes asociados son propiedad de Stephenie Meyer, la trama y desvaríos son míos. Los textos de libros originales a que hago referencia están citados entre comillas en cursiva.

Clasificación: M. Atención, lenguaje y situaciones de adultos.


CAPÍTULO 18 - SOSPECHAS

Edward buscó a Alice en su habitación, aguzaron sus sentidos para verificar que no hubiera oídos cercanos que escucharan la conversación.

Todos habían salido de caza y Bella estaba en la casita, con Renésmee.

Alice lo estrechó con fuerza entre sus brazos para tratar de aliviarle la tensión que lo oprimía, él sonrió pero no tuvo fortaleza para devolver el abrazo. Ella en silencio reprodujo en su mente su visión, con todos los detalles, para que Edward la contemplara completa y objetivamente.

—El que huyó claramente era Félix, él escapará, ¿pero, por qué? —le preguntaba Edward—. Adora a Aro, le es tan vilmente servil, como una rata ante el queso, ¿qué le puede llevar a sublevarse de tal forma?

—Bella —contestó Alice con un suspiro —su fijación por ella es enfermiza, lo has visto en su mente Edward, la ama y la desea quizá tanto como tú mismo lo haces.

Una oleada de celos mezclados con ira recorrieron el pecho de Edward. Por un momento sintió como si su corazón muerto latiera de odio.

—Lo sé que la ama de alguna manera, pero que algo te quede claro Alice, nadie, nadie sobre éste planeta podrá amar a Bella como yo lo hago, Félix es demasiado egoísta para amarla de la forma en que lo hago yo —contestó lacónico —lo de él es más como el ansia de apropiarse de un trofeo, de poseerla a toda costa.

—Está bien, no tanto como tú —aunque Alice lo dudaba —Aro hablaba de que escapó y que la quiere a ella para él, no para que Félix desfogue su lascivia, ¿Félix obtendrá a Bella de alguna forma?

Ambos se estremecieron ante la idea.

—No lo sé, en ese caso, mejor sería que Aro la tuviera en su poder que Félix, sabemos para qué la quiere, por lo menos Aro no permitiría que la violaran —Edward sintió la ponzoña llenar completamente su boca ante la posibilidad de que Félix tocara a Bella, su animalidad e instinto asesino se agudizaban al máximo.

—¿Es posible violar a una vampira, conoces antecedentes? ¿Aún por otro vampiro? —Inquirió Alice con duda.

—Si fuera sólo por la fuerza tarde o temprano alguno mataría al otro, pero la víctima puede ceder a entregarse sexualmente ante una extorsión o amenaza. Debemos prevenir, Alice, lo que vimos es concreto, Félix no debe regresar a Volterra, debo matarlo antes. No podemos permitir que le pase algo a Bella, el riesgo no es sólo que el tome por la fuerza, es que la asesine si no logra lo que quiere, supera con creces la fuerza física de Bella.

—Pero Edward, matarlo ahora desataría la guerra de inmediato, tendríamos a toda la guardia Vulturi en pocos momentos acá, rodeándonos, y sin tiempo para llamar a nuestros aliados.

—Alice, es la única salida, varias decisiones se han conjugado para tener la posibilidad de que Félix se apodere de Bella, no sé si hay decisiones de ella de por medio, entonces lo mataré con mis propias manos en éste instante, le seguiré en la cacería mientras distraes a Demetri.

—De todos modos podrás a Bella en peligro, y no solo a ella, a Renéesme y a toda la familia. Las confrontaciones directas no han sido la mejor opción para nosotros, siempre ha sido mejor jugar con cartas de estrategia que con la fuerza bruta, es ha sido nuestra ventaja.

Edward se tocó con desesperación el puente de nariz.

—Por favor Alice, dime cuales son mis opciones entonces, ¿cuál opción de estrategia tengo? Sabes que no puedo ponerlas en peligro a ellas, mi esposa, mi hija, son lo que más amo en mi existencia, ni a ustedes mi familia. Pero Félix ha llegado a límites insospechados y llegará a peores, no quiero arrepentirme luego de no haberle matado ahora, cuando es el momento, cuando está a nuestro alcance.

—Tendremos que estar pendientes de Bella, Edward, nos turnaremos para vigilarla, es lo que hemos pactado desde antes. Las únicas decisiones sobre las que podremos influir ahora son las de ella, yo estaré atenta a ver cómo van variando las cosas. A estas alturas creo que si vamos a matar a alguien, ese debe ser Aro, para conjurarlo todo de una buena vez desde la base, desde el origen del problema, pero para hacer eso, todo debería estar controlado, y nuestros aliados, disponibles.

—Me avisas si sabes algo nuevo, por favor —Edward mesó sus cabellos con desesperación.

—Por supuesto. Vamos a alertar a nuestros amigos, haré llegar los mensajes a todos los confines del planeta; ojalá estén la gran mayoría en zonas con acceso a internet, fue de lo mejor tomar sus datos en la última visita, hasta los menos diestros en los adelantos tecnológicos prometieron estar pendientes de nuestros mensajes por correo electrónico.

—El correo electrónico no es seguro con los guardianes acá, debemos establecer una forma de comunicarnos sin alertar a los Vulturis. Hablaré con Carlisle, encontraremos la solución.

—Primero habla con Eleazar y con Tanya, por teléfono será suficiente para alertarlos.

—Lo haré al instante; pero por favor, ve con Bella, cada segundo que pasa sola aumenta el peligro de que ocurra lo que viste.

—Voy con ella. Y Edward, por favor, contrólate, no servirá de nada que les alertes a ellos y a Bella.

Edward sintió el anhelo de estar nuevo cerca de su esposa, el instinto protector en medio del amor era más fuerte para los vampiros que para los humanos, por un momento, se sintió incapaz de manejarlo.

—Trataré Alice, trataré, no es nada fácil, volver a ver a Félix será la prueba de fuego.

—Podrás hacerlo, eres de los mejores ejemplares de vampiro que he conocido, te lo aseguro —le sonrió suavemente —bueno... después de Jasper, y de Carlisle, y de Esme, y de...

—Déjalo ahí Alice, por favor, antes de que coloques a Emmett antes que yo, eso no podría soportarlo mi vulnerable amor propio.

Edward le sonrió tristemente, pero con agradecimiento. Alice era definitivamente más que su hermana, era su mejor aliada.


PRÓXIMO CAPÍTULO: PREPARATIVOS PARA LA HUIDA.


Hola, por un nuevo pero brevísimo capítulo, gracias por su paciencia. Besos.

Saranya.x