Aclaración: El siguiente capítulo es una adaptación de una parte de la película "La chaqueta metálica" de Stanley Kubrick.


Capitulo 2

El 20 de Agosto de 1967, Terry fue enviado a Fort Polk en Luisiana para recibir su formación para la capacitación en infantería y combate en la selva. Cortaron su largo cabello y luego fue instalado en una barraca que compartía con otros 29 reclutas. Estaba acomodando sus cosas cuando un joven moreno se acerco a él.

- Mi nombre es Leegan, Neil Leegan – Al igual que Terry, llevaba puesto su uniforme verde de recluta.

- Terrence Grandchester

- ¿De dónde eres?

- De Nueva York

- Yo soy de Chicago – Dijo Neil – Recibí mi numero de recluta hace tres días y hoy ya me encuentro aquí - Por su mirada, Terry dedujo que no tenía ningún interés en estar en ese lugar.

- ¿Tienes familia?

- Si – Contestó Neil con una sonrisa – Mi madre y mi hermana. Nunca olvidaré sus rostros de tristeza cuando les conté que me enviarían a Vietnam. Mi madre está inconsolable ¿Y tú? ¿Hay alguien que te espere?

- No – Ni siquiera lo dudo – Yo no tengo familia

- ¿Haciendo amistades? – Otro recluta de porte elegante y ojos color miel se les acerco – Mi nombre es Archie Cornwell

- Yo soy Neil Leegan, y él es Terrence Grandchester – Los presentó Neil - ¿También a ti te han obligado a ir a la guerra?

- No – Contestó Archie – Mi hermano menor, Stear, fue enviado a Vietnam como piloto de guerra, y no hemos tenido noticias de él desde hace un tiempo. Mi madre está muy preocupada.

- ¿Y crees que no se preocupará aún más al saber a sus dos hijos en la guerra? – Cuestionó Terry.

- Tal vez, pero le prometí que traería a mi hermano sano y salvo a la casa

- Pues, buena suerte

Minutos después, todos los reclutas estaban parados en posición militar mientras escuchaban las instrucciones del sargento Randall. Era un hombre se unos 50 años, de aspecto severo.

- Soy el sargento de artillería Randall, su instructor jefe. A partir de ahora únicamente hablaran cuando se les hable, y la primera y la última palabra que saldrá de sus sucias bocas será señor. ¡¿Han entendido bien, idiotas?

- ¡Señor, sí, señor! – Fue la respuesta en conjunto de los reclutas.

- ¡Qué carajo, no los escucho! ¡Griten como si tuvieran huevos!

- ¡Señor, sí, señor!

- Si alguno de ustedes, nenas, sale de este campamento, si sobreviven al entrenamiento, Serán como armas, ministros de la muerte, siempre en busca de la guerra. Pero hasta ese día son una cagada. Lo más bajo y despreciable de la Tierra, ni siquiera algo que se parezca a un ser humano. Sólo son una cuadrilla de desgraciados, una panda de mierdas inútiles pasadas por agua. Como soy muy duro, sé que no voy a gustarles, pero cuanto peor les caiga mejor aprenderán. Soy duro pero soy justo y aquí no hay ninguna intolerancia racial, no desprecio a nadie porque sea negro, judío, latino o chicano. Aquí todos son igual de insignificantes. Y mis órdenes son acabar con todos aquellos que no sean capaces de dar la talla en mi amado cuerpo. ¿Me entienden, idiotas?

- ¡Señor, sí, señor!

- Mierda, ¡más alto! No los escucho

- ¡Señor, sí, señor!

El sargento Randall se posicionó frente a un joven pálido, algo rechoncho.

- ¿Cómo te llamas, escoria?

- ¡Señor, recluta Jefferson, señor!

- Desde ahora te llamas recluta Copo De Nieve ¿Te gusta el nombre?

- ¡Señor, sí, señor!

- Pues te voy a decir una cosa que no te va a gustar, Copo De Nieve, aquí en mi cantina no vas a poder comer todos los días pollo frito y sandía

- ¡Señor, sí, señor!

- ¿Eres tu John Wayne? ¿O soy yo? – Murmuró Archie, quien estaba parado al lado de Terry.

- ¿Quién ha dicho eso? ¿Quién carajo lo ha dicho? ¿Dónde está ese comunista de mierda, la maricona soplapollas que acaba de firmar su sentencia de muerte? ¿Nadie, eh? Por lo visto ha sido la reina de los mares. Los voy a triturar, van a hacer ejercicio hasta reventar. Van a hacer instrucción hasta que les quede el culo como mantequilla – Se dirigió a un joven alto y musculoso - ¿Has sido tú? ¿Pequeño hijo de puta, eh?

- ¡Señor, no, señor!

- Eres un estúpido y pareces un gusano inmundo. Seguro que fuiste tú

- ¡Señor, no, señor!

- ¡Señor, fui yo, señor! – Confesó Archie. El sargento Randall se dirigió hacia él.

- Vaya, no me jodas. ¿Qué tenemos aquí? ¿Un jodido bromista, un bufón? Admiro tu honradez, si mierda, me gustas tanto que te invito a mi casa a tirarte a mi hermana. Maldito cagón. Tengo tu nombre y tengo tu culo. No te vas a reír ni vas a llorar. Vas a aprender de carrerilla. Yo te voy a enseñar - Le dio un puñetazo que lo envió al suelo - Y ahora levanta. ¡Ponte en pie! Mejor será que no me encabrones, porque si no te abro la cabeza y te follo hasta el hígado.

- ¡Señor, sí, señor!

- Recluta Bufón, ¿para qué te alistaste en mi amado cuerpo?

- ¡Señor, para matar, señor!

- ¿Te gusta matar?

- ¡Señor, sí, señor!

- A ver, pon cara de guerra

- ¿Señor?

-¿Es eso cara de guerra? Ahhhhhhh – Le mostró cómo hacerlo - Esto sí es cara de guerra. Venga, pon cara de guerra

- ¡Ahhhhhh!

- ¡Puta mierda! No me convences, pon cara de guerra de verdad

- ¡Ahhhhhhhhhhhhhh!

- No me das miedo. ¡Sigue con ello!

- ¡Señor, sí, señor!

- ¿Cuál es tu excusa? – El sargento Randall se dirigió al joven musculoso.

- ¿Señor, excusa de qué, señor?

- Yo soy el único que hace preguntas aquí. ¿Lo entiendes, recluta?

- ¡Señor, sí, señor!

- Te lo agradezco mucho, basura. Ahora, ¿me dejas continuar?

- ¡Señor, sí, señor!

- ¿Qué te pasa? ¿Estás nervioso?

- ¡Señor, lo estoy, señor!

- ¿Te pongo yo nervioso?

- Señor...

- ¿¡Señor que! ¡Estabas a punto de llamarme gilipollas!

- ¡Señor, no, señor!

- ¿Cuánto mides recluta?

- ¡Señor, 1,85, señor!

- No sabía que una mierda podía ser tan alta. Quieres meterme unos centímetros de clavo, ¿eh?

- ¡Señor, no, señor!

- ¡Chorradas! Me parece que la leche de tu padre entró por el culo de tu mamá y acabó como una manchita marrón en la sábana.¡Te han tomado el pelo! ¿Y de donde carajo eres, recluta?

- Señor, de Texas, señor

- ¡No me jodas! En Texas solo hay vacas y maricones, recluta Cowboy, y tú no te pareces mucho a una vaca. Así que ya sabemos lo que eres. ¿Te gusta chupar pollas?

- ¡Señor, no, señor!

- ¿No te tragas los rabos?

- ¡Señor, no, señor!

- Tú debes de ser de esos tipos desagradecidos, que cuando están dando por el culo no tienen ni el detalle de hacerle una paja al otro. No te perderé de vista – Se dirigió al recluta que estaba al lado, un joven con un notable problema de obesidad quien tenía una curiosa sonrisa en los labios, a juzgar por la situación - ¿A tus padres les queda algún hijo vivo?

- ¡Señor, sí, señor!

- Seguro que están arrepentidos. Eres tan feo que podrías estar en un museo de arte moderno. ¿Cómo te llamas, gordo de mierda?

- ¡Señor, Leonard Lawrence, señor!

- ¿Lawrence? ¿Lawrence de qué? ¿De Arabia?

- ¡Señor, no, señor!

- Ese nombre me suena a realeza. ¿Eres tú de la casa real?

- ¡Señor, no, señor!

- ¿Te gusta chupar pollas?

- ¡Señor, no, señor!

- Tú chuparías hasta una pelota de golf metida en una manguera

- ¡Señor, no, señor!

- No me gusta lo de Lawrence. Sólo los maricones y los marineros se llaman Lawrence. Desde hoy serás el recluta Patoso

- ¡Señor, sí, señor!

- ¿Te parezco un listillo? Recluta patoso, ¿te parezco gracioso?

- ¡Señor, no, señor!

- Entonces borra esa sonrisita de tu cara

- ¡Señor, sí, señor!

- ¿Que mierda estás esperando? Corazón

- ¡Señor, lo intento, señor!

- Recluta Patoso, te doy 3 segundos. Exactamente 3 puñeteros segundos para que borres esa estúpida sonrisa de tu cara, si no quieres que te saque los ojos y empiece a correrme en tu mollera.1...2...3

- ¡Señor, no puedo, señor!

- ¡Chorradas! Ponte de rodillas, escoria. – Lo hiso - Ahora ahógate – El recluta llevó sus manos a su cuellos y apretó fuerte - ¡No me jodas! Con mi mano, caraculo – Intentó tomar la mano del sargento Randall - No tires de mi mano hacia ti, he dicho que te ahogues no que te ahogue yo. Venga, ven hacia aquí, y ahógate – Acerco su cuello a su mano - ¿Has acabado de sonreír?

- ¡Señor, sí, señor!

- Más alto carajo. No te oigo

- ¡Señor, sí, señor!

- Sigo son oírte. Grita como si tuvieras 2 cojones

- ¡Señor, sí, señor!

- Si, está bien, ponte en pie. Recluta Patoso, quiero que pierdas el culo hasta que cagues pepitas de oro sobre mi cabeza, y si no lo haces te voy a joder vivo

- ¡Señor, sí, señor!

Una vez que el sargento Randall se hubo retirado, los reclutas respiraron aliviados.

- Creo que está un poco loco – Comentó el recluta Cowboy. Terry rió con ironía – Me llamo Thomas Stevenson

- Yo soy Terrence Grandchester

- Muy bien, espero que nos llevemos bien, pues deberemos compartir las próximas ocho semanas en este maldito lugar

Al día siguiente comenzó el entrenamiento. El adiestramiento era brutal, pero no se comparaba con lo que tendrían que vivir en Vietnam. Allí aprendían tan solo los rudimentos del empleo del arma individual y del combate en formación, y a desfilar.

El día comenzaba con un recalentamiento de una hora, corriendo por el campamento.

Después seguía el desfile, cada recluta con su M-16.

- ¡Hombro izquierdo, ya! – Ordenaba el sargento Randall – ¡Esta no es la escopeta de tu padre Cowboy! – Le espetó a Thomas. Siguió caminando - ¡Hombro derecho, ya! – Se paro frente a Terry - ¡Rodea la cabeza con el rifle, no el rifle con la cabeza!

Por la noche, los reclutas debían dormir con sus rifles.

- Esta noche dormirán con sus rifles, vómitos – Proclamaba – Le pondrán a su rifle nombre de mujer, porque ese es el único coño que van a tener. Sus días de meterle el dedo a María Culopodrido bajo el calzoncito rosado, se acabaron. ¡Recen!

- Este es mi rifle – Comenzaron los reclutas – Hay muchos como él, pero este es el mío. Mi rifle es mi mejor amigo. Es mi vida. Debo dominarlo como domino mi vida. Sin mí, mi rifle es inútil. Sin mi rifle, yo soy inútil. Debo dispararlo con puntería. Debo disparar mejor que mi enemigo, que está tratando de matarme. Debo matarlo antes que él me mate. Lo haré. Ante Dios lo juro. Mi rifle y yo somos defensores de mi patria. Somos los amos del enemigo. Somos los salvadores de mi vida. Así sea, hasta que no haya enemigos, sino paz. Amén.

- Descansen – Ordenó el sargento Randall – Buenas noches, señoritas

- ¡Buenas noches, señor! – Exclamaron todos al unísono.

Otra parte del entrenamiento consistía en cruzar la pista de obstáculos, trepando cuerdas y saltando muros, mientras el Sargento Randall los alentaba.

- ¡Diez putos segundos! ¡No debe llevarles más de diez putos segundos superar este obstáculo! ¡Rápido, avancen! ¡Ningún recluta pito suelto en este pelotón va a graduarse si no supera este obstáculo en menos de diez putos segundos!

También era deber de los reclutas mantener las instalaciones limpias y en condiciones. Todas las mañanas eran despertados a las 08.00 AM.

- ¡Despertarse! ¡Despertarse! – Entraba gritando el sargento Randall aporreando un cesto de lata - ¡Hagan sus literas y pónganse su uniforme! ¡Higiene en dos minutos! – Se dirigió hacia Terry y Thomas – Recluta Grandchester, recluta Cowboy.

- ¡Señor, sí, señor! – Repitieron ambos.

- ¡Terminen sus literas y a limpiar letrinas, par de inmundos!- Ordenó - ¡Quiero esas letrinas tan limpias que la misma Virgen María pueda cagar en ellas!

- ¡Señor, sí, señor!

- ¿Crees en la Virgen María? – Preguntó a Terry.

- ¡Señor, no, señor! – Había dejado de creer en Dios y en la Virgen desde muy pequeño.

El sargento Randall arrojó el cesto de lata y se posicionó frente a él.

- ¡Recluta Grandchester, no creo haberte oído bien!

- ¡Señor, el recluta dijo "Señor, no, señor"!

- ¡Pedazo de gusano! ¡Me das ganas de vomitar! – Le pegó una cachetada - ¡Maldito comunista hereje, declara que amas a la Virgen María o te arranco las entrañas! Amas a la Virgen María ¿No es cierto?

- ¡Señor, negativo, señor! – Seguía firme en su postura.

- ¿Estás tratando de insultarme?

- ¡Señor, negativo, señor! ¡Señor, el recluta cree que cualquier respuesta será incorrecta, y usted lo golpeará peor si se contradice, señor!

- ¿Quién es tu jefe de pelotón?

- ¡Señor, mi jefe de pelotón es el Recluta Bola De Nieve, señor!

- ¡Recluta Bola De Nieve! – Lo llamó el sargento Randall.

- ¡Señor, Recluta Bola De Nieve reportándose, señor! – Contestó yendo rápidamente a donde él se encontraba.

- ¡Estás destituido! ¡El recluta Grandchester será jefe de pelotón!

- ¡Señor, sí, señor!

- ¡Desaparece, escoria!

- ¡Señor, sí, señor!

Y así pasaron los días en el campamento de reclutas.

Ocho semanas después, llegaba el momento de graduarse.

- Hoy ustedes han dejado de ser gusanos – Decía el sargento Randall – Hoy son marines. Son parte de una hermandad. A partir de hoy, y hasta el día en que mueran, estén donde estén, todo marine es su hermano. La mayoría de ustedes irá a Vietnam. Alguno de ustedes no regresarán. Pero siempre recuerden esto: Los marines mueren, por eso es que estamos aquí, pero el Cuerpo de Marines vive para siempre ¡Y eso significa que ustedes viven para siempre!

Después llegó el momento de saber a donde iría destinado cada uno de ellos.

- ¡Leegan!

- ¡Señor, sí, señor!

- 0300, Infantería. ¡Moore!

- ¡Señor, sí, señor!

- 1800, Ingenieros ¡Vas a salir a buscar minas! ¡Cowboy!

- ¡Señor, sí, señor!

- 0300, Infantería. ¡Bufón!

- ¡Señor, sí, señor!

- 4212, Periodismo militar. ¿Qué mierdas son esas, Bufón? ¿Te crees Mickey Spillane? ¿Te crees algún puto escritor?

- ¡Señor, escribía para el periódico de mi escuela, señor!

- ¡Tú no eres una máquina de escribir, eres una máquina de matar!

- ¡Señor, una máquina de matar, sí, señor!

- ¡Grandchester!

- ¡Señor, sí, señor!

- 0300, Infantería

Continuará...


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