Título: Albus Potter y el legado de la serpiente
Disclaimer: Todos los personajes que aparecen en esta historia son propiedad de J.K. Rowling, lo único mío es la trama.
Resumen: Albus encontrará un objeto que hará cambiar su vida por completo, lo que no sospecha es que ese cambio afectará negativamente a más de uno, y propiciará el regreso de un señor oscuro.
Nota: Saludos! He decidido comenzar una nueva historia, esta vez con Albus Potter de protagonista. Procuraré hacer los primeros capítulos lo mas llevaderos posible, ya que sino la historia acabaría bastante cargada y aburrida en los primeros capítulos, así que seguramente me salte bastantes clases y me olvide un poco de la estructura que siguen los libros de Harry Potter, pero espero que el resultado os guste. Ya tengo pensada toda la historia y la voy a dividir en varios cursos, ya veremos como queda todo jejeje Por cierto, tengo pensado también incluir relaciones entre hombres mas adelante, ya avisare cuando estén cerca para aquel que no quiera seguir leyendo XD
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Primer curso: El brazalete de plata
Capítulo 2: La capa
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A la mañana siguiente, Albus se despertó al oír los ruidos que hacía Scorpius revolviendo su baúl.
- ¿Qué estás buscando?
- Estoy preparando la mochila y no encuentro mi pluma favorita, seguro que se ha caído al fondo del baúl... ¡Aquí está! – exclamó Scorpius alzando una pluma muy elegante de color negro.
- Me parece que yo haré lo mismo – y dicho esto se levantó y abrió su baúl para vestirse, pero al sacar el uniforme algo cayó al suelo.
Albus se agachó para recogerlo y vio que era el cromo que le salió en el tren, el último que le faltaba para completar la colección. Había olvidado que se lo guardó en el bolsillo del uniforme cuando se cambió de ropa en el tren. Así que rebuscó un poco en su baúl y sacó un pequeño cuaderno, que era un álbum donde guardaba todos sus cromos. Abrió la página respectiva y colocó el cromo en el único hueco que quedaba, el correspondiente a Crispin Cronk.
Acabado esto, guardó el álbum de nuevo en el baúl y se dirigió con el uniforme al baño para ducharse y vestirse.
Una vez aseado y vestido, preparó la mochila lo más rápido que pudo, ya que vio que Scorpius le esperaba para ir a desayunar, y una vez listo salieron los dos de la sala común y se pusieron en marcha hacia el Gran Comedor.
- Madre mía... suerte que me has esperado, porque yo seguro que me hubiese perdido entre tantos pasadizos. Éstas mazmorras son de lo mas complicadas.
- No son tan difíciles, en realidad parece un recorrido complicado pero solo hay un camino. En dos días te lo conocerás como la palma de tu mano – dijo Scorpius en tono tranquilizador.
Así llegaron al Gran Comedor justo cuando los Jefes de las Casas empezaban a repartir los horarios por las mesas.
Albus vio que Rose y Dustin le saludaban desde la mesa de Gryffindor, y Scorpius y él les devolvieron el saludo mientras se dirigían a su mesa. Una vez sentados observó al profesor que repartía los horarios de Slytherin. Era un hombre bastante viejo y regordete, con un bigote blanco de morsa.
- Oye Scorpius, ¿sabes quién es ese profesor?
- Es el profesor Slughorn e imparte pociones. Mi padre me ha hablado de él y ya me ha advertido que le gusta rodearse de alumnos, digamos... "prometedores" – dijo Scorpius como si fuese algo desagradable.
- Vaya, pues en mi hermano no creo que se haya fijado – rió Albus –, ya que es más bien un bromista que otra cosa.
- ¡Merlín! ¿Pero a quién tenemos aquí? ¡Nada mas y nada menos que el segundo hijo del célebre Harry Potter! – dijo el profesor Slughorn que se le había acercado por detrás.
- Buenos días profesor – dijo Albus algo sonrojado.
- Eres la viva imagen de tu padre... ¡Incluso has sacado los ojos de tu abuela Lily! – dijo el profesor como si estuviese actuando en una obra de teatro – Toma chico, aquí tienes tu horario. ¡Espero que vaya bien el primer día de clase!
Y dicho esto, se puso al lado de Scorpius y le entregó su horario sin decir nada y continuó con su labor.
- Pues parece que ya le has caído en gracia – dijo Scorpius con tono burleta aunque se le notaba algo fastidiado.
- Ay Merlín, espero que no sea así... No soporto llamar la atención.
El desayuno transcurrió sin más incidentes hasta que llegaron las lechuzas. Una nube de lechuzas de todos los colores inundó el Gran Comedor y un gran búho pardo fue a posarse delante de Scorpius, quien recogió el diario El Profeta y introdujo un knut en la bolsita que traía el búho en la pata.
Albus reconoció a la lechuza gris de su padre que le traía una carta. La abrió impaciente y decía así:
Querido Albus,
¿Cómo os ha ido la selección a ti y a Rose? ¿Os ha gustado Hogwarts?
Espero que vaya muy bien el primer día de clase y contestes la carta a lechuza seguida. Aprovecho para recordarte que el viernes Hagrid te ha invitado a tomar el te en su cabaña (vigila con sus pastelillos).
Pórtate bien y no te metas en líos como tu hermano.
De parte de tus padres y Lily, que ya te echan de menos.
Besos,
Papá
Albus giró la carta y empezó a escribir su respuesta detrás.
Queridos papá y mamá,
Estoy muy emocionado con el inicio de curso, aunque la verdad es que me ha sorprendido bastante la selección. Rose está en Gryffindor, como era de esperar, ¡pero yo he acabado en Slytherin! Parece que James tenía razón a fin de cuentas.
Dadle un beso de mi parte a Lily.
Espero vuestra respuesta.
Atentamente,
Albus
Hecho esto, la enrolló y se la dio a la lechuza, que alzó el vuelo al instante.
- Deberíamos ir a clase, al parecer tenemos Encantamientos y luego Defensa Contra las Artes Oscuras.
Así que se dirigieron a clase. La primera hora fue bastante entretenida, ya que la profesora Bones (una bruja de unos treinta y pocos años, que llevaba gafas y su melena pelirroja recogida en una coleta) les explicó el temario del curso y dijo que ya empezarían el próximo día con la primera lección. En cambio la segunda hora se les pasó muy lenta porque el profesor Nott (un hombre de también treinta y tantos, moreno y con el entrecejo permanentemente fruncido) no estaba dispuesto a perder una valiosa hora de clase con explicaciones de temario, así que empezaron directamente el estudio de los maleficios básicos. Se notaba que ese profesor era bastante estricto, por lo que en clase reinaba el mas absoluto silencio.
Después de comer asistieron a clase de Herbología con el profesor Longbottom, la cual compartían con los alumnos de Ravenclaw.
Al acabar el día estaban cargados de tareas de Defensa y Herbología, aunque la de Defensa decidieron dejarla para más adelante, ya que el próximo día en que les tocaba era el jueves.
Después de cenar, Albus y Scorpius se dirigieron a la sala común y allí se estuvieron hasta tarde escribiendo un palmo del pergamino sobre cómo distinguir el Lazo del Diablo de la Flor voladora.
- Yo creo que es suficiente... ya he llegado al palmo aunque he tenido que estirar alguna que otra explicación... – dijo Albus contemplando su redacción más bien mediocre.
- No importa, si seguro que no se fija. Yo también he acabado, así que ya podemos ir a la cama – concluyó Scorpius, al tiempo que se levantaba para dirigirse al dormitorio.
Al día siguiente Albus recibió una lechuza durante el desayuno en la que su padre le tranquilizaba diciéndole lo mismo que le explicó en el andén 9 y ¾ y que no se preocupara, que seguro que haría grandes amigos y además le previno del profesor Slughorn, que seguramente procuraría unirlo a su selecto club Slug, ya que le gustaba cazar talentos.
Poco a poco Albus se fue adaptando a la vida de Hogwarts. Fue aprendiendo pasadizos secretos que le permitían llegar mas rápido a las clases y a eludir a el molesto Peeves y al aún más molesto celador Filch, con su gata la Señora Norris. También descubrió que odiaba las clases de transformaciones, con la insufrible profesora Violeta Velvet; era peor explicando que el profesor Binns, ya que no solo era muy monótona, sino que sería más fácil aprender directamente del libro que no a través de sus explicaciones.
En las clases de Pociones el profesor Slughorn no le quitaba los ojos de encima luciendo una sonrisilla de satisfacción debajo de su blanco bigote de morsa, como si estuviese contemplando un cuadro que hubiese adquirido en una subasta.
Así pasaron las semanas hasta que llegó la noche de Halloween y se celebró un gran banquete en el Gran Comedor, decorado con grandes calabazas flotantes y murciélagos que iban revoloteando sobre sus cabezas.
- Ei Albus, ¿qué te parecería que ahora, en vez de volver a la Sala Común, explorásemos un poco el castillo? – le dijo Scorpius poco antes de finalizar el banquete.
- Pues no se... ¿qué pasará si nos pillan? Piensa que tenemos terminantemente prohibido pasearnos por el castillo de noche.
- Venga hombre, iremos con cuidado... Además, no saldremos de las mazmorras ¡y allí es casi imposible que nos crucemos con algún profesor!
- ¿Vais a saltaros el toque de queda? – Les preguntó Stuart Baddock, que se sentaba al lado de Albus y, al parecer, había estado escuchando con atención – ¡pues yo voy con vosotros! – dijo entusiasmado.
En aquél momento una chica de segundo curso que tenían delante llamada Mafalda Davis le susurró algo al oído de su compañera Zamira Bullstrode y ambas les miraron de mala manera, aunque ninguno de los tres chicos se dio cuenta.
Al final entre Scorpius y Stuart lograron convencer a Al, y en el momento de dirigirse a la Sala Común se desviaron por un pasadizo desierto y se metieron en una mazmorra vacía. Allí esperaron unos minutos a que entrasen los alumnos de Slytherin en la Sala Común y salieron cuando pensaron que ya no habría nadie en los pasillos. Fueron curioseando durante una hora las diferentes mazmorras que se iban encontrando, y aunque la mayoría estaban vacías (las únicas mazmorras que se utilizaban en todo Hogwarts eran la Sala Común de Slytherin, la clase de pociones y el almacén de productos de pociones. Todas las demás estaban en desuso o se utilizaban como simples armarios de trastos viejos), algunas tenían cosas muy curiosas.
- ¡Mirad! ¡Aquí hay un montón de instrumentos de tortura! – exclamó Stuart después de abrir la quinta mazmorra que exploraban – seguro que Filch viene aquí de vez en cuando para darles brillo y adorarlos – dijo él provocandoles grandes carcajadas y imaginando la escena con un Filch esperanzado porque McGonagall reimplantase los castigos corporales.
En otra mazmorra encontraron un montón de muebles rotos y pizarras desgastadas, y en otra vieron un montón de jaulas y acuarios apilados en la pared del fondo. Se sorprendieron de ver la cantidad de pasillos y mazmorras que se extendían en las entrañas de Hogwarts, y que se mantenían en desuso.
- Escuchad, creo que deberíamos volver ya... son las 12 y empiezo a tener bastante sueño – dijo Albus, intentando convencer a los otros.
- Sí, yo también estoy bastante cansado – dijo Scorpius – será mejor que volvamos y ya continuaremos explorando otro día.
Y así volvieron sobre sus pasos hasta llegar a la pared que era la entrada de la Sala Común, pero antes de poder decir la contraseña se abrió la pared y de la obertura salió el profesor Slughorn. No hace falta decir que a los tres chicos se les heló la sangre en las venas.
El profesor les condujo en silencio hasta su despacho y allí les echó la bronca bastante enfadado por haber roto las normas. Les quitó 15 puntos a Slytherin por cabeza, y les indicó que se había enterado de su salida nocturna porque un par de alumnas se lo comunicaron.
- Veréis chicos, si no fuese por ese detalle seguramente no os castigaría, pero dado este caso me veo en la obligación de hacerlo, ya que si no daría un mal ejemplo a los demás alumnos – les dijo el profesor con una mirada de complicidad y un tono mas relajado – yo también he sido joven y he experimentado curiosidad por explorar el castillo. Aún con todo, quedarán los tres castigados durante una semana a limpiar los calderos de pociones, y además avisaré a sus respectivas familias de lo ocurrido. Ahora váyanse de una vez a la cama y que no se vuelva a repetir lo de ésta noche – sentenció tajante.
A los dos días Albus recibió en el desayuno un vociferador, y la voz de su madre tronó por todo el Gran Comedor:
- ¡Albus Severus Potter! ¡¿Cómo te has atrevido a pasearte de noche por el castillo? De James nos lo podíamos esperar, ¿pero de ti? ¿Tu padre y yo estamos muy decepcionados y como vuelvas a pasarte un pelo de la ralla yo misma iré a sacarte del castillo a rastras!
A Albus se le fueron todos los colores, al tiempo que el vociferador se acababa y se consumía en llamas y todo el Gran Comedor estallaba en risas.
- Piensa que podría haber sido peor... – intentó consolarlo Stuart – y por lo menos ha acabado pronto.
El invierno llegó a Hogwarts y Albus fue a pasar las vacaciones de Navidad en casa con la familia.
Tal y como esperaba, James no paraba cada día de hacerle la puñeta, y Lily le iba siempre detrás, interrogándolo sobre la escuela, ya que estaba ansiosa por ir.
Unos días antes de Navidad Harry dijo que irían él y Ginny al callejón Diagon para comprar los regalos de Navidad. Albus pidió si podía ir también, ya que quería comprarle un regalo para sus hermanos y también para Scorpius, ya que no había tenido ocasión de hacerlo. El que más le costó fue el de Scorpius. ¿Qué regalarle a alguien que parece que lo tiene todo? Al final, después de mucho mirar por las tiendas, se decidió por un kit de fuegos artificiales Weasley que le pareció muy divertido.
El día de Navidad se despertó con los gritos de Lily, que bajaba las escaleras corriendo y gritando: ¡regalos! Así que se levantó, se puso las gafas y bajó las escaleras. Debajo del árbol de Navidad había un montón de regalos, y Albus seleccionó los suyos. Rose le regaló un libro de hechizos básicos: Hechizos y sortilegios que todo mago debe conocer, por Sevanna Capella. Lily le regaló un marco de fotos hecho por ella con una foto suya y de Albus (se le humedecieron los ojos con este regalo, pero se contuvo con todas sus fuerzas para que su hermano no se burlase de él), el regalo de James era un surtido de artículos de broma, el de Hagrid una caja de pastelillos que ni se atrevió a probar, su abuela le regaló el jersey tradicional con la letra A y de color verde, y el regalo de Scorpius era un juego de fichas preciosas de ajedrez mágico, ya que se aficionaron bastante a jugar en la sala común en las últimas semanas.
Se extrañó de no ver el regalo de su padre entre todos, pero cuando subió a su habitación encontró un pequeño paquete sobre su cama con una nota. La abrió y ponía:
Si vuelves a meterte en líos, por lo menos hazlo bien.
Tu padre.
Abrió corriendo el paquete y se encontró con una tela muy larga y fluida, casi se le escurría por los dedos al sostenerla. Enseguida supo que se trataba de la capa de invisibilidad de su padre, que en ocasiones se llevaba al trabajo. Oyó un ruido a sus espaldas y al girarse solo le dio tiempo a ver una pierna de su hermano desapareciendo por la puerta, el cual empezó a bajar corriendo las escaleras en busca de su padre. En seguida empezaron los gritos.
- ¡Papá! ¡No es justo! ¡Llevo años pidiéndote esa capa y ahora se la regalas a Albus sin más!
- No te quejes. Por si no lo sabes, hice la vista gorda cuando te metiste en mi despacho el año pasado y te llevaste el mapa del merodeador. Yo veo justo que Albus tenga la capa si tu tienes el mapa.
Albus bajó entonces las escaleras y se unió a la conversación.
- Papá, ¿seguro que no la vas a necesitar más en el trabajo?
- ¡Eso! No puedes dársela porque la necesitas en el trabajo – puntuó James, aún rabioso por el regalo.
- No te preocupes hijo, sé defenderme bien con el hechizo mimético, de modo que la capa es tuya. Si queréis podéis compartirla, al igual que el mapa, aunque no estoy seguro que James quiera desprenderse de ese pergamino tan interesante – dijo riendo por lo bajo.
- Ni hablar, el mapa es mío. Que se quede esa capa, que no creo que le vaya a resultar de mucha ayuda si Filch le oye las pisadas. Yo por lo menos puedo evitar los pasillos por donde va a pasar – dijo James intentando justificarse. Y dicho ésto, se fue a su habitación enfurruñado.
Albus se durmió esa noche pensando en las cosas interesantes que podría hacer con esa capa. Sin duda era el mejor regalo que pudiera esperar recibir.
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Siento haber tardado tanto en subir otro capítulo, pero veamos si encuentro la inspiración para seguir jeje
En el siguiente capítulo empezará la acción y tal, no adelanto acontecimientos :)
