Antes de empezar, se me olvidó mencionar en el capítulo pasado que soy un fic destacado en un foro que se llama Chocolate y Menta y estoy muy orgullosa de eso :D jajajajja así que me metí y vi que el foro está bueno, eh? Jajja, eso es todo. GRACIAS POR SU RESPUESTA A LAS VIÑETAS :D

9.

Estaban sentados a la sombra de un árbol sin decir nada, sólo observando. O al menos eso pensaba Harry. Él estaba viendo al vacío y, aunque hacía un calor de la fregada, estaba pálido y un poco tembloroso. Ginny se levantó de repente y se fue hacia un montón de niñas que los veían curiosas. Les dijo algo que aparentemente las ofendió. Estaba a punto de irse cuando vio algo en la mochila, se agachó y sacó un chocolate. Regresó y le hizo un ademán a Harry para que se levantara. Todo fue tan rápido que Harry parpadeó y obedeció sin decir nada.

-Vámonos a otro lado… -dijo algo enojada y se echó su cabello para atrás. Harry no pudo evitar sonreír: amaba ése movimiento.

-No sé por qué te enojas… Ya me acostumbré, en serio –empezó Harry. –La verdad no me sorprende después de lo que pasó… -Pero no pudo continuar. Ginny le tomó la mano con fuerza y le puso el chocolate en la mano.

-Calla y come, que pareces recién atacado por un dementor –Harry casi sonreía ante el comentario de su novia. Ése pensamiento le invadió la mente de algo que había decidido pero que estaba posponiendo por su propio bien. No le hacía ningún bien pensar en eso que no quería pensar pero que sin embargo debía algún día, así que sacudió la cabeza y rodeó a Ginny con su brazo, acercándola más a él.

-Y… ¿A dónde vamos? –preguntó mientras abría el chocolate. Ginny sonrió.

-Atrás de los Invernaderos. Ya me desesperé de tener aguantar todo lo que tú estás decidido a aguantar –Harry rodó los ojos y luego pensó que iba a extrañar eso demasiado. Más que lo que venía en su futuro, lo que le afectaba era lo que tendría que dejar. Mordió el chocolate para olvidarse de eso. Se pusieron justo detrás de un árbol hermoso, gordo y verde.

Harry, pensando que lo de comer chocolate le había funcionado para olvidarse de aquello que no debía pensar, más no olvidar. Ginny, que lo observaba atentamente, notó que tenía un gran pedazo de chocolate con miel justo en la comisura de la boca. Se lamió el labio inconscientemente y Harry, dándose cuenta de aquella conducta extraña, la miró curioso:

-¿Qué pasa? –preguntó. Ginny lo seguía mirando con ojos extraños (eran de excitación, jeje).

-Harry, ¿te puedo lamer?

Harry, totalmente rojo y tratando de pensar, no respondió inmediatamente. ¿En dónde lo quería lamer? Lentamente asintió mientras Ginny (que ni si quiera reía por la actitud de Harry, lo cual era extraño) se acercaba peligrosamente y le lamió toda la boca y se fue lentamente por el pómulo y el cuello… Entonces se separó como pensando que faltaba algo y agarró el chocolate que Harry tenía en la mano. Se lo embarró en todo el cuello y parte del pecho y lo lamió como si fuera un león hambriento. Harry, sin poder contenerse, le quitó el chocolate de las manos bruscamente y se lo embarró a ella en el cuello. A continuación se lo lamió igual de brusco que ella a él, sólo que la empujó un poco al pasto. Ginny se apoyó en los codos. Harry se lo embarró un poco más abajo y Ginny cerró los ojos y se mordió el labio. Entonces le quitó un pedazo de chocolate mientras Harry seguía lamiendo y sin darse cuenta se lo embarró en los lentes. Rió nerviosamente mientras Harry seguía bajando y estuvo a punto de gritar cuando bajó otro tanto más. Ginny lo empujó. Ahora le tocaba a ella. Pero entonces, justo cuando le estaba lamiendo en el abdomen escucharon que alguien los llamaba.

Nerviosos y algo agitados, se levantaron rápidamente y se miraron. Ginny tenía más de la mitad de la blusa desabotonada y Harry ya no la llevaba. Se sorprendieron, pues ni se dieron cuenta de cuándo había sucedido eso y se arreglaron lo más rápido que pudieron. Rojos como un tomate se daban indicaciones mientras escuchaban cómo Ron y Hermione se acercaban más y más. Se sentaron al pie del árbol de nuevo y fingieron sorpresa al verlos.

-Ginny, tienes chocolate en el cuello –le dijo Ron cuando regresaban al castillo. Ginny se puso roja.

-No me lamiste bien –susurró con voz temblorosa mientras se lo limpiaba a Harry. Ambos sonrieron tímidamente. Era el mejor chocolate que habían comido en la vida.

Sí, era un Milky Way (: .Reviews.