¡Siento demasiado mi tardanza! No tienen ni idea de cuán ocupada he estado (mi examen de admisión a la prepa fue esta semana! Y pasé!) y cuando no lo estaba, sinceramente estaba agotada para ponerme a escribir… ¡Pero he vuelto! Y… bueno, ya les diré terminando el capítulo (:

13. El de los Sueños

Simplemente caminaba. No sabía hacia dónde se dirigía, solamente caminaba. Sabía que iba a encontrar algo al final del camino pero ni siquiera había un camino que seguir. Cada vez que intentaba regresarse su mente se bloqueaba con un delicioso aroma floral que lo esperaba adelante. Y lo peor de todo es que no recordaba qué le recordaba ese olor. Se sentía un animal, siguiendo el aroma; guiado por sus instintos. Y entonces se detuvo en seco. Parecía que había visto el destello de una cabellera roja que acababa de desaparecer justo detrás de un árbol.

-Ginny –susurró Harry. Ron volteó automáticamente a la entrada de la tienda y vio a su amigo acostado y dormido. Frunció la boca. No le gustaba nada que Harry tuviera sueños con su hermana… y más porque no sabía qué clase de sueños eran… Pero Hermione le había advertido que si lo volvía a despertar con un almohadazo lo corría de la tienda, por lo que se mordió los labios y miró a su plato de comida vacío con frustración.


Salió corriendo del aula de Estudios Muggles jadeando. Se sujetó la costilla adolorida y siguió corriendo como si el piso estuviera ardiendo bajo sus pies. Se escuchó una estructura destruirse al ser golpeada por un hechizo que había dado ahí. Afortunadamente, Alecto se había dado por vencida y ya ni si quiera le estaba gritando. Sólo se oyó un portazo y fue cuando Ginny se detuvo. Se sujetó de la pared y recordó la primera vez que había sucedido: había sido mucho más lenta y la maldición cruciatus la había alcanzado. Definitivamente había mejorado. Lo único que todavía no lograba contener eran las lágrimas rebeldes de coraje. Se limpió la cara y caminó lentamente por el camino. Se había torcido el tobillo al correr (lo que significaba que seguía siendo un asco en eso) y cojeaba.

Las antorchas parpadeaban y el pasillo se veía más oscuro de lo normal. El silencio zumbaba en sus oídos y su túnica se sentía pesada. ¿A quién se le ocurría hacer las clases tan tarde? Escuchó algo detrás de ella. Se detuvo en seco y volteó. No había nadie. Se sentía en zona de guerra. Hizo un movimiento repentino y se cayó.

Hasta ése momento no se había dado cuenta de que había agua en el piso. Parte de su cabello se mojó. Ahora entendía por qué su túnica se sentía pesada. Pero eso no fue lo que hizo trabajar rápidamente su mente. Sino el terrorífico deja vú que sintió en ese preciso momento. Era como si un dementor estuviera cerca de ella pero era imposible. Sabía lo que encontraría al voltear, pero eso sólo incrementaría su miedo. Se levantó y se encontró viéndose en una ventana. Estaba extremadamente pálida. Y en la pared se hallaban unas letras. Las mismas que ella había escrito hace 5 años para anunciar su muerte. Sintió una mano en su hombro y gritó enloquecidamente.

Despertó sobresaltada con oscuridad a su alrededor. Se estaba mojando pues el árbol no la cubría totalmente y estaba lloviendo. Se hallaba detrás de los Invernaderos. Todo su cuerpo le dolía como si hubiera tenido un infarto y todavía no se calmaba. Su corazón latía a mil por hora. Pensó que aquél lugar la calmaría, pero fue todo lo contrario. Escuchó un susurro tras ella y se levantó asustada. Se sentía demasiado débil y tenía un leve escalofrío en su espalda.

Alguien se acercaba con una luz. Demasiado rápido, alguien le tapó la boca y Ginny levantó la varita; pero antes de que hiciera algo, distinguió a Neville como el que la estaba viendo.

-¿Estás bien? ¿Estás herida? –le preguntó Seamus mientras el segundo la evaluaba con la mirada. Los dos estaban demasiado nerviosos.

-Quizá si la soltarás, te podría responder –dijo Neville. Nadie rió. Los chistes ya no eran chistes. La situación era tan crítica, en especial para ellos, que sólo salían por costumbre.

-Fue Carrow, como siempre. Le dije que antes de darme órdenes se depilara el bigote y lanzó algo de su varita. Supongo que hubiera sido más efectivo, pero hice un hechizo escudo y tengo toda esta parte dormida –les explicó mientras se levantaba la blusa levemente. –Apenas y puedo respirar.

-Fue lo mismo que le hicieron a Hermione en el Ministerio –explicó Neville acercando la mano levemente. Tocó el moretón lo más delicado que pudo y Ginny tuvo que detenerse de Seamus para no caerse. –Definitivamente tu hechizo hizo efecto porque ahorita mismo estuvieras inconsciente. Hubieras ido con Madame Promfrey…

-Sabes muy bien que la tienen amenazada. –dijo ella con fastidio.

-No importa, luego nos meteremos a robarle sus antídotos, de por sí tendremos que ir porque te va a dar tremendo resfriado… por lo mientras hay que llevarte adentro. –dijo Seamus. Ginny se recargó en ellos.

-De casualidad… -empezó Ginny mientras volvían. -¿No hay dementores cerca o sí?

-No lo sé –contestó Neville evaluando su expresión. –Pero como están las cosas no me sorprendería. -Ginny tragó saliva.

-De ahora en adelante te preocuparás menos –dijo Seamus sonriendo. A Ginny le sorprendió aquello.

-¿Por qué lo dices?

-Hemos encontrado un escondite –contestó Neville mirando frente a él. Ginny volteó y sonrió también. Claro, la sala de Menesteres.

LO SÉ, LO SÉ. LO SIENTO DEMASIADO POR TARDARME. Gracias por leer y espero que les haya gustado (: En serio que sí. Creo que este fue el capítulo que me tomó más por escribir porque no sabía de qué se iba a tratar ): En fin, ya quedó. Ah, y noto que se asustaron por la brutalidad de los capítulos pero ¡ASÍ SON LOS MORTÍFAGOS! (canción de miedo de fondo). Un Review es como una pizza en estos tiempos :) Así que ya saben qué hacer jajajaja