Brittany corrió velozmente por el pasillo completamente vacío del colegio y se detuvo abruptamente enfrente de su casillero. Lo abrió de un tirón y sacó todos los libros que necesitaba para ese día mientras maldecía a su alarma por no haberla despertado esa mañana. Estaba tan apurada por llegar a la clase que chocó a varios alumnos en el camino y les pidió perdón sin darse vuelta a mirarlos.

Cuando llegó al aula se frenó y tomó un par de bocanadas de aire antes de abrir la puerta. La verdad era que estaba aterrada, había pasado una semana desde su primer encuentro con su nueva profesora y las cosas no habían empezado de la mejor manera. Y ahora esto.

Todavía no estaba preparada mentalmente para lo que iba a pasar ahí adentro (había llegado 30 minutos tarde y todo el mundo ya estaba en clase) y no contaba con una excusa demasiado potable para justificar su retraso, así que decidió entrar a pesar de que su respiración seguía estando alterada.

Cerró la puerta tras suyo y echó un vistazo tímido a la clase llena, sin querer enfrentarse todavía a Santana, que estaba apoyada contra su escritorio y de brazos cruzados explicando el nuevo tema.

-Buenas noches, señorita Pierce. Llegas tarde. –Espetó de manera mordaz y mirándola con los ojos entrecerrados. Otra vez esta chica, pensó.

La cara de Brittany se puso roja como un tomate y decidió contestar con lo primero que se le vino a la cabeza.

-E-el autobús lle-llegó tarde. Perdón –Dijo agachando la mirada y sintiéndose muy avergonzada. Era en esos momentos que quería que la tierra se la tragara.

Como vio que la latina no contestaba, se dirigió hacia su asiento junto a Rachel con los ojos todavía mirando al piso.

-¿A dónde vas? –Escuchó detrás suyo cuando estaba a punto de sentarse al lado de su amiga, que le lanzó una mirada preocupada.

-¿Tengo que recordarte que las llegada tarde son consideradas media falta en este colegio?, tienes que ir a firmar el libro de faltas.

-¡Pero no tengo la culpa que el autobús haya llegado tarde! –Saltó la rubia enfadada por la respuesta.

-No importa lo que haya pasado, la regla se aplica a todos los alumnos por igual. A la secretaría. Ahora.

Brittany arrojó la mochila contra su asiento casi con violencia y salió pitando fuera del aula antes que Santana pudiera decirle algo más visiblemente molesta. Si había algo que odiaba era que le pusieran faltas injustas. Aunque nunca tuvo asistencia perfecta, le gustaba guardarse faltas para cuando pudiera usarlas a fin de año. Y las medias faltas era algo que le sucedía a menudo.

-Regresa cuando termines. –Susurró todavía con los ojos entrecerrados la joven antes de que Brittany cerrara la puerta y pretendiera no oírla.

La latina suspiró mientras pensaba si el problema era de ella o de la chica. No le gustaba tratarla así, pero tenía que mantener su figura autoritaria frente a la clase y no podía pasar por alto esos detalles.

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Quince minutos más tarde, Brittany regresó a la clase luego de haber firmado el libro de faltas como correspondía. Por un momento pensó en ir directo al baño y fingir que en ese tiempo había firmado, pero tenía el leve presentimiento que la profesora iba a corroborar si la porrista había ido a la secretaría o si se había desviado en el camino. Así que prefiero hacerlo y dejarlo pasar.

Santana observó sentada detrás de su escritorio como la rubia se dirigía a su asiento sin mirar a nadie en particular y con cara de claro fastidio. Rachel vio la cara de su amiga y prefirió no hablarle, sabía que no era el momento indicado. Ya luego habría tiempo para eso.

-¿Firmaste el libro, Brittany? –Preguntó Santana desde la misma ubicación.

-Sí profesora López –Contestó la rubia con un dejo de sarcasmo en la voz mientras intentaba contener un bufido.

-Eso espero, porque más tarde voy a ir a comprobarlo, ¿entendido?. Así que más vale que no hayas estado perdiendo el tiempo por el mismo motivo por el que llegaste tarde a mi clase.

-¡Le dije antes que el transporte llegó tarde! –Dijo levantando un poco la voz en señal de protesta.

-¿Media hora tarde, Pierce?. ¿Quince minutos para ir a la secretaría y volver?. Ahora mejor que deje de gritar porque la próxima vez será una falta entera. Sin excusas.

La rubia iba a contestar otra vez pero Rachel la pateó por debajo de la mesa y finalmente no dijo nada.

Así que durante el el resto de la clase Brittany se la pasó mirando su carpeta, copiando los apuntes de su amiga de lo que se había perdido en ese tiempo ausente y tratando de pasar desapercibida por la latina lo mayor posible.

-¡Antes de que todos se vayan, quiero que me dejen el ensayo que les había pedido sobre Macbeth la semana pasada! –Dijo casi gritando la joven.

Brittany dejó el suyo sobre la mesa sin siquiera mirar a la profesora y salió por la puerta sin darse cuenta de lo que pasaba detrás de ella.

Rachel dejó pasar a la mayoría de los chicos para luego acercarse al escritorio y entregarle la tarea a Santana.

-Profesora, quiero decirle que disfruté mucho haciendo esta tarea… me encantó el libro. –Dijo intentando sonar lo más indiferente posible.

-¿En serio, Rachel?. Bueno, ya me di cuenta –Comentó mirando el ensayo de diez hojas que había hecho la morena. Ella sólo había pedido que fuera de cuatro. –Parece que de verdad lo disfrutaste…

Santana sonrió a la chica y Rachel le devolvió la sonrisa.

-Nos vemos, Profesora López.

-Nos vemos, Rachel.

La latina se quedó sonriendo maliciosamente durante un largo rato. Hay cosas que al parecer nunca iban a cambiar.

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Rachel vio a lo lejos como Brittany cerraba su casillero con furia y se acercó sigilosamente para averiguar que le sucedía. El ruido había llamado la atención de algunos alumnos que pasaban por ahí y la miraban molestos por su actitud. Pocas veces había visto a su amiga tan disgustada por esa clase de cosas.

-¿Está todo bien? –Susurró poniendo una mano en el hombro de la rubia que se volteó para mirarla.

-Sí, es sólo esa… profesora, que parece que tuviera algo personal conmigo.

-No creo, Britt. No es como si no tuviera motivos para hacer lo que hizo.

-¡No merecía la falta!, no es mi culpa que el despertador no haya sonado.

-Pero no es injusto. Está en las reglas del…

Brittany le lanzó una mirada asesina y Rachel dejó de hablar casi al instante. Bajó la vista ruborizada.

-¿Estás de mi parte o de la de ella?.

-¡De la tuya, claro!, ¡como se te ocurre!, nada más estoy diciendo que no es para tanto. Supongo que el hecho de que no te guste la materia tampoco ayuda mucho…

-No mientas Rachel. Pero bueno, no estoy de humor para pelear con nadie.

-No miento. Sólo digo la verdad, que no te agrade no quiere decir que su manera de enseñar sea incorrecta…

-¡Sólo la defiendes porque te gusta!

-¡Claro que no!, ¡ya sabes quién me gusta!

-¡Vi como la miras!, ¡tú y el resto de los chicos!. ¡Es una perra, Rachel!

-¡No me gusta Brittany!, ¡tú eres la que tiene algo personal con esa mujer que hace que no te agrade!. ¡No a todos tiene que caernos mal por eso!.

-Como digas, Rachel.

Brittany se mordió el labio inferior y decidió marcharse dejando a Rachel parada junto a su casillero mirando como su amiga se marchaba. No tenía ganas de discutir y provocar la mirada curiosa del resto del estudiantado. Aparte sabía que si seguía hablando iba a decir algo de lo que podría arrepentirse luego y quería a Rachel lo suficiente como para no poder hacerlo.

-Espero que se le pase pronto –Murmuró la morena, en voz tan baja que solamente ella se escuchó.

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La porrista iba caminando por los pasillos hacia la salida después de que el día de clase terminara mientras miraba las tres llamadas perdidas que tenía en su celular; las tres pertenecían a su madre.

"¿No sabe que estoy en el colegio y no la puedo atender?", pensó la rubia mientras se apresuraba a escribir un mensaje para decirle que estaría en casa dentro de poco tiempo. Decidió ahorrarse la parte de la media falta, porque sabía que si se lo decía se enfadaría. Julie era una mujer agradable y alegre como su hija, aunque no tan ingenua y con un carácter de armas tomar cuando Brittany tenía problemas en la escuela.

Lo cual era muy a menudo.

Terminó de escribir el mensaje luego de unos minutos cuando sintió que algo impactaba contra ella. Como fue tan de golpe cayó de espaldas contra el piso y el celular se estrelló contra uno de los casilleros. Sin embargo, el daño no fue tan grave ya que había usado uno de sus brazos para frenar la caída, pero ahora éste le dolía terriblemente. Escuchó pasos cerca de ella y una voz que le preguntaba como estaba.

Brittany se refregó el brazo dolorido mientras se sentaba en el suelo y miraba quien estaba arrodillada al lado de ella. Frunció el ceño cuando se dio cuenta que era Santana quien le hablaba. La persona que menos quería cruzarse en el colegio, y más en ese estado de vulnerabilidad.

-¿Estás bien, Brittany? –La mujer volvió a preguntar con notable preocupación en la voz. Había observado desde lejos a la muchacha ser arremetida por un rugbier que iba corriendo como loco por el pasillo y se acercó a ella apenas la vio tirada en el piso. El ruido del golpe había resonado por todo el lugar y un grupo de alumnos se había acercado a ver la escena formando una pequeña ronda alrededor de ellas.

Brittany murmuró lo que parecía un "sí" de respuesta y la latina quiso agarrarle el brazo que la joven se masajeaba para ver si se había hecho algún daño. Cuando la yema de sus dedos rozó la piel desnuda de su codo, Brittany alejó el brazo como si hubiera recibido una descarga eléctrica.

-Dije que estoy bien –Murmuró en voz baja y enfada. No quería tener a esa mujer cerca por lo que intentó pararse apresuradamente.

Santana la miró entre confundida y triste pero decidió no decir nada. Se levantó y fue a buscar el celular de la chica que había ido a parar unos metros por delante de ella.

Cuando regresó Brittany seguía con una mueca de dolor en el rostro.

-Me parece que esto es tuyo –Murmuró Santana entregándole el celular, al cual se le había salido la tapa trasera –No creo que le haya pasado nada malo.

Un seco "Gracias" salió de la boca de la porrista y tomó lo que era suyo. Todavía le dolía el cuerpo y no sabía si su celular iba volver a andar bien.

-¿Quieres que te acompañe a la enfermería? –Insistió Santana.

-No, estoy bien. Voy a ir directo a mi casa, ya estoy llegando tarde…

-Pero parece que todavía te duele, y quizás te pasó algo en el brazo. Déjame acompañarte.

Brittany revoleó los ojos. ¿Acaso la morena no entendía que no le agradaba en lo más mínimo?, ¿porqué insistía?. Y fue la primera vez en el día que se alegró de ver a Rachel acercándose a ella.

-¡Britt!, ¿qué pasó?, ¿estás lastimada?.

-Un chico la atropelló cuando venía corriendo y no quiere ir a la enfermería –Contestó la latina encogiéndose de hombros.

-¡Britt!, vamos, yo te acompaño.

-¡Tengo que ir a casa!, hoy es mi día de limpieza. Tengo que ayudar a mi mamá. Nos vemos mañana, Rachel.

Y sin decir más la rubia se fue caminando sin perder tiempo y dejando a Santana mordiéndose el labio y pensando si había hecho algo mal.

-¿Profesora? –Llamó tímidamente Rachel para captar la atención de la morena que parecía absorta en sus propios pensamientos.

-¿Sí, Rachel?.

-Escuché que me mandó a llamar y quería saber porqué…

-Ah, es por algo que leí en tu tarea de esta semana. ¿Vamos a un aula vacía así te lo… explico?

La sugerencia de Santana hizo que por algún motivo la pequeña diva se sintiera más nerviosa de lo normal.

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-¡Mamá!, ¡estoy en casa! –Gritó Brittany desde la sala de estar aprovechando para dejar las llaves sobre la mesa y la mochila colgada en una de las sillas hasta el día siguiente que le tocara ir al colegio otra vez.

-¡Britt, menos mal, te llamé como diez veces y no contestabas!. Andaba preocupada…

-Lo sé, es que no podía contestar desde el colegio, si me veían me iban a sancionar. ¿Pasó algo? –Dijo Brittany entrando en la pequeña cocina y abrazando fuertemente a su madre, una mujer un poco más alta que su hija y con el cabello castaño, a diferencia de la muchacha.

-Es que tenía que estar en una reunión hace diez minutos pero no podía dejar a tu hermana sola.

-¿No podías haberme mandado un mensaje?, era más fácil…

-Uff, ¿apenas veo con los anteojos y querés que escriba en esa cosa chiquita?, gracias que sé llamar y listo.

Brittany sonrió y puso los brazos en jarra mientras miraba como su madre terminaba de arreglarse y tomaba la cartera.

-¿Cualquier cosa me llamas, ok?.

-Ok.

-A las seis voy a estar de vuelta. ¡Diviértanse!

"Seguro, como si fuera divertido pasar una tarde con una nena de 5 años", pensó la porrista mientras revoleaba los ojos, algo muy característico en ella. Después de escuchar el sonido de la puerta de calle cerrándose subió hacia la habitación donde dormía su hermana. La encontró sentada en su cama mirando una película de Disney en la televisión y se sentó junto a ella mientras la abrazaba de costado.

El dolor del brazo ya se había ido y únicamente había quedado un pequeño moretón en el codo izquierdo que ya no le molestaba tanto como antes.

-Hey Chloe, ¿qué estás haciendo?.

-¡Miro Hércules! -Contestó la nena sin poder ocultar la emoción en su voz. Era una de sus películas favoritas.

-Espera, ¿no la vimos ya como un millón de veces antes?

-Síp, pero me gusta mucho esta escena –Dijo la pequeña apuntando a la pantalla donde Megara estaba cantando I won't say I'm in love.

-Es buena… ¡pero la Sirenita es mejor!

Chloe frunció los labios en señal de descontento porque sabía que era una discusión sin sentido. Su hermana era incluso más fanática que ella de las películas de Disney y nunca iba a aceptar que había una película mejor que La Sirenita. Optó por cambiar de tema.

-¿Mama?

-Tuvo una reunión. Vuelve más tarde, así que te quedas conmigo hasta entonces –Agregó mientras le revolvía juguetonamente el pelo igual de rubio a su hermana.

-¡No Britt!, ¡no me gusta que hagas eso! –La porrista se reía mientras dejaba de despeinarla luego de unos segundos.

-¿Va a venir Rachel más tarde?

-No arreglamos nada… ¿quieres que venga?

-¡Sí!, ¡quiero jugar con ella!

-Vale –Murmuró Brittany sacando su celular del bolsillo y verificando que todavía anduviera bien. Afortunadamente los únicos daños visibles eran dos rayones en la contra tapa. Marcó el número de su amiga y tuvo que esperar bastante antes de que le contestaran la llamada.

-¿Hola?

-¿Rachel?, hey, soy Britt…

-Hola Britt. ¿Cómo estás? –La rubia tardó unos segundos en contestarle. Rachel sonaba bastante insegura y nerviosa, y podía jurar que andaba retorciendo algo en su mano libre aunque no pudiera verla en ese momento.

-Bien… llamaba para saber si querías venir a pasar el rato a mi casa. Mi madre se fue y falta para que vuelva. Estamos Chloe y yo solamente y ella quiere que vengas.

-No puedo, lo siento. Tengo tarea que hacer. –Y ahí estaba, la misma sensación de inseguridad de segundos atrás. Brittany pensó que la morocha le estaba ocultando algo pero optó por averiguarlo otro día.

-Puedes venir a estudiar a mi casa. –Porque eso hacían casi siempre.

-Britt… lo siento, de verdad no puedo. Nos vemos mañana, ¿ok?

-Bueno… adiós –Suspiró y cortó antes de que la morena pudiera despedirse adecuadamente. Rachel se venía comportando raro desde hacía días y la rubia quería saber porqué.

-¿Y?, ¿qué dijo? –Preguntó una ansiosa Chloe.

-Que no puede –Y sin decir una palabra más, volvieron a enfocarse en la película.

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Yeah, ¿será Santana la clase de pervertida que todos piensan que es?, no lo sé todavía, aunque la idea me llama la atención

Para los que quieren saber si va a haber Faberry, no creo, quiero que solamente se centre en Brittana… las que me leyeron comentar en otros fics se habrán dado cuenta que a pesar de que me gusta esa pareja creo que anda invadiendo muchas historias. Pero ya veré, creo que es más probable Pezberry (?) :D

Este cap fue algo corto, pero el otro supongo que va a ser más largo. Sigan comentando, me alegro que la historia haya tenido buen recibimiento!