Capitulo 16

Candy había subido a su habitación para cambiarse el vestido que por culpa de Rafe había manchado. Esa noche tendría una charla con Terry por ese tema, no era posible que ese perro hiciera lo que le dé en gana. Y tampoco pensaba seguir compartiendo su cama con él.

Abrió el armario, buscando otra cosa que ponerse. Si bien las ventas del libro iban en aumento, Candy guardaba cada centavo destinado para recuperar su rancho, por lo que no había gastado mucho en su guardarropa. Lo único decente que encontró fue un vestido color vino, que tenía un profundo escote en la espalda, y era demasiado corto. A Terry le gustaba ese vestido, pero ella no estaba segura si sería adecuado para cenar con un amigo de él y su esposa. Revisó un poco más, pero no encontró nada, así que decidió ponerse ese vestido, combinándolo con unos zapatos de tacón del mismo color.

Cerró la puerta de su habitación detrás de sí. Oyó voces en el piso de abajo. Probablemente, el amigo de Terry ya había llegado. Bajó las escaleras, pero no estaba preparada para lo que vio.

- ¿Anthony?

- ¿Candy? – Los dos hablaron al mismo tiempo.

Ella no podía creer que el hombre que tanto daño le había hecho, se encontraba en su apartamento, con su hijo en brazos.

La sorpresa fue reemplazada por una sensación de furia. Candy caminó con paso firme hacia Anthony, deseando gritarle por la forma en que se había comportado con ella.

- ¡Suelta a mi bebé! – Le arrebató a Bobby de los brazos, ante la mirada atónita de Terry y Jo, quienes no entendían lo que estaba sucediendo.

Anthony también estaba atónito. Nunca había querido lastimar a Candy, pero tampoco había tenido el valor para decirle en la cara que ya no la amaba, que se había casado con otra mujer. Nunca se hubiera imaginado que ella se había convertido en la esposa de Terry, y ahora había llegado el momento de hablar, pero aún no se sentía preparado para hacerlo.

- Candy, yo...

- ¡No quiero hablar contigo! – Le gritó - ¡Fuera de mi casa!

Terry, al verla tan alterada, se acercó a Candy y colocó sus manos en los hombros de ella.

- ¿Qué está pasando aquí? – Preguntó - ¿Acaso se conocen?

- Que te lo cuente él – Dijo ella, dejándolo todo en manos de Anthony.

- Anthony ¿Qué ocurre? – Quiso saber Jo.

- Yo... puedo explicarles...

- Será mejor que nos sentemos – Dijo Terry, al ver que su hijo comenzaba a removerse en los brazos de su madre. Él y Candy tomaron asiento en un sofá, mientras que Anthony y Jo lo hicieron frente a ellos – Y bien... ¿Qué tienes que contarnos, Tony?

- Esto no es fácil para mí – Comenzó Anthony – Candy... ella es mi ex novia. Estuvimos juntos antes de que partiera a Vietnam.

Candy desvió su mirada, Terry se tensó y Jo fue la única que se atrevió a hablar.

- Pero... eso fue hace mucho tiempo. No tiene porque existir rencores entre ustedes.

- No si Anthony hubiera terminado la relación antes de casarse contigo – Terry no quería ser rudo, sabía que a Jo no le gustaría saber eso, pero sentía la obligación de defender a su mujer por sobre todas las cosas.

- ¿Quieres decir que la dejaste por estar conmigo? – Preguntó Jo, confundida.

- Me enamoré de ti, Jo – Dijo Anthony con sinceridad – Pero es cierto que Candy y yo salíamos antes de conocerte. Nunca tuve la oportunidad de hablar con ella.

- Más bien nunca lo has intentado – Reprochó Candy.

- Tienes razón, he sido un cobarde.

- No puedo creerlo – Murmuró Jo. La desilusionó el hecho de saber lo que le había hecho su marido a Candy.

Bobby comenzó a llorar fuertemente, por lo que Terry decidió que ya era suficiente.

- No me gusta ser descortés – Le dijo a Anthony – Pero será mejor que se retiren, mi mujer no se siente bien y necesita descansar.

- Entiendo – Anthony se puso de pie, pero Jo se quedó sentada sin poder moverse. Miraba a Candy con profunda pena – Vamos – Le dijo a su esposa, quien siguió a su marido. Se acercó a Candy para despedirse, pero ella no la miraba.

- Lo siento mucho – Le susurró. Sentía le debía una disculpa, pero Candy se limito a quedarse callada.

Después de que Anthony y Jo se fueran, Terry se sentó junto a Candy en el sofá. Ella no pudo soportarlo más y estalló en llanto. Él abrazó con fuerza a su esposa y su bebé, quien se calmó al sentir sus fuertes brazos protegiéndolos.

- No tenía idea – Le dijo – Discúlpame.

- No es tu culpa.

- ¿Por qué no me contaste nada de esto?

- Supongo que quería olvidarlo ¿Estás enfadado?

- No – Le dijo con sinceridad - ¿Por qué no comemos?- Propuso - Sería una lástima que se desperdiciara esa comida en la que has puesto tanto esmero – Candy sonrió y él la beso en la boca – Luego acostaremos a Bobby, y te llevaré a la habitación, donde te sacaré con los dientes ese vestido que llevas puesto.

- Creí que te gustaba como me queda.

- Me gusta – Le dijo al oído – Pero te prefiero sin él.

Terminaron de cenar, y luego de acostar a Bobby, Terry cumplió con lo que le había dicho. Si tenía que ser sincero consigo mismo, no le había gustado saber que Candy había sido la mujer a la que Anthony había abandonado para casarse con Jo. No solamente por el hecho de haberla lastimado, sino también porque él había sido alguien importante en la vida de su esposa, y temía que ella siguiera amándolo. Esa noche le hiso el amor incontablemente, recordándolo con cada envestida que él era su marido.

ooo

- ¿No crees que merezco una explicación? – Le espetó Jo a su marido, al ver que se dirigía al cuarto de baño sin decirle una palabra de lo que acababa de suceder.

- Hoy no – Fue lo único que dijo.

Anthony entró al baño y se desvistió para tomar una ducha. Sabía que había llegado el momento de enfrentar la situación, pero no tenía las agallas suficientes para hacerlo. Se sentía como un completo estúpido. Al ver a Candy, sintió como si el tiempo no hubiera pasado entre ellos. Creyó estar viendo a la misma chiquilla enamorada que había dejado atrás para irse a la guerra. Y al ver a su hijo y tenerlo en sus brazos, lo sintió como el niño que ambos habían soñado tener. Bobby debería haber sido su hijo, no de Terry.

- ¿En qué demonios estoy pensando? – Se recriminaba mientras el agua caliente de la ducha caía por su espalda – Tu la has abandonado, y no tienes ningún derecho sobre ella – Se lo repetía una y otra vez, pero parecía ser en vano. Candy estaba más hermosa que nunca y no quería hacerse la idea que ella estaba con Terry ahora, que era él quien le hacía el amor todas las noches, y quien le había dado un hijo.

Entonces a su mente vino Jo, a quien creyó amar a primera vista. En esos momentos se preguntaba si no había confundido el amor con la admiración que sentía por ella.

Salió de la ducha, y envolvió su cintura con una toalla blanca. Salió del baño y Jo la esperaba sentada en la cama.

- Tenemos que hablar – Era evidente para ambos, que su matrimonio estaba pasando por momentos difíciles, pero Jo lo amaba y no quería perderlo.

- Estoy cansado – Contestó él – Hablaremos en otro momento.

- ¡No, Anthony! – Le dijo con firmeza – Hablaremos ahora.

- ¡Te he dicho que estoy cansado! ¡Maltita sea! – Levantó la voz – Mañana debo ir a trabajar, y no tengo tiempo para perderlo en estupideces.

- Así que nuestro matrimonio es una estupidez para ti – Jo estaba al borde de las lagrimas, y Anthony se arrepintió de haberle hablado de ese modo.

- Discúlpame – Intentó calmarse – Ha sido un día muy duro para mí.

- ¿Y crees que para mí no?

- No he dicho eso.

- ¿Por qué nunca me has hablado de Candy?

- Porque no lo creí conveniente.

- ¿Aún la amas?

- ¡Me casé contigo! – Comenzó a exasperarse - ¿No es eso suficiente para ti?

- No, no lo es – Se puso de pie y camino hasta quedar frente a su marido – Dime la verdad ¿Sigues amando a Candy?

- Te amo a ti – Le dijo sin mucha convicción.

- ¿Y a ella?

- No sé que siento por ella, estoy confundido.

- Lo lamento por ti – Jo se dirigió hacia la puerta.

- ¿A dónde vas?

- Dormiré en el sofá esta noche – Abrió la puerta – Espero que mañana puedas darme las respuestas que necesito – Sin decir más, Jo salió de la habitación y Anthony se sintió el hombre más miserable del mundo. No era justo que Candy apareciera en esos momentos de su vida, o tal vez se tratara de una señal. Quizás nunca debió abandonarla, pero lo había hecho y ahora tendría que afrontar las consecuencias.

ooo

Candy despertó esa mañana sintiéndose diferente, e inmediatamente se dio cuenta a que se debía, Rafe no estaba durmiendo encima de ella como el resto de los días. Miró hacia el pie de la cama, y allí se encontraba el perro, roncando. Pero sentía que se había quitado un peso de encima que nada tenía que ver con Rafe. Siempre creyó que volver a ver a Anthony la partiría en mil pedazos, pero no había sido así, de hecho, se sentía mejor que nunca. Terry comenzó a removerse a su lado y Candy sonrió. Comenzó a hacerle cosquillas para que despertase.

- Basta – Se quejó Terry. Candy rió y continuó haciéndole cosquillas hasta que sin saber cómo, quedó debajo de él – Así que tienes ganas de jugar – La besó en los labios.

- Presiento que hoy va a ser un gran día.

- ¿Y a que se debe tu buen humor?

- Simplemente estoy feliz – Terry la miró confundido. Se suponía que ella debería estar triste por lo ocurrido la noche anterior, pero no lo estaba – Se lo que estas pensando.

- ¿Ah sí?

- Piensas que estoy loca.

- No lo pienso, lo sé – Dijo él - ¿De qué otra forma te casarías conmigo?

- Y volvería a hacerlo mil veces.

- ¿En serio? – En verdad estaba sorprendido ahora. Se preguntaba si ella no estaría enloqueciendo después de todo - ¿Por qué?

- Porque eres un hombre maravilloso.

- ¿Lo soy? – Era la primera mujer que le decía algo así.

- El mejor – Lo besó, y abrió sus piernas para que Terry se acomodará entre ellas.

- ¿Estás jugando conmigo? – Su miembro había ya había cobrado vida y la necesitaba a ella, a su esposa.

- Podemos jugar antes de desayunar – Terry no necesitó saber más y la penetró con desesperación.

No sabía que le pasaba a Candy, pero estaba diferente sin duda. Tenía una sonrisa imborrable en el rostro mientras preparaba el desayuno, y hasta cantaba. Esa era la peor parte, pues parecía no notar los aullidos de Rafe, ni la expresión de horror que Bobby tenía en su cara, ella seguía cantando.

- Ya basta, cariño – Le dijo él con dulzura – No queremos que los vecinos vengan a quejarse.

- ¿No te gusta como canto? – Le preguntó, haciendo un puchero.

- Claro que si – Le sonrió – Pero la gente no entendería tu estilo – Candy se sentó en su regazo, llenándole el rostro de besos - ¿Y eso porque? – Preguntó complacido.

- Porque tuve ganas.

- De acuerdo... ¿Vas a decirme que te ha hecho cambiar?

- Ayer me he dado cuenta de algo.

- ¿De qué?

- Durante todo este tiempo, creí que Anthony había sido el amor de mi vida, y que nunca podría recobrarme se su traición – Dio un suspiro largo antes de continuar – Pero ayer cuando lo vi, me di cuenta que ya no siento nada por él, que es parte de mi pasado, y ya no me importa si se ha casado con otra mujer o si aún piensa en mí. Simplemente, Anthony ya forma parte de mi pasado.

- Me alegra oír eso.

- ¿Ah sí?

- Si... imagina lo que diría la gente si supieran que un simple soldado se atrevió a robarle la esposa a su sargento – Bromeó - Sería devastador para mi imagen.

- Nunca me iré de tu lado.

- ¿Me lo prometes?

- Te lo prometo – Se besaron con pasión, notando como el deseo volvía a crecer entre ellos. Hubieran terminado en la cama de no ser por el llanto de Bobby – Creo que tiene hambre – Candy se preparo para amamantar a su hijo.

- También yo la tengo – Volvió a bromear Terry, al ver como su esposa tomaba a su hijo y se descubría un pecho para alimentarlo.

- Pues deberás esperar hasta la noche... porque se te hace tarde para ir a al trabajo.

- Tienes razón – Terminó su café de un sorbo y se puso de pie – Será mejor que me vaya – Le dio un beso en los labios a Candy, y depositó otro en la cabecita de Bobby antes de partir hacia su trabajo.

Candy lo vio marcharse. Sentía una felicidad plena. Ahora lo sabía, sabía que amaba a Terry, ya no podría ocultarlo. Aún no se atrevía a decírselo por miedo a que él la rechazara, que le dijera que no sentía lo mismo por ella. Pero sea como sea, estaba decidida a ganarse su amor. Solo necesitaba tiempo, pues Terry había sufrido mucho en la vida, y no sabía lo que era amar a una persona y ser amado, pero ella lo ayudaría y estaría siempre a su lado, como se lo había prometido.

Después de alimentarlo, Bobby se quedó dormido. Ella aún tenía muchas cosas que hacer, pero no quería depositarlo en su cuna, le gustaba tenerlo en sus brazos y escuchar su respiración. Bobby se parecía tanto a Terry que Candy estaba segura que cuando creciera, rompería varios corazones.

Oyó el timbre, y con el bebé en brazos, fue a abrir la puerta.

- ¡Susana! ¿Qué haces aquí? – Preguntó, sorprendida. Pero ella no venía sola. Detrás de sus piernas se escondía un pequeño niño de cabellos rubios - ¿Tim? – El niño asomó su cabeza para verla, probablemente no se acordara de ella.

- ¿Podemos pasar? – Dijo Susana amablemente, algo demasiado raro en ella.

Continuará...


No me queda nada más que agradecerles a todas ustedes que están siguiendo este fic =)

Espero que les guste este capítulo.

Besosssssssssssss