Una semana después de aquella llamada Rachel seguía comportándose de la misma manera: nerviosa y distante. Brittany sabía que algo había pasado con su amiga, pero todavía le duraba su enfado con ella y estaba esperando el momento oportuno para sacar el tema a colación.

Ese día que les tocaba la clase que compartían con Santana, y la morena andaba más nerviosa que nunca. Apenas y miraba a Brittany, que intentaba sacarle conversación pero sólo recibía balbuceos y respuestas cortantes.

Las dos horas transcurrieron con tranquilidad, a diferencia de las semanas anteriores. La porrista pretendía tomar apuntes de vez en cuando mientras observaba las miradas furtivas que se lanzaban la profesora y su amiga.

¿Puede ser…?, pensaba mientras arrugaba el ceño y negaba con la cabeza, hablando consigo misma. No, no creo. Rachel sería incapaz de hacer algo así. Aparte, ella tiene este flechazo con este chico, el baterista del Glee Club, Finn Hudson…

Brittany nunca entendió bien que era lo que su amiga veía en él: era demasiado alto, trataba mal a la gente y luego quedaba como el héroe pidiendo disculpas y cantándoles algo. ¡Hasta le regaló una postal de un cerdo para Navidad!. "¡¿Qué clase de persona regala eso?, todo el mundo sabe que los patos son los más lindos para regalar. De todas formas, él nunca se fijaría en ella. Anda demasiado ocupado mirándose en el espejo como para apreciar a alguien más que él."

La rubia se lo había intentado de decir un montón de veces, pero la diva siempre parecía no hacerle caso y era un tema con el que siempre terminaban discutiendo a los gritos. Ambas pertenecían al Glee club, pero Brittany se había unido recién el ante último año de secundaria y por pedido de Rachel, porque necesitaban bailarines para las competencias y las habilidades de baile del grupo eran casi nulas. A Brittany le agradaba pasar tiempo con sus compañeros de club, pero el que mejor le caía era su profesor, Blaine. A pesar de que daba matemáticas en horario escolar, tenía una voz excelente y era agradable con ellos, aunque Brittany encontraba confusa la obsesión que tenía por cantar canciones de Katy Perry.

La campana sonó anunciando el fin de las dos horas y sacó a la bailarina de sus pensamientos. La clase ya se levantaba para irse al receso cuando Santana se acercó al banco que compartían las chicas.

-Berry, terminé de corregir tu ensayo de la vez pasada y quiero hacerte un par de observaciones que te van a venir bien para la próxima vez.

-¿Y el mío? –Inquirió Brittany con un dejo de acusación en la voz, intentando sumarse a la conversación.

-Todavía no terminé de corregir todos, Brittany. La clase que viene voy a entregar los que me faltan –Contestó Santana notablemente irritada.

-¿Te espero afuera para ir juntas a hablar con Blaine, Rach? –Le recordó la rubia en voz baja a la morena pero sin dejar de mirar amenazadoramente a Santana, ya que habían estado de acuerdo en pedir la opinión del profesor para la tarea semanal que estaban preparando.

-No, ve primero sola. Te alcanzo por el camino.

-Pierce… -Susurró Santana en voz baja al posar sus ojos en los de la chica y tomándola desprevenida.

-¿Qué pasa? –Preguntó Brittany confundida por el cambio de voz de la latina.

-¿Cómo está tu brazo?, ¿te duele todavía?.

-Nah, ya no me duele más.

-Me alegro… -Murmuró de manera titubeante.

-En fin, será mejor que me vaya. Nos vemos, Rachel.

Brittany sabía que no tenía nada más que hacer ahí y a regañadientes tomó su mochila y salió de la clase sin mirar hacia atrás.

1-1-1-1-1-1-1-1-1-1

Santana hundió la cara en la almohada mientras suspiraba fuertemente e intentaba ahogar el ruido del teléfono sonando hace diez minutos. Cuando se dio cuenta que la persona que estaba del otro lado de la línea no iba a ceder, se levantó pesadamente y miró la hora: las 6 de la mañana. Lanzó varias maldiciones en español e inglés y contestó la llamada sin siquiera saludar.

-¿Cuándo será el día que llames a una hora decente? –Dijo tratando de enfatizar cada palabra para que la persona del otro lado de la línea se diera cuenta que acababa de despertarla.

-Lo siento, pensé que ya estarías despierta para ir a trabajar.

-Pues no… hoy sólo me toca una clase a la mañana y falta para que empiece.

-Oh, bueno. Sólo llamaba para ver cómo te estaba yendo en el nuevo colegio. ¿Algún problema hasta ahora?.

Santana se levantó de la cama y se dirigió al baño con el celular pegado al oído.

-Ninguno, todo está bien por el momento.

-¿Ningún inconveniente?, ¿llevas ya tres semanas trabajando en el cargo, cierto?, wow, eso es un récord hasta para ti.

-Bueno, hay una alumna bastante distraída a la que tuve que llamar la atención varias veces porque parece que le caigo algo mal, pero ya sabes… nada difícil de manejar. Nosotras éramos mucho peores –Una sonrisa maliciosa cruzó el rostro de la morena que ya se había despertado del todo.

-Sin duda. Y hablando de la secundaria, Puck va a estar dando una fiesta este Viernes a la noche… -Quinn tuvo que esperar unos segundos antes de que la latina respondiera.

-Hay gente que nunca cambia… -Suspiró pesadamente. Hacía mucho que no iba a una de esas fiestas y sabía que iba a tener que ponerse al día con todos sus amigos- ¿Quién irá?.

-Pues los de siempre. Yo, Puck, Sam, Tina, Mike, Mercedes y solamente falta tu respuesta.

-Hm, bueno, no sé, supongo que me vendría bien despejar la mente un rato.

-¡Genial!, ya llamo a Puck para avisarle.

-¿A esta hora?, en serio Q, ¿acaso hiciste una promesa?.

La latina escuchó una risa breve del otro lado de la línea y cortó la llamada después de despedirse de la rubia.

Como no tenía nada para hacer hasta la hora de entrar al colegio, decidió tomar una bebida energizante, vestirse con ropa deportiva (unas calzas ajustadas y una musculosa blanca) y salir a correr por el parque que había cerca de su departamento.

1-1-1-1-1-1-1-1-1-1

Llevaba ya media hora de entrenamiento cuando decidió detenerse y terminar la bebida que quedaba en la botella. Estaba agotada y lo único que quería hacer era volver a su casa para descansar un poco y bañarse antes de entrar a la escuela.

Se acercó lentamente al cubo de basura para arrojar la bebida vacía cuando algo le llamó la atención y la distrajo de lo que iba a hacer. Una figura alta y de pelo rubio claro estaba en el borde del lago a unos cuantos metros de ella alimentando a los patos y acompañada de una nena más chica, que no tendría más de 5 o 6 años.

Pestañeó unos instantes para ver si se había confundido de persona, pero sabía que no se había equivocado. Era la primera vez que veía a Brittany S. Pierce sin su uniforme de porrista y con el cabello suelto. Santana tenía que admitir que el cambio era bastante notable y no pudo evitar echar un vistazo hacia las largas piernas tonificadas de la atleta, que un corto short de jean dejaba al descubierto. Se reprendió mentalmente por haber hecho eso mientras pensaba "Pierce no es mi tipo", y se detuvo a mirar las actitudes de la rubia, las cuales también eran muy diferentes de cuando estaba en clase. La que estaba viendo en esos momentos, no era la Brittany oscura y apagada que no hablaba en la materia para no llamar la atención, era una Brittany divertida y jovial que contagiaba alegría.

A pesar de que estaba de espaldas, la morena podía ver como la adolescente se reía alegremente cada vez que veía a la niña pequeña intentar acariciar a los patos y ver que éstos huían despavoridos fuera de su alcance. También notó a curva hacia arriba que formaban sus labios cada vez que sonreía, lo cual era todo el tiempo. Santana sintió el impulso de acercarse sólo para averiguar cómo era el sonido de su risa, pero sacudió su cabeza y dejó de mirar la escena que tenía frente a ella. Arrugó el ceño en señal de confusión y corrió lo más rápido que podía hacia su casa para darse una ducha de agua bien fría.

1-1-1-1-1-1-1-1-1-1

Durante los días que siguieron Brittany intentó comunicarse con Rachel para hablar de una vez por todas con ella, pero su amiga seguía evitándola el mayor tiempo posible. Apenas y tenían tiempo para cruzar algunas palabras en el colegio y no contestaba las llamadas. Hasta que la rubia se cansó de ese ir y venir y decidió encararla en una de las clases que compartían juntas. Para eso decidió llegar temprano al colegio, no sólo para hablar con Rachel antes de que Santana llegara al lugar, sino para que Santana no tuviera otra vez una excusa para dejarla mal parada enfrente de todos.

Sin embargo, la clase empezó a llenarse y Rachel llegó cinco minutos más tarde del comienzo de hora. Pero a diferencia de lo que ocurrió con ella la vez anterior, Rachel no recibió ninguna sanción. Brittany le lanzó una mirada de odio a la latina, que pareció no registrarla a sabiendas que la rubia no mandaría al frente a una amiga. En realidad, lo que Brittany no se había dado cuenta es que Santana había tratado de ignorarla desde el primer momento que cruzó el umbral de la puerta. Todavía se sentía mal por haber estado observando a una alumna cuando ésta no era consciente de eso.

La ira empezó a correr dentro de la bailarina como veneno cuando sintió el codo de Rachel golpeando su costado derecho. Giró la cabeza para preguntarle que quería pero se sorprendió cuando vio la expresión de tristeza y dejadez en la cara de su amiga. Con un movimiento ágil y silencioso, deslizó un papel en la carpeta abierta de Brittany, la rubia lo abrió disimuladamente y leyó lo que decía.

"Lo siento, no sé porque no me puso la falta".

"Tal vez porque le están gustando demasiado tus 'tareas'". Quiso tratar de calmarse un poco antes de contestarle, pero todavía estaba enojada con la cantante por no querer dirigirle la palabra y disparó las palabras que le habían estado rondando la cabeza los últimos días.

Brittany le pasó devuelta el papel disimuladamente y Rachel la miró con la confusión incrustada en la cara.

"¿A qué te refieres?".

"Bueno, me estuviste evitando durante mucho tiempo y ya van varias veces que te quedas después de clase para que te corrija la 'tarea'. Parezco tonta, pero no lo soy". El papel que le había dado Rachel era grande y todavía tenía mucho espacio para explayarse. Y pensaba hacerlo.

"Ah. Así que era por eso". Escribió sin más. Vio de reojo como su compañera suspiraba pesadamente.

"¿Y qué iba a ser entonces?". Ahora sí que Brittany estaba perdida.

"¿Piensas que por eso tengo algo con Santana?"

"Sí".

"Entonces si te tranquiliza saberlo, no. No tengo nada con ella. Y no sé como podés creer que podría salir con una profesora."

Brittany respiró aliviada al leer lo que hacía tanto tiempo había querido leer.

"Bueno, cuando la conocimos dijiste que te gustaba. Y actúas raro alrededor de ella".

"Me gusta su manera de dar clases… y aunque me parece linda, me siento intimidada cuando estoy con ella. Es por eso que me pongo tan nerviosa".

"Me alegra saberlo. En realidad, si fuera con otro profesor quizás no me enfadaría tanto, pero es que ella… bueno, ya sabes lo que pienso, es una perra pervertida, seguro que lo único que quiere es aprovecharse de ti. Probablemente los rumores sean ciertos".

"No creo".

Brittany decidió ignorarlo y le preguntó mucho más aliviada. Y el alivio estaba segura de que era porque su amiga estaba bien y no le había pasado nada que ella no quisiera… ¿cierto?.

"¿Entonces por qué me esquivabas?"

"Es que…" La rubia podía leer la vacilación de su amiga en los trazos temblorosos. "Estuve saliendo bastante con Finn últimamente y sé lo que opinas de él…"

La rubia se apresuró a contestar en el papel cuando escuchó unos pasos aproximándose y la voz de Santana retumbando por toda el aula.

-Espero que esos sean los apuntes de mi clase, Pierce. Deme el papel.

-¿Qué papel? –Se apresuró a tapar la hoja con su mano izquierda y rogando que la latina dejara el asunto ahí. Pero era Santana, así que lo más seguro es que estuviera metida en serios problemas. Sabía que era un intento pobre pero tenía que hacerlo. Santana no podía leer el papel. Por su bien y el de Rachel.

-El que te estuviste pasando con Berry toda la hora. Dámelo.

-No sé de qué papel…

Brittany miró a Rachel suplicando ayuda, pero la morena la miró sin saber qué hacer.

-Ella me estaba ayudando con algo de la clase que no entendía. No dice nada más.

¿En serio, Brittany, en serio?, ¡¿eso es todo lo que se te ocurre?. La mirada de Rachel se lo confirmaba.

-Bueno, en ese caso voy a leerlo y ver si te puedo ayudar yo, que soy la profesora, no Berry.

La mano de Santana se mantuvo extendida y en ese mismo instante Brittany se dio cuenta de que la profesora no iba a ceder. Con una última mirada de resignación y sin querer pensar en lo que le iba a pasar después –y todas las sanciones que se ganaría por eso- le entregó el papel, rezando en silencio que la latina no lo leyera y lo dejara sobre su escritorio para después tirarlo a la basura como hacía el resto de los profesores.

Sin embargo, Santana se fue a sentar mientras la clase parecía contener la respiración y lo primero que hizo fue leer la conversación entre las jóvenes. Después de haber leído ensayos de las dos muchachas durante bastante tiempo, podía reconocer tranquilamente a quien le pertenecía cada letra. Una expresión de dolor atravesó su rostro por un momento cuando llegó a la parte donde la rubia expresaba lo que Santana le causaba. La tristeza y decepción ocuparon su pecho por primera vez en mucho tiempo.

Mientras tanto, Brittany no quiso ver lo que estaba haciendo Rachel y decidió posar la vista en la carpeta, aunque su mente estaba muy lejos de ahí. Nunca había estado tan nerviosa en toda su vida, sabía lo que había escrito y en ese momento Santana lo estaba leyendo.

Sintió ganas de ir al baño y vomitar, cuando al final la profesora despegó la vista del papel y sin siquiera mirarla dijo:

-Pierce, quiero que vayas a dirección y esperes hasta que vaya.

Sin pronunciar ninguna palabra más, Brittany se levantó de su asiento y salió del aula lo más rápido que sus pies le permitían sin mirar en un solo momento a Santana.

1-1-1-1-1-1-1-1-1-1

Bueno, me tardé un poco más pero lo terminé!. ¿Leyeron los spoilers de San Valentín?, no me hago mucha ilusión, Glee siempre nos tuvo a pan y agua a los Brittana shippers, así que no creo que esta sea la excepción. Pero ojalá que sí.

Espero que les haya gustado, no había mucha inspiración.