10. El de la Reconciliación

Entró al Gran Comedor agotado, pero con una gran satisfacción en el interior. Ron y Hermione iban tras él tomados de la mano. Estaba a punto de buscarla cuando la vio a unos 3 metros frente a él. Ambos se quedaron paralizados en su lugar. Los ojos de Harry recorrían su cuerpo en busca de alguna herida. Ginny se lo comía con los ojos y se mordió el labio inferior. Harry sintió un empujón leve en su espalda y volteó frustrado. ¿Por qué lo distraían?

Había sido Ron que, sonriendo, lo incitaba a acercarse a su hermana. El corazón de Ginny latía nerviosamente mientras evaluaba lo que estaba pasando. ¿Por qué tardaba tanto Harry en acercarse? ¿Acaso no estaba listo? ¿Acaso le daba pena? Si era eso último lo mataría lentamente. ¿Que no le había dado suficiente confianza? ¡Él fue el que la dejó!

Se cruzó de brazos y justo cuando le iba a empezar a reprochar, sus brazos la amarraron fuerte y decididamente. Su olor quedó impregnado en toda ella y ambos inhalaron al mismo tiempo, lo cual fue románticamente genial. Ginny se descruzó de brazos y lo rodeó también fuertemente. Se quedaron así un buen rato y ella no se dio cuenta de que estaba llorando hasta que sintió mojado el hombro de Harry (que era donde tenía recargada la cabeza). Harry, quien le estaba acariciando el cabello, se dio cuenta y la miró culpablemente.

-Siento demasiado haberte hecho sufrir. No tienes ni idea…

-No te humilles disculpándote por algo que no es tu culpa –le dijo ella. Harry le secó las lágrimas.

-Lo siento, en serio que…

-¡Qué te calles!

-¡Pero en realidad quiero que me disculpes! Sé por lo que te hice pasar y…

Pero Ginny evitaba su mirada. Harry miró alrededor y vio que había gente viéndolos. Suspiró y se dirigió al corredor. Al ver que Ginny no lo seguía volteó y lo que vio le rompió el corazón. Ginny se había quedado llorando en el lugar donde la había dejado confundida. Harry le hizo señas para que la siguiera y su cara respiró de alivio. Jamás se perdonaría.

Una vez afuera Ginny se detuvo pero Harry no. No fue hasta pasar la cabaña de Hagrid cuando volteó a verla.

-Grítame.

-¿Disculpa? –le preguntó Ginny.

-Grítame, patéame, escúpeme. Me lo merezco… y lo sabes. Lo leo en tus ojos.

-Jamás pensaría eso.

-Vamos, te conozco lo suficiente. Dime lo que me merezco. Me harás un favor.

¿Decirle lo que se merece? ¿Acaso no sabía que la hacía sufrir más? ¿Cómo reclamarle al hombre que amaba y que aparte había salvado al mundo mágico los meses que la había dejado sola? ¿La falta de confianza que tenía en ella en autodefensa? ¿CÓMO PODÍA CREERLO? Salieron más lágrimas de frustración y se las secó mientras negaba con la cabeza. Odiaba que la vieran en su punto débil.

-Te hará sentir mejor. Si quieres lánzame un hechizo –dijo mientras cerraba los ojos. Ginny lo vio y se enojó más. Se quitó un zapato y se lo lanzó. Él ni siquiera reclamó. Se quitó el otro y lo golpeó en la pierna. Agarró una rama que había en el suelo y se la lanzó a la cara. Se le hizo un corte un poco profundo.

Fue cuando se tapó la boca y corrió hacia él. Harry abrió los ojos.

-No, no, no. No te preocupes.

-¡Eres un idiota! ¡Ahora me haces sentir culpable por lo que te acabo de hacer! –y comenzó a llorar de nuevo. Se sentó en el pastó levemente y sintió como Harry se agachaba junto a ella para rodearla con sus brazos.

-Dímelo, no pienses.

-No me pidas que lo haga.

-Créeme, te hará sentir mejor.

-No te puedo hacer esto –dijo ella.

-Yo tampoco podría, y sin embargo lo hice –dijo mientras acariciaba su hombro. Tenía una cicatriz de un vidrio y por la ropa rasgada que traía se le veía. Ella le movió la mano y se miraron a los ojos.

-O sea, esto es demasiado cursi. Nos vamos a terminar perdonando, ¿no? ¿Por qué fregados no me besas ya?

Harry sonrió, ésa era la Ginny que conocía. Le tomó la cabeza suavemente y Ginny lo empujó contra ella con brusquedad. Ambos rieron y comenzaron a besarse como no lo habían hecho hace mucho tiempo. Terminaron recostados en el pasto y a lo lejos se escuchó un chiflido. Se separaron y descubrieron que no estaban tan solos como hubieran querido. Ron y Hermione se estaban acercando. El primero miraba a Harry con ojos acusadores.

-Déjame en paz, tú ya tienes a Hermione –le dijo. Ginny abrió la boca y Hermione se puso levemente roja. Ron era un tomate… literalmente.

-Eso no significa que puedas revolcarte por ahí con… -pero Ginny lo miraba con una ceja levantada. -¡Déjame en paz!

-Ronald, arruinas los momentos. Como siempre… Y Hermione: ¡enhorabuena! ¿Qué tienen que pasar tragedias para que los dos se unan? A la otra váyanse mientras tenemos asuntos pendientes –le dijo Ginny mientras se incorporaba. Harry se le quedó mirando.

-No íbamos a hacer nada, Ginny –le dijo sonriendo divertidamente.

-Habla por ti… -todos abrieron la boca. –Era broma. –y miró hacia otro lado sonrojada. Harry rió débilmente y cerró los ojos momentáneamente. Entonces ya no los pudo abrir. Fue increíble, no tardó nada en dormirse. Ginny abrió la boca impresionada.

-¿Hace cuánto que no duerme? –preguntó.

-No lo sé –contestó Ron mientras miraba a Hermione.

-Más o menos unos dos días… Desde que entramos a Gringotts. –Ginny la cuestionó con la mirada. –No te contaré nada por ahora. Lo más seguro es que lo quiera hacer él mismo y yo no le quitaré eso. Bien. Creo que lo mejor es irnos, Won-Won –Ron la miró con incredulidad y Ginny los miró sonriendo. -… Era broma. Vámonos.

Una vez que se fueron, Ginny arrastró a Harry hasta una de las paredes de la cabaña de Hagrid y se sentó. Lo puso en sus piernas y comenzó a acariciarle el cabello. Se sentía extremadamente feliz el tenerlo de nuevo con ella que creía que iba a llorar de nuevo. No supo cuánto tiempo se quedó ahí con él sin hacer nada, más que imaginarse la vida en su futuro próximo, hasta que despertó en la cama de Hagrid.

… Espera, ¿la cama de Hagrid? Miró a su alrededor frotándose la cabeza y vio a Harry sentado a la mesa con éste. Al ver que se había despertado le sonrieron. Harry se hallaba extremadamente despeinado. No se imaginaba cómo podía estar ella. Miró por la ventana y vio que ya estaba oscureciendo.

-¿No esperabas que los dejara allá afuera dormidos, o sí? –preguntó Hagrid riendo. Ginny sonrió. –Justo le estaba diciendo a Harry que todavía recuerdo cuando estabas en tu primer año y él en su segundo. ¡Y ahora mírense! Ya son pareja y seguro se casarán y tendrán millones de hijos pelirrojos con ojos verdes corriendo por ahí. Con lentes y un poco llenitos, por el gen Weasley. Serán unos revoltosos, por el gen Potter y… Lo siento, se me fue la emoción de control –dijo ya llorando. Harry lo miró alarmado. -¡Pero… serán… demasiado fe-fe-fe-felices! ¡Aaaaah! ¡Júrenme que me invitarán a la boda! ¡Cada día me hago más viejo!

-Claro que sí, Hagrid. Tendrás un puesto de honor –le dijo Harry. Ginny se les quedó mirando. Las ganas de reír eran demasiado fuertes que tuvo que fingir que preparaba algo.

-¿Alguien quiere té o algo así?

-No, Ginny, gracias –le dijo Hagrid, pero Harry lo interrumpió:

-No, Ginny, nos tenemos que ir, tu mamá ya se fue y le prometí llevarte antes de la noche –le dijo Harry. Ginny rodó los ojos: lo único que quería era salir de ahí. Su mamá confiaba en ellos.

-De acuerdo.

Al menos sus vidas por fin iban a ser normal.

Aaawww, que bonito. Para que vean que este sí me gustó más. ¡¡¡Ya viene el compromiso!!! Qué emoción :) Bien, Review, por favor :)