Sí, lo sé. Pero no coman ansias, todavía falta explicar todo lo que sucedió esos años. Será un capítulo laaaaaaaaargoooooo. :)

16. El de la Propuesta

Los años habían pasado maravillosamente. Obviamente la acción no faltaba (hablamos de Harry, por el amor de Dios), pero todo definitivamente era más tranquilo.

Harry y Ginny vivían una extraordinariamente divertida relación seria y abundaban las fotografías de ellos dos y, en ciertas ocasiones, con Ron y Hermione acompañándolos (ésta había enseñado a Ginny a dónde ir para que le imprimieran las fotos de su cámara y desde ahí nadie la pudo parar).

-¿Si tuvieran 40 años seguirían haciendo estas tonterías? –les había preguntado una vez Hermione mientras los veía tomándose fotos (Harry fingía morderle el cuello a Ginny).

-Sí –respondieron ambos mirando la foto en la cámara. Volvieron a ponerse en posición (ahora le tocaba a Ginny) y tomaron la foto.

Incluso Teddy tenía un álbum para él sólo. Casi siempre lo llevaban a cenar a la Madriguera donde entretenía a todos transformando sus rasgos físicos. El mejor momento fue cuando lo sacaron (todavía tenía un año y medio aproximadamente) un día de verano al jardín y vio un gnomo corriendo. Inmediatamente cerró los ojos (su cara se puso de un color rojo potente) y su cabeza tomó forma de una papa (también hubo captura del momento).

Por otro lado, Harry había sido contratado como auror ni pasado el año de la guerra y Ginny había conseguido un puesto de cazadora en el equipo de las Holyhead Harpies. Ron trabajaba con su hermano George en Sortilegios Weasley y Hermione había conseguido un trabajo en el Departamento de Control y Regularidad de Criaturas Mágicas.

Molly había invitado a Harry a vivir en la Madriguera, pero éste, pensando que sería como un insulto, consiguió un departamento junto con Ron. Ginny y Hermione encontraron uno frente al de ellos y normalmente intercambiaban compañeros de cuarto (saben a lo que me refiero). Cabe decir que NUNCA ninguna de las dos parejas tuvo relaciones sexuales: jamás pasaron de la segunda base (bueno, se podría decir que Ginny y Harry no pasaban del camino hacia la tercera base), pues Ron era el hermano de Ginny y NO lo permitiría y Harry era como el hermano de ambos, así que sería un traume psicológico. ¿Pero entonces qué hacían?, se preguntarán. Bueno, pues las pláticas hasta bien entrada la noche en la cocina eran bien recibidas.

-Juguemos Póker de Desnudistas –sugirió Ginny un día. Los 3 se le habían quedado viendo.

-Creo que deberían dejar de servirte Whisky de Fuego –dijo Ron quitándole el vaso de las manos.

-¡No es broma y no estoy borracha! Simplemente sería divertido hacer algo más que platicar.

-Ginny, no me quitaré la ropa en frente de Harry –dijo Hermione.

-Y yo no me quitaré la ropa en frente de Hermione Y Ron –dijo Harry. Ginny lo miró.

-¿Ron nunca te ha visto desnudo? –le preguntó estupefacta. Hermione soltó una risita.

-¡Una vez me vio en bóxers y se burló de mí!

-Estabas demasiado delgado –se excusó Ron sorbiendo de su vaso. –… Y tenías demasiadas cicatrices.

-¡Bien, bien, bien, bien! –interrumpió Ginny al ver que Harry estaba a punto de contestar. -¡Olvídenlo!

-¡No! –gritaron los otros 3.

-Jugaremos –dijo Harry.

Lo demás no es tan necesario explicar. Sólo decir que Ron fue el que quedó con menos ropa (sólo bóxers, pues no sabía jugar bien), seguido de Ginny (blusa, calzones) y después Harry (shorts y calcetas, Ginny había insistido en quitarle la camisa). Hermione sólo consiguió que le quitaran el pantalón y ambos tenis.

El problema era que ni siquiera los momentos felices que vivían evitaban las pesadillas de Harry por las noches los primeros meses. La primera vez que sucedió fue tres escasas noches después, cuando él se quedaba en la Madriguera. Había despertado sobresaltado y sudoroso. Para no despertar a Ron tuvo que bajar a la cocina y tomar un vaso de agua fría. No supo cuánto tiempo estuvo ahí, viendo a la nada, hasta que Arthur bajó para irse al trabajo.

-¿Harry? ¿Qué diablos haces aquí? –preguntó al verlo. Harry parpadeó, había quedado como en trance. Sus manos temblaban levemente.

-Señor Weasley… ¿Qué hora es?

-Las 5 con 16… -respondió mirando su reloj. -¿Pasó algo? –le preguntó preocupado mientras lo examinaba con la mirada. Harry lo miró parpadeando. Sus ojos se veían llorosos y tenía unas grandes ojeras.

-¿Que si pasó algo? ¡Todos, Sr. Weasley! ¡Todos muertos! ¡Todos!

-¿Todos? –preguntó el Sr. Weasley ahora con una leve sospecha de lo que había sucedido.

-¡Sí! Y fue rápido. Todos. Los Weasley y… Hermione -un ligero estremecimiento recorrió su cuerpo. -… y Ginny también. –Suspiró y se recargó en la silla débilmente. Bostezó. Arthur se acercó a él y le palmeó la espalda.

-Ya, ya. Fue una pesadilla. Ahora ve y duerme antes de que Molly te encuentre y te interrogue. Necesitas descansar.

Harry negó con la cabeza. No quería volver a dormir. El simple recuerdo de la imagen de Ginny desplomándose en sus brazos le formaban un nudo en la garganta –He descansado lo suficiente.

-Este… está bien –le dijo sin convencimiento. Obviamente le faltaba demasiado para estar al 100%... Sólo en estos dos días que acababan de pasar, Harry ya no podía salir al mundo (sí, incluso al muggle) porque lo atacaban los fotógrafos, la gente se paraba a saludarlo, le pedía autógrafos, lo felicitaban… Ya le habían entregado dos premios de parte del Ministerio y moriría si se enteraba que dentro de 6 meses recibirían Ron, Hermione y él una carta en donde explicarían que ya agregaron sus propios Cromos de las Ranas de Chocolate con uno de cada uno para los 3.

Como sea, eso ya había pasado hace casi 3 años. Las miradas intensas de Harry hacia Ginny ya no eran tan seguidas como antes, pues éste ya había superado la etapa de "todo es un sueño irreal, no puedo creer lo que tengo y lo que dejé" y el romanticismo fue rápidamente desplazado la mayoría del tiempo por la diversión. Era una relación extraña pues ambos sabían lo que sucedería, por lo que no se molestaban en mantenerla tan rígidamente. Sabían que se amaban, sabían que se quedarían juntos por siempre y, sobre todo, sabían que lo que habían pasado fue una etapa de madurez tan grande que nada estúpido los iba a separar.

En fin, los únicos problemas que tenían era cuando Ginny andaba hormonal (tos falsa, cuando le bajaba, tos falsa) y le decía que algún día se serían infieles uno con el otro o que algo iba a salir mal de alguna manera u otra. Al principio Harry se las creía, pero Hermione (preocupada por la salud mental de su amigo) lo hizo recapacitar y ahora sólo intentaba reírse.

¡Pero ya me cansé de explicar! Supongo que ustedes de leer también, así que hablemos de ÉSA noche (junto mis manos y las froto energéticamente).

Por semanas, Harry lo había estado planeando. Sabía que Ginny ya se lo esperaba, por eso todo fue pensado minuciosamente. Lo ideal para ambos hubiera sido después de una cena, algo sencillo y romántico, pero era demasiado predecible. Y lo que quería era tomarla por sorpresa. Incluso tenía una lista de lo que sí y lo que no para guiarse.

Ginny era de las chicas fuertes, por lo que no haría nada cursi que la hiciera llorar (al menos no enfrente de él). También sabía que odiaba que la vida privada no fuera así, entonces no haría nada público… El problema era que ésa fue la parte difícil:

Un día llegó Hermione enojada a su oficina, aunque la hayan detenido, y se plantó frente a su escritorio.

-¿Qué sucede? ¿Acaso puedes estar aquí?

-Eres un completo idiota –le dijo mientras le golpeaba la cabeza con unas fotografías que traía en la mano. Las azotó en su escritorio y Harry, estupefacto, toma una. Eran de él comprando el anillo de compromiso. Su cara se tornó un azul pálido muy feo.

-¿De dónde las sacaste?

-¡Por el amor de Dios! ¡Eres Harry Potter! ¡Puedo conseguir fotos de ti haciendo del baño!

Kingsley, que pasaba en ese momento, rió y les sonrió:

-Sabes que es cierto. Y felicidades –añadió viendo las fotos. -, ya era hora.

Se alejó y Harry volvió a enfrentar a Hermione.

-¿Qué diablos pensabas?

-Lo siento, Hermione. Prometo tener más cuidado para no arruinar la sorpresa y…

-¡No hablo de eso! De ti se esperaba. Una cosa es ser distraído y dejar que te tomen fotos sin notarlo, o sea, ser tú, pero otra MUY diferente es NO CONTARME DE TUS PLANES. ¿Acaso te hice algo? ¡No lo creo! ¡He estado cuidándote de cerca, Potter! ¡Y así me lo pagas! -Harry bajó la mirada como niño castigado. Hermione tronó los dedos y señaló sus ojos. –Mírame.

-Lo siento, no volverá a pasar. Te dejaré ayudarme y todo. Ahora dime, ¿Cómo diablos vamos a detener la circulación de éstas fotos?

-Ay, mi vida, te dije que me necesitabas. Ya me encargué.

-¿Cómo? –No se explicaba cómo alguien podía acceder a las plegarias de una mujer para no publicar una nota por la que pagarían bien. Hermione se había sonrojado. Por fin, comprendió y abrió la boca de sorpresa. –Ron se enojará.

-¡No saldré con él! ¡El idiota me dio SU teléfono para que YO le "marcara". ¡Como si fuera a suceder! Bien, me tengo que retirar. Por cierto, felicidades. –añadió susurrando. Harry rodó los ojos.

Tener a Hermione ayudándolo favoreció las cosas significativamente. Era demasiado original y sabía cosas que Harry creyó no existían.

-¡Jamás! Eso es de tan mal gusto. Puede que Ginny no sea cualquier chica, Harry, pero en este tema en particular todas somos semejantes… ¡Ni loca! Te mataría su madre… Eso es insultar su inteligencia… No tientes a la suerte, Harry. Ella sola vendrá a tocar tus puertas.

El problema era Ginny, demasiado impredecible. Harry tenía todo planeado: un picnik que acababa viendo las estrellas acostados sobre el pasto…

-Si unes ésa constelación con esa, parece un pene –había dicho Ginny con asco. Harry escondió una sonrisa.

-Como si hubieras visto uno…

-Te recuerdo –le dijo recargada en un codo de lado y viéndolo. -… que no eres mi primer novio. –Harry la miró sin saber qué decir. Después ella comenzó a carcajearse. –Lo siento, no pude evitar querer ver tu cara… Aunque si tengo hermanos.

Después de eso, a Harry no le gustó tanto la noche. 3 largos intentos más, Harry decidió que usaría un último plan, el cual, si no funcionaba, iba a ser el último y lo soltaría sin importarle cómo ni cuándo.

-¿Enserio dejarás tal decisión al azar? ¡Harry, este momento será recordado por el resto de sus vidas!

-Hermione, supéralo, lo importante es la meta, no cómo llegas a ella.

En eso, Ginny salió, radiante como siempre (en realidad no, traía pants y sudadera pues iban a correr, pero Harry creía que lucía buenísima con todo, así que…), dejando a Hermione sin tiempo para respingar.

-¿Lista?

-Ajá –le dijo tomando una manzana. –No sé por qué insistes en salir a correr tan temprano. Normalmente los sábados…

-¡Lo hago para que calientes! Iremos a recoger a Teddy y nos iremos a tu entrenamiento de Quidditch.

Ginny rodó los ojos y salió por la puerta que Harry le abría. Hermione aprovechó para suplicarle levemente:

-Por favor, Harry, piénsalo más.

Le cerró la puerta en sus narices… (ok, me acabo de dar cuenta de que es un mal dicho, porque sólo tenemos una nariz… [cara de pensamiento]… en fin) Entonces sintió un golpe pequeño pero determinado a la altura de su cintura y quedó atrapado entre la pared y Ginny. Ésta, sonriendo se acercó y le besó el cuello. Harry alzó una ceja y Ginny se acercó de nuevo.

-¿Qué? Mi deber es quitarte ésa cara pálida y preocupada que hace mucho no veía. –Lo acercó hacia ella tomándolo por el cabello y lo besó mordiéndole el labio inferior levemente. –Mmm… tu cabello está demasiado suave y delicioso. Ahora, dime: ¿sucede algo en el trabajo?

Harry sonrió. Si en realidad supiera lo que sucedía… Le tomó la mano que no estaba acariciando su cabello.

-Vamos, llegaremos tarde –le dijo cortante.

Media hora después llegaron trotando a la casa de los Tonks sudados y sonrientes. Ginny, quien llegó primero, tocó el timbre. Andrómeda abrió la puerta sonriendo.

-Pensé que llegarían más tarde, ¿gustan pasar mientras lo termino de arreglar?

-No, gracias, 'Dromeda. Nos refrescaremos mientras esperamos –le dijo Ginny.

-De acuerdo, vuelvo en seguida –le sonrieron y ésta se metió por Teddy.

-Es tan amable… Harry, me impresionas. Incluso si dejaste el Quidditch sigues estando en forma –pero entonces lo miró y vio que la miraba intensamente. Se puso algo colorada. -¿Qué sucede? ¿Por qué sonríes?

-Por nada –le dijo. Sintió su cara demasiado caliente. No sabía mentir. Ginny se iba a poner a insistir, pero gracias a Dios en ese momento Teddy abrazó sus piernas con demasiada fuerza gritando de emoción. Harry sonrió más pronunciadamente y ella comenzó a sentirse frustrada. (n/a: no se preocupen si no entienden por qué escribo esto, yo tampoco lo sé… digamos que es para ver cómo eran las cosas durante el día)

El entrenamiento de Ginny había acabado dos horas después y ésta había alcanzado a Harry y a Teddy en las gradas, quienes estuvieron jugando todo el tiempo.

-Harry, estás sudando –le dijo riendo. Traía comiendo unos fritos y Teddy se los quitó con la mano. -¿Cuidar a un bebé no está entre tus habilidades?

-Cállate –le dijo entregándoselo. –No deja de cambiar de apariencia y lo perdí mínimo 3 veces hasta que le dije que si no paraba de hacer eso no lo llevaría con nosotros a comer pizza. Después empezó a bailar descontroladamente por todas las gradas y me daba miedo que se cayera o pasara algo feo… En fin –terminó suspirando. La miró sonriendo. –que bella te ves.

El momento había quedado repentinamente arruinado. La sonrisa de Ginny cambió por una mueca extraña. ¿Por qué Harry le daba tantos cumplidos? ¿Por qué se comportaba así? Creyó que ya habían superado esa etapa hace más de 2 años. Harry, que notó la cara de Ginny, cambió de tema intentando no reír (el plan iba demasiado bien, Ginny no entendía por qué se comportaba así).

-¿Alguna novedad?

-No… bueno sí. Tracy me invitó a una fiesta en la noche pero está invitando A TODOS… En general… y no creo que vaya.

-¿Que no me invitó a mí? –preguntó Harry. Sabía que el "todos en general" era Romilda Vane y sus secuaces.

-Sí –le contestó sin muchas ganas. En realidad creía que era el que más quería que fuera.

-Pues, vamos. Hace años que no bailo –Ginny lo miró frustrada.

-No te gusta bailar.

-Bueno, pero va a ser una gran oportunidad para reencontrarnos con la gente –en realidad creía que era una excusa perfecta para arreglarse y después de la fiesta… ustedes saben jajajajaj. Se levantó y le quitó a Teddy de las piernas. –Comamos pizza.

Ginny los siguió con la mirada. Pensando que su reacción estaba siendo exagerada respiró hondo 2 veces y se levantó finalmente.

No sabía con qué intención lo hizo, pero a la hora de arreglarse lo hizo con tanto esmero, como si tuviera que impresionar a Harry. Se puso un vestido corto y negro que se ajustaba en la cintura y unos tacones que en su vida había usado (negros y de tiras gruesas… mmm, espero y puedan imaginárselos, si no invéntense un outfit :D). Se dejó el cabello suelto y despeinado sexy y un maquillaje oscuro pero natural. Podía escuchar a Harry susurrando con Hermione y a Ron comiendo, lo cual hizo que el humor que había tenido todo el día fuera más pronunciado.

-Harry, quizá estas siendo demasiado extremo con tu plan… -le decía Hermione. Entonces vio que Ginny salió de la habitación y literalmente los 3 se quedaron callados. A Ron le escurría una naranja por sus dedos y no se daba cuenta. Harry abrió los ojos desmesuradamente y Hermione sonrió y se cubrió la boca con ambas manos.

-Vámonos –le ordenó a Harry sin tacto. Éste, que traía unos pantalones de vestir y una camisa azul muy oscuro, se levantó muy sorprendido (y a la vez intentando controlar su expresión). Ron los siguió receloso con la mirada. Cerraron la puerta.

-¿Qué diablos fue eso? –le preguntó Ron a Hermione. Ella se encogió de hombros.

Ginny caminaba demasiado rápido que Harry no entendía como no se caía. A pesar de nunca verla en tacones, sabía manejarlos. Salieron del edificio y caminaron unas 2 cuadras. No hablaron en todo el camino el uno con el otro. Unos borrachos en una esquina le chiflaron a Ginny y ésta sonrió. Harry les mandó un hechizo de desmayo y se rezagó un poco. ¿Por qué había sonreído? Había sentido como si se hubiera saltado un escalón en el pecho.

Finalmente, al final de un callejón, se desaparecieron tomados de la mano. Ginny se la soltó en cuanto llegaron. Había gente en el jardín y en la entrada había varios fotógrafos. Ambos rodaron los ojos. Se acercaron y como era de esperarse, los atacaron hasta que posaran. No supieron cómo se hicieron camino al interior, pero Ginny ya se había excusado.

-Iré por ponche.

En cuanto se fue Harry pudo dejar de sonreír falsamente. Odiaba demasiado las fiestas de ése estilo. Odiaba bailar y fingir que conocía y admiraba a todos. Odiaba como todos se vestían para presumir y como fingían que no sabían o no les gustaban los fotógrafos cuando ellos los llamaban. Un mesero pasó junto a él con una bandeja con bocadillos y Harry se la tomó.

Ginny fue a la barra de comida y bebidas algo culpable por su comportamiento. Quizá si estaba exagerando las cosas y quizá debía disculparse. No, mejor fingir que nada pasaba. Efectivamente, cuando volteó lo vio con su cara de frustración y con una bandeja completa en sus brazos. Sonrió. ¿Pero entonces por qué había insistido en venir? Ella sabía que odiaba el comportamiento de estas personas.

Iba camino a él cuando un montón de zorras se le acercaron. La música era demasiado fuerte como para saber lo que le decían pero él comenzó a sonreír y a contestar. ¿Quién era ése Harry? Alguien la empujó levemente y el ponche cayó al suelo con un estruendo. Harry lo había escuchado y había volteado. Había alcanzado a ver una cabellera roja desapareciendo tras una puerta hacia una parte del jardín. Sin siquiera despedirse de las otras la siguió. ¿Por qué Ginny huía de él?

La puerta daba a un pequeño balcón. Ella estaba recargada en el barandal respirando entrecortadamente. Lo había escuchado, e incluso así, supo que era él. Harry cerró la puerta. El nudo en la garganta de ella estaba alcanzando un punto incontrolable, por lo que la única solución era gritar.

-Hola –le dijo Harry algo nervioso. Era el momento. No había nadie en esta parte y el paisaje era hermoso. Metió la mano en su bolsillo cuando Ginny volteó.

-¿Qué diablos te sucede diciéndome "hola" como si no hubiera pasado nada? –le gritó. Sus ojos estaban llorosos. Harry se quedó paralizado en donde estaba. -¡Hace 3 semanas que eres un completo patán! Bueno, no. ¡Pero me tratas diferente! Pensé que la razón era que íbamos a AVANZAR en la relación, pero el momento de la propuesta jamás llegó y no tengo ni idea de qué es lo que haces. ¿Me estás engañando? ¿Cortarás conmigo? ¡Estoy harta! ¡Y lo peor de todo es que quizá yo sea la exagerada y me vaya a llegar la regla! No, no, no… ¿Sabes qué? Mejor ignórame, sólo déjame pensar. Ya hablaremos mañana.

Todo fue tan rápido que Harry no hizo nada cuando Ginny pasó junto a él. Su mente no podía procesar más allá de "¿Me estás engañando? ¿Cortarás conmigo?". Entonces el lugar se quedó sin ella. Sin su olor. Ya no era tan bello, era sólo una decoración. Y se imaginó su vida así. Fue cuando supo que ya no podía atrasar el momento. Salió apresurado, esquivando a todos y a todo. En la entrada fue cuando lo emboscaron. Intentando escabullirse chocó contra una compañera del equipo de Ginny y ambos cayeron al suelo. Se miraron por un momento y entonces vieron la caja del anillo de compromiso. Con los ojos como platos, todos alrededor se callaron. Sólo la música seguía. Los fotógrafos los comían con los flashes y la mujer le entregó la caja. Harry se levantó sin importarle nada y salió corriendo. Pero Ginny ya no se veía en ningún lugar. Sin pensarlo se desapareció en el mismo callejón de antes. No se había sentido con tanta adrenalina desde que había matado a Voldemort.

Corrió como si su vida dependiera de ello (bueno, en realidad sí dependía) y se metió corriendo al edificio. Ignoró el elevador y subió corriendo las escaleras. Cuando estaba ya en su piso se detuvo a respirar un momento. Tomó aire y volvió a correr nada más para patinarse al llegar frente al departamento de Ginny. Tocó con los puños.

-Diablos, ¿qué sucede? –dijo Hermione abriendo la puerta sonriendo. Pero entonces lo vio. -¿Qué te sucedió?

-¿Está Ginny aquí?

-¿Qué? ¡No! Creí que estaba contigo.

-¿Qué sucedió? –preguntó Ron alarmado.

-Descuida, nada "alarmante", pero NECESITO decirle algo ahora.

Hermione suspiró: -¿No se lo pudiste decir durante la fiesta?

-¡NO! –le contestó y les contó lo que había sucedido. Ron se puso blanco como la cera.

-¿Te le ibas a proponer?

-Me le VOY a proponer.

-¡Harry! ¡Te dije que estabas llevando las cosas demasiado lejos!

-¡Y eso qué! –gritó Harry. Pero por la mirada que le dio Hermione, le dio a entender que eso tenía demasiada importancia. -¿Qué? ¿Hice algo lo suficientemente malo? ¿Todo se acabó? –preguntó angustiado.

-¿Qué? –preguntó alguien detrás de él. Harry volteó, era Ginny. Traía unas pantuflas y el cabello recogido en una cola de caballo. -¿Todo se acabó? ¿Después de todo lo que pasamos? ¿Es eso lo que quieres? –Harry no contestó. El simple hecho de tenerla frente a él era un alivio. -¡¿Por qué diablos no contestas cuando te hablo?! –lo cacheteó. Hermione se tapó la boca con las manos y Ron sonrió. Harry los miró y la primera asintió y cerró la puerta.

-¿Qué diablos haces? –se escuchó que Ron preguntaba. Harry miró a Ginny.

-Lo merezco.

-Lo sé.

Harry la miró un momento y suspiró. –Lo voy a hacer ya. Pero te pido por favor que no me interrumpas o lo arruines como lo has hecho las últimas 3 veces. Estoy más nervioso de lo que te imaginas así que tampoco te burles de mí.

Ginny lo miraba entre confundida y enojada y se cruzó de brazos. ¿Con que ella había arruinado sus planes? Harry cerró los ojos y respiró hondo una última vez antes de hincarse sobre una rodilla.

-Oh, por Dios –susurró Ginny. Definitivamente no se lo esperaba. La cara de Harry era de un color rojo demasiado bonito y la de Ginny era blanca, blanca. Tenía ganas de agarrarlo y besarlo pero lo dejó continuar.

-Todo este tiempo creí que lo más importante era la forma en que lo haría, y lo que diría y cómo estaríamos vestidos… pero me di cuenta de que lo más importante eras tú, y que no importaba si estuviéramos sucios, asquerosos o incluso desnudos –se escuchó una tos detrás de la puerta. -… o sí nos escuchaban o no. –Ginny ni siquiera pudo sonreír. Estaba paralizada prestando atención a cada palabra. –Lo más importante para mí eres tú y siempre lo serás. Lo que haré contigo sólo serán refuerzos para nuestra relación. Los momentos vividos y las memorias compartidas… No tiene caso atrasarlo, ni tiene caso esperar a la aprobación de lo demás. Amo todo de ti y nada de eso cambiará. A dónde vayas, lo que hagas e incluso lo que pienses… Quiero ser parte de eso, quiero apoyarte. Quiero hacerte sentir como la mujer que eres y quiero que me lo permitas. Porque creo y espero que soy el indicado para hacerlo. Por eso, -metió una mano en su bolsillo y sacó la caja, intentando abrirla. – te quiero pedir que te cases conmigo… -uno pensaría que el momento quedaría arruinado cuando Harry no pudo abrir la caja de los nervios pero no. Ginny se hincó frente a él, abrió la caja con facilidad y la primera lágrima de ella cayó.

-Somos un equipo –le dijo. Entonces lo rodeó por el cuello y lo besó con demasiada ternura. No se dieron cuenta de que la puerta del departamento se abrió hasta que Hermione les tomó una foto y Ron dijo:

-Supongo que es un sí.

Ginny, sin mirar a los otros y sonrió. –Sí, obviamente, Ron cara de popó.

-Vaya, Harry, somos cuñados oficiales.

Éste levantó la mirada y sonrió. El momento no pudo ser más perfecto.

NOOOOOOOOOO. ¡LO ACABE! Dios, por favor díganme qué les pareció. Creo que es el capítulo por el que más nerviosa me he puesto por escuchar las reacciones (mordiéndome las uñas). ¿Mentadas de madre? ¿Alabaciones? Está en su criterio, sólo dejen review. Diablos, no puedo creer que lo haya hecho. Llevo TODOS los días (en serio, no miento) imaginando el momento y escribiendo y escribiendo hasta que quedara perfecto. Sí, fue un capítulo largo, pero por favor!! Les ruego que comenten! Jajajajajaj Saludos y felices vacaciones (: