Santana vio disimuladamente como la rubia se levantaba de su asiento y caminaba hacia el baño como alma llevada por el diablo. Confundida, miró a Rachel que tenía la misma marca de confusión en el rostro.
-Voy al baño –Comentó de golpe la latina –Paga las bebidas.
-¡Pero esto no es una cita! –Escuchaba como empezaba a quejarse Quinn desde su lugar.
-Pero bien que te gustaría –Añadió guiñándole un ojo en la distancia. Rachel vio el guiño y abrió la boca formando una pequeña 'o' con los labios. No había duda. Eso confirmaba todas sus sospechas. Ella siempre tenía la razón, y no iba a dejar la oportunidad de refregárselo en la cara a su amiga.
Brittany se estaba lavando las manos en la canilla mientras escuchaba como la puerta se abría.
-¿Qué hacés acá? –Soltó la rubia totalmente desconcertada cuando vio a la latina de pie junto a la puerta, cruzada de brazos y con sus ojos color chocolate mirándola fijamente. Brittany se acobardó un poco ante aquella mirada pero todavía estaba algo molesta por la conversación anterior.
-Vine al baño –Contestó encogiéndose de hombros, como si fuera lo más obvio del mundo. -Hey… también quería saber cómo estabas. Parecías molesta otra vez con Rachel.
Santana siempre estaba atenta a la interacción entre las dos amigas y parecía que la morena hacía enojar a la rubia casi todo el tiempo. Lo cual era bastante razonable, si se tenía en cuenta que Rachel podía sacar de quicio a cualquiera cada vez que abría la boca.
La rubia tardó unos segundos en contestar mientras cerraba el agua y se secaba las manos con papel. Pensó en su respuesta y decidió ir directamente al grano.
-Juzga a la gente. No me gusta que lo haga.
Santana agradeció que la porrista no siguiera tan a la defensiva, pero así y todo su respuesta la confundió. Brittany siempre la confundía.
-Todos juzgamos.
-Yo no. –Contestó con naturalidad, como si esa respuesta hubiera salido de sus labios un montón de veces- Al menos no hasta que no conozca bien a esa persona. Sería injusta de otra forma, ¿no crees?.
-Pero sigue sin ser motivo suficiente para que te enojes con Rachel.
Brittany revoleó los ojos con cansancio. ¿Por qué la defendía?.
-No la defiendas, no tienes ni idea de lo que dijo.
-¿Y qué dijo entonces?.
La bailarina abrió y cerró la boca un par de veces, sin saber que decir.
-No puedo decirte. –Santana frunció el ceño pero lo dejó pasar. Después de todo la porrista no tenía la obligación de contarle nada. –Me tengo que ir, sino Rachel va a pensar que me pasó algo.
Santana apoyó la cabeza contra la pared mirando al techo. Dos minutos más tarde salió del baño y salió del local con Quinn que la estaba esperando enojada, no sin antes haber mirado un par de veces hacia donde estaba Brittany.
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Santana miraba con preocupación el pilón de hojas que tenía encima de su escritorio y que todavía le faltaba por corregir. Ya llevaba más de la mitad corregidos pero todavía no había terminado y sabía que iba a tener que quedarse más tiempo después de la clase para terminarlo si es que no quería llevarse más trabajo a su casa, y ese día había quedado con Quinn en ir al cine después de que terminara su horario.
La clase estaba –extrañamente- en silencio, completando unas fotocopias que la latina les había dado para leer y contestar en los últimos minutos. El único ruido que se escuchaba en el salón era el del ventilador encendido y algunos murmullos que aparecían de vez en cuando y que no se molestaba en acallar.
El timbre sonó y todos los que ya habían guardado sus cosas cinco minutos antes de que la clase terminara se abalanzaban hacia la muerta sin siquiera despedirse de la latina. Se levantó un poco molesta para hacerse ver sobre el tumulto de adolescentes y dijo a voz en grito.
-Brittany, acercate unos segundos.
La rubia hizo lo que la profesora le pedía y se paró frente al escritorio mientras Santana volvía a sentarse, esperando que los alumnos que quedaban se fueran de la sala.
-¿Qué hice ahora? –Susurró en voz tan baja que Santana tuvo que hacer un esfuerzo por escucharla.
-Brittany, estoy preocupada por tus notas –Soltó sin rodeos la morena. No quería asustar más a la chica de lo que evidentemente ya lo estaba. Los ojos azules de la bailarina miraban tristes los papeles que había sobre la mesa, algo avergonzada. –Pensé que no te esforzabas porque no te gustaba la materia, pero hablé con el resto de tus profesores y me dijeron que tampoco tenés muy buenas notas en sus clases.
Brittany siguió sin mirarla y sin decir nada.
-Brittany, necesito saber porqué. ¿Tienes algún problema en tu familia?, ¿o no te gusta estudiar?. No entiendo.
La adolescente se encogió de hombro, fingiendo indiferencia. Estaba cansada que todos le recriminaran lo mismo, pero escucharlo de Santana no le gustaba en lo absoluto. Últimamente se estaba esforzando más en su materia que en la de cualquiera, pero seguía sin tener buenos resultados.
-Estudio, pasa que no me va bien.
Santana sintió el impulso de decir algo para borrar esa expresión de tristeza de la cara de la bailarina, pero sabía que no era correcto.
-Entiendo. Es algo que le suele pasar a muchos. Pero este es tu último año, ¿qué vas a hacer después que te gradúes?. ¿No vas a ir a la universidad?.
A Brittany no le gustaba pensar en su futuro después de la secundaria. Más que nada porque no sabía qué hacer después de que esta se terminara. Lo único que sabía era que a no ser por su talento para la danza, no tenía más nada. Y que iba a intentar seguir por ese camino, aunque la gente le dijera que se iba a morir de hambre siendo bailarina.
Pero en ese momento sabía que no podía permitirse decepcionar a Santana. No quería ver ese brillo de desilusión en los ojos de la latina nunca más. Y por eso decidió confesarle algo que venía rondando en su mente desde hacía ya un par de años, pero que no se había atrevido a decírselo ni siquiera a Rachel.
-Voy a ir a Juilliard para estudiar danza –Soltó intentando aparentar confianza y seguridad, aunque la voz le salió más aguda de lo normal. La latina alzó las cejas sorprendida, para luego formar una sonrisa sincera con sus labios
-Vaya, bueno, vas a tener que trabajar duro entonces.
Brittany suspiró aliviada sin acotar más nada.
-Pero si tus notas no mejoran no vas a poder graduarte, y no me gustaría que no puedas ir a Nueva York. Es por eso que hablé con alguien para que sea tu tutor después de clase. ¿Te parece bien?.
-¿No vas a ser mi tutora? –Preguntó desconcertada Brittany. Pensó desde el principio que esa era la intención de la latina.
-¿Qué?, ¿yo? –Intentó ocultar desesperadamente el nerviosismo en su voz mientras su cara se ponía roja –No no no, no puedo hacer eso. Pero en cambio hablé con Motta y me dijo que no tenía problema en ayudarte con las materias, y ella es el mejor promedio del colegio así que confío en ella.
La bailarina suspiro frustrada. Interiormente quería que fuera Santana quien le diera clases extra, porque por algún extraño motivo, la idea de pasar más tiempo con ella le resultaba un poco atractiva. Y Sugar Motta era la chica más insoportablemente egocéntrica del colegio. Sin decir que se había postulado una vez para entrar a Glee y ellos le negaron la entrada, así que iba a vengarse en sus clases con la rubia.
Santana todavía seguía nerviosa por la sugerencia anterior y Brittany continuaba parada ahí sin decir nada, intentando ocultar su molestia por la elección de Sugar. La bailarina sabía que Santana no sabía nada sobre Motta más que sus buenas notas, así que no podía culparla. No esta vez.
-Brittany, hm… ¿te parece bien entonces?.
La rubia asintió imperceptiblemente con la cabeza acompañada de un débil 'sí', pero eso era todo lo que necesitaba la latina. Su celular sonó de pronto y revisó que era un mensaje de Quinn diciéndole que ya estaba en la puerta del colegio con el auto.
Sintió la mirada inquisitiva de Brittany sobre ella mientras escribía rápidamente una respuesta a su amiga.
-Genial, bueno, la semana que viene habla con ella para ponerse de acuerdo con los horarios, ¿ok? –Dijo mientras guardaba a las apuradas todos los papeles que le quedaban por corregir. Ya lo haría más tarde –Bueno Brittany, nos vemos la semana que viene. Buen fin de semana.
Santana se despidió abruptamente y se fue sin esperar una respuesta a cambio de la rubia, que salió segundos después arrastrando los pies con pesar. Supuso que ese mensaje debía ser algo importante como para que se haya querido ir tan rápido.
Se encontró a la salida del colegio con Rachel, que la miraba con su típico brillo de locura en los ojos que tanto la asustaba.
-¿Qué quería? –Le preguntó directamente. Eran esos momentos de vieja chusma que tenía su amiga que tan poco le gustaban.
-Nada, dijo que mis notas estaban muy bajas y que le preguntó a Sugar si podía ser mi tutora.
Rachel hizo una mueca de horror.
-¿Sugar Motta?, ¿y por qué no ella?.
-Dijo que no podía, que no le correspondía o algo así –Comentó intentando restarle importancia al asunto, aunque todavía le hervía la sangre el recordar la negativa tan rápida de la latina.
-Hmmm…-Rachel se acercó y le frotó el brazo como gesto de consuelo. Sabía la cruz que había tenido que carga su amiga con los estudios, y que ahora tuviera que aguantar a la insufrible de Sugar…
-Bueno, supongo que va a ser mejor que escucharla cantar, ¿no? –Sonrió cariñosamente ante la risa estridente de su amiga.
-Un millón de veces mejor.
Comenzaron a caminar por la calle cuando sintió un codazo en su costado derecho. Le lanzó una mirada de reproche a Rachel, la cual hizo caso omiso y le susurró que mirara hacia el estacionamiento lo más disimuladamente posible.
Santana estaba parada de pie junto a un Audi A1 color rojo y charlando animadamente con la misma rubia con la que estaba el otro día agarrada de la mano. La latina se reía a carcajadas de algo que le había dicho la joven y una oleada de celos golpeó el pecho de Brittany, ya que la risa de Santana no iba dirigida a ella, no era ni por ella ni para ella... nunca había visto a la morena así, tan feliz y contenta. Nunca se había percatado del hoyuelo que se le formaba cada vez que sonreía de manera tan amplia, o del sonido que tenía su risa, como si pudiera quedarse escuchándolo todo el día si pudiera.
Los ojos de Brittany comenzaron a picarle con fuerza cuando Quinn le abrió la puerta de copiloto para que la latina se sentara, con la sonrisa todavía grabada en el rostro.
Para cuando el auto ya se había marchado la bailarina comenzó a sentir aquel maldito y repetido vacío en su pecho.
-Te dije que tenía razón –Gritó Rachel de manera triunfante. Brittany apenas la escuchó.
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-Rach, estoy cansada, ¿porqué mejor no vamos a casa y vemos una película o algo? -Ya habían pasado cinco horas y seguían dando vueltas por el único centro comercial que tenía Lima. Rachel quería comprarse un vestido nuevo que había visto cuando apenas llegaron y pasaron la tarde acechando el negocio sin animarse a entrar. Brittany estaba cansada de la indecisión de su amiga y además tenía los pies todos adoloridos de haber estado dando vueltas. Sin duda ese no era su día.
-No –Contestó y Brittany empezó a quejarse por segunda vez –Quiero probármelo al menos. Es el vestido de mis sueños.
-Ok… vamos a entrar para que piensen que tenemos mucha plata ya que total no vamos a comprar nada.
Rachel tragó saliva visiblemente molesta y comenzó a caminar hacia el negocio, girando sobre sus talones cuando se dio cuenta que la rubia rubia no la seguía.
-¿Vienes? –Preguntó alzando una ceja.
-Sí, pero primero voy a llamar a mi casa para avisarle a mi mamá –Mintió quedándose fuera del local mientras sacaba su celular para revisar sus mensajes. La diva era más pesada de lo normal cuando se probaba ropa.
-¿Esperando a alguien? –Susurró una voz familiar a sus espaldas tomándola por sorpresa y haciendo que un escalofrío le recorriera la espalda de punta a punta. No esperaba cruzarse con ella en ese lugar.
Brittany se dio vuelta lentamente para ver a la latina apoyada contra una pared con las dos manos cargadas de bolsas de ropa de marca. La morena la miraba con una sonrisa ladeada y la rubia no pudo hacer más que devolverle la sonrisa. Estaba más hermosa que nunca, con el pelo negro suelto y lacio cayéndole en cascada por sobre los hombros.
-Adivina –Contestó revoleando los ojos, pretendiendo estar indignada.
Hizo como que pensaba unos segundos antes de de decir: "¿Rachel?"
-¡Bingo!, puede pasarse horas probándose cosas, así que por eso me quedé afuera. –Santana se rió y eso animó un poco más a la bailarina- ¿Y tu?, de compras por lo que puedo ver.
-Vine con Quinn al cine y después se le antojó comprarse algo de ropa nueva así que nos quedamos dando unas cuantas vueltas por ahí –Alzó las bolsas para demostrar su punto.
-Ah, ya veo.
"Así que se llama Quinn", pensó la bailarina para sus adentros mientras volvía a sentir esa misma sensación de malestar de horas atrás.
Santana entrecerró los ojos al notar el repentino cambio de actitud de la adolescente. Si la conociera un poco más se atrevería a decir que la chica estaba dolida por algo.
-Y ahora está terminando de pagar otra cartera que se compró, así que…
Y ahí estaba de vuelta, aquella sensación de que le habían acabado de golpear el pecho con un palo, dejándola falta de aire durante varios e interminables segundos. Por alguna razón encontraba irritante que Santana hablara de la rubia de esa manera. Por alguna razón encontraba irritante a la rubia, aunque sólo supiera su nombre.
Se formó un silencio incómodo entre ambas hasta que Quinn se acercó hacia donde estaban, sin percatarse de la presencia de Brittany.
-Gracias por tenerme las bolsas San. –Dijo la rubia, agarrando las mismas de las manos de la joven y concentrada en que no se le cayera ninguna.
-No es nada Q. -Brittany continuó clavada en su lugar, observando el intercambio de palabras entre la "pareja", sin saber si quedarse a seguir mirando o huir. Lo cierto es que por más que quisiera escaparse no iba a poder, tenía los pies atornillados al piso.
Después de unos segundos sus ojos celestes se encontraron con los almendra y le pareció ver un brillo de asombro en los mismos. Quinn miró inquisitivamente a Santana y nuevamente a ella, poniendo en su lugar las piezas faltantes de un rompecabezas que se le escapaba hace tiempo.
-¿Se conocen? –Escuchó cómo le preguntaba amenazadoramente. La bailarina vio como la latina se encogía ante el tono de la joven.
-Es una alumna –Titubeó al contestar, evitando mirar a Quinn mientras lo hacía. Sin embargo podía sentir su cara calentándose de a poco y los ojos de su amiga fulminándola. Sabía que le había mentido y que ahora iba a tener que darle unas cuantas explicaciones para no herirla más.
Cuando se atrevió a mirar el rostro de Quinn luego de unos minutos encontró algo con lo que no esperaba encontrarse. Esperaba ver el odio, la decepción, la ira, grabados en su rostro, pero vio algo totalmente distinto, algo que no quería ver: la tristeza. Las chicas habían hecho un pacto de no mentirse hace mucho tiempo atrás, cuando Santana le contó la verdad sobre su sexualidad, y ahora, después de tanto tiempo, lo había roto. Por más nimia e insignificante que fuera la mentira; le había ocultado algo a su mejor amiga.
Brittany, por su lado, se regodeaba de ver la expresión de dolor que puso la rubia cuando se enteró que ella y la latina se conocían. Como si la morena le hubiera mentido en algo muy importante.
-Bueno Brittany, nos vemos. Saluda de mi parte a Rachel. –Dijo apresuradamente la latina sin voltear a verla mientras corría intentando alcanzar a Quinn, que se había ido sin dirigirle una sola palabra en ningún momento.
-Cla-claro… -Murmuró mientras veía como las dos jóvenes se marchaban del shopping. Las siguió con la mirada hasta que desaparecieron tras las puertas principales.
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Ustedes lo pedían, ustedes lo tienen… creo que a partir de ahora la cosa se va a poner más seria ;P
Por cierto, para las que preguntaban, creo que Quinn está más interesada en Santana que en Britt lalalala.
Comenten, no sean vagas (para eso estoy yo). Mientras más comenten más rápido actualizo (?)
PD: Gracias a Heather Morris por avivarnos todavía más la imaginación a las fans de Brittana… lo único que me da pena es que esas fotos solamente tenía que haberlas visto Naya xD
PD2 sin importancia: esta vez si lo pude actualizar, antes FF no lo había publicado con los asteriscos…
Adeus!
