18. El de la Corrida de Novias

-¡Merlín! Ya no puedo más –exclamó Ginny entrando a una cafetería en donde quedó de verse con Hermione y Luna. Hermione quitó su bolsa justo antes de que Ginny ocupara el lugar junto a ella.

-¿Qué sucede? –preguntó Luna distraída viendo sus manos.

-¡La boda! ¡Es una locura!

Un mesero llegó en ese momento y Hermione se le adelantó:

-Una limonada, por favor –le dijo. Ginny le dio una mirada de gratitud. Observaron cómo iba por ella y regresaba rápidamente. Ésta suspiró.

-Ojalá fuera así de simple.

Hermione la miró de soslayo y le acercó el vaso. –Bebe y tranquilízate.

Luna sonrió: -Me parece buena idea, podemos ir al rato a un bar o así…

Ginny escupió de la risa y Hermione sonrió. –No nos referíamos a ése tipo de "beber" –le dijo mientras la otra se carcajeaba.

-Ay, definitivamente esto era lo que necesitaba.

Después de una hora de decirles todo lo que había estado haciendo a la semana, Hermione y Luna quedaron convencidas.

-Pero creí que Molly te ayudaba –le dijo Hermione.

-¡Lo hacía! Pero se pone más nerviosa que yo y, no es por decir que no me sirve, pero me estorbaba demasiado en el sentido de que todo lo quería muy perfecto y cargado. ¡Sólo necesito algo simple! Aparte ya hemos gastado de y lo más importante de todo ni siquiera lo tengo…

-¿El lugar? –preguntó Hermione.

-¿La bebida? –preguntó Luna. Ginny sonrió.

-El vestido.

Luna escupió levemente y Hermione la miró sin poder creerlo.

-¡¿Qué diablos te sucede?! –le dijo. Ginny alzó una ceja. –Lo siento. Pero Ginny, si ya estás asustada por lo que llevas gastado ni te imaginas lo que costaría el vestido. ¡Sería como el doble! Una de las reglas principales es dejar lo más cara para empezando a organizar todo, para que después se te haga menos pesado. ¿Si no cómo le harán?

-Créeme que el tema del dinero no le importa demasiado a Harry.

-Nunca le ha importado.

-No se da cuenta lo que es ser pobre.

-Ginny no sabes lo que dices –intervino Luna. –Harry no aprecia demasiado las cosas materiales porque aprendió a vivir sin ellas y porque ha aprendido a no subestimarlas. Su experiencia en la vida le ha enseñado que hay cosas más importantes –explicó. Ambas la vieron estupefacta. Se encogió de hombros y, antes de tomar de su vaso, dijo: -Hay cosas que se perciben a simple vista, incluso si no llevamos años siendo amigos. Como sea, no es necesario que tengas que gastar más de 1000 galeones en un vestido, ¿saben? Leí que hay tiendas en que cierto día venden todos los vestidos que les sobran o que se dejan de producir a menos de 150 libras.

-¡Oh, sí! –exclamó Hermione emocionada y aplaudiendo. –Se le llama "Corrida de Novias" o algo así.

-¡Genial!

-Tendremos que investigar para ver cuándo es la siguiente.

Luna sonrió. –Siempre vengo preparada –dijo mientras sacaba un periódico Muggle arrugado de su bolso. Hermione lo tomó.

-¿Sabías que hablaríamos de esto? –preguntó Ginny, pero Hermione interrumpió.

-¡Este periódico es de Estados Unidos! ¡Del día de hoy! ¡Diablos, Luna! ¿De dónde lo sacaste?

Se limitó a sonreír.

-Este, ¿Harry?… -lo llamó Ron desde la sala. Éste se hallaba en la cocina en el desayunador con una taza de café y el Profeta Matutino en la mano. Todavía traía lo que usaba para dormir.

-Mande –le respondió.

-Creo que no te podrás casar después de todo…

-¿A qué te refieres? –le preguntó sin prestar demasiada atención al asunto. Ron había tenido ataques paranoicos desde que comenzaron la planeación de la boda.

-Las vas a tener que arrestar.

-¿A quiénes? – "Intento de asalto en Gringotts. Dragón le corta la cabeza a menos de 2 minutos de que entró." Frunció la boca y decidió velar por el pobre idiota.

-A Hermione, Luna y Ginny.

-¿Por qué? –ahora escuchaba con atención. Cada vez sus ataques eran más ridículos.

-Se aparecieron en otro país.

Harry escupió el café completamente sobre el periódico y soltó la carcajada. Ron se hincó en el sillón para que Harry lo pudiera ver y le aventó un cojín.

-¡Es en serio! Están en la televisión.

Harry se acercó para acabar con esto de una vez y por todas y se quedó paralizado cuando vio que Ron tenía razón. Ginny, Luna y Hermione salían entrando corriendo en una tienda con un montón de mujeres. La primera parecía incrédula, la segunda divertida y la tercera concentrada. Había demasiado alboroto para saber lo que sucedía, pero cuando salió la reportera, Harry ignoró lo demás. No sabía ni por qué salían ahí. Ron lo miró expectante.

-Es un hechizo –dijo Harry. Salió sin dar ninguna explicación y regresó corriendo 4 minutos después. -¡No están en su departamento!

20 minutos después ambos habían salido ya vestidos corriendo al callejón de las tres D y se apareció en la esquina de la tienda donde se llevaba todo a cabo. La calle se hallaba llena de señoras y muchachas en pants sentadas o formadas alrededor de las puertas de la entrada. El lugar era gigante. Había varias personas clasificadas en equipos que iban entrando corriendo y varias se quejaban de lo tarde que habían llegado.

-¿Tarde? –preguntó Harry. –Son apenas las 5 de la mañana. ¿O no?

Ron lo ignoró: -Es como el apocalipsis de las mujeres. Algo salvaje. –hablaba asustado. Jamás las había visto fuera de control al mismo tiempo.

-Creo que es mediodía (1)… Será mejor entrar y ver qué sucede.

Habían vivido de todo las últimas horas. Se levantaron extremadamente temprano para llegar a la mentada tienda de Nueva York donde se hacía la corrida de Novias para darse cuenta de que ya había gente formada. No habían llegado lo suficientemente organizadas: no sabían a lo que se enfrentarían. En ese momento se hallaban sentadas: Ginny tenía un corte superficial en la frente que se le había hecho al haber sido aventada brutalmente cuando alguien le arrebató un vestido que estaba viendo; Hermione respiraba entrecortadamente y se veía fatigada; Luna se hallaba cómoda y sonriente pero despeinada y un poco sudada. Había vestidos a su alrededor que habían conseguido agarrar, pero que habían desechado. Ginny todavía tenía uno en sus piernas y lo miraba deseando que le gustara.

-Es oficial, -dijo después de varios minutos de darse por vencida. –iré desnuda.

Ambas asintieron: -Irás desnuda.

Miraron a Ginny, quien traía también la ropa toda desarreglada de tanto probarse vestidos que, o no le quedaban o no le gustaban. Luna se encogió de hombros:

-Al menos nos divertimos. –Hermione y Ginny la miraron. Ella había estado riendo a carcajadas mientras veía a las demás pelearse, pero las otras habían sufrido abusos físicos.

-Me siento violada –dijo Hermione recargando la cabeza en el hombro de Luna. Sonrieron levemente. Ginny metió el vestido en la bolsa que había junto a ella y estaba dispuesta a levantarse cuando alguien se acercó desde unos percheros en los que la gente colgaba los vestidos que no serían usados. Era Harry.

-¡Ron! ¡Las encontré! –gritó sobre su hombro. Ginny se quedó parada en donde estaba.

-¿Qué haces aquí? –le preguntó.

-¿Qué hago yo aquí? ¿Qué haces aquí?

-No hay por qué usar ese tono conmigo –le dijo sintiendo un pinchazo en el estómago. Ron se acercó sin que nadie, más que Hermione, se percatara.

-Ginny, no había porqué salir del país en primer lugar. ¿Qué diablos sucede? ¿Qué diablos hacían aquí?

-¡Cosas relacionadas con la boda, obviamente! ¡Si tú no crees que merece la pena hacer de todo porque salga perfecta, entonces no sé a qué vienes!

-¿Relacionado con la boda? –preguntó. Ginny lo miraba con una ceja levantada. Entonces se percató de las bolsas que tenía a su lado. Eran vestidos… rebajados exageradamente de precio. Rodó los ojos. -¿Cuántas veces te dije que no hicieras nada estúpido por esto? –Se cubría los ojos con una mano. Ginny se la quitó de ahí.

-¿Te parece estúpido que quiera hacer todo más barato?

-¿Te parece estúpido que no me importe?

Ginny abrió la boca sintiéndose ofendida y Hermione y Luna pelaron los ojos. Ron miraba su discusión sin expresión alguna.

-Lo siento –dijo Ginny seria como una pared. –Si quieres mañana cancelo todo y nos vamos a lo civil y se acabó todo.

-¡No, no, no, no, no! ¡No me refería a eso! –había gente alrededor mirando disimuladamente. –Lo siento si te ofendí. ¡Jamás me referí a que no me importaba la boda! Ginny… -bajó la voz. Todos aguzaron el oído. –no importa cómo, dónde ni cuánto se va a gastar. Déjame gastar solamente ésta vez…

-¿Sólo porque tenemos dinero? ¡Eso puede cambiar en cualquier momento!–preguntó indignada.

-Solo porque quiero hacerte feliz. No perdemos nada invirtiéndole a algo que ambos queremos. No quiero que corras como un toro desaforado por alcanzar un vestido que ni siquiera deseas –alguien atrás tosió. –Sin ofender a nadie. Quiero que disfrutes todo. El matrimonio no depende de la boda.

La zona en total se hallaba sumida en silencio y Hermione y Ron se sonrieron.

-¿Estás seguro? –le preguntó Ginny quien todavía no parecía tan feliz.

Una señora morena y un poco gorda les dijo: -Si tú no lo aceptas, yo lo haré.

Según mi iPod, Londres y Nueva York se llevan cinco horas, si estoy mal, lo siento: imaginen que es otro lugar (:

Wow, tardé en escribir esto y era uno de los que más tiempo tenían conmigo jajajajaja… no lo supe desarrollar hasta que pude (: espero y les haya gustado. Gracias por su apoyo y COMENTEN :D